Era un día hermoso. En el salón del club no había nadie y estaba silencioso. La verdad se sentía solitario, sin vida. Dejó su mochila donde siempre y sacó su guitarra del estuche dispuesta a practicar un poco pero antes de empezar se distrajo con Ton-chan, la tortuga mascota del club.
Fue hasta donde la pequeña creatura y le puso comida. Se quedó mirándola un rato mientras la veía comer. Al principio no entendió por qué a Yui le había parecido linda pero tenía razón, era una tortuga linda, pero nunca lo admitiría en voz alta.
Dio un largo y profundo suspiro y su mirada se perdió por la ventana hacia el horizonte mientras aún sostenía su guitarra.
-Yui… - Susurró para sí misma.
Su mente divagó pensando en la castaña y en su dulce sonrisa. En su alegría infantil y su cariñosa forma de ser.
-Ahhh. Azu-nyan, ya estás aquí.
-Bienvenida Yui. – Dijo suavemente y con una sonrisa.
Yui rápidamente dejó sus cosas en su lugar antes de dirigirse hacia su kouhai y abrazarla como siempre lo hacía.
-Te extrañé mucho Azu-nyan.
-Yo también te extrañé. – dijo la peli-negra mientras cerraba los ojos y disfrutar del abrazo – me preguntaba si ibas a demorar. ¿Y las demás?
-Ya vienen… tenían algo que entregar a Sawa-chan. – Respondió mientras estrechaba un poco más su abrazo.
-Qué bien… aún tenemos un ratito a solas. – Pensó Azusa. - ¿Cómo ha estado tu día, Yui?
Igual que siempre. Las clases son aburridas. Sólo pensaba en cuanto tiempo faltaba para poder verte – Rió divertida. – Necesitaba de la energía de mi Azu-nyan.
Azusa se ruborizó levemente y sonrío un poco más – MI azu-nyan…- esa pequeña declaración la emocionó mucho.
-Yui, deberías atender a clases. - Exclamó la peli-negra tratando de ignorar su propia emoción. – Luego te será más difícil cuando tengas que estudiar. – Yui hizo un pequeño puchero como queja del pequeño regaño de su kouhai.
Un sonido distrajo la atención de Azusa cuando las demás chicas entraban al salón del club.
-Wow, creo que estamos interrumpiendo algo. – exclamó Ritsu con una sonrisa traviesa al percatarse de la pareja.
-Buenos días, Azusa.
-Buenos días, Azusa-chan.
Yui no hizo más sino sonreír y apretar más a la chica entre sus brazos contra sí. Por otro lado Azusa encontró la situación vergonzosa. No le gustaba para nada las muestras de afecto en público y con Ritsu presente ya era demasiado público.
-Yui-senpai, suéltame por favor. – Exclamó molesta la gatita al tiempo que se quitaba de encima a Yui y se alejaba de ella. – ya te he dicho que no me gusta que hagas eso.
Yui no la siguió, solo la miró algo confundida. ¿Qué no le gustaba? Pero si no se había quejado de nada el tiempo que estuvieron a solas. Por otro lado Azusa maldecía para sus adentros la llegada de sus senpais, en verdad le hubiera querido estar un rato más en ese abrazo.
-Prepararé el té. – Anunció Mugi mientras las chicas tomaban su lugar en la mesa a excepción de Azusa que se sentó en el sillón mientras tocaba algunos acordes de su guitarra. - ¿No vienes Azusa-chan?
-No gracias Mugi-senpai… hoy… hoy no tengo ganas.
Las senpais hablaban animadas mientras Mugi servía el té y los postres, por otro lado Azusa fingiendo ensayar estaba perdida en sus pensamientos por Yui. ¿Hace cuánto se sentía así? ¿Hace cuánto necesitaba de esas maravillosas y cálidas muestras de cariño de su senpai? ¿Acaso fue desde que la conoció?
De reojo miraba como la castaña reía y disfrutaba de su hora del té. Ver tanta felicidad la aturdía. ¿Acaso Yui no conocía de preocupaciones? Era tan inocente a un punto que parece imposible. Ella era feliz con las cosas más simples.
Suspiró.
-¿Qué sucede Azu-nyan? ¿Tienes hambre?
-No, Yui-senpai.
-Je je je… no seas tímida Azu-nyan. – Exclamó la guitarrista mientras tomaba un trozo de pastel para acercase a la gatita. – Di ahh – dijo rodeándola con sus brazos por detrás y acercando el trozo de pastel a su boca.
-Por favor Yui-senpai. – Respondió forcejeando. – Ya dije que no quería.
-Vamos, una por mi… di ahh
-¡Ya dije que no! – Exclamó irritada desviando la mirada porque sabía que de verla a los ojos no podría negarse.
Entonces Yui mordió la oreja de Azusa con la intensión de jugar con ella, lo que no contaba es que en lugar de un quejido, lo que salió de los labios de la gatita fue más como un maullido, un gemido que para oído de las presentes sonó bastante erótico.
Yui quedó paralizada de la sorpresa, al igual que Mugi que seguía sirviendo el té pero con la mirada perdida, tanto así que no se dio cuenta que la bebida ya comenzaba derramarse de su tasa. Ritsu peleaba consigo misma con un trozo de pastel con el que se estaba atragantando en ese momento y a Mio se le subieron los colores al rostro y como bien pudo intentó ignorar lo que acababa de oír.
-¡JAJAJAJAJA! – Comenzó a reír a carcajadas la baterista una vez superado el percance con el trozo de pastel. - ¿Qué sucede Nakano? ¿Algo excitante? JAJAJAJA. – Exclamó con picardía.
El bochorno que sintió la pequeña kouhai no fue para menos. Se puso completamente roja y sin saber cómo controlar esa vergüenza, se descargó en la persona más cercana.
-¡YUI-SENPAI, ERES UNA TONTA! – Azusa se separó de ella totalmente molesta y ruborizada.
-Azu-nyan yo…
Pero antes que pudiera responder, la peli-negra de coletas levantó su mano y con toda la fuerza que pudo le plantó una fuerte cachetada a su acompañante. El golpe produjo tal ruido que por segunda vez en el día y en menos de un minuto todas habían quedado paralizadas. Incluso Ritsu que reía con ganas se calló al instante al escuchar tal bofetada. Mio la miraba algo temerosa, no se esperaba que Azusa fuera capaz de hacer algo así y Mugi que salió de su ensoñación le dio una mirada de preocupación a Yui quien había terminado por caer al piso tocándose la mejilla donde recibió el golpe.
-Que cruel eres Azu-nyan. – Exclamo Yui, que a pesar de todo no parecía molesta.
-¡¿Qué es lo que acabas de hacer? – Pensó Azusa al ver a su senpai en el piso.
Sin poder soportar aquella situación, la gatita tomó sus cosas tan rápido como pudo y salió corriendo del salón del club.
-Espera, Azu-nyan… ¡no te vayas! – Exclamó la guitarrista un poco antes de que su kouhai saliera. - ¿Qué pasó? ¿Acaso hice algo que la molestó? – dijo con un tono de tristeza.
-¿Todavía lo preguntas? – Reclamó Mio. – No deberías molestarla tanto. Tienes que disculparte con ella.
-Pero Mio-chan… yo solo quería hacerla sonreír. – Respondió con un tono aún más triste y que no dejaba de mirar la puerta como esperando que Azusa volviera, cosa que no pasó desapercibida por la bajista que se acercó a Yui y acarició su cabeza.
-De todas formas discúlpate y verás que todo se arregla.
-A mí me pareció hilarante. – Exclamó la bajista que se acercó y abrazó a su compañera de travesuras. – Pero debo admitir que al final me dio tanto miedo como cuando Mio se enoja. – De inmediato recibió un golpe en la cabeza por parte de la aludida que la miró molesta. – Je je je… como sea… ¿te duele mucho?
-Me duele más es otra cosa Ricchan.
Asuza caminaba cabizbaja, huyó tan rápido como pudo del colegio y ahora apenas si arrastraba los pies mientras sus ojos se anegaban en lágrimas. -¿Cómo pude? Le pegué a Yui- Se miró la mano con la que había dado tan fuerte cachetada y se estremeció –Ella no tenía la culpa de nada… ¿Qué voy a hacer?- .
Agobiada emocionalmente llegó hasta su casa, dejó su guitarra y su mochila donde siempre, se cambió de ropa y se tiró en la cama sollozando suavemente. Volvió a pensar en lo que debía hacer, pero obvio esa respuesta ya la tenía clara.
Debía disculparse.
Sonaba sencillo pero, por más que pensaba nada en su mente le parecía suficiente para tamaña ofensa que había cometido. Conocía a Yui, seguramente ni necesitaría disculparse para que la perdonase, así de sencilla era ella. Pero aún si la guitarrista hiciera eso, para Azusa no era suficiente. Tenía que disculparse como debía pero no sabía cómo… un simple "Lo siento" era insuficiente.
Hundió su rostro en la almohada y gritó con todas sus fuerzas. Se quedó en esa posición un buen rato cuando el ringtone de su celular la hizo reaccionar. Lo reconocía, era el tono especial que tenía para Yui.
Tomó el celular y efectivamente el identificador de llamadas mostraba que era su senpai. Nerviosa, Azusa no fue capaz de contestar. No estaba preparada, no sabía que decir. Así que dejó el celular en la mesita al lado de su cama y solo lo dejó sonar.
Para tortura de la peli-negra el celular no dejó de sonar. Repicaba una y otra y otra vez taladrando sus oídos con la tonada, así que hizo lo más fácil… ponerlo en modo silencioso, aún así podía sentir el teléfono vibrar pero era más tolerable. Azusa se preguntaba que querría la castaña, ella no debería llamar, sino todo lo contrario… debería ser ella quien hiciera esa llamada. Pero una disculpa por celular le parecía tan insultante como el golpe que le había dado.
El teléfono dejaba de sonar por ratos antes de seguir por otros minutos y así fue por cerca de 2 horas hasta que por fin se calló. La kouhai no le había quitado la vista al teléfono en ningún momento, intentando descifrar lo que tenía que hacer.
Tomó el celular y marcó.
-Por favor, no digas mi nombre. – Exclamó apenas contestaron la llamada. – Dime Ui… ¿Cómo está Yui-senpai?
-Ella esta… rara… ¿Qué fue lo que pasó Azusa-chan? – Susurro bajito para evitar ser oída. – Nunca había visto tan deprimida a Onee-chan.
Azusa tragó saliva y se estremeció al oír eso.
-¿Tan mal esta? – Preguntó preocupada.
-Ha estado toda la tarde marcando en su teléfono y no ha querido comer nada. Tampoco me ha querido decir que le pasa. Estoy muy preocupada. Tú sabes algo, ¿cierto?
-Iré de inmediato.
-Pero Azusa-chan, ya es muy tarde. No lograrías volver a tu casa.
-¿Puedo quedarme en la tuya esta noche?
-Claro que sí, pero…
-Bien, iré tan rápido como pueda. – Colgó antes de oír respuesta dejando a Ui desconcertada.
Azusa sentía que ya no podía esperar, ni siquiera hasta mañana. No sabía exactamente qué haría cuando llegara pero no podía seguir ignorándola y más si Ui le decía que su querida senpai estaba tan decaída.
Se detuvo un momento y pensó -¿Por qué Yui está deprimida?- Había sido ella quien se había portado mal, ¿Acaso se sentía culpable? Si era así, más razón para arreglar esto a como diera lugar. Ya era fatal haber golpeado a la castaña para que encima también se sintiera culpable.
Arregló una maleta con ropa para dormir y su uniforme del colegio, después de todo mañana tenía clases. Una vez lista, tomó su guitarra y salió, dirigiéndose tan rápido como pudo hacia la casa de los Hirasawa.
Una vez llegó frente a la casa, volvió a marcar al teléfono de Ui.
-Ui, ya estoy aquí.
Dicho eso, la puerta se abrió.
-Bienvenida, Azusa-chan. – La saludó bajito. – ¿Ahora si me dirás que sucede?
-Lo siento Ui. – También habló bajito. – Luego te cuento. Primero debo hablar con Yui-senpai.
-Está bien.
Muy silenciosas entraron a la casa y se dirigieron a la sala donde se encontraba Yui tocando la guitarra. Azusa, se quedó mirándola unos segundos notando lo que Ui le había dicho. Aún cuando estaba absorta en su práctica a cada nota le faltaba energía. La peli-negra le dio una mirada a la menor de las Hirasawa que pronto entendió y se fue a la cocina dejándolas solas.
Con cuidado para no llamar la atención de la castaña, se acercó a ella por detrás. Una vez estuvo a su alcance hizo lo mismo que Yui haría por ella. La abrazó por detrás, estrechándola con fuerza contra ella.
-Yui… - Susurró suavemente a su oído.
-¡¿Azu-nyan? – Exclamó con sorpresa. - ¿Qué haces aquí?
La gatita no respondió, solo hundió su rostro en su cuello y comenzó a sollozar levemente.
-¿Azu-nyan? ¿Estás bien? – Preguntó preocupada pero no recibió respuesta. - Ven aquí. – Dijo tomándola de una mano para que se sentara al lado de ella. – Me alegra que estés aquí, necesito hablar contigo. – Dijo seria o tan seria como podía ser Yui. - ¿Por qué no atendiste tu celular?
-Yui. – Susurró al tiempo que apretaba más sus manos entre las de ella. – Lo siento… yo… no me sentía capaz de enfrentarte… hice algo terrible.
-¿Pero qué dices Azu-nyan? Si fui yo la que… - Antes de terminar de hablar, los suaves de dedos de la peli-negra se posaron sobre sus labios.
-Por eso estoy aquí. Pensé que te estarías culpando y… eso no pude soportarlo… no podía quedarme sin hacer nada pensando que te estarías echando la culpa. No fue tu culpa… fue mía.
-Azu-nyan…
-No debí golpearte. – Dijo extendiendo su mano hacia la mejilla que hacía unas horas había abofeteado. – Lo siento Yui.
-No, Azu-nyan. – Dijo sonriéndole de esa forma tan dulce e infantil de siempre. – No debí molestarte tanto.
-Ese es el asunto… tú no me molestas… es solo que… es que… - La kouhai no encontraba las palabras, le avergonzaba aceptar que gustaba de la atención especial que su senpai le daba.
Sin encontrar las palabras que expresaran sus sentimientos y perdida en la mirada de la castaña, una idea surgió, una fugaz, espontánea y perfecta para aquello que quería decir pero que no sabía cómo.
Despacio, Azusa se incorporó al lado de Yui y se inclinó sobre ella, acercándose a su rostro y dándole un suave y tierno beso en su mejilla, aquella que había golpeado.
-Lo siento. – Susurró suavemente a su oído antes de volver a su lugar y sin dejar de mirar a los ojos de la castaña.
Yui estaba sorprendida por aquel gesto y se había ruborizado apenas sus labios tocaron su piel además del fuerte latido de su corazón. Como si hubiera sido llevada a otro mundo, al igual de Azusa, esta se perdió en la mirada melancólica de su acompañante que brillaba levemente por las lágrimas que se acumulaban en sus ojos.
Sin notarlo ninguna de las dos, comenzaron a acercarse lentamente sin dejar de mirarse entre sí hasta que estuvieron a unos centímetros una de la otra.
-Azusa-chan. – Interrumpió la melodiosa voz de Ui. Tanto Azusa como Yui solo se giraron hacia su interlocutora. – El baño está listo para que te bañes antes de cenar.
-Si. – Respondió automáticamente.
La menor de las Hirasawa se les queda mirando divertida hasta reír levemente.
-Y perdón por interrumpir.
Las aludidas la miraron confundida hasta que notar el hecho que estaban tomadas de las manos y sus rostros a unos pocos centímetros. Azusa se ruborizó completamente y de un brinco se separó de Yui.
-Me… me… me voy a bañar ahora. – Dijo saliendo tan rápido como pudo, tomando sus cosas y dirigiéndose al baño.
-¿Cómo te sientes Onee-chan?
-Extraña. – Respondió llevándose la mano a la mejilla que su kouhai besó. – Quema.
-La cena estará pronto. Báñate después de Azusa-chan.
-Está bien. Y Ui… ¿me das helado?
-Después de cenar. – Respondió con una risita al ver que Yui volvía ser la de siempre mientras su hermana hacía un puchero por no tener su helado.
El resto de la noche pasó sin mayores complicaciones. Cenaron juntas las tres hablando trivialidades y de los deberes para mañana que debían entregar.
-Creo que ya es hora de ir a dormir que mañana hay clases. – Dijo Ui luego de bostezar. – Buenas noches Azusa-chan. Buenas noches Onee-chan. Hasta mañana.
-Hasta mañana. – Respondieron Yui y Azusa al tiempo.
Cansadas, ambas se dirigieron al cuarto de Yui ya que la peli-negra dormiría en la misma habitación.
-Hoy si que fue un día agitado, ¿no crees Azu-nyan? – Exclamó la castaña mientras se sentaba al borde de la cama.
-Ni que lo digas. Aún me siento mal por haberte golpeado. – Dijo la gatita mientras dejaba su maleta en un rincón.
-Jejeje… pero supiste como compensarlo. – Dijo feliz, con una dulce sonrisa mientras se tocaba de nuevo la mejilla. – Azu-nyan es muy dulce.
-No… no fue para tanto… aún creo que no es suficiente por lo que hice. – Respondió apenada y levemente ruborizada, mientras acomodaba sus cosas mientras Yui la miraba insistentemente con una sonrisa divertida que no pudo ser ignorada por su kouhai. - ¿S-sucede algo?
-¿Quieres compensarlo más?
La otra asintió a lo que Yui respondió abriendo los brazos, invitándola a abrazarla. Invitación que Azusa no demoró en responder. Feliz por tal gesto, la peli-negra saltó a los brazos de su senpai abrazándola con fuerza.
-Te quiero mucho Yui.
-Yo también te quiero Azu-nyan.
Sin embargo, había algo que tentaba a la mayor de las Hirasawa. Una tentación que era la que había provocado el problema inicialmente y ahora quería intentar de nuevo.
Y lo hizo. Volvió a morder la oreja de Azusa.
Al igual que la vez anterior, en lugar de un quejido fue ese maullido erótico. La peli-negra rápidamente se separó de su atacante, cubriéndose las orejas y completamente roja.
-¡YUI! ¡¿Por qué hiciste eso, de nuevo?
-Lo siento, lo siento. – Dijo entre risas. – Encontré el punto débil de Azu-nyan~.
-No es justo Yui. – Exclamó avergonzada. – Esto es demasiado vergonzoso.
-Yo lo encuentro muy lindo. – Hizo un gesto para que volviera a acercarse a lo que Azusa no se negó, curiosamente. - ¿Está mal que lo haga?
-N-no… solo… solo intenta que sea cuando estemos tú y yo a solas. – Explicó mientras se recostaban las dos en la cama, muy abrazadas.
A la mañana siguiente Azusa despertó sintiendo que no había dormido tan bien en mucho tiempo. Se sobresaltó un poco al encontrarse entre los brazos de sus senpai antes de recordar donde se encontraba.
Sonrió al observar el rostro de la castaña –Incluso dormida parece una niña-. Con cuidado para no despertarla recorrió las suaves facciones de su rostro con sus dedos y se ruborizó un poco, poniéndose nerviosa al tocar levemente sus labios. Recordó la noche anterior, de no haber sido por la interrupción de Ui… ¿Qué hubiera pasado? Ya no podía negarlo, desde hacía un tiempo había estado poniéndose excusas a sí misma. Estaba enamorada y estar ahí, en brazos de esa persona la hacía muy feliz. No sabía que haría al respecto, pero había tiempo luego para pensarlo por el momento solo quería disfrutar del momento.
-Azu-nyan~. – Dijo Yui, suavemente entre sueños.
El rubor de Azusa se hizo más notable y agradeció que ella siguiera dormida. -¿Estás soñando conmigo? ¿Qué es lo que sueñas Yui?- Se preguntó a sí misma sin perder detalle de su rostro y sus gestos.
Era tan hermosa… y alegre. Azusa le gustaba mucho eso de Yui, esa alegría casi infantil, sin prejuicios. Libre de lo que los demás pudieran decir o pensar, no tenía cadenas que apresaran su verdadera forma y le permitía alzar vuelo. No era como ella, totalmente con los pies en la tierra atada a lo que todos esperan de ella, obediente y estudiosa.
Tal vez esa fuera la razón por la que terminó flechada por la castaña. Veía en ella la persona que nunca podría ser, hacer lo que quería y no solo lo que esperaban de ella. Tal vez esa era la forma en que se complementaban, tal vez con Yui podría abrir sus alas y poder volar mientras que ella podría ayudar a su senpai a tener un poco los pies más en la tierra.
Feliz con ese pensamiento, Azusa se acurrucó de nuevo en el regazo de Yui dispuesta seguir disfrutando de ese momento para ellas solas. Pero entonces algo la hizo reaccionar, dando un brinco fuera de la cama provocando un quejido de desaprobación por parte de Yui.
-¡YUI! ¡Despierta! ¡Es muy tarde! – Exclamó luego de mirar la hora en su celular y sacudió a la castaña intento despertarla a lo que esta solo respondió con un gruñido. – ¡Yui, por favor!
La peli-negra, apurada, comenzó a quitarse la ropa para poder ponerse su uniforme y cuando estaba completamente desnuda sintió que alguien la miraba.
-Que linda eres Azu-nyan.
Azusa cohibida, se intentó cubrir con sus propias manos. Había algo en la mirada y en la sonrisa de Yui que la ponía nerviosa.
-Ti-tienes… que apurarte. – Respondió la gatita mientras buscaba su ropa en la maleta.
-Y con el cabello suelto. – Rió divertida mientras veía a su kouhai vestirse.
Una vez lista, salió de la habitación no sin darle una última mirada a Yui que aún seguía en la cama con su mirada en ella. Bajó lentamente por las escaleras sin dejar de pensar en lo que acababa de ocurrir. -¿Qué tanto miraba Yui? Yo… yo no soy linda… no tengo nada.- Al llegar al primer piso vio a la menor de las Hirasawa lista para salir.
-¡Ui! – Llamó la peli-negra. - ¿Por qué no nos despertarse?
-¿Azusa-chan? ¿Qué haces? Creí que seguías en la cama con Onee-chan.
-¿Cómo que qué hago? Hoy hay colegio. – Dijo haciendo un puchero.
-¿Y no pensaste que hubiera sido mejor no ir y quedarte con Onee-chan? – Respondió con una sonrisa inocente.
-Somos estudiantes Ui. Nuestro deber es ir a estudiar al colegio.
-¿Sabes? De vez en cuando es bueno olvidarse de los deberes y hacer lo que queremos. – Dijo al tiempo que se ponía los zapatos. – Por favor, cuida de Onee-chan. Ahí les dejé el desayuno listo y los bentos. – Y se fue.
La peli-negra suspiró. ¿Qué quería decir con eso? Su deber como estudiantes era cumplir con sus deberes de estudiantes. Entonces lo entendió. Era lo mismo que estuve pensando hace unos minutos cuando despertó. Esas cadenas que la obligaban a ser una "niña buena". Estuvo tentada a regresar a esa cama pero algo dentro de ella no la dejaba. Aún no estaba lista para ser caprichosa.
-¡YUI! – Gritó desde el inicio de la escalera. - ¡APURATE QUE SE NOS HACE TARDE!
-Hai… hai… - Respondió desde arriba con desgano.
Azusa se desayunó con avidez, estaban justo sobre el tiempo cuando por fin Yui bajo. Aún tenía cara de sueño pero sonrió divertida al ver a su kouhai.
-Que linda te ves con el cabello suelto. – Exclamó mientras se sentaba a desayunar.
-Deja de decir esas cosas y apúrate. – Azusa se ruborizó ante el comentario y aprovechó que Yui desayunaba para arreglar su cabello con sus típicas coletas. – No olvides a Gitah.
-Azu-nyan está muy mandona el día de hoy. – Dijo haciendo un puchero. – Debimos quedarnos en la cama.
-Tal vez. – Respondió bajito y algo decepcionada. – Date prisa por favor. – Dijo con voz suave y le dio un beso en la frente a la castaña.
Yui terminó de comer y salieron apuradas, tuvieron que correr bastante para recuperar el tiempo que habían perdido. Apenas lo lograron.
-¿Así que decidiste venir? – Preguntó Ui.
-Lo siento. Aún no estoy lista. – Respondió agitada intentando recuperar el aliento.
-¿Lista para qué? – Dijo Jun que se acercaba.
-Para ser caprichosa.
Las clases pasaron con lentitud para Azusa. Sólo podía pensar en Yui y en lo que le había dicho Ui. Miraba a un punto indeterminado en el espacio, repasando lo sucedido hasta entonces y lo que debería hacer de ahí en adelante. Estaba tan metida en sus pensamientos que ni se percató del timbre que marcaba el fin de las clases hasta que Ui y Jun la hicieron reaccionar. –Tal vez si debí quedarme. He estado en otro planeta todo el día, es como si no hubiera venido.- Luego de despedirse de sus amigas, la peli-negra se dirigió al cuarto del club como siempre. La verdad estaba emocionada, no había visto a Yui desde que se separaron para ir a clases.
-¡Azu-nyan! – Exclamó la guitarrista al ver a Azusa cruzar la puerta y rápidamente se abalanzó sobre ella.
-Alto ahí, Yui-senpai. – Exclamó con firmeza, con el ceño fruncido y levantando su mano en señal de alto.
La castaña frenó en seco aturdida por la orden, mientras veía a la joven pasar a su lado.
-Buenas tardes Mio-senpai. Ritsu-senpai. Mugi-senpai. – Saludó a todas mientras dejaba sus cosas y su guitarra donde siempre.
El resto del grupo la saludo mientras miraban interesadas la reacción de la pareja, debido a lo sucedido el día anterior. Una vez hubo puesto las cosas en su lugar Azusa se giró hacia Yui y sin pensárselo dos veces saltó sobre ella dándole un fuerte abrazo y una gran sonrisa.
-Yui-senpai. Te extrañe muchísimo.
Inmediatamente la mayor de las Hirasawa reaccionó correspondiendo el abrazo y riendo felizmente mientras se estrechaba más con su kouhai.
-Pero que tierno. ¿Quieres que las dejemos solas par de tórtolos? – Exclamó Ritsu con una sonrisa divertida por la escena.
-¿Si ha Ritsu-senpai no le importa? – Respondió la menor dándole una mirada severa a la líder de la banda.
-No me mires así Nakano, que me matas. – Dijo riendo de nuevo.
-Por favor Ritsu, no las molestes. – Dijo Mio. – Me alegra mucho que se hayan arreglado los problemas entre ustedes, ayer me quedé preocupada.
-Azu-nyan es muy linda y se disculpó conmigo. – Respondió Yui mientras estrujaba más contra si a su kouhai para luego intentar darle un beso.
-¡Yui-senpai! ¡No hagas eso! – Dijo forcejeando, evitando que la bese.
-¿Ehhh? ¿Por qué no puedo besarte y tu si a mí? – Reclamó la guitarrista.
Ritsu estuvo a punto de caerse de la silla por estar balaceándose en ella.
-¿Se besaron? – Preguntó Mio.
-Sí, pero… - Intentó responder Azusa.
-Y luego dormimos juntas. – Siguió Yui mientras seguía intentado besarla.
-¡¿Durmieron juntas? – Mio estaba al borde del desmayo.
-Sí, pero…
-Debimos quedarnos en la cama hoy. – Dijo Yui, haciendo un puchero aún con sus intensiones de besar a la gatita en sus brazos.
-Azusa… ¿Hasta… hasta donde han llegado juntas? – Preguntó Mio, toda temblorosa y ruborizada.
-No es como te lo estás imaginando Mio-senpai.
-¡Oh Dios! ¡A Mugi le está explotando la cabeza! – Exclamó Ritsu con una carcajada. – Tierra llamado a Mugi… ¡oi! ¡Mugi! ¡Reacciona! – Mugi seguía en su séptimo cielo, alucinando con todo lo que decían.
-Espera Yui-senpai. – Dijo suavemente mientras le acariciaba la mejilla a lo que la aludida reaccionó de inmediato deteniendo su acoso. – Mio-senpai, lo que pasó es que ayer fui a casa de Yui-senpai para disculparme por haberle pegado. – Explicaba mientras se sentaba en su lugar. – A modo de disculpa le di un beso en la mejilla donde la golpee, como fui muy tarde me quedé a dormir.
-Con que eso fue. Yui no deberías decir las cosas a medias, ya estaba imaginando otra cosa.
-¿Qué cosa? – Preguntó la dueña de Gitah.
-N-nada.
-Ohhh… así que Mio también tiene ese tipo de pensamientos. – Dijo la baterista con una mirada traviesa cuya respuesta automáticamente fue un golpe en la cabeza. - ¡Auch!
-¡N-no digas tonterías!
Mientras Mio y Ritsu estaban distraídas discutiendo, Azusa miró sonriendo a Yui haciéndole un gesto a lo que la aludida entendió de inmediato. Se acercó y le dio un suave beso en la mejilla.
-Azu-nyan si es complicada. – Susurró con una sonrisa a su pequeña kouhai.
-Y Yui demasiado despreocupada. – Respondió igualmente con una sonrisa.
-Creo que es hora del té. – Replicó Mugi que no había perdido detalle de lo sucedido. Sonrió para sí misma pensando en las parejitas presentes. – ¡Que divertido!
Notas: Ya se que estarán pensando... en lugar de escribir esto debería terminar mis otras historias. Pero ya saben como funciona la inspiración, no siempre apunta para donde uno quiere.
Espero reviews de esta corta historia, espero que sea de su agrado.
Creo que hay que aclarar que K-ON! no me pertenece. Esto es solo por diversión.
