¡Holaaa! X3

¡Ahhh, qué emoción! Y nervios mezclados. Éste es el primer crackpairing que hago... creo que en toda mi vida. Y es de una pareja muy bonita: Rogue/Juvia. Digo, al menos a mí me gustaron los fics que hicieron de ellos dos. Además de que analizando factores, no es tan, tan, taaan improbable.

¡Aún así también me gusta el Gruvia! Oh sí, si cuando quiere ése Gray es supah lindo. Ya ven como en capítulos pasados del manga. Y mientras Mashima-sensei los empareje seré muy feliz. Aunque con lo Troll que es, yo creo que nos hará sufrir un rato más.

Y bueno, respecto a éste fic, sólo diré que la inspiración me vino unos días que estuve lejos de internet. ¿Ya ven? Es peligroso alejarse de la tecnología. ewe

También he de decir que lo dejaré mientras como One-shot, ya si veo que me piden conti pues lo considero. Aunque les advierto una cosa: yo soy súper leeeeenta en actualizar. Entonces les pido paciencia. Claro en caso de que continúe esto.

Aclaraciones: Fairy Tail ni ninguno de sus personajes me pertenecen, todo es propiedad de Hiro Mashima. Yo sólo los tomo por mero amor al arte y sin ningún fin lucrativo. Gracias.

Reviews Please!


Black Drops

Ésa noche la siempre bonita y luminosa ciudad de Magnolia estaba siendo inundada por una persistente lluvia. Eran gotas adoloridas las que caían de las nubes grises, o ésa era la sensación que transmitían. Una sensación que después se convertía en un sentimiento de profunda tristeza.

No debía haber personas caminando en las calles, todos debían estarse resguardando mientras pasaba el aguacero. Pero no era tal el caso. Juvia Lockser caminaba a paso lento con la cabeza agachada.

Todos los que la conocían sabían de su inmenso amor por Gray Fullbuster, por eso la animaban a que no perdiera las esperanzas con él, a pesar de los constantes rechazos que recibía. Ella era dulce, detallista, fantasiosa y amigable; además de un poco obsesiva. Por eso después de tanta insistencia Gray había decidido aceptar salir a una cita con ella. Aunque Juvia bien sospechaba que Erza y Mirajane lo habían convencido a base de amenazas, aún cuando la última de éstas se veía toda tierna.

No importaba cómo hubieran sido las cosas, Juvia confiaba en que terminaría enamorándolo. Por eso ése día particularmente se había esmerado para verse linda. Había buscado ropas más coloridas y sueltas, se había puesto perfume y maquillado el rostro, y había dejado de lado sus adorados gorros. Se sentía rara, pero todo era porque su cita fuera perfecta.

Se suponía ése día sería de los más felices que pudiera tener.

Llegó al lugar de la cita, sentándose en una banquita para esperar a su Gray-sama. Pasaron 15 minutos. "Gray-sama es olvidadizo, quizá se le hizo poquito tarde", pensó sonriendo. Pasaron 15 minutos más. "¿Habrá tráfico?" pensaba algo preocupada. Otros 30 minutos más. "Gray-sama…", intentó llamarle pero el celular lo traía apagado. Paso 1 hora más. "Gray-sama no va a venir…".

Las lágrimas no se hicieron esperar en sus ojos, al mismo tiempo que las primeras gotas de lluvia caían en la ciudad. El cielo entendía bien sus sentimientos, o eso creía desde niña. Siempre que ella se sentía triste empezaba a llover. Por eso la llamaban "Mujer de la lluvia".

No llevaba su paraguas, nunca se imaginó que llovería, así que las gotas la bañaban rápidamente. Empezó a caminar sin un rumbo fijo, no quería encontrarse con sus amigos, quizá terminaría sentándose cerca del Lago Sciliora. Le gustaba ir allí a pensar, era un lugar relajante cuando había Sol, esperaba que con la lluvia también lo fuera.

Los autos que pasaban cerca de ella terminaban de bañarla, con aguas algo lodosas. Ella sólo cerraba los ojos para que no le ardieran más. Ya no había nadie en las calles, y la lluvia se había vuelto poco más intensa. Así había comenzado todo.

Tan distraída iba que no se percató de la presencia de otro chico que caminaba por la misma banqueta en dirección a ella. Y él a su vez, tan concentrado estaba en cambiar la canción de su MP3 que no notó a Juvia. Ambos chocaron de frente, retrocediendo un par de pasos por el impacto.

Él soltó su paraguas, haciendo brincar unas gotitas en los zapatos de ambos.

–P-Per-Perdón –murmuró ella.

De repente Juvia se había quedado estática, no se podía mover. Se sentía miserable, estúpida, patética. Como una cucaracha aplastada. El amor de su vida la había dejado plantada, ni siquiera había tenido la consideración de marcarle o algo; estaba lloviendo un aguacero, los autos la mojaban con aguas sucias, chocaba con un extraño y luego sus piernas temblaban tanto que no se podía mover. ¿Qué más le faltaba?

El chico un poco sorprendido, la miró fijamente. Estaba completamente empapada, sus ojos estaban rojos e hinchados y su cabello desaliñado. Todo su cuerpo temblaba, quizá de frío o porque estaba reprimiendo su llanto. Normalmente él habría pasado de cualquier mujer así, que seguramente lloraba por un hombre, pero algo en ella… en sus ojos azules, le llamó la atención.

Levantó su paraguas negro que había caído al suelo, cubriendo a ambos.

–Una mujer no debería llorar bajo la lluvia –le dijo serio, entregándole el paraguas en las manos.

Juvia lo miró impresionada, notando inmediatamente los penetrantes ojos rojos y el oscuro cabello del hombre. Él tranquilamente siguió su camino. La peliceleste se dio la vuelta mirándolo caminar sin ningún apuro, como disfrutando mojarse; y reparando también en el estuche de guitarra que cargaba.

Por unos minutos se quedó parada apretando el mango del paraguas. El aguacero ya se había calmado, quedando sólo en una llovizna. Unas pisadas apresuradas sobre los charcos la hicieron dar un respingo.

–¡¿Dónde diablos estabas?! –escuchó que le gritaban.

Rápidamente se volteó, encontrándose el rostro enojado de Gajeel, su mejor amigo.

–Ju-Juvia e-estab-… –balbuceó.

–Bleh, no importa –la interrumpió pasándose la mano por el rostro–. Vamos a casa, hoy te vienes conmigo al bar.

–¿Eh?

–Nada de "¿eh?" –la regañó pegándole en la frente–. No puedo dejarte sola sabiendo que estás triste por el estúpido de Gray.

–¿Cómo sabes eso, Gajeel-kun? –preguntó.

Redfox meditó por breves segundos su respuesta. Levy que había ido con Lucy al centro comercial, le había llamado diciéndole que Gray estaba tonteando con Loke cuando seguramente Juvia lo estaba esperando en el lugar de su cita. El moreno soltó un suspiro cansado.

–Me lo imaginé –respondió incómodo–. Vámonos.

–Sí…

Juvia se dejó guiar por su compañero hasta el complejo de edificios en el que vivían. Los dos eran vecinos que se habían conocido cuando estudiaban en Phantom Lord, antes de transferirse a Fairy Tail. La peliceleste se metió en su departamento, escuchando todavía a Gajeel decirle que no tardara. Con cuidado dejó el paraguas en el recibidor, mirándolo con curiosidad. Los ojos del pelinegro aparecieron en la mente de Juvia, haciéndola temblar ligeramente.

–Juvia se siente rara –murmuró apesumbrada–, seguro Juvia se va a enfermar.

No se sentía con ánimos para salir otra vez, pero conociendo al moreno, era capaz de tirar la puerta a patadas si no salía. Con cierta resistencia se metió al baño a darse una ducha rápida, para luego salir y ponerse cualquier cosa. Un enormísimo suéter rosa que Lucy le había regalado en su último cumpleaños, unas mallas cafés y sus botas de siempre. Para ultimar se ató el cabello en una simple coleta baja y salió.

Afuera en el pasillo, Gajeel le hizo una mueca tipo dragón molesto y apurado, poniendo nerviosa a la chica. Luego los dos salieron corriendo al trabajo del mayor.

O-o-O

Entrando al bar Quatro Cerberus, Juvia observó a un animado grupo de hombres. Uno de ellos estaba trepado en una mesa agitando a todos los demás. Juvia paseó la mirada por el lugar, QC era un bar estilo rock, muy diferente a Blue Pegasus que era el antro más nice de toda la zona.

–WILD! –chillaba Bacchus agitando su calabaza llena de alcohol.

–Four! –le seguían los demás.

–Esos idiotas ya están con su escándalo –se quejó Gajeel sobándose las sienes.

Juvia intentó sonreír al ver a Bacchus bailando de mesa en mesa. Estaba agradecida con Gajeel que quería distraerla para que no pensara en Gray. Pero era algo un poco imposible, ella seguía enamorada de él. Sus ojos azules miraron el escenario donde estaban montados unos instrumentos. Un estuche de guitarra recargado en la pared llamó su atención.

Otra vez los ojos rojos del misterioso chico aparecieron en su cabeza.

–¿Toca música en vivo? –preguntó a Gajeel.

–Sí, unos niños desde hace un tiempo.

–No nos llames niños, Gajeel-san –replicó un muchacho rubio acercándose–. Menos cuando somos mayores que tú –añadió divertido.

La Lockser miró detenidamente al rubio que en algo le recordaba a su amigo Natsu. Él a su vez también reparó en ella, mirándola mientras pestañeaba una y otra vez. Luego sonrió.

–No sabía que el dueño Goldmine contrató camareras –sonrió bobamente. Gajeel se golpeó el rostro–. Mi nombre es Sting Eucliffe, vocalista de Sabertooth.

–J-Juvia Lockser –respondió ella nerviosa.

–Bien, me regreso al camerino –anunció–, a Orga no le entran los pantalones y Rufus no encuentra sus lentes. Y seguro Rogue está enojado porque me escabullí dejándolo solo.

–Así de idiotas son todos en éste lugar –le comentó el moreno a Juvia.

O-o-O

Casi media hora después, las puertas de Quatro Cerberus se abrieron, dando paso a que los clientes entraran. La mayoría como bien se esperaba eran hombres, pero también había mujeres mezcladas. Cana era una cliente distinguida, cada que podía iba a competir con Bacchus. Juvia hubiera ido a saludarla, pero cuando la miró ya estaba inconsciente en el suelo. También estaba otra chica, de cabello corto platinado y de ojos marrones que esperaba en una mesa cercana a la suya.

–¡Ya viene Saber! –gritaron.

Una turba de mujeres salientes de quién sabe dónde entró a QC nada más escuchar que Saber se presentaría ésa noche. Juvia permaneció quieta en su lugar. Nunca había sido fanática de algún grupo, además de que en realidad no había escuchado tocar a Saber antes.

Sting salió al escenario liderando al grupo, con los brazos arriba con arrogancia. Todas las mujeres gritaron enloquecidas, verlo en pantalones de cuero y sin camisa casi les había provocado una hemorragia nasal. Detrás de él un tipo grandote de cabello verde y otro más bajo de cabello largo rubio con sombrero, salieron saludando a todos. Al último uno de cabello negro y chaqueta verdosa salía con rostro serio.

El corazón de Juvia dio un vuelco al verlo.

–¡Rujan! –ordenó Sting.

Los acordes de la guitarra eléctrica de Rogue comenzaron a sonar, seguidos de la batería de Orga y el bajo de Rufus. Sting mientras cantaba mirando fijamente a su público:

*¿Cuándo fue que perdimos nuestros sueños?,

seguimos avanzando sin saber a dónde vamos.

La vaga promesa aún no ha sido cumplida,

el sonido de las gotas de lluvia hacen fuerte eco.

Aún así tu voz no desaparece, todavía no.

Estaba buscando llenarse de fuerza.

Hasta que no sepa qué debo hacer,

el camino al cielo será interminable, correré de noche allá.

Los labios de Juvia lentamente comenzaron a curvearse, sonriendo con los ojos brillantes. Algún verso de la canción o quizá los mismos instrumentos la habían reconfortado al menos un poco. Arriba en el escenario, los ojos rojos de Rogue ubicaron a la peliceleste, por casualidad de que la había confundido con su compañera Yukino. Una apenas perceptible sonrisa se formó en sus labios al ver que la chica se encontraba con mejor ánimo.

¿Cómo sabrían que a partir de ésa noche iniciaría una linda historia?


*Por si a alguien le pica la curiosidad de saber qué canción es: CNBLUE – Get Away.