Debo aclarar que los personajes no son míos. Pertenecen a Rumiko Takahashi, anime InuYasha. Yo solo los tomó prestados para realizar esta historia.


Un mal inicio es un buen inicio

Las ferias locales son de las más emocionantes cuando eres niño, para un pueblo olvidado por Dios, no sé podía pedir más. La oscuridad de la noche no se percibía por todas aquellas carpas que brillaban con sus focos de todos colores, como estrellas multicolores maravillaban a todos los niños que caminaban cerca de sus padres riendo y gritando de emoción.

El viento soplaba con calma y los arboles se mantenían en silencio, sin dar a luz su típico silbido de cada noche que expresaba la furia que sentía cuando uno era cortado para ser leña o parte de una nueva casa.

― Ves que fue una buena idea venir de viaje. Estás todos los días encerrado en esas cuatro paredes que dices ser tu oficina ―se quejó Kagome que caminaba al lado de su cuñado.

― Humm… ―Sesshomaru ignoro los comentarios de aquella mujer que le parecía ruidosa.

Kagome sintió aquel silencio incómodo. No importaba los años que pasaran o si Inuyasha ya no estuviera con ellos, simplemente Sesshomaru nunca la aceptaría como una más en su familia, aunque debía darle crédito por intentarlo, su cuñado se estaba esforzando por conocerla y cumplir aquella promesa que le había hecho a su hermano antes de morir.

"Los cuidare como si fueran mi propia familia" esas fueron sus palabras cuando visito por última vez a su hermano en el hospital Duran, días después murió dejando a Kagome y Toyo en el planeta que ella consideraba una basura sin su amado, pero debía continuar por su hijo.

Nada de eso importaba ya.

― ¿Por qué no vino Kikyo? ―pregunto Kagome sabiendo la respuesta antes de que planearan el viaje.

― Detesta los sitios alejados de la ciudad ―respondió escuetamente.

― Lo verde le asusta. Es una pena, hay sitios muy divertidos por aquí ―defendió Kagome ya que sus raíces estaban echadas por esos pequeños pueblos, no era su pueblo el que visitaba ese día, pero sí que había nacido y crecido en uno― ¿No lo crees así Toyo? ― pregunto al niño que se agarraba de la mano de Sesshomaru y Kagome a la vez.

― No me interesa ―la agresividad del niño no había disminuido ni un milímetro desde que había fallecido su padre, cada vez que su madre trataba de crear un ambiente agradable él optaba por una posición a la defensiva―. Quiero volver al apartamento.

― ¿Sesshomaru, puedes darme un tiempo a solas con mi desatento hijo? ― Kagome se arrodillo ante el pequeño que apenas iba por los siete años, quería entenderlo, pero si los psicólogos no lo entendían como ella iba a poder.

Sesshomaru los miro con desgano. Entendía que había hecho una promesa, pero no podía ayudarlos, no entendía el mecanismo de todos esos comportamientos que según su cuñada los nombraba sentimientos.

Sesshomaru continuo con su caminar sin mirar ni por casualidad a aquella familia reducida que parecía aclamar una salvación, pero obviamente él no sería esa salvación, tenía sus propios demonios gobernando en su ser. Que su hermano perdonase su egoísmo, pero no podía esperar que el demonio se convirtiera en ángel y así pudiera ser más piadoso.

Leyó un cartel que decía "Quiromancia", la carpa daba un toque de misterio incluso desde afuera con sus luces opacas que muchas personas se quedaban mirando afuera de ella entre decidirse a entrar o no.

Poner sus inseguridades y derivas en una palma le parecía realmente estúpido, lo que hacían las personas para sentir que su vida iba por el camino correcto, que sabían lo que les deparaba en el futuro, o simplemente para conocerse a sí mismo del extraño ser que se sentían cuando despertaban una mañana sin mucho sentido y preguntándose el porqué de su existencia.

― Sesshomaru ¿verdad? ―escucho pronunciar de una voz suave y femenina, juvenil y a la vez entusiasta.

Él se sintió algo impresionado y hasta creyó que su imaginación le estaba jugado malas pasadas por burlarse de la fe de algunos, toda perspectiva se debía respetar.

― Sesshomaru ―volvió a llamar la voz suave― Sesshomaru aquí abajo ―escucho pronunciar otra vez, pero con la pequeña deferencia de que ahora también se escuchaba el chasquido de unos dedos.

Él miro abajo y vio a una mujer chaparrita que apenas le llegaba a los hombros. Una minúscula sonrisa bastante arrogante se formó en sus labios al sentirse estúpido por empezar a creer en cosas que toda su vida se las había pasado ignorando.

― ¿Te conozco? ―fue lo que articulo después de ver intensamente a la mujer castaña, sus ojos dorados brillaron con más fuerza ante la respuesta de esta.

― No ―dijo Rin al sentirse observada y perforada por aquella mirada tan intensa, parecían navajas que cortaban aunque ella no sangrara ese instante.

Sesshomaru dejo de mirar hacia abajo ya que no había escuchado una respuesta válida para que continuará poniendo atención a un ser tan insignificante que ni podía llegarle hasta la cabeza. Claro que sentía un poco de curiosidad por saber cómo aquella muchacha conocía su nombre, pero no iba a preguntárselo porque al final esa conversación no tendría nada de productivo en un futuro, después de todo se iría y no volvería a verla nunca más, una pieza más que no tenía valor en su juego de ajedrez llamado vida.

― En la placa que lleva en el pecho dice Sesshomaru Taisho ―argumento Rin entre tanto silencio―. Apuesto a que creías que era una adivina de quinta, pero me tomaste más en serio cuando pronuncie tu nombre ―dijo divertida ante las expectativas que estaría teniendo el hombre.

Aquella mujer le hablaba con tanta familiaridad que no pudo evitar volver a mirarla inclinando la cabeza.

― Yo practico quiromancia, pero no por ello se todo lo que pasara en el futuro… Mi nombre es…

― No me interesa ―aclaro Sesshomaru a la mujer que le parecía escandalosa, incluso más que Kagome.

Rin abrió un poco los ojos ante aquella frialdad, sintió que su estómago se comprimía. En su vida la había tratado así cuando su intención simplemente era otorgar felicidad a quien parecía perdido y caminaba por su carpa.

― Mi nombre es Rin y me gustaría leerte la mano bajo ningún costo ―sintió la necesidad de terminar aquella oración que él había parado abruptamente, quizás era muy testaruda y eso no estaba bien porque ya la habían reprendido más de una vez por ello.

No espero una respuesta ya que ese hombre era impaciente y sin miramientos agarro la mano derecha de ese hombre para ver aquellas líneas definidas en la palma, no podía ver con claridad, pero con la poca luz lunar observo algo que le parecía curioso.

La mano derecha se retiró de las de ella con rudeza. Ambos se miraron fijamente, uno con sorpresa y el otro con reprensión, nadie lo tocaba a menos que él quisiera, sí, él era muy huraño.

― No gracias ―continúo caminando para no escuchar que más tenía que decir esa mujer para retenerlo en un lugar tan absurdo.

― Cuida lo que te trajo, puede que no retorne contigo ―advirtió Rin entrando a su carpa para cambiar el letrero de "abierto" a "cerrado", se sentía aturdida y así no podía continuar con su trabajo.

La noche había sido un tormento para él, no se sentía nada relajado y la tensión que emanaba su cuñada respecto con su hijo ya lo estaba incomodando. Lo positivo de todo aquello es que no volverían a recorrer otra vez ese pueblo sin que pasaran años.


¡Buen día, tarde o noche! :D

RenBellatrix… ¡Santo Cielo! Que bien se siente desaguar el corazón o las manos, estos días he estado tan enfrascada en el trabajo y estudio que sentía que me estaban robando la vitalidad. xD

Bueno, no estoy segura de la deriva de esta historia, pero será cortita porque la creatividad no va fluyendo como yo quiero.

Espero que les hay gustado. :P

22/06/19