No sé como accedí a esto vinimos a un club de strippers todo porque Jean se aburría de su existencia.

Entramos buscamos una mesa cerca del escenario, una vez la música comenzó un hombre con cabello negro con corte militar y rapado a los lados apareció con una camisa negra que le los primeros botones estaban desabrochados, bóxer muy ajustado al cuerpo y una máscara que solo ocultaba la zona de los ojos negra, camino por el escenario, no podía apartar la vista de él.

Se acerco a el caño que estaba adelante de todo el escenario empezando a bailar sensualmente mientras algunos aplaudían y le dejaban dinero, papeles seguramente con números de teléfono, el hombre se arrastraba por el suelo moviendo sus manos por su torso, juro que en ese momento me excite imaginando sus manos en mi cuerpo.

Cuando volví de mi fantasía el se estaba yendo por donde entro.

Carajo, ese chico me dejo con una molestia en mi zona baja.

Me levante de la mesa ignorando los gritos de todos y me dirigí a buscarlo, empecé a caminar por todo el lugar hasta que lo vi, lo seguí se dirigía a un pasillo entrando a una habitación, un hombre alto y rubio me paro justo cuando estaba por entrar.

–Alto chico, tienes que pagar para estar con alguno de mis chicos. –Dijo el rubio.

–Claro, ¿cuánto es?

–$200. –Le di el dinero. –Bien, ¿con cuál quieres estar? –Me pregunto, yo lo observe ¿en serio iba a estar con un hombre que acaba de bailar frente a mas hombres? Si lo voy a hacer, solo será una vez, espero.

–Con el que acaba de bailar. –Dije mirándolo.

–Bien, entra por el pasillo, cuarta puerta a la izquierda. Es todo tuyo. –dijo sonriendo.

Una vez el rubio quedo atrás camine por el pasillo siguiendo sus indicaciones, en cuanto estaba frente a la puerta di dos golpes esperando que contestara. Escuche un adelante del otro lado de la puerta, tome el picaporte abriendo por fin la puerta, dentro de la habitación se hallaba una cama con sabanas rojas y negras, una mesa de noche a un lado, observe la habitación hasta encontrarme con el hombre que me dejo con una erección apretada en mis pantalones.

El estaba sentado en una silla junto a una mesa tomando alguna clase de té y fumando. Se había cambiado de ropa, llevaba una remera blanca con unos pantalones negros algo gastados, me observo me quede idiotizado con su mirada. –Y Bien, ¿qué quieres hacer? –Hablo finalmente, hasta su voz es sexy.

Diablos, me molesta la ropa.

El se levanto dejando la taza en su lugar y terminando su cigarro aplastándolo en el cenicero, se acerco a mí dirigiéndome a la cama. – ¿Cuál es tu nombre? – Me pregunto.

– Eren, y ¿tu cómo te llamas? –Dije mientras observaba sus labios.

–Levi. –Contesto él, mordiendo mi labio inferior. – ¿Eres activo o pasivo?

Creo que moriré. –Pasivo. –Conteste totalmente ruborizado.

Se acerco a mí y beso mis labios dulcemente. – ¿Quieres que comencemos? –Dijo él a unos centímetros de mis labios. Asentí, sin dejar de ver sus labios.

Volvió a besarme, Me levanto para que quedara frente a él, levantando mi camiseta empezó a repartir besos por mi abdomen, cerré mis ojos disfrutando de sus besos deslizando sus manos por mi torso me quita la camiseta para empezar a pasar su lengua, en cuanto llego a mis pezones mis piernas empezaron a fallarme y una corriente paso por todo mi cuerpo. – Acuéstate. –Me ordeno, obedecí sin pensarlo.

Comenzó a quitarme mis pantalones, una vez sin ellos sentí sus manos recorrer mi muslo, luego sus labios. –Mh… – Gemí ante su tacto. Sus labios y su lengua, besaban y lamian todo a su paso y yo me estremecía cada vez más.

Me voltea estoy con el pecho sobre la cama, y él en mi espalda lamiendo mi espina dorsal. Me levanta apoyándome contra su cuerpo siento algo duro en mi parte trasera, gimo y siento sus labios en mi espalda dando suaves besos. Sus manos recorren mi estomago, bajando por mis muslos y rozado mi zona intima que aun está encerrado en mis bóxer.

Se aleja de mi cuerpo para quitarse la remera dejando su hermoso torso al descubierto, muerdo mis labios por la preciosa vista que estoy teniendo. Vuelve a tomar mi cuerpo, pegando mi espalda a su torso, ahogo un gemido cuando siento que su mano se adentra en mi bóxer y acaricia mi erección. Mordí mi labio inferior cuando sentí que su otra mano pellizcaba mi pezón. –Ah… –gemí.

Mientras él me masturbaba y mordía mi hombro, yo me dejaba llevar por las sensaciones. Me vuelve a tumbar en la cama con el pecho apoyado en la cama y mi trasero a la altura de su entrepierna, baja por fin mi bóxer dejándolo en mis rodillas, Siento algo frio en mi entrada, un escalofrió recorre mi cuerpo cuando siento uno de sus dedos adentrándose en mi, haciendo círculos adentra el segundo dedo simulando tijeras, un tercer dedo lo sigue simulando embestidas, Para ese momento ya estaba desesperado porque entre de una vez. –Agh… Levi.

Retiro sus dedos de mi entrada dejándome con una mueca de enojo en mi rostro, sus manos se dirigen a sus pantalones desabrochándoselos y liberando su erección que golpea mi nalga, Mordiendo mi labio siento que hace círculos en mi entrada para ir adentrando su miembro dentro de mí.

poco a poco siento que se abre paso dentro de mí, una vez completamente adentro, no se mueve tal vez esperando a que el pequeño dolor que me dio, siento su mano acariciar mi espalda tal vez esperando a que el dolor se vaya. Minutos después comienza a moverse lentamente y yo apretó las sabanas y gimo en cada estocada.

Aumento sus movimientos yendo más profundo en mí entrada, una y otra y otra vez pierdo los sentidos, solo siento placer, Sus manos estaban hundidas en mis caderas dando más certeramente, luego las siento en mi pecho levantándome sin salir de mi, pegando nuevamente mi espalda en su torso, tomando mi cuello inclinándolo a un lado para darle acceso.

Con su otra mano tomo mi erección para comenzar a masturbarme al ritmo de sus estocadas, sus gemidos están en mi oído y vuelvo a sentir sus dientes en mi hombro, grito y mi vientre se contrae, líbero mi semen en su mano sintiendo el orgasmo más intenso de toda mi vida. Lame la zona de la mordida, gime viniéndose dentro de mí. ambos respirábamos agitadamente cayendo en la cama.

Despierto un rato después, aun estoy desnudo en la cama, Levi no está a mi lado lo busco por la habitación encontrándolo saliendo de una puerta que me imagine que era el baño ya que salía solo con una toalla en su cintura y otra en la cabeza. Me siento en la cama buscando mi celular encontrándolo en mi pantalón al lado mío, lo tomo y noto llamadas perdidas de Jean, Connie y Armin.

Decido mejor levantarme y buscar mi ropa deben de estar preocupados no se cuanto tiempo a pasado, una vez vestido observo a Levi que esta medio vestido y digo medio porque solo tiene sus pantalones y unos borcegos negros. Me acerco a él para despedirme, esta es la primera y última vez que lo veré, me acerco agradeciéndole por el mejor orgasmo de mi vida porque es cierto fue el mejor de toda mi jodida vida y me animo a besarlo, el corresponde y toma posesivamente mis caderas, baja sus manos a mis muslos y enredo mis piernas en sus caderas intensificando el beso. – ¿Volverás? –Me pregunta Levi, a unos centímetros de mis labios.

– Hare lo que pueda. –Dije para volver a besarlo.

Me baja con un último beso y me retiro de la habitación, caminando por los pasillos llegando a la mesa, donde estaba anteriormente. Llegue encontrándome con Armin mirándome curioso. – ¿Dónde estabas Eren? Mikasa llamo a todos diciendo que tú no le contestabas las llamadas.

–Fui al mismo cielo y volví. –Dije con una expresión de idiota en el rostro. –Vámonos, antes de que Mikasa llame a los militares. –Salimos de ese lugar y cada uno se fue a su hogar.

Llegue a casa y mi hermana me abordo con preguntas, conteste todas y me dirigí a mi habitación con la misma cara de idiota de cuando salí de aquel lugar.

Dos semanas después…

Eren salía de la universidad rápidamente, iba hacia el lugar donde vería a Levi iba cada vez que podía. Levi le había advertido al rubio que dejara a pasar a Eren sin pagar o se las vería con él.

Estaba por cruzar la calle cuando una moto pasa por su lado, aparentemente apurada. El castaño la esquiva, perdiendo el equilibrio y golpeándose la cabeza contra la acera.

Desperté y lo primero que vi fue una habitación totalmente blanca. Mire a mí alrededor y note a mi madre mirándome con lágrimas en los ojos. –Hijo, que buenos que despertaste. –Dijo abrazándome.

No entiendo nada, ¿qué hacemos aquí? ¿Porque mi madre está llorando? – ¿Qué sucedió? –Dijo, algo confundido. Me duele la cabeza.

–Tuviste un accidente mi vida, te golpeaste la cabeza muy fuerte. El médico dice que puedes tener pérdida de memoria. –dijo mi madre.

Mire a mi madre anonadado. –Oh… –dije.