Leyendo Divergente para mejorar el futuro


Capítulo 1.


Todo estaba en orden en el cielo; los pequeños niños jugando en el jardín, los adultos viendo las películas donde sus hijos actuaron, los adolescentes (que de hecho son la mayoría) se encuentran en una gran sala, muy aburridos. Cuando de pronto una gran explosión resonó en el cielo…


Todos los personajes no son míos, solo estoy jugando con ellos. Les pertenecen a la grandiosa Verónica Roth de Divergente, J. K. Rowling de Harry Potter, Stephenie Meyerde de Crepúsculo y Suzanne Collins de Los Juegos del Hambre. ¡Ah, Spoilers en todas partes! Esta historia es como muchas de "Leyendo" y me inspire en ellas, pero la trama es mía.


Todo estaba en orden en el cielo; los pequeños niños jugando en el jardín, los adultos viendo las películas donde sus hijos actuaron, los adolescentes (que de hecho son la mayoría) se encuentran en una gran sala, muy aburridos. Cuando de pronto una gran explosión resonó en el cielo.

—Se nota que aquí no hay paz—dice la chica divergente, cambiando los canales con el control remoto de la televisión.

—De hecho esto casi nunca pasa, excepto cuando llega una nueva persona— dice el chico con cabello marrón oscuro, llamado Cedric. Con eso todas las personas de la sala se miran antes de levantarse de golpe y salir donde provenía el sonido.

Un nuevo miembro piensan algunos.

Eso significa que alguien murió piensan otros.

Los adolescentes tienen diferentes pensamientos, sin embargo, todos tienen en claro una cosa. Era imposible que un nuevo miembro a pareciera sin que ellos supieran con anticipación. Saben eso gracias a los libros.

Las primeras personas en llegar fueron los miembros de Divergente; Tori, Tris, Uriah, Will, y Al, el segundo grupo fue de Harry Potter; Cedric, Fred y Tonks, luego por último los Juego del Hambre; Finnik y Prim. Otros miembros no se encontraban con ellos, ya que ellos tienen sus propias actividades.

—¿Prim? ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar con Rue?—pregunta Finnik bromeando al ser Prim y Rue amigas que nunca se separan.

—No, tengo tanto derecho como ustedes saber quién es el nuevo.—dice Prim cruzándose de brazos.

—Por favor Prim, no es necesario que estés aquí.—recalca Tris, tratando de no sonar ruda con la pequeña rubia.

Prim suspira pesadamente por unos breves segundos para luego hablar, pero fue interrumpida por un carraspeo, haciendo que todos se volteen.

—Tienes razón Prim, no por ser rubia signifique que seas tonta…O sea, Tris sí pero…¿Qué? ¿Por qué me miran así?— pregunta extrañado el muchacho al ver cómo todas las miradas iban hacia él, mirándolo como si tuviera un tercer ojo y también evitando la mirada furiosa de la divergente.

—¿Quién eres?—pregunta Will tratando de recordar todas las personas fallecidas, fallando en el intento.

—¿Yo?—preguntó Emmett señalando se así mismo.

—Si, tú—respondió Fred con una sonrisa, ya que le había caído bien el muchacho.

—¡Yo soy Emmett, un gusto!—levantó la mano en forma de saludo.

—¿Emmett qué...?—pregunta Uriah.

—Cull..digo, McCarty—dice rápidamente. Tris, Tori, Uriah, Finnik, Cedric y Tonks levantaron una ceja. —¿Qué? Ese es mi nombre, como si sus nombres fueran tan normales.—bufa Emmett encogiéndose de hombros.

—¿De qué libro eres?—preguntó Fred.

—Yo no estoy muerto. Bueno, no como ustedes—responde evitando la pregunta, intrigando a todos.

—¿Si no estás muerto cómo es que estás aquí?— pregunta Tori que se encuentra justo al lado de Fred.

—Vine aquí porque les tengo que advertir que algo grande y peligroso se acerca.—responde con voz sombría, o eso trata porque Emmett se atraganta con su saliva y empieza a toser.

—Tú… —empieza a decir Tris.-me suenas conocido-finaliza Tris con el ceño fruncido.

—Lo se, también sé que Finnik, Cedric y Tonks tienen una idea de que libro provengo. —dice mirando a los mencionados. Que eran los únicos que habían leído otros libros que no fueran de sus propios universos.

—¡Ya se quien eres!— todos voltearon a ver a Tonks. —Eres Emmett Cullen, el de Crepúsculo.

Todos lo vieron ahora fijamente, tenía el cabello negro, los ojos dorados y era enorme –así en simples palabras-.

—Eres…un vampiro—dice Finnik suspirando con alivio, ya dudando de su sexualidad al ser Emmett tan apuesto y guapo.

—Pero, por lo que se de las películas es que tu eres una buena persona —dice Prim con una sonrisa.

—Gracias —dice Emmett y le devuelve la sonrisa, esto hace que Prim se sonroje. Tonks y Tori se miran entre ellas de forma pícara, pensando en lo interesante que era tener la visita de Emmett Cullen en el cielo.

—Bueno, ¿entonces a qué has venido si no estás muerto? —pregunta Fred algo tosco al ver como Tori le ponía atención de más al Cullen. Ya le había empezado a caer algo más, aunque hace unos minutos era todo lo contrario. Fruncido el ceño miró al suelo, sin saber porque de repente se sentía celoso. No se dio cuenta que cierto personaje de Osadía se le quedó mirando ante tal acción.

Cuando dijo eso el semblante de Emmett se volvió sombrío.

—Bueno… técnicamente ya está muerto— dice Al, que se había mantenido callado todo este tiempo.

—Sí pero, más bien, ¿Cómo puedes estar en el cielo si eres un vampiro? —preguntó Will.

—Su historia, su libro.—dijo Emmett finalmente, mirando a Uriah, Will, Al, Tris, Tori. —¿Leyeron La Trilogía Divergente, cierto?

—Claro que sí. Todos tenemos que hacerlo —dice Tris con el ceño fruncido cada vez más expectante de lo que decía el vampiro.

Emmett asiente antes de decir. —Bueno, miren, hay unas criaturas como los dementores que, esperen...¿ustedes leyeron Harry Potter?—les preguntó a ellos, dejando pasar como los del libro de Harry Potter se tensaron.

—¿Los dementores?— preguntó preocupado Cedric. Nadie le respondió.

—Si, los leímos —dice Will al mismo tiempo que Al y Uriah dicen no. Emmett los mira tipo, "¿En serio… en serio?"

—¿Qué? Pensamos que sólo era necesario leer nuestros libros —dice Uriah, y Al asiente de acuerdo con lo que dijo.

Emmett suspiró y dice: —Bueno, hay criaturas similares a los dementores, que hacen que la muerte que ustedes tuvieron…—dijo mirando a los chicos y chicas de Divergente. —Sea patética.

Luego de que Emmett dijera simplemente eso, todos empezaron a lanzarle preguntas y comentarios como, "¿Tanto te pego Rosalie como para decir tal babosada?", "¿Patética? Sabes, un poco de explicación no te mata… más de lo que estás.", "¿Qué son los dementores?", "¡Y como llegaste aquí?"

Emmett los calla explicando que son los dementores y en las nuevas criaturas que están asechando la línea del tiempo a su favor, causando desgracias en los momentos que ellos fallecieron.

—¿Cómo? ¿Ósea que ellos viajan a nuestra muerte y se aprovechan de ella?— pregunta Al preocupado.

—¡Exacto! Y decían que no podías estar en Erudición—dice Emmett feliz, aunque lo último lo susurró para sí mismo.

—¿Viajan al pasado? — preguntó asombrado Uriah.

—Si…ellos viajan a su muerte y hacen que sufran más…Los convierten en débiles, mientras ellos—pero el vampiro fue interrumpido.

—Mientras ellos se hacen fuertes —dice Tris con el ceño fruncido.

—Y dicen que las rubias son tontas— bufa Emmett y Tris lo mira con cara de pocos amigos.—¡Hey, estoy de tu lado! Mi esposa es rubia y es...

—No nos interesa, queremos saber qué podemos hacer— dice Tris encogiéndose de hombros, viendo solamente los problemas que le causaría solo a ella. Esto le sonaba muy mal, lo sabía, pero para evitarlo tendría que viajar al pasado, también lo sabía, y tendría que ver a Tobias y con tan solo pensarlo la derrumba por dentro.

Este sonrió, como si estuviera esperando la pregunta hace mucho tiempo. Tris supo que lo que vendría sería algo grande y se sorprendió al ver que aunque no estuviera lista, lo haría.

—Tengo un plan— dijo Emmett sonriendo mostrando sus grandes hoyuelos. Cedric, Fred y Tori fruncieron el ceño, preocupados.

POV Tris

Nos contó su plan, en seguida todos nos dimos cuenta que era tan arriesgado, tanto hacer nada que hacer algo. Podríamos empeorar las cosas, y eso, Emmett lo tenía en cuenta, pero a pesar de eso él decidió ayudarnos. Seguía siendo un idiota para mi, pero admito que tiene buenas intenciones.

Morir o sobrevivir. De nuevo.

El plan es fácil según Emmett, claro, como el no tiene que pasar la vergüenza de que ahora todo el mundo lea tus pensamientos, tus sentimientos y … Dios, tus deseos sexuales. Bueno… Si mis padres leyeron eso, ¿Por qué los demás no— Me detengo. Oh, Tobias lo leerá…

Un segundo después de pensar eso, escucho como mi amigo Cedric me zarandea el hombro como si fuera un muñeco de trapo. Ni me había dado cuenta que había acabado moviendo mi cuerpo para enfrente y para atrás en el suelo, murmurando "Él lo sabrá, o dios, sabrá que fui una pervertida. Él lo sabrá… Él lo sabrá..."

Me odio.

—Definitivamente lo de deprimirse es de rubias.

Reaccionó al comentario de Emmett mientras me lanzo hacia él dispuesta a arrancarle los rizos negros de su cuero cabelludo.

—¡Mi pelo! ¡Me voy a quedar calvo como la Roca!

—¡Beatrice suéltalo, solo te vas a lastimar!

—¡Tú puedes Tris! ¡Defiende a las rubias!

Los comentarios de Emmett, Al y Prim se quedaron en el olvido cuando violentamente fui separada del vampiro guapo. Todos los que nos encontrábamos ahí volteamos a la multitud de personas que nos miraban con diferentes emociones. Pude ver la desaprobación de mi padre y la cara confundida de mi madre. Todos nos topamos con los adultos mayores y los miembros restantes del cielo.

Emmett dio un paso al frente. Dispuesto a aclarar la situación.

—¿Saben qué necesitamos? ¡Una reunión! ¡Todos al auditorio!—y se gira dándonos la espalda, cambiando hacia el frente.

—Es por allá.

—Ah.

Ruedo mis ojos y junto a todos los demás caminamos a la dirección contraria que Emmett iba.


Tendríamos que viajar al pasado, más o menos en el primer libros de Divergente para leer con todos los de Osadía, con el único fin de mejorar el futuro junto a otros invitados.

Suspire, al menos no somos los únicos. Los del libro de Harry Potter también tendrían que hacer eso, incluso los de Los Juegos Del Hambre.

Todo por culpa de los kronologisk, así es, esas son las criaturas.

Mejor nombre no podían tener, nah. Aún que algo me decía que cierto vampirito había inventado ese nombre tan ridículo.

Capaces de viajar al pasado, presente y futuro. Nosotros no podemos luchar con ellos o ellas, sabrá dios qué género son.

Pero sabemos que son horribles y poderosos. Según Emmett no se pueden detectar, obviamente nos opusimos pero Emmett simplemente dijo que ni siquiera él podía luchar contra ellos, ni los de Harry Potter.

Si la magia no puede ni ayudar, definitivamente consideró esta situación más que peligrosa.

Así que viajaremos al pasado, con cada lectura que hagamos podemos prevenir las muerte y los kronologisk no tendrán que aparecerse.

O ese es el plan del vampirito que brilla.

¡Dios, esto ya parece a Harry Potter! Tragedia, tras tragedia. Nosotros no tenemos nada mágico, nada en nuestra historia con criaturas y hechizos como los libros de Harry Potter. Pero según Emmett ni siquiera los de ellos pueden ayudarnos.

Suspire, si hay un cielo, hay un infierno y esas criaturas provienen de ahí.

—¿Estás bien?— me pregunta Cedric, mientras sostenía la barra para sostenerse del tren. Si, teníamos un tren, y al igual que en Chicago no se detenía.

Y Cedric tan buen amigo mío me había dejado arrastrarlo hacia este tren suicida.

—Sí—mentí, Prim a mi lado me miraba también preocupada.—Estoy bien.—les repetí. Definitivamente no lo estaba. Los pensamientos sexuales que tuve sobre Tobias me seguían.

Lo extraño...

Ella niega la cabeza y me mira fijamente y como si un foco se prendiera, lo entiendo. Ella estaba igual que yo, emocionada por ver a sus seres queridos, pero nerviosa también. Le doy un pequeño abrazo y le digo:—Todo esta bien, miralo de un modo positivo ¿de acuerdo?— ella asiente y me da una sonrisa forzada.

—Oigan chicas no quiero arruinar este momento pero ya vamos a llegar— dice Fred. Prim se prepara, Finnik luce tranquilo, Cedric mira fijamente la puerta (sé que aún no se acostumbra por la cara verde que tiene), Fred parece también tranquilo. Yo simplemente me muevo hasta que dar lejos de la puerta, teniendo distancia para poder saltar mejor.

En el cielo -aunque suene raro- es como una pequeña ciudad, tiene edificios, apartamentos, pequeños centros comerciales y un lugar perfecto para jugar Quidditch y el juego de encontrar la bandera. Costumbres pienso.

Básicamente el cielo se amolda a nuestras comodidades. Prim, Finnik, Fred y Cedric si no querían no tienen que irse al tren tipo de Osadía. Era decisión de ellos. Había lugares tanto mágicas como normales.

Finnik es el primero en saltar, luego soy yo, luego Prim, unos segundos después Fred, y después Cedric.

Me acerco a él y le digo: —¿Estas bien?

—Si… —dice sacudiendo sus jeans. El edificio donde saltamos esta cerca de donde vivo, a unas cuadras. No vivo sola, mis padres son mis vecinos y cuidan de Rue y Prim. Cedric vive solo al final del pasillo, Fred y Finnik viven arriba. Bajamos por las escaleras de emergencias y recorrimos las cuadras en pocos minutos y llegamos al edificio. Subimos al elevador y cuando toco el piso siete, Prim, Cedric y yo salimos del elevador.

—Nos vemos luego, buenas noches-dice Finnik antes que las puertas se cerraran.

Toque la puerta con el número veinte y uno. Unos segundos después mi madre abre la puerta.

—Hola, cariño. ¿Qué tal tú día?—me saludo con un beso de mejilla.

—Hola, mamá. Aquí te dejo a Prim. Y bien, en todo el día no he dejado de recibir bullying por ser rubia… ¿Por qué Mamá? ¡¿Por qué soy rubia?!—le digo dramáticamente.

Mi mama hace pasar a Prim y nos desea buenas noches ignorando mi drama. Escucho pláticas adentro y le preguntó con la mirada.

—Solo es tu papá platicando con James y Lily— dice.

—Esta bien, nos vemos— le digo. Cierra la puerta y me quedo con Cedric en el pasillo.

—¿Quieres un café o algo?— le preguntó buscando las llaves de mi apartamento.

—No, gracias… Hey, Tris. Te quiero preguntar algo.—dice Cedric con su típica pose de niño popular.

—Claro, adelante.

—¿Por qué actúas tan infantil de repente? Tú... —se detiene, como buscando las palabras correctas.—¿Qué pasó con la estirada?

Tardó un segundo en reaccionar antes de lanzarme a reír.

—Oh, bueno. Se fue de vacaciones cuando ya no tenía que salvar su trasero.

Cedric ríe levemente antes de acercarse más a mi y susurrar: —¿Segura…? Quién será la nueva Beatrice.

No respondo. Y él se va a su departamento.


Abro la puerta de mi apartamento y entró. Incapaz de pensar otra cosa, tratando de distraerme con la decoración.

Mi apartamento es lindo, acogedor y cálido, bueno, según yo. Es de color azul orfanato, con muebles blancos sin ningún tipo de decoración y una pantalla plasma que me había costado horrores ponerla y una cocina que cualquier madre amaría. Esa cocina se vuelve mi sueño cuando cocino, debo admitir. Tengo tres cuartos y dos baños, como dije, acogedor.

Me voy a mi cuarto con nuevos pensamientos inundándose en mi cabeza cuando escucho mi teléfono vibrar.

Seh, están viendo a una Tris Prior moderna.

«Espero que no te hayas asustado hoy, rubiecita. Todavía falta más.»

¿Cómo…? ¿¡Cómo consiguió mi número?! Ugh, maldito vampirito.

Lo deje en visto y abrí mi libro de Divergente tratando de encontrar las partes donde salen ese tipo de pensamientos. Vibra de nuevo mi teléfono y lo tomo.

«Mañana hay de nuevo una reunión… Se dirá más cosas importantes. Y por cierto, ¡no es necesario el visto!»

No le respondí, le deje un bonito visto.


El tren se movía a una velocidad impresionante, me mareaba, aunque no había comido. Todos estábamos ahí incluso los adultos. Los mire, Remus y Tonks se miraban fijamente, James y Lily se besaban, Sirius estaba platicando con su hermano Regulus, Alastor miraba todo con recelo, Ted estaba aún lado de Remus y Tonks callado, Dorea y Charlus estaba en el centro platicando o murmurando, Fabian y Gideon platicaban con Fred y mis padres estaban en una esquina platicando, Cinna observaba nuestros atuendos, Mags tenía los ojos en blanco y brillaban, Wiress miraba cada cosa con atención, Crane solo observaba callado en una esquina, Seeder miraba todo en silencio. O es así como yo los veo.

Y así el tren estaba, no había paredes para separarnos, pero todos estamos cómodos. Esta vez el tren se detuvo, ya que había muchas personas en el tren. Nos bajamos todos y fuimos al edificio similar al de Hancock que había en Chicago.

Bostezo, me dormí muy tarde ayer y para colmo Fred decidió despertarme de una manera peculiar. Como él es mago, abrió la puerta sin necesidad de una llave lo cual me molestó, también fue que mientras yo estaba dormida él empezó a saltar en mi cama.

Yo. Estaba. Dormida. En. Mi. Cama. ¡Mientras él saltaba –como si fuera un brincolin- en mi cama!

Al final empezamos a saltar juntos en ella, pero me doble el tobillo y páramos. Sí, lo se, por un simple tobillo dejamos de saltar, yo en una misión me dispararon y complete con la misión. Claro está que morí, pero bueno…

—¿Qué tal tu pie?—me pregunto Fred.

—Es tobillo—le corregí.

Cedric se nos acerca y me pregunta "¿Cómo está tu pie?" lo cual yo respondo con un simple "Bien".

—¡Ah, con que a él no lo regañas!—dice Fred.

—No te regaño, te corrijo.— digo con una sonrisa inocente mientras una parte de mí no tenía ganas de hablar con Cedric.

—¡¿Se pueden callar?!—exclama Lynn.

—Fue él/ella—decimos Fred y yo al mismo tiempo apuntado hacia nosotros mismos. Lynn pone los ojos en blanco. Se que nos ama aún así.

Llegamos todos al salón, que por cierto me recordaba donde elegíamos nuestra facción en Chicago y nos sentamos. Con toques de Hogwarts. Un hombre de 30 o 40 años levantó la mano y todos guardamos silencio.

No, no era Dios o Jesús. Lo sé, yo también me decepcione.

El hombre tenía cabello negro, ojos grises y altura alta.

—Señores y Señoras les voy a informar que hace poco un visitante de la tierra ha venido, lo curioso es que él no está muerto.

Bueno, como que si y no, está muerto.

Murmullos se escucharon por parte de los adultos, en cambio de nosotros (los adolescentes) que ya sabíamos sobre eso, nos mantuvimos callados.

—Esa persona nos acaba de advertir que posiblemente nuestra muerte no será en paz.—los adultos lo miran fijamente— Hoy se aprobará un nuevo proyecto. Para evitar que los kronologisk... — Ahí casi me río sino fuera porque Prim me dio un codazo. En serio con ese nombre.—...nos dañen. Unas criaturas que no querrán toparse.—nos mira a todos—El proyecto se llamará "Leyendo el futuro para mejorar el futuro" claro está que en lugar de futuro será el nombre de su historia. Por favor pasa Emmett.— dice mirando atrás de él. La figura inconfundible de Emmett aparece y este entra como si se acabase de ganar un grammy. Nadie le quita lo tarado.

—Hola, mucho gusto. Mi nombre es Emmett McCarty—dice. Todos los adolescentes se miraron, pero no dijeron nada.—Yo les voy a ayudar, les voy a prevenir sobre los kronologisk. Les diré cuando y donde están para que ustedes con la lectura (que leerán) los afectara inconscientemente a ellos.

Emmett y el Sr. Birs empezaron a decirnos cómo será el plan, cuando y donde.

—Señor— Uriah alza la voz para ser escuchado, todas las cabezas se voltearon en su dirección. —¿Qué pasará con las cámaras de Chicago? Le recuerdo que hay muchas ahí. Tanto que la Oficina de Bienestar Genético, sabían todo lo que hacíamos.— finalizó con el ceño fruncido. Me estremezco al recordarlo.

Malditos acosadora sin vida social.

—No se preocupen, todo lo que necesiten estará a sus disposiciones con tan solo pedirlo.— nos sonrió y después de unas preguntas por parte de los de Harry Potter y los Juegos Del Hambre terminó la junta. Pero no los menciono porque el protagonista es nuestro libro, duh.

Como protagonista de la Trilogía Divergente fui yo la que paso al frente para tomar los libros. James y Lily pasaron a tomar los libros de Harry Potter y Prim tomo los libros de Los Juegos Del Hambre.

La protagonista nunca muere, ajá, si como no.

Con eso concluyó todo, las personas empezaron a irse a preparar todo, ya que el viaje al pasado será en unas horas.

Salí del edificio y les dije a mis papás que quería caminar, ellos aceptaron y me fui. Entre la multitud divise a la persona que estaba buscando y lo llame.

—¡Uriah!— grite para ser escuchada. El vino y me sonrió.

—¿Qué pasa chica rubia?—pregunta. Levantó una ceja ante eso. Lo ignoro, suspiro y lo miro. Un segundo después realizó de mi comportamiento muy bipolar.

—Pensaba que como nos vamos a ir, una rápida aparición de despedida a cierta tirolesa nos podría ayudar—digo con una sonrisa.

—Eres una chica lista, vamos— me dice y toma mi mano para salirnos de la multitud, el tren viene pero no nos subimos. La tirolesa está muy cerca de aquí. Con eso, dejamos nuestros pensamientos a fuera a dar paso a la adrenalina.


Y volví.