Bien comenzare situándoos en el tiempo. Es un fic bastante inusual. Esta ambientado en el futuro y trata de la vida de Alexandra Potter, (hija de Harry y una chica de mi invención a la que iréis conociendo poco a poco) desde su entrada a Howarts hasta... bueno, eso no lo he decidido.
PREPARATIVOS
La habitación era un caos. Túnicas, algunos vestidos muggles de verano, tinteros, plumas y pergaminos estaban desparramados encima de la cama. Un elfo doméstico correteaba de un lado a otro metiéndolo todo dentro de un baúl, mientras una elfina peinaba a una muchacha que parloteaba incansablemente su futura vida como estudiante. Un hombre alto y de porte sombrío observaba la escena en el marco de la puerta.
-Me encantaría estar en el equipo de quidditch, como buscadora, o cazadora... seria genial, ¿verdad Dobby?- decía la pequeña- Pero necesito una escoba, me comprarás una, ¿a que sí, papá?
-Los alumnos de 1º año no pueden tener ninguna, Alex- dijo el hombre de la puerta.
-Pero tú si que tuviste... -protestó Alexandra-
El baúl ya estaba listo. Los elfos salieron de la habitación y el hombre entró. Le entregó un pequeño espejo a su hija, tal y como a el se lo entregaron muchos años atrás. Pronuncio las mismas palabras que a él le martillearon en la cabeza durante mucho tiempo.
-Este es un espejo de doble sentido, yo tengo el otro del par. Cuando necesites hablarme, di mi nombre en él; aparecerás en mi espejo y podremos hablar. –El hombre hizo una pausa y abrió la boca como si fuera a seguir hablando, pero la volvió a cerrar- Me cuentas en que casa te seleccionan ¿de acuerdo?
-Si, vale... –Alexandra estaba impaciente.
Salio correteando de la habitación y bajo brincando las escaleras, mientras canturreaba algo así como "Howarts, Howarts, enséñanos algo...". Harry suspiro y salio de la habitación echándole un ultimo vistazo a sus colores blanco y lila. Salieron de la casa y Alexandra la miro por ultima vez en varios meses. Era grande, oscura y tétrica, con un salvaje jardín y ventanas tapiadas por madera.
El anden del expreso de Howarts estaba lleno de magos y brujas de todas las edades. Nadie reparo en un hombre de túnica negra y su hija, que miraba extasiada en todas direcciones.
-No quiero que rompas ninguna norma, ni que tengas problemas con tus profesores o compañeros.
-De acuerdo...
-No discutas con Filch, te puede castigar, no vayas al bosque prohibido.
-No lo haré...
-Pórtate bien y estudia mucho
-Sí...
-Háblame a menudo, y escribe, que sepa que estas bien o si tienes algún problema- Dijo Harry casi con voz suplicante.- Y lo mas importante, no hagas caso de lo que diga la gente...
Se oyó el ultimo aviso de tren y Alexandra corrió hacia el, tras un rápido beso en la mejilla a su padre. Se despidió con la mano por la ventana y le vio desaparecerse. Entonces fue plenamente consciente de que su padre pasaría varios meses (hasta las navidades) encerrado en una lúgubre casa tan solo acompañado de 2 elfos domésticos y se apenó por el.
Bueno, ya sabeis, lechuzas y vociferadores, q son 2 segunditos y me harian muy feliz.
