N/A: Este será un two-shot, basado en 2 fragmentos del libro "Las desventuras del Joven Werther." (libro favorito de la autora) escrito por Johann von Goethe.
Los fragmentos utilizados son las mismas fechas dadas en cada capítulo.
No one ever said it would be so hard.
30 de Mayo, 1771
Estaba mal, no importaba que excusas se diera a sí mismo… amarlo a él estaba mal.
Feliciano no era más que un sirviente, alguien que dedicaría toda su vida al arduo trabajo que se le fuese asignado, pero no importaba… sabía que cada orden que se le diese había sido evocada por el austriaco al que adoraba fervientemente.
Roderich Edelstein, un hombre austriaco de renombre, el cual vivía en el mundo de la aristocracia.
El destino se burlaba de Feliciano, puesto que Roderich era un noble, y él… un simple campesino italiano que había crecido en la elegante casa del Señor Edelstein.
Feliciano no se atrevía a quejarse, simplemente no podía, porque de no haber nacido en la pobreza, seguramente jamás hubiese sido llevado a Austria como un sirviente, y de no haber sido así… no hubiera tenido la oportunidad de conocerlo a él.
El italiano aún podía recordar sus primeros días en la casa del austriaco, en aquel entonces Feliciano no era más que un niño pequeño.
La apariencia delicada, y su voz aniñada le otorgaba una apariencia femenina, de tal manera en que Roderich había creído que Feliciano era una niña; sin embargo, fue hasta que él italiano llegó a la pubertad en la que avergonzado se dio cuenta que su sirvienta era más bien un muchacho, al cual había vestido de mujer durante tantos años.
Al italiano nunca le molesto el hecho de que el austriaco hubiese creído que era una mujer, y seguramente nunca lo hubiera corregido de no haber sido por el hecho de que su cambio de voz había sido demasiado notoria.
Algo que Feliciano amaba de Roderich era el hecho de que fuese una persona estricta… aunque muchas veces le doliese el hecho de no poder comer pasta cuando él quisiese, o cuando lo encerraban en una habitación porque lo habían atrapado haciendo alguna travesura… Feliciano sabía que aquello solo era la manera que Roderich utilizaba para disciplinarle. El italiano creería ciegamente que el austriaco era una buena persona.
El joven sirviente recientemente había cumplido 19 años y Roderich no era precisamente un vejestorio, pero tampoco era tan joven como él… y aquello no era algo que le molestase en lo absoluto. Feliciano no era ignorante de la vida que Roderich había llevado anteriormente cuando él aún desconocía los sentimientos que aflorarían hacía él.
Roderich actualmente era un hombre viudo, anteriormente se había visto envuelto en un matrimonio arreglado… aquello era natural, al final de cuentas así era la vida de un noble. Negarse a casarse con la señorita Julchen Beilschmidt hubiese causado demasiado revoloteo innecesario entre las bocas de los chismosos del pueblo, por lo que se había visto en necesidad de cumplir con su deber de honrar la reputación de su familia y contraer nupcias con ella.
Feliciano jamás diría algo impropio de aquella mujer, no podía negar el hecho de que era una joven hermosa, pero… no podía soportar el hecho de que Roderich compartiese su vida con ella, la cual no hacía más que burlarse de él. El austriaco merecía alguien mejor.
El día en que Julchen murió debido a una enfermedad terminal, no sabía como sentirse… no podía estar feliz porque respetaba a esa mujer, ella no era culpable de los sentimientos ocultos que él sentía por el esposo de esta… pero decir que le entristecía el hecho de que Roderich ya no estuviese casado sería hipocresía.
Cuanto daría el italiano por poder llenar el vacío que Julchen había dejado en aquel hogar, pero no… él nunca sería el indicado para eso, esa era una realidad que no estaba destinada a él, si tan solo la sociedad en la que vivían pudiese permitir y aceptar su amor hacía el aristócrata, en ese caso él sería el ser más dichoso sobre la faz de la tierra.
Sin embargo, Roderich había dejado claro que no deseaba contraer matrimonio nuevamente, el haberse casado una vez era suficiente para él. A Feliciano se le partía el corazón cada vez que el austriaco mencionaba aquellas palabras, pero no haría ni diría nada al respecto. Debía respetar las decisiones de su amo, a pesar de que él ignorase sus sentimientos hacia él.
Feliciano sería por siempre un hombre devoto a Roderich.
Cada noche el italiano cerraba sus ojos e imaginaba como sería el estar casado con el austriaco; sin embargo, cada mañana debía abrir nuevamente aquellos mismos ojos para empezar la jornada del día, dejando inconclusas aquellas fantasías que tanto añoraba.
A pesar de que su realidad no era la que realmente deseaba, su sonrisa nunca desaparecía. Era un honor para él el tener la oportunidad de trabajar para Roderich, y haría cualquier cosa por él, aunque había veces en las que le preocupaba el hecho de que alguien malinterpretase su amor.
Los sentimientos de Feliciano estaban llenos de pureza, y temía que la fascinación que sentía por su amo algún día le alejase de él.
Fin del capítulo.
No tengo mucho que decir… simplemente tenía esta historia rondando en mi mente, en realidad la pareja iba a ser GerIta, pero luego vi el capítulo extra de The World Twinkle donde Italia abraza a mi amado Austria… y este terminó siendo el resultado.
Publicaré la continuación cuando tenga tiempo… Hasta entonces, Sayonara.
