Prefacio
Lloraba desconsoladamente, en brazos del duro cuerpo de Edward que me intentaba proteger. No tenía consuelo, lloraba a más no poder, si lo seguía haciendo pronto me desmayaría, sin duda ninguna.
Nunca había pensado en ese momento, ni siquiera me había pasado por la cabeza… nunca había imaginado este momento, en el que me encontraba en mi dura realidad, ese momento había llegado y demasiado rápido para ser sincera.
Reprochándome todo el tiempo que este solo había sucedido por mi culpa, con mi cabeza dando miles de vueltas en busca de un fin para mi vida, para castigarme por mi gran error. Pero no podía hacer eso, no podía suicidarme, en esta vida tenia lo que más quería en ninguna… Edward, mi único y verdadero amor para siempre. Sabia que era egoísta, pero no podía hacer otra cosa que seguir con mi maldita vida.
Dejé caer unas rosas blancas encima del duró mármol frió donde estaba escrito el nombre de la persona que alguna vez había querido tanto, y he de reconocer que siempre lo haría.
Edward me dejó caer sobre la tumba, muy cuidadosamente para no hacerme daño. Mi cuerpo cayó derrumbado, yo estaba sentada encima del mármol frió, pero no importaba. Mis mejillas estaban llenas de lágrimas que no conseguía parar… Lloré durante mucho tiempo, no se cuanto exactamente, ya que después de estar allí mas de media hora mi cuerpo no pudo mas y caí derrumbada sobre la tumba.
Este tan solo es el comienzo de una larga historia.
Siento que sea tan corto, pero no puedo poner demasiada información ya que la fastidiaría.
ReBee..
