¡Hola!

He aquí con un nuevo fic. Pero éste...tiene algo distinto al resto. Este ya está terminado.

Lo que quiere decir, que sí, se actualizará. Es corto, realmente. Son sólo cuatro capítulos.

Y como dice en el summary, es un desmadre, literalmente, amoroso.

Las aclaraciones al final.

Disclaimer: Los personajes no son de mi pertenencia. Sólo la historia y la trama. Parte de ella fue inspirada en la obra "Ópera de los Tres Centavos"

Enjoy~!


CABARET

Capítulo 1: Compromiso

"Entonces...¿Qué dices?"

"Pues...la verdad es que..."

"..."

"..Sí. Sí quiero."

"...¡Te amo!

— ¿Te amo?

Se alargó el rostro sin notar que había pensado en voz alta. No tenía idea del lío en el que acababa de entrar. ¿Por qué lo hizo? Después de meditar un poco su propuesta, ya no se sentía tan seguro. Vio era un valioso ser...en todo sentido. Era acreedor de una personalidad única, y una grandiosa fortuna puesta ya en herencia. ¡Ahh! Ya lo tenía. Eso último era su empujón, lo que determinó su decisión y lo hizo soltar bellas palabras, enamorando más a un joven, y por último comprometer ambas vidas, unidas para siempre.

Cayó pesadamente de espaldas sobre la cama, temblando del estrés. Lanzó un certero golpe a la madera, dejando escapar un jadeo adolorido. Se revolcó en su cama, enredándose entre las sábanas y sus largos cabellos. Ahora sí que la tenía gorda.

Observó el reloj; debía encontrarse con Vio en menos de media hora.

Se lo dijo a sí mismo miles de veces: "El matrimonio no es para ti.", pero en un momento retozón, nada abarcaba más en la mente que aquella persona especial. ¡Es que él era tan enamoradizo! Al principio se aseguró que Vio sería otro de sus juguetes, pero durante una época ilusa, lo sintió tan especial, tan único, que simplemente no podía jugar con él, ¿Lástima o amor? El estómago se le revolvió en angustia. Él mismo sabía que no era buena persona.

Se hablaba de Vaati como un patán que vivía de placeres prohibidos; sexo, alcohol, tabaco. ¿Cómo se había ganado tal fama? Decisiones alocadas. Vivía solo, y bien sabía que sólo se vivía una vez.

Pero esta vez sentía que había quebrado el mondadientes de la "tranquilidad" de su vida.

Vio era heredero de una fortuna familiar, por lo tanto, se veía el compromiso como algo sumamente importante, y por sobretodo, poseían contactos que podían ser peligro para la vida sin rumbo a la cual se encaminaba.

Ya sin muchas esperanzas de su futuro, inmerso en un mar de pesimismo, se levantó, sintiendo un nudo en la boca del estómago. Se retiró de su casa, dirigiéndose al punto de encuentro con su prometido.

Esa última palabra lo aturdía demasiado. No le dejaba pensar con claridad.

Al llegar, Vio no estaba presente. Tomó asiento en una pileta, encorvando la espalda y bajando la cabeza, para que su larga cabellera se encargara de cubrir su ansiedad. Tronó sus dedos, y esperó. ¡Ni siquiera sabía para qué debían verse! Oh, pero eran pareja, era normal querer verse, ¿Cierto? Ya ni sabía qué rondaba en su mente tan cercada. De pronto, sintió dos manos aferrarse a su cuello desde atrás, y un aroma muy familiar.

— Hola, Vaati.

Sintió un par de labios en su mejilla, haciéndolo retener un suspiro.

— Hola, Vio.

Sintió como sus brazos se desenlazaban, y como el muchacho se sentaba a su lado, observándolo con cierta emoción en la mirada.

Lo supuso, Vio estaba más que feliz. Lo había notado porque al caminar no hacía más que enseñar el anillo a medio mundo, poco común en su personalidad de ir tan infantil. Pero con una cosa así, hasta cierto punto resultaba comprensible. Y recibían felicitaciones y buenos deseos, a lo cual Vio agradecía y Vaati simplemente sonreía. En ese momento se sintió tan confundido, llevándolo a meditar su propuesta como unos minutos atrás. ¿Realmente soportaría andar de esposo? Ni hablar. Adoraba pasar por burdeles y bares, y eso que Vio no estaba enterado de aquello.

Ni se lo pensaba mencionar.

— Ya le mencioné a mis padres...sobre lo que tú ya sabes —. Su voz lo sacó de sus pensamientos.

— ¿Q-Qué? — soltó, digiriendo lo escuchado.

— Nuestro matrimonio, obviamente — miró al cielo con una sonrisa ilusionada — nuestra relación ya la sabían desde que inició.

¿Asombroso? ¡Más que esa pareja lo detestaba!

— Ah, mira tú — suspiró — qué bien.

— Vaati...

Una mano obligó a su rostro a girar y observar fijamente una mirada celestina y seria, pero a la vez suave y centelleante.

— ¿Quieres hacer esto? Porque si no, puedo esperar.

Y maldijo ese nudo en la garganta que le impidió hablar. Era su oportunidad. ¡Podía simplemente decir que no! Pero claro, sus labios se habían pegoteado uno al otro, y no podía ni abrir la boca. Sólo pedir un poco más de tiempo, pedir no ir tan rápido. Oh, pero sus padres ya lo sabían. Y Vio estaba explotando internamente por la felicidad, pero a veces sabía ocultarlo bastante bien, suerte que lo conocía a fondo.

Sólo decirlo. Era una palabra. ¡Tal vez si quería! En unos millones de años. No iría a decir eso. ¡Él simplemente no podía enganchar su vida a otra! ¡No podía depender de nadie y nadie debería depender de él! ¿Tan difícil era de comprender? ¿Tan difícil de explicar? ¡Ese estilo de vida lo hacía feliz!

Y como respuesta, sólo lo besó en los labios.

Y fue tomado como un "Sí".

— Oh, vaya — rió Vio con un sonrojo adornando sus mejillas.

— No lo dudes, ¿Si? — ¿Qué estaba haciendo? ¿Quién decía eso?

— Ya no lo haré, no te preocupes — tomó su mano y enlazó sus dedos — Mañana mismo iré a buscar mi traje junto a Red, no sé si querrás venir.

— Espera un segundo... — alzó una ceja — ¿Mañana? ¿Por qué tan pronto?

— Pues, mis padres quieren la boda en dentro de tres días.

— ¿¡Tres!?

¡Joder, hombre!

— Sí, así funcionan las cosas en mi hogar.

Y tuvo la oportunidad, no podía quejarse en lo absoluto.

Vamos, debía pensar en algo rápido para salir de esa y darse el día.

— Me encantaría, pero... — guiñó el ojo — recuerda que es de mala suerte que el novio vea el traje antes de la boda.

Debía funcionar.

Debía hacerlo.

— Es cierto.

Se desmayó de alivio en su interior.

— Bueno, sólo vine a decirte eso y a asegurarme de tu decisión. Me alegra mucho que quieras hacer esto, en serio. Eres muy especial.

Dicho eso, Vio se puso en pie y le dedicó una sonrisa tranquila y sutil, tan característica de él.

— No es nada, ¿pues y cuando nos vemos?

— Te haré llegar una carta lo antes posible. Tú no te preocupes de nada, que yo me encargo de todo para el gran día, ¿Sí? Nos estamos viendo, ¡Ah! Y perdón por venir una miseria de tiempo, es que en verdad necesitaba tu confirmación.

Pedirle que no se preocupara eran palabras que se irían por el retrete.

— Claro, estaré al tanto.

— Nos vemos... — plantó un beso en sus labios, y con todas se retiró.

Y Vaati se puso en pie y caminó sin rumbo, ya desesperado y queriendo gritar. ¿Tres días? ¿En serio? ¡Pues si quiere que le vaya diciendo en qué lado de la cama dormiría o algo! Tres días era muy corto, muy poco tiempo para disfrutar de su soltería oficial. No era bueno, nada de lo que estaba pasando era bueno. Pero Vio estaba feliz, y eso era una bofetada a sus verdaderas intenciones.

Pero debía ver el lado bueno. Iba a hacerse con grandes cantidades de dinero. Iba a pertenecer a una familia acomodada. Iba a vivir con muchos lujos.

Una sonrisa satisfecha y avariciosa se formó en sus labios.

De pronto y se estrelló con alguien que iba de camino.

— ¡Cuidado por donde an-!

El individuo detuvo su réplica y posó una mirada llena de rencor y resentimiento hacia Vaati.

Y Vaati sabía perfectamente quién era.

Cabellos púrpuras, piel pálida y ojos azules.

— ¿Qué hay, Shadow?

— ¿Y tú por qué tan distraído? — sonrió con amargura — ¡Ah, claro! ¡Ya recordé! Vaati va a casarse con Vio, un monumento al dinero y a la buena vida.

No pudo evitar soltar una suave carcajada al ver esa sonrisa.

Claro, Shadow Link era una persona tan engatusable y fácil de hacer caer en todo el sentido de la palabra.

Él había sido la pareja anterior de Vio. Y hacían una hermosa pareja, porque entre ambos se entendían y podían hacerse felices sin mucho esfuerzo. Los que los conocían sabían que Vio era muy entregado a sus sentimientos, y que de hecho, Shadow los correspondía con la misma intensidad. Era un amor tan joven y puro, que pareciera imposible de corromper.

Hasta que Vaati conoció a Shadow.

Y le pareció tan adorable, que lo hizo caer en sus redes.

Lo enamoró una noche, y producto del alcohol en ambos, la noche se volvió infinita y con esa falsa sensación de amor al volverse uno.

Y Shadow no pudo evitar la culpa unos días después, dejando a Vio con el dolor de su alma y creyendo que Vaati podría acogerlo luego de haberlo tomado.

Y lo que no sabía, era que estaba muy equivocado.

Vaati lo usó para separarlo de Vio.

Y claro, se apoderó del susodicho.

Obviamente Shadow no le había mencionado a Vio con quién había cometido la infidelidad. No lo creyó conveniente, "para evitar conflictos luego".

Y ahora se arrepentía. Detestaba a Vaati por haberse aprovechado de él, y por haberle quitado al amor de su vida. Vio ya no quería saber más de él, y con toda razón, él hubiera hecho lo mismo. Pero de igual manera, esa noticia del matrimonio le cayó como vinagre al estómago. Su corazón ardía en celos y rabia. Uno, porque no había olvidado a Vio. Dos, su resentimiento a Vaati no lo iba a dejar tranquilo. Tres, no quería que Vio sufriera las consecuencias de permanecer al lado de alguien como Vaati.

— Qué pequeño es el mundo, ¿Eh? — sonrió Vaati, palmeando la cabeza contraria.

— Eres un asco.. — frunció el ceño — y no te hagas el bueno con Vio, tú y yo sabemos que el matrimonio no te hará bien en tu "lealtad".

— Claro que lo sabemos, Shadow — rió, para relajarse, ¿Por qué no jugar un poco?

— Cómo no saber que lo haces por su dinero...

Dilató la mirada y presionó los labios. Shadow era demasiado listo para su gusto.

— ¿Y qué si así fuera? — volvió a soltar una risa, sosteniéndolo de la cintura — ¿Aún estás celoso?

— ¡Suéltame! — golpeó sus brazos instintivamente — ¿Celoso? Tal vez, pero no de ti.

— Oh, claro... — guiñó el ojo y acarició su mejilla — si deseas logro que te invitemos, ¿Quieres?

La mirada de Shadow se llenó de lágrimas, y quitó la mano que estaba sobre su rostro.

— Te odio.

Y Vaati no pudo evitar juntar su frente a la contraria, inmovilizándolo desde la cintura, usando sus brazos.

— Yo sé, y a la vez me amas, ¿Cierto? Sólo dilo.

— ¡Que no! — suspiró, intentando alejarlo — No me agradó en nada ser parte de tu juego.

— Oww... — clavó su mirada rojiza en los ojos contrarios — Sí, se nota lo ardido que estás.

Shadow, de un tirón, logró soltarse antes que su captor intentara algo más, porque sabía que era muy capaz.

— Vas a pagármela, Vaati...

Dicho eso, sólo siguió su camino, emanando una aire enigmático y con los celos revoloteando en él.

Y Vaati sólo lo observó irse. Suspiró, la ansiedad se le había ido, pero necesitaba ahogar ese mal sabor de boca que le había dejado la noticia de tres días. Encontrarse con Shadow le dieron ganas de...algo.

Se aseguró que ningún conocido andase por ahí rondando antes de dar su primer paso al lugar que lo volvía tan pecador.

Se cubrió el rostro con una capucha, y se dirigió al caer la noche a un burdel.

Al burdel de siempre.

Entró, como cliente habitual, recibió el saludo de los otros caseros.

Y lo buscó con la mirada.

Ansioso ahora de sentir sus placeres prohibidos.


Este fic está ambientado como en los años 20 x3 Pienso actualizarlo cada cinco días, así que no tardo.

Espero y lo hayan disfrutado.

¡Nos vemos!