HOLIWIS HERMOSO AMANTES DE LA DULCE Y PROFUNDA HISTORIA DE AMOR ENTRE DAMON Y ELENA :) bueno, siempre he apoyado a esta pareja, sempre me inclino al lado oscuro 13 13 jdlkalkkldjkl espero que les guste este Fanfic, es mi prediccion o talvez, como me gustaria que fuera la cuarta temporada... ES mi primer Fic que he subido a fanfiction, asi que si fueran dulces seria bueno :D va a ser priincipalmente de Damon y sus emociones, onda asi, no quiere seguir sintiendo y elena tratando de traerlo de vuelta... EN FIN es de Damon como era en la primera temporada :)3 aunque tambien amo a Damon tierno 3 3 SI LES GUSTA DEJEN SUS REVIEWS PARA SEGUIR :) LAS AMO FUTURAS LECTORAS 3

parejas:

Elena/Stefan (lo mas dificil y doloroso que he tenido que escribir alguna vez.)

Damon/Elena

Rebekah/Damon


Hipócrita. Esta era una de las palabras que me describía mas últimamente. Por que eso era lo que era, una hipócrita.

Hace tres semanas había muerto. Sonaba extraño pero era verdad. Hace tres semanas que no había ningún problema en Mystic Falls, hace tres semanas Damon se había borrado de mi vida, o por lo menos el no quería nada que ver conmigo.

La ultima vez que lo había visto fue dos días después de que complete la transición. Estaba ebrio, por lo menos se había tomado un par de botellas de bourbon cuando lo vi, y me dejo claro que preferían mantenerse al margen de todo.

–Puede que ya nos seas humana, Elena, pero eso no te convierte en algo mas sigiloso.

Se volteo con su sonrisita típica en sus labios, a pesar de que se quería ver frío, la mascara no se fijaba.

–Damon…– Rogué, me dolía verlo así, me dolía pensar en que yo era el problema, ese dolor y remordimiento de conciencia cuando estaba con Stefan, ese vacío.

–Elena, – imito mi tono de voz – No te preocupes, estaré fuera de aquí antes del amanecer, solo disfruto de mi licor por ultima vez. –Su boca se movía pero yo había dejado de prestar atención a la conversación cuando me comunico que planeaba irse. –No te preocupes, dejare que tu y mi hermanito sean felices y jueguen a la casita por lo menos una eternidad.

Lo ultimo salio en un amargo suspiro y brindo en mi dirección. Luego se volteo a mirar al fuego. Mis ojos se llenaron de lagrimas casi automáticamente. Yo nunca quise esto. Cuando elegí a Stefan lo hice pensando en tiempo humano, no mas de sesenta años. Pero pensar en estar sin Damon por una eternidad era agonizante.

No se si pasaron segundos, horas o minutos, pero un silencio eléctrico se fue construyendo hasta que lo rompí con un sollozo sordo.

–Prometiste que nunca me dejarías. – se me hizo un hueco en el corazón, esa maldita sensación de ahogo me lleno obligando a mis lagrimas caer libremente.

Desee tanto apagar el interruptor, desee tanto poder olvidar a Damon.

Repentinamente el se volteo exhibiendo unos ojos llenos de dolor, pena y sufrimiento. Casi jure ver una lagrima nublar sus celestes pupilas.

–Elena, –su voz casi se rompió, pero logro controlar ese trémulo temblor en su voz– ¿esperas que este contigo para siempre? Tu sabes mejor que nadie como me duele verte con Stefan. Además también prometí que si elegías a Stefan, me iría de la ciudad.

Cada vez empeoraba.

– ¿Vas a dejar la ciudad?

No le dejaría irse.

–No lo se.– dijo mirando repentinamente al suelo. – pero no estaré mas aquí.

Apareció en frente Mio, con la ayuda de sus poderes sobrenaturales, y toco mi mejilla con su mano derecha. La electricidad que se había disipado fluyo desde ese punto donde su tacto chocaba con mis terminaciones nerviosas hasta mi columna. Me sonrojaría, si aun lo pudiera hacer.

–Elena, necesito olvidarte.

Y eso basto, por que si no estaba muerta aun, ahora si lo estaba, nunca había sentido la verbena contra mi piel pero estaba segura que dolería menos que ese recuerdo.

Me miro lúgubremente antes de besarme la frente, y luego se marcho. Dejándome frente a una chimenea con fuego extinguiéndose, y un doloroso sentimiento de deja vu.

Stefan me observó fijamente y frunció el ceño. Últimamente estar juntos era mas incomodo que nada, pero como la gran hipócrita que soy aun así le susurraba un "te amo" todas las noches después de hacer el amor.

Todas las noches eran una agonía, por que Stefan y Damon no solo eran diferentes por la personalidad.

Cuando me enamore de Stefan me encantaba su forma de ser tan dulce y delicado. Siempre. Cada noche me besaba dulcemente y me hacia gemir.

Pero ahora después de cada vez cuando el dormía lloraba silenciosamente.

Damon y su forma de ser era tan diferente. Stefan siempre me dejaba queriendo mas. Pero Damon, Damon era pasión y fuego.

Lo que yo nunca sentí por Stefan pero que sentía incontrolablemente por Damon era sed, sed de su cuerpo, sed de el. Cuando era humana la sed siempre estaba ahí, escondida en mi. Pero ahora que era un vampiro había salido a la superficie brutal y amplificadamente. Aun mas que la sangre.

–¿Qué tienes en mente?– susurro Stefan abrazándome y besándome.

Estaba inquieta. Demasiado inquieta, quería correr, saltar, besarlo y consumirlo. Pero Stefan no era así, y nunca lo seria me tenia que recordar constantemente. Estaba hambrienta, esa maldita necesidad siempre estaba en el fondo, fastidiando.

Me agite bruscamente y me libere de el abrazo de Stefan.

Comencé a caminar por la estancia de un lado hacia el otro, golpeando algo ocasionalmente.

–Elena…

estaba Arta de el, y de sus pobres consuelos.

Pero no podía romper su corazón. No me sentía capaz. Tenia que ser la novia perfecta.

Sin evitarlo mis lagrimas cayeron. Y el me abrazo, me consoló y me abrazo.

Tal y como el día anterior.

Deseaba tanto apagarlo, pero eso quería decir darse por vencida en Jeremy, Caroline, Bonnie, Stefan… y el amor hacia Damon.

Así, que como cada noche me limite a tratar de empujar los recuerdos de su hermano, tan profundo como pude. Especialmente esos malditos recuerds de haber conocido un hombre de ojos celestes la noche del accidente de mis padres, o el hecho de que se haya dado por vencido en mi cuando me dijo tan dulces palabras la noche que me devlvio el collar.


Todo era borroso, escuchaba los leves gemidos de Monica cada vez que la acariciaba, obligádola a curvarse con el placer.

–Damon…

Susurro entre el éxtasis de la noche. La sed me atacó por sorpresa y no pense dos veces antes de enterrar mis colmillos en aquella criatura hasta que su corazón ya no latió.

Habían cadáveres esparcidos por la habitación y por lo menos unas veintidós botellas vacías.

¿Si aún dolía? Siempre.

¿Si aún la recordaba? Todas las noches.

¿Si aún sentía? No.

O eso pensaba.


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.-Paz