Nota: este fic pese a ser de star trek y estar ambientado en la nueva linea temporal abierta tras la película de 2009 no ocurre en el universo principal sino en el universo "espejo".
El universo espejo era (según la serie original) un universo paralelo al nuestro donde todo funcionaba al contrario; la federación no era una armada pacífica sino de guerra y el universo mostrado por Rodenberry se convertía en algo oscuro y peligroso.
En el mundo espejo los crímenes hacen funcionar la sociedad haciendo que quienes quieren llegar al poder recurran a ellos.
No hay amistad, ni camaradería.
Cada uno de los personajes que habita en el universo espejo es el antagonista de aquel al que estáis habituados y así el Chekov que se mostraba en el episodio era ambicioso y retorcido, el capitán Kirk violento y salvaje, Sulu psicotico (llega incluso a tratar de forzar a Uhura). No hay OOC.
Y si no conocéis el capitulo, realmente os lo recomiendo; se llama "mirror, mirror".
Aparte de esto solo decir que este es un fic escrito por dos personas: Seventhdevil y Reinadepicas.
Esperamos lo disfruteis, niñas ^^
Pavel Chekov terminó de abrocharse las botas y se incorporó del borde de la cama en que estaba sentado. Se alisó el uniforme dorado y negro con las manos y sonrió con malicia al mirar al hombre desnudo enredado entre las sábanas. Tendría un par de años más que él, el pelo rubio, corto y despeinado, y unos ojos verdes que le miraban aún con un deje de lujuria… Desde luego no era desagradable a la vista, pensó el joven ruso, eso compensaba la falta de poder y la poca importancia del "favor" que acababa de ganarse.
-La guardia de maniana por la noche, Jones –comentó en tono casual mientras se dirigía a la puerta –Ricuérdalo.
-Podrías quedarte un rato más –sugirió el otro, volviendo a quitarle la ropa con los ojos. Chekov le dedicó una sonrisa retorcida antes de añadir:
-Ia hablaremos cuando necesite otra guardia… -dejó la puerta cerrarse tras de sí al salir y tomó el camino hacia su propia habitación. Unas horas de descanso irían bien.
La carrera en la academia espacial no era un camino fácil. Era una vida brutal y difícil… Que, si sabías como desenvolverte, se veía compensada con poder. Y allí el poder lo era todo.
Por suerte para Pavel, a sus diecisiete años, poseía un intelecto brillante acompañado de un físico indudablemente atractivo para cualquiera sin tener en cuenta sexo, raza o edad. Había llegado muy joven, demostrando una brillante y rápida capacidad de aprendizaje y adaptación y una falta de escrúpulos que le habían valido el grado de alférez a su corta edad.
Atravesó los corredores de la Enterprise, altivo, devolviendo automáticamente el saludo oficial a aquellos que se lo hacían a él. Se detuvo ante la puerta de su habitación y entró, tendiéndose inmediatamente en la cama y cerrando los ojos. Un par de horas, antes de su siguiente turno.
-0-0-0-
Chekov se dirigía al puente de mando. Caminaba por un pasillo aparentemente vacío cuando ocurrió. Se vio golpeado, aplastado contra la pared con una daga en el cuello, rodeado por tres miradas furiosas y animales.
-Mira, Richards… Parece que la puta rusa se ha dejado ver por aquí… -comentó el que sujetaba la daga, que comenzaba a clavarse superficialmente en la piel blanca de su cuello.
-Déhame. Ahora. –ordenó con voz temblorosa. Sabía como funcionaban las cosas y sabía que tenía muy escasas posibilidades de salir con bien de allí. Su fuerte no era el cuerpo a cuerpo… en lo que a una pelea se refería.
-Oh, miradlo… Nos da órdenes… -respondió Richards socarrón –Parece que te adaptas bien al puesto que me robaste ¿eh, putilla? –escupió con odio, acercándose al rostro de Chekov -¿Sólo te follaste a Pike para conseguirlo? –le tomó por la barbilla con fuerza -¿Por qué no me ofreces un polvo a cambio de tu mierda de vida?
-Vuete a la mierda, ublyudok… -respondió el ruso con el mismo tono de odio.
Richards le arrebató con rabia la daga de la mano a su compañero y la alzó. El ruso cerró los ojos esperando el momento en que el arma descargase contra su cuerpo, pero no llegó. Para cuando los volvió a abrir, Christopher Pike sujetaba el brazo del aterrorizado Richards, a la vez que sus guardias personales sujetaban a los otros dos.
-Llévenselos a la cámara de agonía –la voz de Pike sonó fría y firme. Un gemido de desesperación escapó de la garganta de aquellos pobres desgraciados mientras eran conducidos por los guardias de Pike. A Chekov casi le dieron pena. Casi.
-Gracias por su aiuda, keptan… –jadeó, tocándose el leve corte que había dejado la hoja en su cuello. El otro asintió, disponiéndose a marchar.
-Tengo muchos asuntos que atender, Pavel. Sabes que tal vez no aparezca si esto vuelve a pasar… -contestó, girándose hacia él antes de irse –Te sugiero que tengas extremo cuidado, o que busques protección.
El joven le observó marchar, aún con la mano alrededor de su cuello. Protección… Muchos oficiales contrataban una guardia personal, como el propio capitán. Chekov no tenía dinero para eso… Claro que siempre se había valido de otros medios para conseguir lo que quería, y aquella vez no iba a ser diferente. La cuestión era encontrar a un candidato adecuado…
Entró en el puente y tomó asiento en su puesto, aún sumido en aquellas cavilaciones cuando la solución perfecta apareció al girar la cabeza.
Hikaru Sulu. Piloto y jefe de seguridad de la I.S.S. Enterprise. Experto espadachín, fuerte e imponente. Con tan pocos escrúpulos como él mismo…
…tenía que ser un jodido japonés. Bueno, lo importante era conservar la cabeza pegada al resto de su cuerpo. Ser pragmático.
Por eso cuando el piloto se giró y le observó, serio y estoico, Chekov le regaló la mejor de sus sonrisas. Ya investigaría más tarde dónde quedaba la habitación del teniente Sulu.
