Novela: Una como tú
Sinopsis: La misión de la rubia era muy simple, algo difícil pero nada imposible. Lo único malo era que, tenía que soportar por días a la caprichosa pelirroja, quien se convertiría en la niña que tenía que proteger y llevarla con bien a su padre. Pasarán tantas cosas entre ellas dos, que tal vez sea imposible evitar que caigan en el amor. ¿Cómo terminará esto?
Nota de autor: Hola, chicos, bien, pues, me ha pasado que, como me quiero retirar un tiempo de FF y concentrarme en mis estudios, pues últimamente es cuando me han dado más ganas de escribir, y entonces, antes de retirarme, quiero compartir ésta historia con ustedes, la cual se me ocurrió un día que iba caminando a la parada del camión para ir a la universidad, y todo esto lo iba formulando en mi mente.
Escribí otro OneShot Elsanna llamado "El pasado es pasado" y el de "Triste Invierno", también tengo una historia que, debo informar que tardaré en actualizar, la cual es "Una aventura más", pero ahí siguen ñ.ñ.
En mi bio podrán encontrar mi fb personal, página, y tuiter ñ.ñ.
Nota importante:
Es una historia de Universo Alterno
Elsa & Anna aquí no son hermanas
Noticias geniales:
El cortometraje de Frozen: Fiebre congelada se estrenará junto a La Cenicienta en cines, así que, ya vayan apartando la fecha del estreno en su agenda. En mi país (MX) creo que será el 13 de Marzo ñ.ñ.
Capítulo 1: Te salvé, te callas.
Era un hermoso día soleado, los pájaros cantaban muy alegres, y durante esa mañana había mucha gente emocionada en esa colonia, pues ese día se llevaría a cabo la boda de Anna Arendelle con Hans Wester.
Sí, bueno, todo parecía ser color de rosa. La madre de Anna estaba preparando todo, mientras que su hija, bueno, ella estaba realmente furiosa porque no había podido salir de su habitación desde el día que se enteró que se convertiría en la esposa de Hans.
Anna se encontraba recostada boca abajo en su cama, aún tenía su pijama puesta y según ella, así quería permanecer siempre. De pronto entró su madre a la habitación un poco molesta
"Anna Arendelle, ponte de pie y alístate, la boda por el civil se llevará a cabo en menos de dos horas" –dijo intrigada la señora Arendelle quien se acercó a Anna a quitarle las cobijas que cubrían su cuerpo hasta dejarla totalmente descubierta.
"No me quiero casar, y lo sabes" –contestó la pelirroja deprimida hundiendo más su cabeza sobre la almohada.
"No te pregunté si querías casarte, te di una orden, ahora obedece si no quieres que me ponga de malas" –dijo la madre y salió cerrando la puerta la cual con el impacto ocasionó un fuerte golpe que retumbó en las paredes.
Anna no tuvo otra opción, así que se puso de pie y caminó hacia la puerta para intentar abrirla, pero fue inútil su intento, de nuevo falló, pues su madre volvió a asegurarla por fuera.
"Maldita sea" –dijo Anna en un susurro presionando sus dientes
Suspiró resignada y caminó hacia su baño para alistarse tal como su madre ordenó.
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Por otro lado, el señor Arendelle se encontraba muy preocupado por no tener más información sobre su hija. Lo último que supo de ella fue que sería obligada a casarse con el tal Hans, y él no podía hacer nada al respecto, ya que desde que se separó de la madre de Anna, éste ya no tenía derecho sobre ella, y a parte sería peligroso encontrarse con Hans, pues éste no era el tipo que todos creían que era.
Se notaba la angustia en el rostro del señor Arendelle, quien, en esa pequeña cabaña que se encontraba no le servía de mucha ayuda. De nada servía que tuviera teléfono, ni conexión a internet, si no podía seguir en contacto con su hija.
Se sentó en el sofá frente al pequeño televisor, y quedó pensativo para encontrar una solución, y salvar a su hija de aquél matrimonio, el cual ni siquiera sabía si ya se había llevado a cabo o se llevaría.
Entonces, es como si la solución llegara más rápido de lo que se dispara un flash al tomar una fotografía, y se puso de pie algo contento, y fue directo a tomar el teléfono.
Él llamaría a alguien importante y de suma confianza para salvar a su hija.
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La pelirroja ya se encontraba "lista" si se puede decir de esa manera. Pues la verdad es que, ella trató de verse lo más terrible posible para su futuro esposo, y también lo hizo aposta para hacer enojar a su madre. La cual al entrar, y vio que su hija se encontraba vestida de negro, como si fuera a un velorio, y su cabello recogido en dos coletas como una infante pegó un grito de coraje
"¡Anna Arendelle!, pero ¿Qué rayos pasa contigo?" –preguntó su madre molesta y tomándola del brazo para estrujarla por su mal comportamiento.
"Lo que me dijiste, que me alistara" –respondió la pelirroja en un tono desafiante
"Ponte el maldito vestido que te dejé ayer en el clóset, y ya deja de comportarte como una infantil" –ordenó su madre molesta y salió de la habitación dejando a Anna molesta.
Anna aún no quería casarse, y no era porque no quisiera a Hans, de hecho, lo quiso y mucho, pero con el tiempo ese cariño fue desapareciendo, pues se dio cuenta que él no era el tipo de persona con el que quisiera compartir su vida, pero más que nada es que, ella aún no se sentía lista, aún tenía 18 años, su vida apenas y comenzaba a tomar un nuevo rumbo.
"Creí que regresarías por mí, papá" –pensó la pelirroja cabizbaja, caminó hacia su cama y se sentó.
Hundió su rostro entre sus manos y se puso a pensar en cómo hacerle para escapar de ahí y hacia dónde ir. Se podría decir que tal vez hacerlo sería fácil, incluso pensar en cómo sería, también se veía fácil, pero no lo era, pues, A pesar de que Anna no sabía mucho a lo que se dedicaba la familia de Hans, ella podría notar que había gato encerrado, es decir, algo sospechoso, porque las riquezas que esa familia poseía no era de fiar.
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El papá de Anna, el señor Agdar se encontraba ya un poco más relajado, pues, logró encontrar la ayuda para su hija. Él confiaba plenamente en alguien, y estaba seguro que ese alguien le llevaría con bien a su hija a la cabaña.
Agdar ya no tuvo más opción que esperar una llamada que le confirmara que su hija Anna, pronto estaría con él. Así que sólo regresó al sofá y se sentó a supuestamente ver televisión, pues la angustia regresó a él, y sólo quedaba esperar pacientemente para tener noticias sobre su hija.
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Anna ya estaba "lista", se miró frente al espejo, su cabello estaba recogido en forma de cebolla, y estaba usando ese vestido blanco que su madre le había dejado en el closét. Usó poco maquillaje, y pinto sus labios con un rosa para resaltar sus hermosos labios.
"Por fin estás lista" –dijo su madre entrando mostrando emoción y felicidad.
Anna siguió mirándose frente al espejo y suspiró resignada.
"¿Por qué me obligas a hacer esto?" –se atrevió a preguntar la pelirroja mirando a su madre por el espejo
"No te estoy obligando, es algo que tú querrás hacer en un futuro" –respondió su madre acomodando un poco el vestido de su hija, ya que le llegaba hasta los talones."Pero yo te lo estoy adelantando" –finalizó
Anna se giró para ver a su madre de frente
"Te amo, hija" –le dijo a la pelirroja acariciándole la mejilla, y seguido la tomó de la mano para que salieran de ahí.
"Lo dudo" –pensó Anna
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Mientras tanto, una rubia platinada se estaba preparando para cumplir con algo que prometió. Sí, ella es ese "alguien" que el señor Agdar contactó para que rescatara a su hija.
Elsa iba conduciendo su humilde mini Cooper, sí bueno, ella era la humilde, la verdad es que, lograr tener un auto como ese le costó mucho esfuerzo.
En fin, ella tan sólo tenía un objetivo en mente, y ese era, encontrar a esa pelirroja. Y para Elsa no sería problema alguna dar con ella, pues ésta ya conocía a la chica de algún modo, aunque Anna no iba a poder decir lo mismo en cuanto la viera.
Elsa llegó a su destino, bajó del auto y notó como varias personas llegaron a la casa de la pelirroja. Era ahí donde se llevaría a cabo la boda por el civil, y después, más tarde, se supondría que la boda se llevaría sería en la iglesia.
La rubia aún no se acercaba lo suficiente, de hecho, dejó estacionado el auto en frente a la distancia de dos casas de la pelirroja.
Mientras tanto, la pelirroja bajó a la sala junto con su madre, quien no la soltaba por nada del mundo.
"Aquí está mi futura esposa" –dijo Hans entrando detrás de ellas a la sala, y seguido comenzó a entrar la familia del pelirrojo y amigos más cercanos.
"Aquí está" –respondió la madre de Anna girándose junto con su hija la cual apretó la mano de Anna para que ésta mostrara una sonrisa.
"Hola" –saludó un poco asustada Anna.
Hans la tomó de la cintura y depositó un beso en los labios de la pelirroja. La madre de Anna sonrió orgullosa y los dejó solos para no hacer mal tercio.
La sala se encontraba adornada con algunos globos blancos, retiraron los sofás del lugar y colocaron sillas, y al fondo colocaron una mesa rectangular con un mantel blanco, y detrás de ésta se encontraba el Juez preparándose para llevar a cabo la boda civil.
"Es hora, amor" –le dijo Hans a Anna y la acercó a la mesa para que iniciara la boda.
Anna estaba nerviosa, ella no quería casarse, y no sabía cómo hacerle para escapar.
"Papá, ¿Por qué no llegas?, creí que serías mi héroe" –pensó Anna desesperada mientras caminaba sostenida del brazo de Hans para llegar a la mesa
La rubia logró entrar a la casa, y la verdad que no le fue difícil, tan sólo vio la puerta abierta, y listo, aprovechó para entrar. Muchos no sospecharían que esa rubia iría a rescatar a Anna, ni siquiera se dieron cuenta de su presencia.
La rubia llevaba lentes de sol, un pantalón negro, blusa de cuadros azul y encima su chaqueta de cuero. Y de calzado un par de tenis converse choclos negros. Al entrar a la casa, se quitó los lentes y los puso sobre su pecho doblados de una manera adecuada.
"Bien, es hora" –susurró la rubia para ella misma.
Siguió caminando y logró dar con la sala de inmediato, notó que la boda civil ya había comenzado.
Mientras tanto, el Juez había comenzado a dar lectura de lo de la ley y todo eso, Anna estaba angustiada, ella tenía una pequeña esperanza de que su padre llegara a salvarla, pero no había indicios de eso.
Elsa estaba pensando en un plan para poder sacar a la pelirroja de ahí. Estaba buscando la manera de crear una distracción que le favoreciera y le diera tiempo para sacar a Anna lo más rápido posible.
"Bien, lo que haré será algo tonto, pero debe funcionar para que se arme el alboroto" –pensó Elsa dispuesta cometer cualquier locura para sacar a la pelirroja de ahí.
"Si no hay nadie que se oponga a ésta unión, continuemos" –dijo el Juez mostrando una cálida sonrisa.
"¡Yo me opongo!" –gritó Elsa y todos se giraron para mirar de dónde provenía esa voz.
"¿Quién es ella?" –preguntó Hans enojado a Anna
"No lo sé" –respondió la pelirroja confundida
"Es increíble lo que estás haciendo, Anna" –dijo Elsa acercándose
La madre de Anna se puso de pie y caminó hacia donde estaba Elsa
"¿Quién eres tú?" –preguntó la mujer molesta. Tomó la mano de Elsa a punto de sacarla de ahí, pero Elsa se movió rápido.
"Nadie puede tocarme" –le dijo Elsa y la empujó para que la señora cayera al piso.
"¡Mamá!" –gritó Anna preocupada, pero en el descuido de Hans, al querer ayudar a su suegra a ponerse de pie, Elsa aprovechó para tomar a Anna de la mano y sacarla de ahí.
Anna no puso tanta resistencia, pues también aprovechó para salir de ahí, al ver que todos estaban totalmente distraídos.
"No dejes que se vaya" –gritó la madre de Anna a Hans, quien de inmediato se dio cuenta que la pelirroja ya no estaba.
"Síganla" –ordenó Hans a sus dos hermanos gemelos, que más que hermanos, parecían sus guardaespaldas. Eran gigantes, pelirrojos y con barba, que daban tener finta de ser maleantes. Éstos obedecieron de inmediato y salieron corriendo tras la pelirroja
Mientras tanto, Elsa abrió las puertas de su coche desactivando su alarma y se dirigió al asiento de piloto.
"Sube" –ordenó Elsa a la pelirroja pero ésta por fin puso resistencia
"No" –contestó la pelirroja mirándola desconfiada. "Ni siquiera te conozco" –siguió, pero al girarse notó que los hermanos de Hans venían corriendo
"Te estoy salvando, tu padre me ha mandado" –dijo Elsa quien ya comenzaba a perder la paciencia.
Anna no tuvo otra opción, no lo volvió a pensar y subió al auto. Seguido Elsa subió y aceleró a toda velocidad el mini Cooper.
"¿Por qué hiciste eso?, ¿Quién eres?, ¿Cómo sé que es verdad que mi padre te ha mandado?" –preguntó Anna algo alterada y molesta.
"No hagas tantas preguntas, ahora no te las puedo responder, espera hasta que estemos en un lugar seguro" –dijo Elsa quien miraba hacia atrás por el espejo para asegurarse de que no la estuvieran siguiendo.
"Necesito que me respondas ahora" –gritó Anna molesta
"Ya te dije que no, ahora abrocha tu cinturón, siéntate bien y cállate" –ordenó Elsa perdiendo por completo la paciencia.
Anna obedeció y se cruzó de brazos.
"¿En qué te has metido, Elsa?" se preguntó la rubia desesperadamente en su mente.
Lo que la rubia no sabía era que, tardaría días en llegar a la cabaña del señor Arendelle, y tendría que soportar a una niña caprichosa como lo es Anna. Pero Elsa lo hacía de buen corazón, y más que nada por agradecimiento, y algo más.
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Bien, si llegaron hasta aquí, les agradeceré infinitamente un Review para así poder continuar con la historia.
La verdad es que, hace bastante tiempo que había dejado de escribir de la manera de "narración", ya que, normalmente siempre escribo desde el POV de un personaje, pero ahora quise cambiarle, intentar algo nuevo :P.
