TREN NOCTURNO
(obra de un solo acto)
por Eiffel
CANDY CANDY es una historia original de Kyoko Misuki, 1976, y producida para televisión por TOEI Animation.
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(Escenario: Interior de un tren de pasajeros en cuyas ventanas se muestra un fondo nocturno. Los asientos están vacíos, y desde el fondo a la izquierda, aparece Candy White Andley, llevando ropa de invierno, con semblante triste y compungido.)
CANDY: (Extrayendo la cajita de la felicidad que le había obsequiado Stear de uno de sus bolsillos) Padre Celestial, ¡gracias por permitirme ser la primera en subir al tren! Cuanto antes parta de Nueva York, mejor... así es como tiene que ser-
TERRY: (Irrumpiendo desde el mismo fondo de donde salió Candy, mientras se escuchan las voces de la multitud, algunos molestos, otros con admiración hacia el actor): Veo que llegué a tiempo, Tarzán pecosa...
CANDY: ¡Terry! ¿Qué haces aquí... no deberías estar cuidando a Susana?
TERRY: Para eso tiene a su madrecita, ¿no lo crees? No debería desperdiciarla...
CANDY: (Ocultando su alegría al ver que él volvía a ser el mismo de antes) ¡Pero tú y yo hemos terminado! Piensa en Susana, no queremos que su sacrificio sea en vano-
TERRY: Hablas de nosotros como si me hubieras permitido participar de la decisión.
CANDY: ¡Porque en mi lugar habrías hecho lo mismo!
TERRY:¿Cómo estás tan segura de eso?
(Se escuchan quejas desde el fondo, y alguno que otro suspiro de las chicas.)
CANDY: (Volteándose de espaldas, con rostro ruborizado) ¡Lo único que quiero es regresar a Chicago junto a mis pacientes!
TERRY: Y entre esos pacientes se encuentra Albert, ¿no es así?
CANDY: ¿Por qué hablas de él en ese tono?(Da un salto al escuchar el golpe de un puño contra el cristal de una de las ventanas.) En serio, ¿qué hiciste con el tren?
TERRY: (Riendo estruendosamente) Nada que no hubiera hecho un actor reconocido.
CANDY: ¡No es momento para hacer bromas! Afuera hay gente esperando, con mucho frío, y Susana debe estar desesperada preguntándose dónde tú estás.
TERRY: (Encogiéndose de hombros, enojado) ¡No estoy amarrado a ella para estar a su lado día y noche! Además(se acerca a Candy), te informo que me dejó libre, Candy, libre para amarte...
CANDY: (Abriendo los ojos con asombro) ¿Qué dices, Terry?
TERRY: Lo que oíste, Tarzán pecoso y entrometido. Luego que resumieras tu papel de mona y la rescataras de la azotea, la mente de Susana se aclaró como nunca antes, y decidió que su vida era más importante que cualquier otra, incluyendo la mía.
CANDY: ¡Pero ella te ama!
TERRY: ¿Y tú no?
CANDY: (Retrocediendo hasta tropezar y caer en un asiento del tren) ¡Esto no se trata de mí!
TERRY: (Colocando los brazos a ambos lados de Candy para que ésta no pudiera escapar) Te equivocas, pecosa... se trata de ti, y de mí, de nosotros... y ahora comprendo que no debí dejar que te marcharas del hospital en primer lugar... (Le arrebata la cajita musical de sus manos) ¿Qué es esto... un regalo de un admirador? (Abre la cajita, que comienza a sonar) ¿Stear?
CANDY: ¿Cómo lo supiste?
TERRY: Sólo adivinaba, aunque no niego que él tiene la capacidad para inventar esto y muchas cosas más.
(Ambos se mantienen en silencio mientras continúa el sonido de la música, hasta que el tren comienza a oscilar de un lado a otro, y Terry cae encima de Candy. Ambos se abrazan para protegerse.)
CANDY: ¿Qué sucede?
TERRY: Al parecer nuestros amigos pasajeros están impacientes por entrar.
CANDY: ¡Cualquiera se desesperaría con tanto frío!
TERRY: A propósito de frío, (toca la frente de ella con ternura) ahora entiendo por qué estás tan malhumorada, y no es por la ruptura. ¡Estás ardiendo en fiebre!
(Se oye el forcejeo de la gente para abrir la puerta del compartimento)
CANDY: Esa luz allá afuera... ¿es de una cámara?
TERRY: Así es, Candy, pero antes que él y los demás entren, necesito oír de tus labios que dejarás que te lleve de vuelta al hotel para que descanses y te alivies de esa calentura, y que no quieres que la música se detenga.
CANDY: ¡Pero no se ha detenido!
TERRY: No me refiero a eso y lo sabes... (La ayuda a ponerse de pie, y coloca su capa roja alrededor del cuello de ella, mientras se detiene el movimiento brusco del tren.) Pensándolo bien, si no quieres que la música se detenga para nosotros, mejor no digas nada...
(La música de la cajita continúa sonando, y se oye el ruido de la puerta del tren al abrirse, y la luz resplandeciente de una cámara ilumina los rostros de ambos. El cierra los ojos, sonriendo, y ella, posando para la foto con un guiño de ojo, también esboza una sonrisa mientras saca la lengua.)
TELON
