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| Siete Pedazos de Cielo |

Autora Original: hinoirilwin

Traductora: Suki90

Título Original: Seven Pieces of Heaven

Pareja: Yūichirō Hyakuya x Shinoa Hīragi – YuuNoa –


Siete pedazos de cielo
en donde nos conocimos al inicio
Fueron siete veces en la que chocamos, besamos, y simplemente nos tocamos
(El chico, la chica y su historia no contada)

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01
La primera vez que la vi yo tenía ocho años y nueve meses, era un niño problema, mientas que ella era... bueno, realmente no sabía quién era, pero tuve la extraña sensación de que pasaríamos mucho tiempo juntos.
Primera pieza


— ¡Ah! ¡Eres la niña de antes! —gritó con fuerza el niño de cabellos rubios, a lo cual el otro pequeño que estaba a su lado tuvo que cubrir sus oídos, aunque a pesar de eso sintió como si su cabeza se hubiera quebrado en mil pedazos, esa era la desventaja de estar sentados a un lado del otro esperando a que la persona que los cuidaba regresara de sus encargos.

De pronto y sin previo aviso, el rubio de ojos azules de nombre Mikaela saltó de su asiento y se alejó de él a pasos presurosos.

Perplejo, lo único que Yūichirō pudo hacer fue seguirlo; aunque en realidad… ni siquiera supo por qué fue se apresuró a ir tras su pequeño y rebelde amigo; aunque algo era evidente, y es que ni loco se quedaba ahí sentado como un lobo solitario, ¡eso si que no!

Aparentemente Mikaela se dirigía a una pequeña desconocida de cabellos lavanda, la cual se encontraba parada cerca de un árbol. ¿Sería una conocida de Mika? A él no se le hacía para nada familiar.

— ¿Ah~…? —fue lo primero que salió de los labios de la niña, la cual ladeó tiernamente su cabeza mientras veía cómo los dos pequeños se acercaba a ella— ¿Te conozco acaso? —preguntó tímidamente, dejando que sus bellos ojos se abrieran enormemente.

— ¡Sipi! —le respondió Mika asintiendo varias veces, extrañamente emocionado— ¡Eres la niña que estaba con ese señor pervertido! —comentó el rubio con algo de ánimo, mucho, para gusto de Yuu.

Espera un minuto...

— ¿Pervertido? —cuestionó él, incrédulo, mientras parpadeaba varias veces confundido hasta que la niña soltó una carcajada— ¿Un pervertido? ¿En serio? ¿Qué quiso decir?

— Nah, nada importante~ —le respondió la niña, divertida por la situación—. No le hagas caso~.

— Pero si es un perve-¡Ah, Satou-san! —exclamó Mikaela de pronto cuando vio al susodicho salir de una sombría tienda— Espérame aquí, ¿de acuerdo, Yuu-chan? —le pidió el rubio mientras palmeaba su hombro antes de salir corriendo a toda velocidad hacia el adulto.

— ¿Eh? —Yūichirō no pudo hacer nada más que parpadear al ver cómo su amigo salía disparado de ahí, desapareciendo de su vista en cuestión de segundos— ¡He-Hey, Mika! —gritó él a pesar de saber que sería inútil al mismo tiempo en que se daba cuenta de: 1) Lo dejó solo, 2) Con una extraña.

Espera, espera, espera, ¡¿sólo?!

Yuu tragó levemente ante la situación mientras observaba lo más discreto que podía lo que estaba a su lado para después enderezar su cabeza nuevamente.

Ese silencio era bastante pesado.

Gracias a eso, Yūichirō comenzó a sentirse algo inquieto, ya que esa lind-ejem, ejem…. niña de frágil aspecto -en serio que era demasiado pequeña para su gusto, ¿no estaba tomando suficiente leche?- se le quedó mirando con esos enormes ojos y esa gran sonrisa que se extendía ampliamente por su rostro. Al darse cuenta de que se le quedó mirando, giró su rostro hacia otro lado avergonzado, se negaba a fijar su vista sobre ella, ya que tenía las mejillas coloreadas de un tono rosado.

Para ponerlo simple, estaba incomodo.

¿Por qué? ¿Por qué tenía que mirarlo de esa manera? Podía sentir como es que los ojos de la niña se clavaban sobre él por el amor de Dios, y ella lo sabía, aunque parecía no importarle, ya que continuó observándolo, como si se tratase de un nuevo espécimen; eso era algo difícil de ignorar.

Maldita sea… ¿Dónde estaba Mika cuando más lo necesitaba?

No pudiendo ganarle a su curiosidad, Yuu volvió a posar su mirada sobre ella, pero al hacerlo se topó con que ella continuó observándolo, por lo que la volvió a desviar.

Y eso se repitió varias veces más.

Yuu se sentía frustrado, tanto así, que tenía ganas de arrancarse el cabello de la cabeza. ¿Qué era lo que estaba pasando ahí? ¿Por qué todo estaba así?

Él sólo quería huir, volar de ahí, alejarse de esa extraña, aunque linda, niña lo más rápido posible pero desechó esa idea de inmediato. A pesar de que su mente le estuviese gritando que se fuera, no podía hacerlo. Yūichirō había sido criado con modales y un niño con buena educación sabía que era descortés ignorar a una persona, especialmente si esta era una niña.

Tenía que hacer algo, lo que fuera para poder romper ese ambiente tan extraño entre los dos.

Así que lo único que se le ocurrió fue...

— Y… ehm, ¿cuál es tu nombre? —bueno, eso fue un buen comienzo, o eso creía él, y se sentía muy orgulloso por su avance, pero todo se fue a la basura cuando vio a la pequeña sonreír aún más. De pronto… comenzó a preguntarse si el haber iniciado un tema de conversación había sido buena idea.

— Shinoa —respondió ella al mismo tiempo que ladeaba levemente su cabeza, no borrando nunca esa enorme sonrisa que surcaba sus labios, lo que provocó que Yuu se sonrojara un poco; por alguna extraña razón le pareció linda cuando hizo ese gesto—. ¿Y tú?

— Yūichirō —contestó el de orbes esmeraldas antes de que frunciera un poco el ceño. Era raro, por alguna extraña razón…. su nombre le sonó fuera de lugar. ¿Por qué sería? Se quedó pensando unos segundos en silencio hasta que finalmente decidió añadir—. Pero puedes llamarme Yuu —declaró él, sonriendo tímidamente con las mejillas algo sonrojadas. Sip, eso se escuchaba mucho mejor.

— Será Yuu entonces —sonrió, mostrando sus dientes—. Siendo así, creo que está bien que tú me llames Shinoa —declaró ella, regresándole el favor.

— Iba a llamarte así aún sin tu permiso —fue lo que le dijo el niño, encogiéndose de hombros despreocupadamente—, ¿verdad, Shi-no-a? —le sonrió infantilmente.

— Uy, saliste muy bromista —le dijo, haciendo un pequeño mohín al mismo tiempo en que sus mejillas se coloreaban levemente de un tono rosado. Eso la hizo verse aún más bonita, como una muñeca, o cuando menos eso es lo que a él le pareció.

No, ella era mucho más bonita definitivamente, así como sus ojos, esos orbes que le gustaron desde que los vio; eran bonitos, muy hermosos, como diamantes... o rosas. De verdad que le gustaban bastante, eran muy, muy lindos y-... Espera, ¿todo eso tenía sentido siquiera?)

El pequeño Yuu no pudo evitar sonreír ante esa respuesta, sintiéndose finalmente cómodo con su presencia. Poniendo sus manos detrás de su cabeza, volvió a hablar— Entonces, ¿de qué pervertido estamos hablando?


Suki: ¡Hola chicos! ¿Cómo están? Aquí vengo con un nuevo trabajo de Hino-chan, quien amablemente me permitió traducir sus trabajos al español, ¿no es genial? ¡En fin! Esta historia originalmente es un one-shot… pero pensé que sería mejor tanto para ustedes como para mí que estuviera dividido en capítulos; serán cortos naturalmente pero podrán disfrutar de la esencia de cada pieza de forma individual… o eso es lo que yo espero.

De verdad agradezco a todos los que me han dejado un review en traducciones anteriores, es muy lindo ser recibida con tan bellas palabras en este fandom. ¡Espero que esta nueva traducción sea de su agrado Yuunoitas!

¡Nos vemos en la siguiente entrega!

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Suki90, presentó.