VEELA
Hermione había conocido a Fleur en cuarto año, Fleur estaba cursando su último año y había ido a Hogwarts para participar en el famoso torneo de los tres magos, el torneo más peligroso conocido por el mundo mágico, en un primer momento Hermione había visto a Fleur como una chica prepotente, superficial, narcisista y no solo ella sino todas las demás chicas en Hogwarts, en varias ocasiones Hermione había escuchado a Fleur insultar y quejarse de Hogwarts diciendo que el castillo era un lugar frío, maloliente e inseguro Hermione había tomado esos comentarios como un insulto a hacía su persona y los demás alumnos, cada vez estaba más segura de que Fleur era una completa idiota mimada por sus padres que ni siquiera sabría conjurar un hechizo.
El día más esperado por las tres escuelas había llegado y el cáliz de fuego había hecho su elección, elección que dejo a Hermione anonadada Viktor Krum había sido elegido campeón de Durmstrang, Cedric Diggory de Hogwarts y Fleur Delacour de Beauxbatons, y por primera vez Hermione se había replanteado lo de que Fleur siquiera sabría conjurar un hechizo pero eso no fue todo pues un cuarto papel había salido volando en llamas azules y el cuarto participante no era nada más ni nada menos que Harry Potter, el salón había quedado en un silencio sepulcral una vez más Harry estaba en problemas, su rostro era indescriptible miedo y confusión transmitían sus ojos Dumbledore había dicho que el contrato era irrevocable y que si el cáliz lo había elegido a él no habría marcha atrás. Después de la cena los tres se sentaron en la sala común, Ron había empezado a quejarse culpando a Harry de haber puesto su nombre en el cáliz.
-¡No puse mi nombre en el cáliz Ron!- Decía sorprendido por la acusación de su amigo-
-¡MENTIRA! ¿Cómo es posible que no me lo dijeras? Soy tu mejor amigo recuerdas-La discusión se estaba tornando acalorada, Hermione estaba confundida pero era imposible que Harry hubiese puesto su nombre ni siquiera Fred y George pudieron, algo estaba mal-
-Yo si te creo Harry- Ron la miraba molesto-Es decir no creo que tu tengas la capacidad de engañar a un objeto tan protegido como el cáliz, sin ofender además los gemelos lo intentaron y mira como acabaron-Ron bufo molesto en cambio Harry miro agradecido a Hermione-Alguien más tuvo que haberlo hecho-Ron la miro incrédulo-
-¿Tú crees? Hermione esto es algo muy serio además nadie nos creería, Dumbledore se veía muy molesto él y casi todo el colegio-Dijo esto mirando a Ron-todos creen que fui yo-Hermione fue a sentarse a su lado-
-Harry James Potter eso no es verdad, nosotros te creemos- Miro directamente a Ron esperando una respuesta, este a su vez se levantó bruscamente del sofá-
-Conmigo no cuenten-Dicho esto se marchó rápidamente dejando a sus dos amigos decepcionados, Harry suspiro por vencido, sería un año muy largo.
Fleur había estado nerviosa, muy para ser exacta todo esto era demasiado, demasiada carga en sus hombros; Por un lado estaba su familia sus dos madres y su abuela habían estado tras ella estos últimos meses desesperadas en averiguar la razón por la cual Fleur tardaba tanto en encontrar a su compañero pues normalmente en la familia Delacour era común saber del elegido a temprana edad, para ella esa era una absurda preocupación siempre había estado tranquila en cuanto a ese tema es más mientras menos pronto lo supiera más tranquilidad tendría, también estaba el torneo de los tres magos cuatro en este caso, desde que el cáliz expulso su nombre madame Maxime ya había comenzado a presionarla advirtiéndole que tendría que esforzarse el doble para cumplir con sus deberes tanto en lo académico como con el torneo todo eso con mucho menos tiempo para estudiar, y por último pero no menos importante estaba ella, esa chica Gryffindor esa chica que seguía siendo una niña ante todo el mundo no más ante ella, había estado evitando esto durante años y precisamente en el peor momento aparece ella para complicarlo todo aún más, ahora tendría que lidiar hasta con ella misma o mejor dicho con la Veela en su interior, su madre Apolline siempre le recordaba cuán emocionales eran las Veelas y cuán importante era mantenerla bajo control pues criaturas tan poderosas como ellas pueden llegar a causar muchos problemas si no están tranquilas y ese era un gran problema, como rayos iba a estar tranquila con semejante situación esa niña que debía tener casi la misma edad que su hermana pequeña, ella que ni siquiera tenía un nombre iba a hacerla perder el control. Desde su llegada había estado sintiendo demasiadas emociones como si su cuerpo buscara desesperadamente contacto con aquella chica y lo peor era que siempre estaba cerca, sin darse cuenta la tenía a menos de dos metros y se sentía tan mal, esa angustia por no poder tocarla ese deseo tan escandaloso y oprimente siempre le nublaba la cabeza, esa niña había puesto su mundo de cabeza en tan poco tiempo y lo peor, era que la hacía sentirse viva tan viva como nunca.
-¡Fleur! Psss! ¿estas despierta?- La puerta de su habitación se había abierto revelando una figura idéntica a ella pero de menor estatura y con los cabellos más revueltos, de puntitas y sin hacer ruido entro y cerró la puerta recorriendo un pequeño tramo hasta su cama- Sé que estas despierta ¡Isabelle!
-¡No me llames así! - Fleur se había dado la vuelta quedando de cara a la figura de su hermana pequeña- ¿Qué quieres Gabrielle?-
-Nada solo vine a hacerte compañía además Priscilla esta insoportable- Priscilla era la mejor amiga de su hermanita eran como uña y mugre- muévete más hacía la pared vamos- Resoplando y con mala cara fue rodando hacía la pared, Gabrielle mientras tanto levanto las sabanas de su cama para acostarse y taparse de vuelta- No sé qué le pasa, ha estado muy rara últimamente ¿Crees que este en su periodo?- Fleur resoplo una vez más-
-Gaby, Priscilla es mitad Veela ¿No?- Gabrielle asintió desinteresada- ¿Y eso no te dice algo?-Gabrielle la miro horrorizada-
-¿Qu-que quieres decir?-Gabrielle que en ese momento estaba mirando hacía el techo se giró bruscamente encarando a su hermana- ¡No es posible! Estas equivocada yo…yo no puedo ser… no…- Fleur le dio un pequeño golpe en la cabeza-
-No seas cabezota Gaby, no ves que le gustas- Definitivamente eso no era lo que esperaba, Gabrielle soltó un gemido lastimero en reacción al golpe y a la sorpresa de esa inesperada revelación ¿Cómo pudo haber sido tan ciega?-Debes hablar con ella y más te vale no ser insensible, que te conozco-
-Yo…no sé qué decir- El cerebro de Gabrielle había hecho Click ahora era todo tan obvio, todas esa miradas tontas, los celos estúpidos por parte de Priscilla y los reclamos por cualquier cosa, hacía unos minutos le había echado de la habitación solo por decirle que Marion se veía más guapa desde que había adelgazado y eso sin mencionar que casi la mata con la mirada, no podía creerlo su mejor amiga de la infancia, su compañera de travesuras, su casi hermana estaba…enamorada de ella, que surrealista - ¿Por qué?
-Créeme que no tengo idea- Ahora era Gabrielle la que le había devuelto el golpe esta vez en el hombro- ¡Hey!
-El que hallas nacido primero no significa que seas mejor- Fleur la ignoro- Y para que veas que soy más madura que tu hablare con ella.-
-¿Ah sí? ¿Y se puede saber cuándo señorita madurez?- Fleur la miraba con una ceja alzada, decidida a perturbar la tranquilidad de su hermana-
-Pronto- Fue la única respuesta-
-Sabes mientras más tardes en hablar con ella más difícil te será lidiar con ella-Fleur la miro de reojo- Recuerdo las palabras de grand-mère como si fuera ayer-
-¿De qué estás hablando?-Gabrielle la miro atentamente- Que te dijo- Fleur sonrió para sus adentros-
-Bueno, ella dijo muchas cosas pero solo una me llamo la atención ¡Qué digo más bien me dio escalofríos!-Fleur se reacomodo rápidamente recostando su cabeza en su mano de manera pensativa- Fue una fría mañana de invierno, mama había despertado temprano como de costumbre para hacer el desayuno madre por supuesto seguía durmiendo, esa mañana la mansión estaba ceñida en un silencio mortal a causa de la gran pelea del día anterior entre nuestras madres, yo estaba tan asustada pues como bien sabes las peleas de nuestras madres siempre son muy…memorables- Gabrielle la miro con el ceño fruncido- ¡Gaby no me hagas decirlo! Sabes bien como terminan- Fleur se aclaró la garganta- En fin yo era muy pequeña en aquel entonces, mi inocencia era la de un ángel, un ángel aterrado por las impurezas de la humanidad por la lujuria y las malas costumbres de un mundo oscuro donde los seres humanos son guiados por un instinto animal, maldecidos a seguir…-
-¡Fleur que te dijo grand-mère!-Reclamo desesperada interrumpiendo el divagar de su hermana mayor que ahora la miraba de manera asesina-
-Cómo iba diciendo, estaba muy asustada pues no sabía la causa de aquellos agudos gritos que retumbaban en mis oídos cada dos segundos más aún en una noche fría y oscura, por un momento llege a pensar que madre estaba utilizando la maldición Cruciatus con mama, fue tal el trauma que causo en mí que al día siguiente tuve que preguntarle a grand-mère porque mama gritaba tan agudo, grand-mère me miró fijamente estudiándome con la mirada ¿y sabes lo que me dijo? - Fleur hizo una pausa dramática, Gabrielle la miro impaciente señal de que debía continuar-
-¡Fleur! Dilo ya- A Fleur se le escapo una pequeña risita, era sorprendente cuan crédula podía ser su hermanita y cuanta credibilidad seguía teniendo, lentamente fue acomodándose, finalmente se sentó de manera india manteniendo una postura recta para luego aclararse la garganta como lo hacía su grand-mère-
-Fleur Delacour tienes diez años edad suficiente para cualquier Veela, es hora de que entiendes lo que conlleva ser una y aún más importante lo que conlleva una Veela de malhumor, ante todo debes saber que las peleas de nuestra especie son el doble de intensas que las de cualquier ser humano, hay el doble de gritos y el enfado siempre es colosal y solo hay una manera de solucionar esas peleas y es…haciendo el amor- Los ojos de Gabrielle se abrieron al máximo casi saliéndose de su órbita acción que estuvo a punto de hacer que Fleur estallara en carcajadas- Escúchame bien Fleur si alguna vez una Veela enamorada está enfadada contigo la única solución del problema es hacer el amor- A este punto el rostro de Gabrielle tenía una expresión indescifrable, su boca estaba abierta sus ojos perdidos en algún punto en el rostro de Fleur y su mano estaba temblando, en opinión de Fleur Gabrielle era digna de ser fotografiada incluso de ser retratada, jamás olvidaría esta expresión en el rostro de su hermanita-
-Eh-mm…Yo-yo no entiendo ¿qué tiene que ver esto conmigo?-Fleur sonrió de manera pícara, esto estaba siendo más divertido de lo que imagino-
-Verás Gaby, Priscilla está enamorada de ti y también está enfadada contigo lo que hace que su Veela se sulfure y eso no es nada, nada bueno- enfatizo- a lo mejor una de estas noches su Veela tome el control y sin querer, mientras duermas sientas unas afiladas garras recorriendo tu cuerpo además de un calor agobiante pegándose a ti, sorpresivamente abrirás los ojos para encontrarte con una pelirroja salvaje encima de ti, pero no tengas miedo- aclaro rápidamente- las Veelas solo somos peligrosas en luna llena- Gabrielle estaba en estado de shock, Fleur sabía de las consecuencias que acarrearía su pequeña broma pero al menos estaba teniendo un poco de diversión con todo este estrés-
-Fe-Fleur- Su hermana susurro-
-Sí? -
-Tengo miedo- Fleur utilizo todo su talento como actriz para no morir de risa en ese instante, esta era definitivamente una noche para recordar-
-Pues no lo tengas, recuerda lo que madre dice; las Veelas no sentimos miedo-Gabrielle solo asintió para luego lentamente acostarse en la cama dándole la espalda a su hermana mayor temerosa de que pudiera ver el miedo en sus ojos, algo que Fleur por supuesto ya había hecho, Fleur repitió la misma acción mirando hacía el techo y sonriendo triunfante, por un momento había recordado ese momento su grand-mère era demasiado sincera, le había costado mucho trabajo procesar toda esa información pero finalmente lo había logrado, sus madres por supuesto supieron de la charla que le había dado su querida grand-mère , su madre Apolline se había puesto furiosa reclamando a su grand-mère de que ella aún no estaba preparada para oír eso, mientras que su mama Adèle se había puesto roja como un tomate incapaz de poder mirarla en días, finalmente a Fleur le había entrado sueño y con un último pensamiento se había quedado dormida, ella.
Mientras tanto en una de las tantas torres de Hogwarts, la de Gryffindor exactamente, se encontraba Hermione leyendo un libro o más bien tratando de leer pues cada vez que su mirada se posaba en las letras sus pensamientos se disparaban hacía la prepotente de Delacour ¡por la barba de Merlín! era imposible concentrarse en nada, desde la pelea entre sus dos amigos en la sala común Hermione se había puesto a pensar en muchas cosas, más concretamente en el torneo de los tres magos y el peligro consecuente para sus participantes, quien sabe con que barbaridades tendrían que enfrentarse Harry y Fleur ¿Y si salían heridos? ¡Que Merlín no quiera! Tenía que ponerse manos a la obra y ayudar en todo lo posible a Harry y… ¿Fleur? Hermione sintió una extraña opresión en el pecho, estaba segura de que no necesitaría ayuda de una niña de cuarto año y menos de la escuela enemiga, Hermione poco a poco fue quedándose dormida con el libro en su pecho murmurando una última palabra antes de caer rendida, Delacour.
