The Broken Girl

Las luces me daban en los ojos, no sabía si respiraba o gemía, otra vez… otra vez estaba encima de mí, ni siquiera reconocía a la persona que me estaba usando para darle placer a otros, ya no sentía ni siquiera el deseo de la carne. Estaba tan ida… Yunho me había dado algo, no sabía que era solo lo metió en mi boca y me hizo tragarlo, sabía que me iba a volver a reusar, no quería hacerlo más… no quería tener a más tipos encima de mí, recorriéndome la piel y hablando cosas que no entendía. Mire hacia el lado y el movimiento desenfocaba mi vista, eso y la droga, pero podía verlo, sabía que estaba ahí… mi maldito ángel.

Sentí que mi boca se abrió, seguro era un orgasmo porque el tipo se quito de encima, dejo de sostenerme de las muñecas y por fin pude girarme, me revolví en la cama y junte las piernas quejándome, no sabía si lo estaba haciendo fuerte, solo lo sentía… alguien me tomo por debajo de mi brazo izquierdo y me ayudo a moverme, di unos pasos flojos, con las piernas temblándome por el esfuerzo, la desnudes de mi cuerpo no me causaba nada… estaba tan muerta por dentro que el pudor que sentiría cualquiera me era indiferente, pase entre los que miraban y muchas manos se aproximaron a mi trasero, tocándolo, acariciándolo mientras me iba a sentar a una silla en el rincón, bueno… me tiraba en ella ya que no me quedaba mucha voluntad. Pase mi mano derecha por mi ojo, era una lagrima… me salían solas, ya no podía pararlas, recogí las piernas y me las abrace con las manos. El efecto iba disminuyendo, me daban escalofríos… ¿sería la droga o era el miedo?, volví a frotar mi cara pero con más intensidad, estaba recuperando un poco de voluntad, mire al frente y ahí estaba él. Yunho, con esa cínica sonrisa en su cara, un cigarro en la mano y sus ropas elegantes y caras, me había engañado, no era más que un pedazo de carne que usaba.

- lo hiciste bien…-

Me dijo con cariño, pero no me moví, al contrarío escondí la cabeza entre mis manos, no quería volver a esa cama, no quería que me volvieran a tocar, a usar.

- otro cliente…-

- YA NO QUIERO - le grite y sorbí la nariz, estaba descontrolada, las manos me seguían temblando… que fue lo que me dio, mi cuerpo estaba caliente, pasaba las manos por mis muslos pero no se calmaba esa sensación.-

-¿qué dijiste?.- La vos de Allen volvió a mi mente y con miedo me puse de pie, torpemente caí al suelo, las piernas no me funcionaban como quería.- ¡recuerda de quien eres!...- me sujeto de los cabellos, me hizo poner de pie solo con esa acción mientras mi vos soltaba gritos aterrados.-

- no le pegues en la cara...- dijo alguien desde otro lugar.-

- Déjame, déjame…- le rogué como siempre, no quería que me golpeara, pero tampoco quería hacerle caso, estaba aterrada, sabía de lo que era capaz..- ¡hijo de perra!…- en un acto de extrema valentía se lo dije, le escupí en la cara, ya no me importaba, sabía que me iba a golpear, que me iba a dejar inconsciente, que importaba, ya no quería suplicar más.-

- eres una malagradecida…-

Lo primero que sentí fue una bofetada que me rompió el labio, lo supe porque la boca se me puso salada y tibia, como si todo pasara lentamente lo mire e intente levantar la mano, quería devolverle el golpe, pero su mano se me cerro en la garganta, ya conocía el poder de su fuerza, me había roto las costillas en otra ocasión, pero cuando me asfixiaba… cuando hacia eso, sentía que iba a morir. Mi mano se fue a su muñeca, lo golpee, me retorcí pero ya no sentía el suelo, la presión en mi cabeza… la falta de aire, sentía que los ojos se me iba a salir… la vista se me estaba yendo a negro y no escuchaba nada, era una extraña sensación, familiar y aterradora.

El maldito de Yunho estaba ocupado vendiendo a sus chicas con sus clientes más frecuentes del club. En verdad no quería hacer esta venta, pero bueno era mi trabajo como policía encubierto, me dirigí en mi Bugatti a la dirección que me habían dado.

Una vez ahí me dejaron pasar, en verdad la gente me tenía mucho respeto, no sé si era porque conocían mi reputación o solo los intimidaba. El guardia me conocía y me propuso que fuera uno de sus hombres, que sería genial para el negocio tener un hombre con mi aspecto, pronto le dije que no, la verdad no me interesaba y ni siquiera miraba con buenos ojos lo que hacían con esas chicas, además solo estaba por trabajo, la gente de ese ambiente consumía muchas drogas y era bueno estar entre ellos para cazar a los peces gordos.

Al encontrar a Yunho, este me saludo muy eufóricamente siempre estaba drogado, pero bueno marque la distancia enseguida, mostrándole que no era su amigo si no su proveedor, el estupido me compraba drogas, a cambio le pedía más contactos para expandirme.

Pronto encendí un cigarro, no quería verle el trasero a un hombre mientras hacía de las suyas con esas chicas. Vi como ayudaban a una a pararse, en verdad estaba muy drogada, no sabía si era por gusto o porque necesitaban que ella estuviera casi inconsciente para el trabajo, pero cuando la vi, me dije a mi mismo que era una hermosa mujer, en verdad lo era, su cuerpo tan bello estaba opacado por su estado actual, era una lástima, ver a una mujer tan bella de esa manera.

Con ayuda de una persona llego a una silla, en la cual se dejo caer, seguía desnuda, ni siquiera le habían alcanzado una bata, era increíble, como podían tratar así a una mujer, en verdad me dio mucha rabia, no podía entender que era lo que sucedía, hasta donde yo entendía las chicas trabajaban por gusto en este lugar, esta chica parecía una esclava que no cobra y trabajan a los golpes.

Mi deducción era cierta, el maldito de Yunho la estaba golpeando y obligando volver con un cliente pero ella se negaba, al parecer el efecto del éxtasis se había ido.
Pero Yunho se estaba pasando de la raya, comenzó a asfixiarla, parecía que quería matarla, ahí fue cuando intervine.

-Ya basta Yunho vas a matarla- dije de una forma amable- ¿cuánto quieres por ella? – dije con intención de comprarla, no sabía porque le ofrecía aquello, la chica no tenía nada que ver conmigo.- vamos quiero comprarla…- le insiti.-

-No está a la venta Thunder ella es mía…- dijo esté, quitándole importancia al asunto- métete en tus asuntos, busca a otra…-

Cuando dijo eso la verdad no me gusto nada, lo tome por el hombro, logrando que liberara a la joven, la chica media inconsciente logro ver lo que pasaba.

- vete a poner algo de ropa…- le dije a la joven- vamos de prisa tengo cosas que hablar con tu hombre…-

-Vamos Thunder no me molestes- dijo este algo apenado por ver cómo me había puesto, él sabía que estaba jugando con fuego- es mi chica no te metas con ella…-

La chica se fue pronto a lo que parecían los vestidores, al parecer estaba mucho mejor ya se podía mover con libertad y no tambaleaba al caminar.

- Mira Yunho- dije directo- no voy a volver a repetirlo, ¿cuánto quieres por ella?-

-No Thunder, no está en venta la quiero para mí…- dijo este insistiendo en que no quería venderla- vamos amigo solo quiero drogas de tu parte…-

La gente observaba la escena, estos curiosos cada vez se acercaban más a Yunho y a mí.

-Bueno, veo que la quieres por lo difícil- comente, mientras me tocaba la cintura y mostraba el bulto que se formaba entre mi camisa y el pantalón, daba el aspecto del mago de un arma de fuego- mira vamos a hacerlo por lo fácil, te doy dinero o drogas tu elijes, de otra forma te quedas sin la chica sin el negocio y sin tu maldita vida. Eso no me va a costar hacerlo, puedo hacerte desaparecer como una simple paloma de calle…-

Yunho sabía que estaba poniendo en juego más que su propio negocio, que por culpa de su necedad, la pagarían también los que estaban en el bar, luego de meditar un rato, asintió con la cabeza.

-así me gusta- dije sonriendo y cambiando mi cara en solo unos segundos- ves que así las cosas salen mejor- le palpe la cabeza mostrándole que era inferior a mi- bueno quédate con el dinero que me debes y con el éxtasis para ti, puedes hacer con él lo que te venga en gana- dije esta vez con una vos más relajada- te llamare para que le pongas precio y prepara sus cosas, enviare un coche a tú casa para que las busquen, la chica se va conmigo ahora, y el que quiera volverse a meter con ella, que se meta sus intenciones por el culo o los matare…- mi vos era relajada pero con un tono amenazador.

En ese momento, ella salió por la puerta, ahora vestida como una chica normal, en verdad me gustaba mucho como se veía ahora, más allá de las marcas en su cuello y de su labio sangrante, me acerque a ella y le dije que ahora trabajaba para mí y que me acompañara .

Pero antes de irme le dedique unas palabras a Allen, le dije que si me enteraba o lo veía cerca de ella, no solo le cortaría la bolas, sino que también lo mataría como a una cucaracha.

Sí Yunho jamás hubiera aparecido en mi vida… si jamás me hubiera tomado aquel café, si estos dos últimos años jamás hubieran pasado, quizás hubiera estado en la universidad pagándome los estudios con algún trabajo de medio tiempo, nada glamoroso o elegante, pero tranquilo, lejos de los insultos y golpes, donde él jamás hubiera existido, si había algo de lo que me arrepentía y siempre me arrepentiría era de haber creído en las palabras lindas de un mal nacido como él, de mis sueños ambicios. Mi garganta pedía un poco de aire, me podía romper las costillas, o quizás molerme a patadas, pero lo que me daba más miedo era que me tomara del cuello, siempre se descontrolaba y estaba obsesionado con tenerme consigo, habían tantas dispuestas a hacer lo que yo… pero él quería tenerme a mí, solo a mí. Cuando creí que me iba a quedar inconsciente me soltó y como el sol del amanecer me llene los pulmones de todo el aire que pude, tosí un par de veces, me dolía la garganta justo donde él me tenía agarrada.

Después de recuperar la respiración y de que dejara de sentir que los ojos se me salían escuche la vos de otro hombre, sujetaba a Allen por su hombro, solo pude ver su cara borrosa, no tenía muy enfocada la vista, me arrastre un poco por el suelo hasta que lo escuche, la vos de la otra persona, estaba hablando con él… pero la orden fue para mí, como un autómata me puse de pie y salí caminado directo al camerino, entre a duras penas, con el corazón latiéndome a miles, estaba asustada… ¿Quién era él? ¿Qué quería conmigo?. Saque un vestido del colgador y me puse unos zapatos, encima un abrigo de tela lo amarre por la cintura y me vi al espejo… al verme me acerque lentamente, tenía los ojos rojos, el cuello marcado con las manos de él y llore… no pude evitarlo, me sentía como basura gracias a él. Pase mis dedos por el cabello y aun temblaban, tome un labial e intente pintar mis labios pero no me dejaba de temblar la mano, ¿Qué estaba haciendo?… seguro el maldito de Yunho me había dado al tipo aquel, en una sesión privada. Volví a calmarme y me mire nuevamente al espejo.

- mejor eso… que terminar en el hospital...-

Respire profundo saliendo del camerino, me sentía aturdida, aun no entendía que pasaba o que iba a pasar, apenas di unos pasos cuando se me acerco me eche hacia atrás asustada, parecía un animal y me sentía así. Primero no di crédito de lo que decía… trabajar para él, si seguro, solo por esa noche… asentí a sus palabras pero no deje que me tocara camine por delante de él, pase mi mano por debajo de mi nariz hasta llegar al estacionamiento, las cosas en mi cabeza se iban aclarando, vi su auto y era muy costoso… me gire a verlo.

- si vas a acostarte conmigo puedes hacerlo en el auto… estoy acostumbrada..- le dije y los ojos se me aguaron.- solo no me devuelvas con Yunho y te juro que te complaceré como quieras...- se lo estaba pidiendo… otra vez suplicando.- por favor…-

Caminamos al coche, ella parecía temerosa, de seguro creía que era como ese idiota de Yunho, camino conmigo pero en ningún momento se acerco a mí siempre camino adelante y con pasos largos, como si quisiera escapar rápido del lugar.

Cuando llegamos a mi coche me lo quede viendo pero algo me distrajo de mis pensamientos, lo que dijo, que si quería hacerlo con ella lo podíamos hacer en mi coche, de verdad estaba escuchando eso, ¿si quería estar con ella?, eso seguro, pero no en mi coche, pero de seguro ella creía que la había comprado por unas horas y lo que me sorprendió más fue cuando me pidió por favor, que no la devolviera con Yunho.

-vamos sube al coche- le dije muy brusco, me estaba molestando, pero no con ella, la verdad era que estaba muy asustada por culpa de ese idiota.-

Una vez estuvimos arriba de mi Bugatti, levante el techo para poder fumar, encendí un cigarro, y deje el paquete sobre el tablero- si quieres puedes tomar uno- comente para ser amable. Puse en marcha el coche, una vez que salimos del estacionamiento, maneje a una velocidad moderada, para poder conversar con ella, pero al parecer no tenía muchas gansa de hablar, se la veía angustiada y preocupada. Estacione el coche confiado de que no escaparía, para acercarme a una tienda, donde compre dos cervezas en lata y una botella de agua. Al subirme al coche seguía ahí, pero bueno, no dude en pensar que quería escapar, pero si lo hubiera hecho, solo esperaba que le fuera bien en la vida, conmigo de seguro le iría mejor.

-Si quieres la cerveza tómala, pero pensé que para el dolor de garganta es mejor el agua- dicho eso volví a arrancar el coche y acelere en dirección a mi casa – al ver que no te escapaste lo mejor es que te cuente cual va a ser tu trabajo- comente sin mirarla y sin perder la vista de la calle- mas allá de ser el proveedor de drogas de ese maldito que te tenía como un perro- dije cortante- soy policía… - mis palabras salían solas, pero así era yo- no te compre para tener sexo, a menos que tú quieras hacerlo conmigo- dije esta vez mirándola y guiñándole el ojo- eso no me molestaría, pero bueno la verdad es que a partir de ahora, eres libre de hacer lo que quieras- hable directo y sin rodeos- no vas a ser mi prostituta, ese Yunho no supo aprovechar tu belleza… - le comente amablemente- como te decía, soy policía y necesito una chica como tú, así que a partir de ahora puedes pagar tu libertad con trabajo, uno decente- le dije- tendrás que usar otro tipo de ropa pero eso no será un problema… ¿o no?- la verdad no sabía en qué me estaba metiendo, pero esa chica me gustaba y quería cuidarla - esa es la verdad, tendrás que entrenar todos los días hasta que aprendas lo que debes hacer, pero te acostumbraras en poco tiempo.-

No sabía si lograría hacer que ella sea una buena asistente, pero bueno a cada tanto no estaba mal hacer una obra de bien, pero más allá de eso, yo veía el algo especial, en verdad era hermosa y pero iba más allá de eso. No me importaba el dinero y lo que había hecho con esa chica era un rescate, pero bueno eso ya no importaba, estaba ahí conmigo y tenía que darle una utilidad a lo que había hecho o intentarlo.

Aun faltaba viaje para llegar a mi departamento- por cierto, ¿cómo te llamas?- dije de una forma amable, como siempre era con las mujeres- mi nombre es Park San Hyun, pero puedes decirme San Hyun o como gustes, la gente me llama Thunder, es mi nombre en el ambiente.-

Seguíamos camino a mi departamento, me sentía un asistente social más que un policía, pero bueno así era la vida y sabe dios que lo que me esperaba al lado de esa joven, lo único que podía decir era que me encantaba la idea.

Parada ahí… podía sentir que mis rodillas cedían, me estaban volviendo los escalofríos solo que ya no tenía ese calor, cerré los ojos con fuerza por qué un mareo movió el suelo en que estaba parada, me abrace desde la cintura intentado protegerme yo misma de lo que fuera a suceder. Otra vez la vos de ese hombre, aun no podía gravarme su cara, estaba acostumbrada a no recordar rostros a borrar cualquier cara que me hiciera algo, prefería que mi sufrimiento solo tuviera un rostro… el de Yunho. La brusquedad de su tono me exalto, ¿acaso era como él?… me iba a golpear… no quería provocarlo, no tan pronto, asentí con la cabeza mientras me subía al asiento delantero. El auto era elegante, costoso… los asientos suaves, me senté con la cabeza apoyada en el cristal de la ventana, estaba ida, mi cuerpo entero se recargaba hacia ese lado, intentando poner distancia entre los dos, como si de algo sirviera eso. Mis ojos se desviaron hacia la cajetilla de cigarros, fumar… era lo único que realmente disfrutaba, me tranquilizaba, pero tenía suficiente experiencia en este negocio como para no aceptar cosas de mis dueños, devolví el rostro al cristal sin pronunciar palabra, a estos hombres les gustaba que guardara silencio, que los obedeciera y casi siempre lo hacía pero estaba cansada de hacerlo.

Paso un rato hasta que paro el auto, lo vi bajarse y mi mano se fue a la manilla de la puerta, la tenia firmemente agarrada entre mis dedos, él no estaba… podía salir corriendo y perderme en las calles, escapar de esto, fue lo primero que pensé pero la verdad era otra, Yunho siempre me buscaba y me encontraba, no tenía dinero, ropa, nada… ¿Cuánto pagarían por una puta maltratada?, no llegaría a juntar el dinero para pagar un viaje de regreso a mi casa, no tenia caso escapar. Mi mano soltó la manilla y subí las piernas al asiento… no levante el rostro cuando se volvió a abrir la puerta, estaba tan vacía, por dentro y por fuera.

Apenas levante la cara cuando me ofreció algo de beber, estaba sedienta… aun me dolía la garganta, pero no tenía que aceptar nada de ellos, mire la botella sellada no pude resistirme, alargue la mano con rapidez, la abrí casi con necesidad y bebí hasta saciarme, sentía que se escapaban algunas gotas por entre los bordes de mis labios pero era tan grande la sequedad de mi boca que no me importaba nada. Mi trabajo… lo conocía muy bien ser la puta de alguien no era cosa difícil, pensé, pero entonces siguió y mi hizo reír, solo fue una curvatura de mis labios… policía, ¿acaso venia de un circo?, mis ojos se llenaron de odio, no hacia él… pero si lo miraba de esa forma, otra vez era propiedad de alguien. ¿Me estaba tomando el pelo?… que no me había comprado para sexo, pero me reí con sorna cuando menciono mi trabajo, "Asistente"… negué con la cabeza, como si hubiera sido el primero que me inventaba historias, todos lo hacían… pero yo había dejado de creerlas hace tiempo.

- ¿crees que soy imbécil?…- le dije por primera vez en la noche.- no eres él primero en contarme cuentos, me los sé todos, secretaria, la chica del café, la niñera… todos son iguales, solo quieren que los miren como si fueran dioses… -

Pero él siguió hablando y parecía tan seguro que me desconcertó. Estaba jodiendo conmigo, me estaba provocando, decirme que solo sería su asistente… era un cretino de primera, solo quería que lo viera como lo que era, el maldito salvador de mi puta vida. Me dieron ganas de abrir esa puerta nuevamente, pero algo me detuvo, una corazonada.

- Me llamo Aimmé… aunque puedes llamarme como quieras…- le respondí, si quería juego, juego tendría… solo me preparaba para volver a manos de Yunho seguro que después de montarme un rato se iba a cansar y me llevaría de vuelta.- Thunder…- no iba a llamarlo jefe.

-Así que Aimmé…- dije mientras aceleraba mucho mas el coche, pero había quitado la vista del frente, esta vez miraba el bello rostro de Aimmé, seguí acelerando, el semáforo estaba cambiando a rojo, pero frene en el momento justo dejando el coche detrás de la senda peatonal- bueno vamos a la realidad, bonita, trabajo es trabajo y no voy a dejar que los arruines- al decir eso la mire.-La verdad no me interesa si estas pensando en escapar, puedes hacerlo si es lo que quieres- dije directo y sin rodeos, no me interesaba tener alguien que no confiaba en mi- la realidad es que si no puedes confiar, no me sirves, te estoy dando la oportunidad de crecer como persona, ¿qué quieres hacer de tu vida?- dije pensando en que la pobre chica se había pasado la vida teniendo sexo con hombres, sabe dios si tenía sueños y aspiraciones-

Seguía preguntándome si estaba haciendo lo correcto, parecía que esa chica en la primera de cambio, saldría corriendo y sabe dios donde terminaría, pero conmigo estaría segura, me estaba obsesionando, la quería solo para mí pero también había que ser realista, tenia media ciudad a mi disposición para buscar una chica mejor que esta- no creas que vas a ser mi putita privada y mucho menos que te voy a devolver con el bestia que te tenia cautiva, te estoy dando la oportunidad de ser alguien importante- la mire nuevamente pero esta vez estacione el coche, en lo que parecía un mirador, se veía bien la ciudad, desde donde estábamos- eres una chica muy hermosa- le dije mientras la miraba - por suerte nunca necesité pagar para estar con una mujer, es por eso que no tendré sexo contigo si no quieres, me interesa que aprendas bien el trabajo y que seas una excelente asistente- desvié la mirada- me encargare de todos tus gastos y de pagar tu colegiatura si quieres estudiar, se que en este ambiente hay gente que endulza los oídos, con historias fascinantes- nuevamente detuve mi mirada en sus ojos- pero este no es el caso, te ofrezco algo real.

Me sentía hablando con una pared, en verdad no me estaba haciendo caso o por lo menos parecía que no me escuchaba. Vamos Thunder ¿qué te pasaba?, te estabas hablando por una chica, eso no estaba bien, para nada bien. Mi mano se poso en su mejilla y comencé a acariciarla, en verdad era hermosa, si era por mí, la besaría en ese instante, quería tenerla, hacerla mía, pero, las cosas buenas requerían de trabajo.

Me quite el arma que traía en la cintura comenzaba a molestarme, así también le mostraba que no necesitaba eso para hablar con ella, que no la amenizaría con nada, en verdad si esa chica no se hubiera cruzado en mi camino, quizás no tendría motivo alguno por tener que dar tantas explicaciones.

-Vamos Aimmé dime algo, si quieres puedes irte en este momento y ver que tiene la suerte preparado para ti- me incline para estar más cerca de ella- aunque la suerte es para los mediocres, te desearía éxitos- tome su mano, con algo de dulzura, pero también quería sintiera que estaba hablando enserio- pero si decides quedarte conmigo, dejaras de ser esta chica- le guiñe el ojo- desde ahora serás una nueva persona – le sonreí de una forma muy sincera-

Dijo mi nombre mientras yo me acomodaba nuevamente, baje las piernas y puse mi frente en el cristal, el fresco de la noche me enfriaba la temperatura, seguro que me dio algo de éxtasis, eso me dejaba un poco descompuesta. Gire mi rostro hacia él, nuevamente hablándome de negocios. Trague saliva y volví a beber lo poco y nada que quedo de agua en la botella. No lo interrumpí, me estaba ofreciendo el mundo en una bandeja de plata decorada con diamantes, rubís y otras joyas más, sentí miedo porque eso mismo fue lo que uso Yunho para hacerme caer, pero en mi interior, esa corazonada que tuve antes, esa misma me decía que estaba bien, que no debía correr más.

Mis ojos lo miraron con un dejo de desconfianza, puso su mano en mi mejilla, no me importo, tampoco me molesto… seguí sin pronunciar palabra, aun estaba procesando todo eso, no me lo creí… ¿y si en verdad era un caballero sacándome del fango?.

- présteme su celular…- le dije cuando termino, extendí mi mano hacia él y como antes, solo me lo tendió. Yo entendía que quizás estaba cayendo en una trampa nuevamente pero era mejor eso que volver a donde estaba el mal nacido de Yunho, marque el numero de mi casa, iba a hacer una llamada costosa, pero él había dicho que si trabajaba para él… se haría cargo de mi.- mamá….- sentía la vos de ella al otro lado, pareció angustiada, pero no deje que me hablara.- estoy bien, te llamare mañana lo prometo...- hacían meses que no escuchaba mi vos, la última vez que escape pude hacerlo. Corte la llamada y le devolví el teléfono. Lo mire un breve instante, para luego acercar mi cuerpo hacia él, lo estire sobre el asiento, acercándome a su mejilla, pase de largo y fui hasta sus labios, lo bese sobre ellos sin pasión, estaban cargados de agradecimiento y devoción, si iba a cuidarme le entregaba mi vida.- gracias… por sacarme de ahí...- volví a mi puesto y mire al frente.-

Había dicho que no me deseaba para puta, pero se notaba en sus ojos el deseo de la carne, en este instante no quería que me volvieran a tocar, ni él ni nadie.

Mientras escuchaba con cuidado todo lo que ella decia, prestándole poca atención a su cuerpo hasta que se acerco a mí y me dio un beso, su beso se dirigió a mis labios luego de esquivar mi mejilla, pero en verdad el sentimiento que provenía de sus labios, era algo más tierno y dulce de lo que esperaba.

- Aimmé Grey - mencione con una sonrisa, mientras mis ojos se plantaba en la mirada de Aimmé - ese es tu apellido- dije riendo-

Me volví a girar para mirar al cielo, ya que el techo del auto no estaba. Por alguna razón, estaba tranquilo y al parecer la joven estaba comenzando a ser más dócil conmigo, no por eso me abalanzaría en primera instancia, quería disfrutarla, cortejarla quería tratarla como a una mujer y que se sintiera de esa forma.

Encendí la radio que tenia puesta , mientras me colocaba el cinturón- ponte el cinturón de seguridad Aimmé - le dije luego de arrancar, esta vez manejaba mucho más rápido, me encamine a una avenida grande que casi no tenia coches circulando, lo que me permitió acelerar más y más.

Mi vista seguía pegada hacia delante, estaba calmándome poco a poco, sentía el aire de la liberta a medias, porque ser de alguien, fuera de quien fuera, no era una libertad absoluta. Pero aun así me sentía un poco feliz, hoy dormiría tranquila, en paz… hacía tiempo que no me sentía tranquila, sin tener que esperar el próximo castigo.

- puedo… puede llevarme a su casa, me gustaría bañarme y comer algo, pero no afuera…- no quería que me vieran con el labio partido, o la cara de muerta que traía.- quiero dormir un poco… descansar…- le dije casi con un susurro que seguro no entendió.-

Enseguida la música comenzó a sonar, y el parecía más relajado que nunca, yo en cambio estaba algo tensa, y como no estarlo cuando mi caballero andante resultaba ser un policía traficante, ¿era una broma?. Pero había algo en él, quizá era el hecho de que por primera vez en mucho tiempo me sentía segura con un hombre, que estaba segura de que él no intentaría hacerme daño como todos los otros.

- ¿viviré con usted?..- la pregunta era una cosa común.-¿o estaré en otro lugar?…- no quería separarme de él por ahora, me sentía segura, como si él fuera un arma cargada que yo pudiera disparar.

Me encamine rumbo a mi departamento al escuchar lo que me había dicho- sí, ¿eso responde a tu pregunta no?, bueno mañana te compraremos algo de ropa, creo que sería lo primero.-

El viaje no fue muy largo, a la velocidad que iba logre hacer un tiempo casi record. No me había dado cuenta de lo que había hecho hasta ese momento, siempre era impulsivo y tomaba las decisiones sin pensar en las consecuencia, en realidad ahora, tenía a esa joven en mis manos, pero no me desagradaba del todo, quizás era para evitar el sentirme tan solo.

Llegamos a mi departamento y la mira, no quería admitirlo, pero Aimmé tenía algo en común conmigo, a los dos nos habían arrebatado la vida un imbecil, solo que yo lo había superado y esperaba que ella hiciera lo mismo.

Una vez le explique donde estaba todo lo que posiblemente necesitaría, me limite a prender el televisor.

A veces parecía que estaba tratando con una persona completamente inocente, porque ese hombre tenía actitudes muy relajadas, aunque eso podía ser solo una fachada. Mire al frente y me puse a pensar, quizás no era bueno estar tan callada.

El lugar se veía costoso, con una gran vista y un buen espacio interior, mis manos se cruzaban en mi cuerpo abrazándolo, mientras los temerosos pasos recorrían un poco la habitación. Me explico todo así que solo me metí dentro del baño, me saque la ropa y la tire a la basura, no quería nada que me recordara aquella vida, dentro de la ducha, el agua recorriendo mí cuerpo, mis lágrimas volvieron a ser víctimas del miedo o la pena que acarreaba por esos años de dolor.