Título: Desearía ser ella

Resumen: La envidia y los celos le impiden a Merlín notar que aquello que desea, lo tiene en realidad.

Los personajes no me pertenecen. Espero que lo disfruten.

Desearía ser ella

Cuando Lancelot llegó a su vida Merlín sintió emoción porque su pecho palpitó con fuerza y sintió náuseas, por eso él llegó a pensar que su enamoramiento con su galante salvador iba a ser suficiente para que olvidara de una vez por todas sus imprudentes sentimientos por el futuro rey de Camelot, incluso cuando lo que sentía por Lancelot no se acercaba ni remotamente a lo que sentía por Arturo.

Pero, otra vez, apareció ella, la mujer que era la suficientemente especial como para frustrar todos los intentos de romance de Merlín: Guinevere.

El brujo aún recuerda con rencor como León miraba a Gwen mientras que él estaba tratando de entablar conversación, sus ojos inmersos en cariño incondicional, esa mirada que para Merlín era inconfundible: La misma mirada con la que él observaba a Arturo cuando estaba haciendo algo estúpidamente noble o valiente. La misma mirada que quería que alguien le dedique alguna vez.

Entonces él desistió, León era atractivo, pero al parecer tan… "recto" como Lancelot y como (tristemente) Arturo.

Merlín se sintió como un egoísta muy grande cuando decidió que quería que Lancelot permaneciera para siempre en Camelot, así estaría con Gwen y Arturo estaría con él. Sabía que no estaba bien, que Arturo quería a la sirvienta y el hecho de que ella escoja un simple caballero por encima de él dañaría su (gran) ego. Pero su razonamiento no estaba funcionando adecuadamente, y sinceramente, pocas veces lo hacía cuando se trataba de cierto rubio.

Merlín agradeció cuando la historia no se repitió al aparecer Gwaine, pero a pesar de lo apuesto y travieso que él había resultado ser, no sirvió para nada, sus pensamientos seguían inundados de pies a cabeza por el príncipe.

Apretó ambas manos en puños y su cuerpo se tensó cuando observó desde lejos a Arturo y Gwen que se sonreían, la mano de Guinevere estaba en el bien formado brazo de Arturo y él sonreía como lo hacía para impresionar a cualquier doncella.

Por más que Merlín lo quisiera no podía odiar a Gwen, solo un pensamiento pasó por su mente cuando se dio la vuelta para no tener que ver más esa escena:

"Desearía ser ella"

Mientras se alejaba con la cabeza gacha y la resignación en sus venas, en su espalda estaba clavada la mirada que siempre había querido recibir, esa de amor y afecto infinito, y provenía de la persona que más deseaba que lo mirara así: Arturo.

Fin

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Notas: Es algo corto y simple porque el mensaje es corto y simple: Con esto me gustaría hacer entender a muchos que nos perdemos de cosas bellas e interesantes de la vida por nuestras propias inseguridades y por compararnos con los demás. Por querer ser esa persona que no somos. Una cosa es querer progresar y otra distinta es querer ser quien no sos.

Todos somos diferentes. Y eso nos hace geniales. Gracias por leer.