Decisión [Inuyasha]

Inuyasha gruñó con irritación ante la insistencia de sus pensamientos, y cerró su puño con severidad ante la frustración que estaba sintiendo por no poder detenerlos; por no tener control de su caprichosa mente. Y es que su cerebro se negaba a aceptar la decisión que había tomado; mentalmente se repetía que era una estupidez, tan grande como su ser.

«¡Basta!» Imploró para sus adentros. Estaba cansado de tratar de hacerle entender a la razón de que era la mejor opción… pero vaya que el corazón podía ser terco, manejando a su gusto su confundidos pensamientos.

Suspiró con pesadez y cerró sus parpados con lentitud. Su rostro se contrajo en una mueca de dolor que atravesó su formidable cuerpo. Porque sí, dolía demasiado. El dolor emocional era descomunal. Pero lo tendría que soportar. ¿Opciones? Ya no tenía. Y ciertamente nunca las tuvo.

Sintió como el corazón se le encogía y en su garganta se formaba el más grueso de los nudos. Nunca se había sentido así. Nunca. Y el tener que recordar lo que había decidido sólo empeora su estado anímico.

«Es lo mejor», Pensó ignorando el dolor que representaban tales palabras para él. Tendría que ser fuerte. Pero ciertamente no era fácil.

¿Olvidarlas? Prácticamente era un deseo utópico. Pero qué más podía hacer. Estaba cansado de lastimarlas tanto, de ilusionarlas y luego quebrar sus sueños en miles de pedazos, como cuando una taza se cae sin reparación alguna. Se sentía mal consigo mismo por exponerlas a tal sufrimiento, por condenarlas a un amor sin esperanza.

Su indecisión le quemaba el alma, le dolía tanto. Pero más le dolía que las mujeres que tanto amaba sufrieran por su culpa, y él se sentía impotente al no poder hacer nada. Juró protegerles y mantenerlas siempre con una sonrisa en sus resplandecientes rostros, pero lo único que hacía era lastimarlas y herirlas. Esas heridas que dejan cicatrices por siempre.

Y ya no quería seguir sembrando más dolor en sus almas. Ya no quería ver como sus ojos brillaran implorando su amor al verlo. No podía. Las amaba a las dos, él sabía que eso estaba mal, pero ¿qué hacer? El amor era tan especial. Ellas esperaban su decisión, su respuesta. Esperaban que de sus labios saliera su nombre, siendo escogidas. Sabía perfectamente que respetarían y aceptarían su decisión, nunca le reprocharían. Pero simplemente le era imposible tener que escoger y, la verdad, nunca lo haría.

Soltó un pequeño suspiro para luego encaminar su presencia a la aldea humana que tanto acostumbraba a visitar. Ahí donde estaban sus amigos.

Pero esta vez sería muy diferente, claro estaba. Miraría tanto a Kagome como a Kikyo con ojos vacíos, se tragaría su amor, no importaba cuanto le doliera, no importa cuánto Inuyasha sufriera. Las tendría que olvidar, las debía dejar en libertad. Debía arrancarle aquella ilusión para siempre.

Kagome y Kikyo debían ser un amor olvidado. Cosa del pasado.