Celos

Ese no sería un buen día. Cuando se despertó al caerse de la cama lo había sospechado… pero quedarse sin comer toda la mañana sólo lo había corroborado.

¿Por qué el maldito día no podía acabar sin más? ¿Qué, acaso era demasiado pedir?, pero no… tenía que ir ella a empeorarlo todo hablando amistosamente con aquel idiota de sonrisa babosa. Todo era su culpa, de ella, si simplemente ella se dedicara a ignorar todo ser masculino ambulante sobre la faz de la tierra y la sociedad de almas tal vez su día no hubiera sido tan miserable, y él no la hubiera simplemente -apenas llegaron a la privacidad de la casa, totalmente solos- llenado a gritos.

- ¡Ja! Mira quién habla si tú sólo te la pasas todo el día meneando las caderas de un lado para otro y riendo de forma ridícula "¡Jojojo!" -gracias a dios que el chico se dedicaba a ser Shinigami de medio tiempo y seguía estudiando, porque su futuro como imitador iba en quebrada-

- Sólo estoy haciendo lo que los humanos llaman "hacer amistades"… ¡Y MI RISA NO ES RIDICULA! -su ceño estaba claramente marcado y sus mejillas se inflaron infantilmente-

- Es casi igual de ridícula que ese estúpido conejo -empujó la frente femenina suavemente con el dedo índice- Bonita forma de hacer "amistades".

- ¡Chappy es tierno, no ridículo! -golpeó el fornido pecho y apartó el dedo de su frente de un manotazo - Y tampoco es como si tú hicieras excelente trabajo ignorando a Inoue.

- Eso es diferente, ella es sólo una amiga -expresó, quitándole importancia al asunto- a diferencia de ti, yo sí mantengo a los amigos sólo como amigos. No les ando coqueteando ni pelando el diente ¿o no? "Ruki-chan" -sus dientes casi rechinaron de rabia, el imitar el apodo del personaje en cuestión hacia la morena-

- No me digas que... estás celoso Kurosaki-kun -remedó ella el apelativo, con aquel tono cínico que él tanto odiaba-

- ¡¿Y que si te digo que sí?! -estalló al fin harto de toda aquella pelea que él mismo había comenzado- ¡ESTOY CELOSO! ¿ALGÚN PROBLEMA CON ESO? -bien... aquello había sonado más a un reclamo que a una romántica declaración-

- ¿Qué has dicho? -sus ojos se abrieron de par en par y podría jurar que su quijada estaba desencajada, si no hubiese causado él la situación seguramente el chico se abría reído de aquella expresión-

- Que te amo, acaso también estás sorda… maldita enana -había acercado su rostro al de ella, susurrando aquellas últimas palabras. Podía sentir como su respiración se mezclaba con la de ella, incitándola a terminar con la distancia que los separaba-

-Estás bromeando -Y solo esas palabras bastaron para romper la poca atmósfera romántica que se había creado en la habitación- Setsuna-kun, me dijo que… -fue todo lo que él quiso escuchar, dispuesto a callarla con sus acciones-

Sujetó sus cabellos firmemente con una mano y los jalo suavemente hacia atrás, sin lastimarla demasiado, haciendo que ella levantara su rostro hacia él.

- Di mi nombre -ordenó, su fuerte brazo aferrado a la pequeña figura de ella- Dilo.

- I…chigo -su orgullo se fue al drenaje y poco le importaba mientras él siguiera abrazándola de esa manera, necesitándola-

Sus bocas se permitieron sentir, saboreando la contraria con pasión acumulada. Dejando a sus lenguas iniciar una sensual danza.

Llena de emociones se arqueo suavemente contra él y éste a cambio bajó por lo largo de su cuello besando y mordisqueando todo partícula de piel expuesta, despertando nuevas sensaciones en ella.

Mordió suavemente el lóbulo izquierdo femenino y se concentró en el reencuentro de sus bocas, rozándolas suavemente, incitándose…

Amándose

- Si te vuelvo a ver hablando con o de ese tipo… -comenzó Ichigo, sus labios sobre los de la morena- Tendré que castigarte… Rukia.

Un jadeo ahogado se escapo de su garganta, su propio nombre supo a gloria dicho de esa manera tan sensual, y es que…

¿Debería sentirse pervertida por desear ser castigada por él?