Disclaimer: Los personajes utilizados no me pertenecen. El fic, por otra parte, sí.

Este fic participa del reto temático de abril "Personajes" del foro "Power Z"

Dai: 6 años. Kaoru: 4 años.

Total de palabras: 539, sin incluir notas y título.


Escondidillas

Las escondidillas eran su juego favorito, lástima que siempre le tocara buscar. Ser la más pequeña tenía sus desventajas, pero de todas formas era entretenido y ella terminaba divirtiéndose mucho.

Además, aunque el parque en donde jugaban era grande y con muchos buenos escondites, sus amigos no eran lo suficientemente listos como para encontrar, o siquiera buscar, un lugar lo bastante bueno como para no ser encontrada rápidamente o que siquiera estuviese seca de la base. De todas formas, nadie era lo suficientemente rápido como para llegar a la base antes de que ella lo interceptara y atrapara.

— ¡Todos a esconderse, la enana comenzara a contar!— claro, exceptuando a su hermano mayor Dai.

—Dai tonto—le saco la lengua y corrió hacia el árbol que siempre utilizaban como base—. Uno, dos, tres, cuatro, cinco…

Los pasos hacia todas las direcciones se comenzaron a escuchar. El movimiento de los arbustos no se hizo esperas, así como tampoco el que buscaba algún juego para ocultarse. Demasiado obvio.

—Más números, más números, más números, ¡cincuenta!, ¡listos o no, aquí voy! —anunció antes de salir en la búsqueda de sus amigos.

Había encontrado ya gran parte de los jugadores, pero ninguno de ellos era su idiota hermano. O es como si él fuera lo suficientemente listo como para haber encontrado un buen escondite. Su hermano no era tan listo.

Escucho un sonido a su espalda y volteó velozmente con la esperanza de que fuese su hermano.

—Me quede atorrado —tenía que ser él—; necesito ayuda.

—Butch —escupió su nombre como si fuera una palabrota que los niños no deberían de pronunciar. Si había alguien a quien odiara más que a su hermano, ese era Butch.

— ¡Hey! niña tonta, necesito ayuda, mi pie se quedó atorado en este hueco de aquí —apunto hacia el problema—. Ayúdame —ordenó.

—Tú no me das…—y el sonido de una ramita rompiéndose y cayendo sobre su cabeza la interrumpió.

Al levantar su cabecita se encontró con el idiota de cabello verde, quien la miraba con el ceño fruncido al verse descubierto.

—Oh, te encontré~ —canturreo al verse triunfante.

Volteó a ver un Butch igual de molesto que su hermano, para restregarle su victoria en la cara, pero se quedó muda al sentir un líquido caliente caerle encima. Eso no podía ser agua; no era agua, y ¡Dios! Olía como a…

Solo era levantar la vista y ver a su hermano, para dase cuenta que lo que le había mojado, no era otra cosa más que pipi. Sí, el maldito y desgraciado de su hermano la había orinado encima, y ahora sonreía con suficiencia.

Solo tuvo que respirar hondo y; — ¡Mamá!, ¡Dai me ha hecho pipi!

Lo único que le quedaba a la pequeña Kaoru por hacer ahora, era correr dos cuadras hasta su casa, cubierta de orina, gritando a todo pulmón que su hermano la había orinado, para llegar a su casa y contarle a sus padres, y los invitados que se encontraban ahí, que su hermano se había hecho sobre ella. Pero bueno, esa anécdota sería agregada junto a las muchas otras que tenía la familia.

Pero de algo Kaoru estaba más que segura, nunca volvería a jugar a las escondidillas con su hermano.