Bienvenidas a mi nuevo fic… será cortito y sin poca acción, no lo menosprecio, contiene más… imaginación y cariño… mucho cariño… todo está ya escrito así que no tendré problemas con las actualizaciones…
Nada me pertenece sino a J.K. Rowling... sólo la idea...
CAPÍTULO 1
HERMIONE
¡Por fin ha pasado! Respiro muy agitada, mis parpados se encuentran pegados y me arden los ojos en consideración, siento pastosa mi lengua creyendo que voy a vomitar, abro los ojos despacio viendo a mi esposo frente a mí, me coloca un paño húmedo en la frente, estás crisis y las fiebres me mataran antes que la maldita enfermedad.
- "Ya acabo" – lo noto tan cansado y triste, el enorme esfuerzo que hace por no quebrar es enorme.
- "Estoy tan cansada Sev, creo que se acerca"
- "No digas eso nena, el día que tú me faltes nada tendría sentido, nada… me iría contigo a donde quiera que estuvieras" – ya no respondí nada, pero el hecho de que estuviera condenada a muerte hacia las cosas difíciles, ¿cómo irme sabiendo que lo dejaré así? Sabiendo que él se dejará perder o hará una tontería, él tenía razón, yo era lo único que tenía en la vida.
La mirada del medimago me asusta y a la vez me tranquiliza, me sonríe a penas mientras cierra mi bata y me da a beber la poción, se despide y sale a hablar con mi marido, escucho susurros y con dificultad me incorporo para escuchar lo que dicen.
- "Lo siento Severus, ha llegado la hora"
- "No… haz algo Daniel, lo que sea, lo que me cueste… toda la fortuna si es necesario"
- "Sabes bien que no es cuestión de dinero, hablamos desde el inicio y sabías que su enfermedad no tenía cura"
- "La poción…"
- "Severus, esa poción le dará una mejor calidad de vida pero le acortará sus días" – me asusto al escuchar un golpe en la pared – "Cálmate"
- "No me pidas que me calme cuando no es tu esposa la que está muriendo"
- "Hazle sus días más placenteros y que no te vea mal, eso la pone peor"
- "¿Cuánto?"
- "Semanas… quizás tres, si le das la poción sería la mitad"
- "¿Es todo? ¿No harás nada más? Te lo suplico, ella lo es todo para mí, la llevaré a otro país"
- "Severus conoces los efectos de esa maldición"
- "Pues me niego aceptar que la perderé" – comencé a escuchar tomo comenzaba a tirar los muebles del pasillo y salí viendo su rostro desencajado tiraba cosas y las estrellaba, veía lágrimas en su rostro, yo daría todo por quitarle ese dolor.
- "Para… Sev te lo imploro detente" – me observa y su fortaleza se vence ahí y llora amargamente pero no se detiene.
- "Te dije que esto es lo que pone más mal a Hermione Severus, se un poco consiente por favor"
- "Sev" – intenté alcanzarlo pero la fuerza en mis piernas me faltaba, antes de caer él me toma en brazos.
- "Perdóname" – hunde su cara en mi cuello y siento su rostro húmedo y una respiración agitada.
- "Te amo" – llora mas y veo la foto de nuestra boda tirada con el cristal roto – "La foto… quiero la foto" – él voltea y me la da con la varita, quito los cristales y sólo abrazo la foto viéndola, mi mirada llena de brillo y era tan bella, frente a mi se encuentra un espejo y veo la realidad… ya no lo soy, mi cabello esta tan descuidado, mi piel reseca y pálida, con ojeras y lagañas, bajo la vista dolida – "Ya no soy hermosa"
- "Nunca digas eso Hermione, tu eres y siempre serás preciosa, siempre… y no me contradigas, eres la mujer por la que enloquezco todos los días" – se fue diciéndome todas esas cosas mientras me regresaba a la habitación y me recostaba en la cama – "Y aún me pierdo en esa mirada, mi refugio, mi todo… eres lo que más amo, una de las mujeres más maravillosas que he conocido"
- "Contando a Lily"
- "No… sólo tú y mi madre" – Eileen… si… lo era… - "Iré a despedir al médico y vuelvo"
- "¿Podrías abrir las ventanas?" – con la varita deja todo el ventanal abierto y me permite ver el jardín, él conserva mis flores tan hermosas porque sabe que me encantan.
- "No tardaré nada" – asiento y veo como se retira escuchando como todo se comienza a recoger.
Después terminada la guerra su nombre se limpió y pude comenzar algo con él, sin escondernos, sin nada que nos lo impidiera, terminé mi último año y nos casamos, yo era muy joven tenía apenas 20 años pero estaba enamorada. Comencé a estudiar mi carrera de Medimagia y al terminar el segundo año quede embarazada, estábamos felices… sin embargo fue el inicio de mi desdicha, tuve amenaza de aborto y deje la escuela, mi embarazo fue de alto riesgo y me quede en casa, Severus era profesor de D.C.A.O así que nos fuimos a Hogwarts, no todo era tan malo, volvía al Castillo…
Casi cumplía los seis meses y tuve a mi pequeña, Severus a penas pudo llevarme a San Mungo, nació tan frágil y débil, sólo la tuve conmigo unas horas y se fue, Sev decía que se parecía a mi… me deprimí mucho y no encontraba la forma de salir adelante… y hubo una luz… pero sólo fue un engaño porque se tornó oscura y dolorosa, quede embarazada de nuevo y al segundo mes lo perdí… mi salud mermó y fue cuando nos dimos cuenta que algo ya no marchaba bien.
Fuimos con los mejores médimagos y la respuesta fue la misma, estaba enferma… muy enferma, las maldiciones a las que fui victima habían nacido en mí una enfermedad parecida al cáncer pero con un extraño virus impidiendo que mi cuerpo se defendiera en la amenaza. Severus acudió con los mejores medimagos, pocionistas hasta que hizo le poción que me ayudaría, nunca podía tener bebés ya que nacerían con la enfermedad y le pasaría lo mismo que a mi Jane… creímos que la poción funcionaría solo para darnos cuenta que mientras me daba fuerzas me acortaba mi vida.
Esa batalla la tenía perdida y era tan injusto, primero haber perdido a mi familia, a mi nena y que me dijeran que yo no podría aspirar a más, y me llegaba el dolor de estar causándole a Severus ese sufrimiento, lo iba a dejar completamente solo.
- "¿Necesitas algo?" – se asoma a la puerta… últimamente me complace en todo lo que le pido.
- "Acuéstate conmigo" – me abraza de la cintura y siento su respiración en mi cuello tan varonil y perfecta, ya ni fuerzas tenía para disfrutarlo como hombre – "Sev… cuando yo me vaya quiero descansar en el lugar donde están mis padres" – me responde con un beso y guarda silencio – "Vende esta casa y todo lo mío, regálalo a alguna sociedad de beneficencia y sólo quédate con la fotografía y regresa al trabajo"
- "Para… te lo suplico" – volteó a verlo para secar sus lágrimas y su mirada me duele más que la enfermedad, él sufre al igual que yo.
- "Tienes que oír lo que quiero para cuando ya no esté"
- "Falta tiempo"
- "Semanas… no quiero que me llores ni verte mal"
- "Eres mi esposa"
- "Por lo mismo, no te amargues ni te enclaustres en un lugar, quiero verte bien y feliz"
- "No seas injusta nena, tú te vas a un lugar mejor y me dejaras en este infierno, soportando mi dolor, no calmaras mi conciencia y me quedo aquí solo, sin ti…soy yo el que se quedara a recordarte, deja de pedirme esas cosas que me duelen… te guardare luto el tiempo que yo quiera y elija y ya sabes cómo estaré… añorando el momento de irme contigo, pero mi pasado es tan ruin que no mereceré estar al lado tuyo y de mi madre"
- "Shhhhhhh" – lo silencio, besa mis manos con tanto fervor hasta que logra calmarse – "¿Podrías traer a los chicos esta semana? Hace tiempo que no veo a Ginny" – asintió dándome un beso, hasta quedarnos ambos dormidos.
Al día siguiente Severus organizo una comida en el jardín, hice lo que pude con mi apariencia pero no era mucho, mi piel seguía tan pálida y áspera, mis labios estaban cuarteados y mis ojos me ardían demasiado, no sé de dónde agarraba la fuerza para caminar. Me puse un vestido largo y así tratar de disimular los diez kilos que me faltaban, arregle mi cabello y así cubrir lo demacrada que me encontraba. A pesar de que me negué mi esposo me hizo sentarme en una silla de ruedas en el jardín, estaba impecable con la fuente de unas hadas en medio y dos mesas circulares cerca de ellas, vendrían toda la familia Weasley y Harry.
Disfrute tanto verlos por última vez, los abrazos de Molly eran como si mi madre llegara a dármelos, pude abrazar al niño de George y ver que mi amiga Ginny esperaba a otro pequeño, por un momento los envidie a todos, ¿Por qué sólo yo tenía esa enfermedad y tenía que sacrificar mi felicidad? Pero yo no era así y sonreí… no iba a desaprovechar cada minuto de mi vida en algo innecesario.
- "La comida fue estupenda Sev"
- "Me alegra que te haya gustado" – se mete a la cama y realmente se lo agradezco, sólo su calor calma el frío que me invade últimamente.
Le resulta difícil verme morir poco a poco y más difícil le resultaría que me fuera a hacerlo a otra parte… él ha sufrido tanto y yo quería darle un último obsequio… todo estaba planeado… habrá valido la pena lo se.
Espere a que durmiera, tome mi varita con fuerza y lo hechicé para que no despertara, con dificultad llegué al laboratorio y tomé la poción que había creado para mí, eso me daría una mejor calidad de vida para hacer lo planeado aunque me recortará mis días a una semana. Una vez sintiendo los efectos mi apariencia mejoro un poco y pude vestirme, sólo unos jeans claros, tenis negros y una playera blanca con una sudadera, me coloco la varita en los jeans y regrese a la habitación.
Lo veía tan calmado, pude darle un beso de despedida.
- "Te regresaré un poco de lo que la vida te quito" – tomé el giratiempos y lo ajuste… llevándome a otro mundo… otro lugar.
¿Regresarle a Lily? Pos supuesto que no, siempre he creído que ella nunca se mereció a alguien tan maravilloso como Severus, busco a alguien más… algo que valga la pena para él y soporte mi ausencia.
El sol está muy fuerte y el parque está repleto de niños gritando y siendo tan libres y felices. Me coloco detrás de los arboles pudiendo ver a un pequeño de unos cuatro o cinco años, se escondía frunciendo el ceño un poco y unas ramas hacen que se caiga cuando se enredan en su ropa vieja y grande, no me acerco y espero a que se levante. Regresa a ver y observo que ve a un par de niñas que juegan en el sube y bajas.
- "Es muy linda" – le digo, él se sorprende y piensa en irse – "No temas, no le diré a nadie que la has estado viendo"
- "Yo no veía a nadie" – responde a la defensiva.
- "¿Qué haces oculto aquí?"
- "No te incumbe"
- "Soy Hermione" – le extendí mi mano y con desconfianza la toma – "Soy nueva en la ciudad, me acabo de mudar, sólo quería un amigo"
- "¿Tú querías un amigo? ¿Te intereso yo como amigo?" – pregunta sorprendido.
- "¡Por supuesto!"
- "Yo… no me llevo bien con los otros niños… se burlan de…" – no lo dejo terminar.
- "Yo tenía un amigo en la escuela y se burlaban de él por no tener papás y no poder tener ropa ni cosas… y él fue el mejor… sin embargo puedo hacer algo para que no se burlen más" – con la varita le coloqué unos pantalones color café y una camisa blanca con unos zapatos decentes.
- "¡¿Eres bruja?!"
- "Será nuestro secreto… ¿confías en mí ahora?" – medio asiente y observa ilusionado como se ve – "¿Puedo saber el nombre de mi nuevo amigo?"
- "Severus, Severus Snape"
Espero les haya gustado la trama chicas…
