Título: Como amigos.

Autora: Krissel Majere.

Fandom: AP Hetalia.

Pareja: Francis/Antonio.


Francis siempre dice que le quiere.

Antonio sabe que no es cierto.

Por mucho que Lovino se empeñe en decir lo contrario, no es idiota. Y mucho menos un estúpido. Además conoce desde hace demasiado tiempo y demasiado bien al francés como para saber cómo y a qué se refiere con determinadas cosas.

Por supuesto, sabe que Francis le aprecia. Mucho, muchísimo. No por nada es su mejor amigo, él y Gilbert. Sabe que lucharía a su lado sin dudar, porque él haría lo mismo por los dos y porque ya son demasiadas noches de copas, demasiado sexo y demasiadas risas como para no haberse ganado un hueco entre las personas más apreciadas por el francés.

Por eso sabe que cada vez que Francis le dice "te quiero" con esa voz gatuna y aterciopelada, una parte de si mismo tiene que añadir "…como amigo" en su mente al final de la frase. Porque eso es lo que son: amigos. Amigos con derecho a roce (a más que roce, en realidad), vale, pero amigos al fin y al cabo. Es decir, le pidió matrimonio a Arthur (¡A Arthur!), ¿cómo no iba a decirle algo así a él?

Está tan acostumbrado que ya ni le da importancia, y eso que se lo dice a todas horas.

-Francis, ¿qué estás haciendo?-balbucea, tratando de sacarse a un francés con un mareante olor a vino de encima. Gilbert, al otro lado del bar, ni se percata, demasiado ocupado molestando a cierto rubio que ha visto pasar.

-Estate quieto…-musita el otro, sin hacerle caso mientras deja una lluvia de besos que descienden desde su mandíbula.

-Amigo mío, creo que estás borracho-señala él, tratando de mantener el tipo como puede, empujándole con fuerza.

-Estoy ebrio, pero de ti-suelta el rubio tan tranquilo con un perfecto francés en su oído, haciéndole sonreír porque eso es "muy Francis", dejando de luchar de inmediato porque comprende que este asalto lo ha ganado el otro-. Te quiero.

Y Antonio asiente. Ya, claro.

No. Sencillamente conoce demasiado a su amigo como para tomar en serio esas palabras, aunque no por ello le quiere él menos. Lovino lo sabe, por eso no soporta al gabacho. Gilbert lo sabe, a pesar de que Francis no le dice a él esas dos palabras ni la mitad de las veces que al español…todo el mundo parece saberlo. Y todos parecen compartir la opinión de Antonio.

Y duele. Un poco solo, pero duele.

Por eso, esta vez, sabe que no es diferente. Aunque no estén en mitad de una sesión de sexo, ni borrachos, ni en ambiente de cachondeo. Simplemente, el francés le ha cogido por el brazo cuando pasaba al lado para detenerle y se las ha soltado. Y esas son siempre las peores veces, las veces que nunca se siente capaz de mirarle a los ojos.

Porque casi, casi, suenan sinceras.

-Te quiero.

Y si Antonio mirase, si alzase la mirada un segundo, vería que la sonrisa zorruna de dientes blancos del otro ha desaparecido para ser sustituida por una forzada, casi formando una mueca. Y si se fijase mejor incluso sería capaz de notar que lo está mirando fijamente, sin parpadear, como queriéndole transmitir algo demasiado grande y complicado como para expresarlo de otra manera.

Pero no lo hace, y solo se obliga a sonreír.

-Lo sé, Francis-asegura, dándole una palmada amistosa en el brazo, despreocupadamente-.Y yo a ti.

Y con esas palabras la mirada y la incomodidad desaparecen, pero no la molestia en la garganta. Porque Antonio no es idiota y mucho menos un estúpido, y sabe que diga lo que diga el francés, no es verdad.

No como él quisiera.


Notas de la autora: Esta pareja necesita más amor. Mucho más amor. Y aunque apenas tardé un cuarto de hora en escribirlo, creo que aún así estoy contenta con el resultado del fic. Además, he escrito algo de Antonio (¡de Antonio!), eso es épico para mí xDD.

Mmmm...¿Review?