Titulo: "Desde El Corazón"

Resumen Completo: Kuchiki Byakuya está decidido a ceder la mano de su hermana Rukia en matrimonio con el fin de salvaguardar las leyes, el honor y la economía familiar. Kurosaki Ichigo es el candidato perfecto, pero la 1ra impresión que tienen uno del otro conduce a una serie de altercados y malentendidos que pueden terminar en odio o amor.

Notas del autor: Título del fic inspirado en el tema "Dil Se Re" de A.R. Rahman. Agradecimiento a Nitch n.n por ayudarme con la tradución.

Antes de continuar con el fic hay que aclarar algunos puntos ;)

• Es un universo completamente alterno.

• Está ambientada entre siglo XVII y XIX. Tiene un poco de la ideología inglesa de esos tiempos.

• Principal escenario: Kyoto.

• He respetado los rangos de algunos personajes.

Disclaimer: Bleach no me pertenece y tampoco sus personajes.

Espero que sea de su agrado éste primer capítulo, aclaro también que voy a tardarme un poquito más en actualizar debido a la

longitud de los capítulos y mis deberes n.n.

Un saludo a todos!!


… … * … …

~ * Desde El Corazón *~

Capítulo I

"Un Compromiso Inesperado"

La oscuridad ya había cubierto al cielo con su estrellado manto, sólo el cantar de los grillos se podía escuchar y el viento soplaba ligeramente. Rukia llegó a casa, entrando a sus muros con cautela y silencio, no era lo más correcto hacer el mínimo ruido.

Con la ligera luz de los candelabros que alumbraban los pasillos de la mansión Kuchiki, fue desplazándose, tratando de ser ágil cuidando a la par los sonidos. Dio un paso en falso y rechinó una de las maderas que componía el piso, cerró sus ojos fuertemente y maldijo por lo bajo, aguardó unos instante para cerciorarse al menos que de nadie merodeaba por ahí y pudo haberla escuchado, el silencio fue la respuesta pero cuando estaba por dar otro paso, una de las puertas se deslizó a un costado.

-"Señorita Kuchiki que milagro que llega… su hermano le está esperando en la sala de estar"- Esas fueron las cálidas y amables palabras de Yumi, una de las mujeres que formaba parte de las servidumbre de la casa y con la que Rukia tenía un fuerte lazo amistoso.

-"¿Sabe que pasé la tarde con Renji?"- Preguntó la morena dándose la vuelta para encarar a la mujer, esperando que su hermano no se hubiese enterado de ese detalle, era muy quisquilloso en esos asuntos.

-"No. Le dije que había salido a pasar una bonita tarde de té en casa de la Señorita Inoue"- Yumi a pesar de ser una mujer mayor y madura, solía ser siempre la cómplice de la morena, mostraba empatía con la menor ya que sabía lo que era vivir bajo rudos reglamentos de comportamiento.

-"En verdad te lo agradezco… se entera que estuve con Renji y nos mata a ambos"- Estaba más tranquila con la mentira hecha por Yumi, y es que a pesar de que Renji fuera el Teniente al mando de su hermano, nunca le había parecido correcto que se relacionara mucho con él, y no es que fuera por falta de confianza, el problema radicaba en las normas de comportamiento que una mujer de su abolengo y clase debía tener, no era socialmente aceptable que anduviera por ahí relacionándose en cualquiera de sus formas con medio mundo, daba mala imagen a la familia.

-"¿Por qué habría de hacerlo? el Teniente Abarai es uno de sus hombres más confiables… a menos que…"- Yumi entrecerró los ojos, mirando a la morena en forma inquisitiva... –"¿acaso está teniendo un romance con el Teniente?"- Eso le parecía una idea lógica, si había una razón por la cual el Capitán Kuchiki actuaría de incivilizada forma, quizás era por eso.

Rukia rió un poco, se mantuvo sonriente… Aunque tuviese fuertes lazos con ella no estaba preparada para decirle la verdad, prefería guardar el secreto.

-"No puedo decírtelo aún pero descuida, lo sabrás a su tiempo"- Y sin más la morena se fue alejando de la presencia de la mujer, quien la vio perderse entre las ligeras sombras de los pasillos, con una media sonrisa en sus labios, tratando de inferir la razón a la cual la joven Rukia, pasaba la mayor parte de sus tardes en compañía del pelirrojo Teniente.

Recorrió varios pasillos más hasta llegar a la sala de estar, en donde al asomarse un poco era visible la presencia de su hermano, quien tranquilo tomaba un poco de té caliente.

-"¿Querías verme Nii-sama?"- Preguntó la chica curiosa, desconocía las razones por las cuales le había hecho el llamado, probablemente era algo de urgencia.

-"En efecto. Pasa y toma un té"- Puntualizó Byakuya seriamente, a lo que ella aceptó, pasando a sentarse frente a él, mientras aparecía una de las lacayas y servía el brebaje a la morena, para después retirarse, cerrando la puerta de acceso, con el propósito de que serenamente y en privacía pudieran hablar.

Sopló a su bebida, mientras esperaba las palabras de su hermano, quien después de dar un sorbo la miró fijamente.

-"Rukia, el matrimonio que conformé con Hisana no se vio bendecido con la procreación, por lo tanto no hay quien ocupe mi lugar una vez que ya no esté en condiciones de ser Capitán, tú eres mi única familia ahora, además cuentas con 18 años y creo que lo más conveniente es que vayas considerando la posibilidad de casarte pronto. Así serán tus hijos varones los que ocupen ese lugar una vez que ya no esté"- Declaró los planes y razones que tenía a su joven hermana, aunque los lazos que los unían no eran precisamente de sangre, una vez que Hisana falleció, Rukia se había convertido en su todo, necesitaba asegurar su futuro y el de la familia, por eso se veía en condiciones de hablarle sobre esos temas.

-"Pero…"- Dijo a penas, cuando la fría mirada de su hermano la mandó callar.

-"Sí Nii-sama, lo sé y lo entiendo"- No estaba en condiciones de refutar, tenía muy bien cimentados los valores familiares, y tenía que honrarlos, no podía negarse aunque quisiera. De todas formas una mujer en esa sociedad no podía ocuparse de la clase de cargos que Byakuya tenía, tampoco estaba en condiciones de elegir un camino el cual seguir, estaba destinada a ser eterna compañera del hombre que más conviniera a la familia, así la habían educado, era un evento que tarde o temprano se iba a presentar.

-"No será difícil encontrar un hombre honorable con el cual matrimoniarte. Hablaremos de esto en un par de días"- Dijo sereno, volviendo a beber de su vaso, Byakuya ya tenía en mente a un hombre, procedía de una respetable familia, y estaba casi seguro de que los progenitores del joven estaban pasando por su misma situación, aprovecharía para que ambas familias se vieran beneficiadas.

Rukia no dijo más, se mantuvo callada mientras terminaba el té, con la mirada puesta en un punto fijo, sumida en sus pensamientos, todos ellos derivados de la reciente conversación con su hermano, no le resultaba muy atractiva la idea de matrimoniarse tan pronto, quería cumplir sus sueños, seguir sus propias convicciones, pero no eran más que una utopía, la familia Kuchiki en un momento dado necesitaría de un heredero a la propiedad y título, no era capaz de echar por la borda a la estirpe a la cual le debía todo.

Tenía que dejar sus sueños en el olvido… enterrarlos para siempre y ocupar el rol de toda mujer aristócrata.


Una vez asegurándose que su hermano ya hubiera salido de la mansión para ocuparse de sus asuntos como Capitán y de haber pedido de favor a Yumi que le encubriera si era necesario, salió de casa, todo con el fin de encontrarse en el parque con el Teniente Abarai Renji.

-"Dejé mis responsabilidad sin siquiera avisar y aún no me haz dicho para qué querías verme"- Le reclamó el pelirrojo mientras caminaba tras la morena por un largo sendero del parque rodeado de los árboles de cerezo.

La morena se detuvo en seco, siendo imitada por él. Se dio la media vuelta para encararlo, suspiró profundamente y bajó la mirada, evidenciado su decepción.

-"Anoche hablé con mi hermano… Nii-sama considera que ya es momento que me comprometa, le preocupa que jamás lo haga y el nombre de la familia desaparezca… Y por mi condición de mujer no puedo hacerme cargo…"-

El pelirrojo la tomó por los hombros, causando que ella le mirara… No quería decírselo, sabía que odiaba ser escucha de la realidad, pero de alguna forma debía entenderlo.

-"No tienes opción"-

-"¿Se supone que eso deba de decirme mi mejor amigo?"- Preguntó la ojiazul con cierta sátira, al menos esperaba de su parte palabras de aliento a que jamás se rindiera por lo que quería pero recibió a cambio un estilo de palabras en resignación, un aliento disfrazada de obligación.

-"Debes hacerlo por tu familia. El Capitán Kuchiki es inteligente y sabrá elegir bien"- No sabía que más decirle, tampoco iba a animarla con ideas de seguir sus sueños, una mujer en el arte de la guerra era parte de una utopía, algo a lo que nunca podría aspirar su mejor amiga aunque a ella le gustaran ese tipo de cosas, primero la linchan antes de verla usando una hakama y blandiendo un espada, aunque sabía que había obrado mal al enseñarla en secreto el arte del combate, al menos había conseguido ver en su faz algo de alegría pura.

-"Como buen amigo que eres seguiré tu consejo. Gracias y lamento haberte molestado en horas de trabajo. Te veré después"- La morena sonrió resignada, mientras giraba sobre su eje para continuar con su caminata.

-"¿Seguro que no quieres que te acompañe hasta tu casa?"- Aunque tuviera cosas que hacer en el cuartel, le resultaba de mayor importancia la seguridad de la pelinegra.

-"No es necesario, además quiero seguir recorriendo el parque"- Dijo ella ladeando su rostro mientras seguía andando, para después mirar hacia en frente.

-"Entonces te veré luego. Hasta pronto"- Con esas palabras se despidió el pelirrojo Teniente antes de emprender marcha a paso ligero, para no demorarse más y estar en el cuartel lo más pronto posible.


Un alto mando como lo era Kurosaki Isshin y el Capitán Kuchiki se encontraban reunidos en la sala de estar de aquella familia, los dos bebían de un brebaje especial que refrescaba sus gargantas en esos calurosos días. La vista de tan distinguido y respetable personaje como lo era Kuchiki Byakuya despertaba muchas dudas en la casa de la familia Kurosaki, el líder y principal pilar de la misma no dudó en querer conocer las razones que habían llevado al Capitán de la 6ta División a estar ahí.

-"¿Puedo saber a que se debe el honor?"- Fue la pregunta de Isshin, tan directa.

-"Quiero proponerle algo de suma importancia"- Fueron sus tranquilas palabras al moreno hombre.

-"Hable"- Puntualizó Isshin al momento que se cruzaba de brazos, a espera de la propuesta.

-"Debido a que no tengo descendientes de sangre que hereden las propiedades de la familia Kuchiki y el título de Capitán como se ha hecho en generaciones, me veo en la decisión de ofrecer la mano de mi joven hermana, la Señorita Kuchiki Rukia, en matrimonio"- Expuso imperturbable como siempre, estaba seguro de que no iba a negarse a tal oferta.

-"Es curioso. Le comenté a mi hijo Ichigo a penas hace dos días, la importancia de que eligiera una esposa de alta alcurnia. Su propuesta me ha venido como anillo al dedo"- Fueron las sinceras palabras del mayor de los Kurosaki acompañada de una amplia sonrisa, y es que la alegría no cabía más en su ser, ya que siendo Ichigo su hijo mayor y el único varón, necesitaba comprometerlo lo antes posible para así estar seguro de heredarle la fortuna y las propiedades familiares, así como el título de Capitán de la Tercera División una vez que contrajera matrimonio y/o no estuviera en condiciones de poder seguir con su cargo.

-"Bien. Entonces creo que este asunto debemos formalizarlo"- Por la respuesta de Isshin, a Byakuya le daba entender que estaba dispuesto, que su oferta era aceptada, sin embargo una condición más se sumó a la causa.

-"Pero antes de eso, me gustaría que mi hijo y su honorable hermana pudieran conocerse"- Eso era algo que Byakuya no esperaba escuchar, por lo general se formalizaba y después se les notificaba a los jóvenes, para después ofrecer una cena entre ambas familias acompañados de amigos cercanos y gente noble; tiempo después se realizaba la boda, en el protocolo nunca había un estatuto que señalra que los futuros esposos se conocieran antes.

-"Como guste"- No podía negarse, aunque era hombre de firmes convicciones, no estaba para darse ese lujo, podía que Kurosaki Isshin se retractara de la decisión tomada.

-"Bien. Entonces le notificaré lo más pronto posible la fecha exacta para que su distinguida hermana se presente y conozca a su futuro esposo"- Antes de seguir con el restante y pactar las cosas, tenía que comunicarle a su hijo la decisión tomada, en espera de que la recibiera bien.


Había llegado temprano a casa, aunque no se escapó de los reproches de su institutriz, una dama que se había encargado de educarla desde pequeña, y que aún ahora seguía siendo su mentora en el bien ser y el bien hacer, de ella había adoptado aquellas virtudes que toda mujer de abolengo debía tener para que se considerada una buena opción como esposa. Debía estar instruida en la pintura, la música y la lectura, así como saber tejer y cocinar aunque éste no era de gran uso en las ricas familias pero era muy bien visto por parte de las suegras que la futura nuera supiera hacerlo, también tener facilidad de palabra, mostrarse refinada, callar cuando era necesario y siempre tratar con respeto. Aunque algunas de las cuales no eran del todo agradables para la morena, con tantas normas que seguir sentía que se asfixiaba, prefería hacer lo que quisiera aunque estuviese mal visto.

-"La disciplina tiene como fin amoldar el carácter y el comportamiento de un individuo para conseguir una eficiencia máxima en alguna labor…"- Esos eran los párrafos que leía la institutriz a la joven pelinegra durante una de las tantas clases que tenía a diario en la comodidad de su casa.

Rukia sentía como sus párpados amenazaban con caer sobre sus ojos, la clase de ética siempre le resultaba tormentosa por lo aburrida que era, además eran los mismos temas que año tras año se repetían, para que según Kimiko, su institutriz, nunca lo olvidara y los tuviera muy presentes.

-"Disculpe la interrupción. Es un asunto de suma importancia le ruego que nos permita hablar en privado"- Era la voz de Byakuya la que ahora sonaba entre las paredes, acaban con los deseos de dormir de Rukia y apagando la voz de la instructora, quien hizo una reverencia antes de salir del recinto.

Rukia estaba colmada de curiosidad, le sorprendía a la par que su hermano estuviera ahí, no era común, pero quizás era algo importante que no podía dejar para después.

-"El único hijo varón de la familia Kurosaki está interesado en matrimoniarse contigo"- Dijo sereno el hermano mayor, aunque realmente no había usado las palabras adecuadas para informárselo, pero estaba seguro que si implicaba la palabra 'interés' sería una clase de aliciente para su joven hermana el tener que aceptar al hijo de los Kurosaki.

Rukia quedó impactada por la noticia, aparentemente su hermano ya venía planeado su casamiento con tiempo de anticipación, tan pronto ya había encontrado al candidato que consideraba perfecto. Pero una de las cosas que más la tenían pasmada era precisamente el ilustre personaje, gracias a su entrañable amiga Inoue Orihime había escuchado hablar de él, incluso ponía en sospecha que la pelimarrón estuviera interesada en él pero eso no lo sabía con certeza, de cualquier modo sentía que apuñalaba por la espalda a su mejor amiga aún cuando no había estado en sus manos el elegir a su futuro esposo.

-"¿Kurosaki Ichigo?... ¿Estás seguro Nii-sama?"-

No esperaba esa respuesta, por su semblante podía deducir que no le había agradado la idea de que fuera el hijo de Isshin el hombre elegido pues ahora hasta cuestionaba el manejo de su buen criterio en ese aspecto.

-"¿Acaso le conoces?"-

-"He escuchado hablar de él por la Señorita Inoue y uno que otro comentario de Lady Ise Nanao, son opiniones muy contrastantes"- Expuso la morena a grandes rasgos, ya que por una parte Orihime le hablaba maravillas del chico y por el otro, Lady Ise Nanao soltaba uno que otro comentario degradante sobre él, no tenía el gusto de conocerle como para juzgar por sí misma.

Byakuya se inquietó un poco, si algunas personalidades de la nobleza, tan importantes como Lady Ise y la hermana de Sir Inoue Sora tenían opiniones que caían en la pugna, era porque quizás el chico se había ganado una mala fama con alguna de las dos mujeres, eso era para analizar ya que no quería dañar la imagen de la familia y mucho menos la de su joven hermana.

-"Gracias por decírmelo. Hablaremos luego"- Con tales palabras se retiró el Capitán Kuchiki, mañana por la mañana se reuniría de nuevo con Kurosaki Isshin, necesitaba despejar esas dudas.

Al menos ya no le tenía tan llena de incertidumbre el nombre del caballero que aparentemente estaba interesado en tomar su mano, aunque sabía poco de él, el tiempo sólo diría como sería las cosas de ahora en adelante.


Regresó a casa por la noche, como era habitual, venía del cuartel de la Décima Tercera División, en donde por el momento brindaba sus servicios como oficial, aunque en algún futuro no muy lejano tendría que ocupar el puesto de su padre como Capitán en la Tercera División.

-"Ya estoy en casa"- Dijo el chico de distinguida cabellera al adentrarse a la sala de estar, donde por lo general encontraba a sus jóvenes hermanas y a su padre, merendando.

-"Bievenido Ichi-ni..."- Le saludó Yuzu alegremente al verlo entrar.

-"Hijo mío, que alegría que ya estés en casa. Hay algo que tengo que informarte"- Se apresuró a decir el moreno hombre, palabras que provocaron mucha expectación en toda la familia, especialmente en el aludido.

-"Nosotras nos retiramos"- Dijo Karin irguiéndose, mirando a su hermana, tratando de decirle con la mirada que era momento de dejar que hablaran, al parecer eran asuntos en los cuales ella no entraban.

Yuzu más a fuerzas que de ganas siguió a su melliza, en su rostro se reflejaba cierta incertidumbre, esperando que no se tratara de algo grave. Las hermanas despejaron el recinto, cerrando la puerta a su salida.

-"Ésta mañana vino a verme el Capitán Kuchiki…"- Se detuvo un poco antes de continuar, Ichigo alzó una ceja, eso era un acontecimiento casi milenario, algo interesante debió a haber sucedido. –"Como sabrás no tiene hijos varones a los cuales dejar la herencia de las propiedades y el título que su familia poseen, su única familiar es su hermana la Señorita Kuchiki Rukia"- Hizo otra pausa, tratando de sonar calmado, Ichigo aún no entendía que tenía que ver la visita del Capitán respecto a los recientes detalles de su vida.

-"Pero ella no puede heredar, si se matrimonia, lo hijos varones que procree serán los herederos. Así que ésta mañana vino precisamente a eso, ofreció la mano de su hermana en matrimonio, y he aceptado en tu nombre"- Finalizó el padre del pelinaranja.

Ichigo estaba incrédulo, ¿acaso había escuchado bien?, no podía ser cierto.

-"¡¡¿Qué hiciste qué?!!"- Alzó la voz bastante exaltado, no cabía en su ser la indignación, como era posible que para ese tipo de cuestiones que eran de suma importancia, no se le notificaron antes de tomar un decisión en su nombre.

-"Tranquilo Ichigo, lamento haber aceptado sin habértelo consultado antes pero éste tipo de ofertas son oportunidades que no se deben desperdiciar"- Isshin era conciente de la dificultad que era conseguir una esposa adecuada para la familia, y que una prestigiosa familia como los Kuchiki no podía darle en respuesta un rechazo.

-"¡¡Pensé que habíamos quedado en que escogería a mi futura esposa!!, ¿porqué no cumpliste tu palabra?"- Reclamaba el pelinaranjo, no lograba entender porqué su propio padre había quebrantado los lineamientos fijados, era algo deshonroso.

-"¿Acaso ya habías elegido a alguien?"- Ese era el mayor temor de Isshin, quizás su hijo ya había propuesto matrimonio a alguna dama noble y lo había arruinado por completo al aceptar deliberadamente la propuesta del Capitán Kuchiki.

No esperó la pregunta, de hecho esa fue la que terminó de rematar sus reclamos.

-"No…"- Se sinceró bajando la mirada, había conocido a las hijas de gente importante, pero ninguna lo había convencido, quizás la mujer que más se acercaba a lo que buscaba era la Señorita Inoue Orihime, sin embargo, no estaba del todo seguro.

-"No hay razones por la cual rechazar la oferta, proviene de una familia muy honorable, estoy seguro que posee lo necesario para ser tu esposa, es cuestión de que te des la oportunidad de conocerla"- Isshin trataba de hacer razonar a su testarudo hijo, tenía que hacerle ver que valía la pena matrimoniarse con la hermana del Capitán Kuchiki, pues el apellido garantizaba que sería una excelente compañera para él.

-"Y supongo que tienes un plan para todo eso ¿o me equivoco?"- Quiso saber Ichigo, pues el que su padre mencionara la frase 'conocerla' ya daba a entender que tenía algo en manos para que ocurriera ese encuentro.

-"En efecto… confía en mi"- Isshin sonrió triunfante, a la par que daba unas palmaditas en el hombro a su hijo, pues ya tenía una nítida idea en mente.


La mañana siguiente y como ya era su costumbre, se escapó de la mansión Kuchiki con el propósito de reunirse con su amigo, el Teniente Abarai Renji, al cual había acordado en ver en el parque, sitio donde ambos podría platicar un poco a la par que disfrutaban de un poco de comida bajo la tutela de uno de los tantos árboles de cerezo que enaltecían la belleza de la reserva natural.

-"Llevo 15 de los 25 minutos que tengo para salir a comer sin decir y/o hacer nada, hoy estás muy callada… ¿pasó algo?"- Fue la queja de Renji a la morena, quien estaba muy ausente del entorno, a penas y había probado bocado, su mente estaba muy adentrada en la misteriosa identidad que representaba para ella el nombre de Kurosaki Ichigo, su futuro esposo.

-"Ehh no… bueno… de hecho sí…"- Bajó la mirada, una que expresaba cierta congoja sin saber concretamente la razón.

-"Dime… veré en que puedo ayudarte"- El pelirrojo abandonó su comida para buscar la mirada de su joven amiga, quien de un momento lo miró detenidamente, con un dejo de vacilación.

Suspiró profundo antes de decírselo.

-"Ayer por la tarde… Nii-sama…"- Dudó en continuar, más los inquisidores ojos del pelirrojo la alentaron a seguir su relato –"Kurosaki Ichigo es el nombre con quien voy a casarme…"-

Renji alzó una ceja, le sorprendió el hecho de que fuera el hijo de los Kurosaki el elegido por el Capitán Kuchiki, justo cuando había otros hombres de abolengo que se visualizarían como buenos candidatos.

-"Es hasta cierto punto lógico… Kurosaki Ichigo proviene de una de las familias más influyentes y de distinguido linaje en todo el país, es un hombre muy respetado a sus 20 años y está destinado a ser una gran Capitán como su padre. El Capitán Kuchiki apostó por lo seguro"- Esa era la opinión que Renji tenía del muchacho, era nomotético que una familia de la nobleza como lo era el apellido Kuchiki buscara a alguien digno y de su mismo nivel socioeconómico como lo era el apellido Kurosaki, daba a entender que lo más importante es salvaguardar las leyes, el honor y el prestigio familiar enlazándolos al programar un matrimonio provechoso. Sin duda alguna, el matrimonio entre su joven amiga y el oficial Kurosaki sería uno de los más célebres dentro de la sociedad, además de que formarían un apellido de monumentales influencias, riquezas y honorabilidad, una de las futuras casas nobles jamás antes vista.

-"Pero… he oído todo tipo de cosas sobre Kurosaki Ichigo, la Señorita Inoue me habla de las buenas virtudes que posee y Lady Ise me dice todo lo contrario… No sé que pensar… No quiero que Nii-sama termine arrepintiéndose"- La morena estaba angustiada por esa parte, necesitaba saber con certeza que clase de persona era Kurosaki Ichigo en vez de dejarse guiar por las opiniones de las personas.

-"Confío en que todo saldrá bien. Recuerda invitarme a la ceremonia una vez que esté formalizado"- Dijo alegre el pelirrojo, causando una risa en la morena, vaya que sabía como hacerla reír en los momentos donde sólo había cabida para la tristeza.