Hay una nota al final del Capítulo, espero les guste

Lose… Lose… ¡Otra historia más!

Que les digo… Tengo tantas ideas en la cabeza que en momentos solo tomó el celular, abro un archivo nuevo y cuando me doy cuenta ya estoy escribiendo toda una saga :)

Cómo dije una historia más, está en un contexto totalmente diferente a lo que creo e manejado, sé que este capítulo es corto y no explicará mucho cómo podrán darse cuenta… Pero es el inicio, no todo se explica al inició verdad.

En este Fic obviamente Vegebul se desarrolla en el tiempo de Dragon ball original cuando Goku todavía era un niño. Un universo alterno ya que habrá algunos cambios, pronto lo entenderán.

Debo decirles que tiene bastante tiempo que no veo Dragon ball y puede que algunos detalles se me escapen o cambien un poquito, pero tomando en cuenta que es una historia alterna no hay tanto problema.

Tengo muchos planes con esta historia, no pretendo que sea muy larga cómo mis otros Fics… Sin más que decir espero les guste.

Nota: los diálogos estarán entre guiones, y los pensamientos serán escritos entre comillas (") y cursiva

Declaimer: Descargo toda responsabilidad los personajes utilizados en este Fic son propiedad del gran Akira Toriyama. (Ojalá fuera mío)

El universo contiene una cantidad inimaginable de vida. Como la misma ley de la vida dicta solo los fuertes sobreviven.

Entre cientos de planetas, razas y tecnología un príncipe sin reino se preparaba con fastidio para una misión más.

Hijo de reyes de nacimiento su destino y arrebatado siendo un niño. "Los más fuertes se aprovechan de los débiles" Viviendo en carne propia el sufrimiento al ser esclavizado como soldado y sacado de su planeta con sólo 7 años.

El responsable un ser amorfo de piel lisa blanca y con algunas líneas musculares del cuerpo rosas. Su raza los ice-jin conocidos en el universo por su fuerza principalmente el que por título llevaba emperador del universo. Líder de la organización interplanetaria de comercio Lord Freezer.

Vegeta de estatura promedio con ojos oscuros y piel bronceada, un cabello negro en punta con una muy curiosa forma. Obligado a trabajar desde los 7 años ahora a sus 19 abordaba la nave en forma de esfera para llegar a su siguiente localización y terminar con su trabajo el cual consistía en un traslado de 9 meses a un planeta lejano de la galaxia norte.

Acompañado iba por dos de sus súbditos. Raditz un Saiyajin de pelo bastante largo en picos, alto y de piel bronceada, unos años más grande que Vegeta y el mayor Nappa; un hombre algo viejo sin cabello también alto y corpulento.

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El único propósito que mantenía con vida al príncipe, su único objetivo era derrotar al miserable de Freezer, ese bastardo que por años lo había mantenido como esclavo.

Está no era una misión común. Tenían meses planeándola, una oportunidad perfecta para escapar de las garras de Freezer. Con varios sobornos habían logrado que sus naves pudieran ser manipuladas por ellos mismos ante las coordenadas.

¿De qué les servía poner las coordenadas ellos mismos? Sencillo… Podían dirigirse a cualquier destino. Y esta vez un planeta conocido como Tierra los esperaba, pues, aunque su misión era en otro planeta habían decidido cambiar su trayectoria al planeta Tierra porque el hermano menor de Raditz se encontraba en ese lugar. Y aunque a un fuera un niño sería de ayuda para matar al emperador.

Las naves despegaron de la base con las coordenadas cambiadas al planeta Tierra sin ser detectados por Freezer viajaron inducidos en un sueño profundo por un mes, sin ninguna preocupación, después de todo era un planeta débil.

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El mes transcurrió para los tres Saiyajin sin que se dieran cuenta, las naves que por viajes largos mantenían un estado de hibernación evitando el estrés del viaje.

Vegeta abría los ojos lentamente, tratando de acostumbrarse a la blanca luz. La pequeña nave no brindaba espacio suficiente para si quiera estirarse con comodidad, poco después ya más despierto. Llevaba su mano hacía un lado de su cabeza más específico sobre su ojo izquierdo presionando un botón del aparato sobre su rostro. Una especie de lente rojo, que parpadeaba con pequeñas luces verdes; una pequeña computadora o comunicador.

Un pitido y luego las voces de sus dos compañeros.

–El planeta está a minutos, prepárense– Dio la orden con su tono de voz duro e intimidante.

–Bien– dijeron al son Raditz y Nappa.

–¿El plan sigue igual cierto?– Preguntó el mayor de todos; Nappa.

–Si– Aquella misión que tenían meses preparando se llevaría a cabo por fin –Bajaremos al planeta destruiremos algunas cosas y veremos qué sucede, si tú hermano no aparece Raditz, seguiremos el plan B y lo buscaremos hasta dar con el.

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En la Tierra se vivía un día común, un día más en la vida que hasta solo hace dos años había cambiado tan radicalmente.

Una de las ciudades principales, la capital del norte despertaba con los cálidos rayos de luz gracias a su sol amarillo-anaranjado.

La gente se disponía hacía su trabajo, otros a la escuela y así cada uno hacía su vida. La "Tranquilidad" Fue Interrumpida por un fuerte estruendo al sur de la urbe.

Tres naves habían aterrizado en medio de las afueras de la ciudad alarmando a todos.

Nadie sabía que o quien eran esas cosas y rápidamente el caos llegó a sus almas.

Los tres Saiyajin se dispusieron a salir de las incómodas esferas blancas, divisaron el territorio. Habían aterrizado en lo que parecía un lugar habitado.

Siguiendo el plan y sin perder tiempo se alzaron al cielo y con capacidades que maravillaban y aterrorizaban a los humanos lanzaban lo que parecía energía de sus manos y en cuestión de minutos el desastre había llegado. Evitaban daños mayores pues a un el planeta podía servir de algo.

Los Saiyajin no eran personas que pudieran caer en el grupo de los buenos, por decirlo así. Disfrutaban el sufrimiento, nacidos para pelear, destruir una simple ciudad y acabar con miles de vidas era solo un día normal.

Los Saiyajin esperaron la siguiente movida, la respuesta de los habitantes. Volaban en dirección a lo que parecía un asentamiento mucho más grande, al divisarlo a la altura se podía apreciar un enorme muro que rodeaba el complejo, no era algo que realmente llamará su atención.

–Hey Vegeta– Habló Raditz señalando los muros de la ciudad que parecía se cubría de torres con lo que por su experiencia sabían eran armas de disparo múltiples de extenso alcance.

Definitivamente la raza humana era muy poco avanzada tecnológicamente.

–Tenemos compañía– Aviso Nappa innecesariamente pues ya se habían dado cuenta. De entre los muros varias naves de color negro volaban rápidamente en su dirección disparando simples proyectiles.

Simple juego, pues aquellas aeronaves terminaban derribadas por un simple golpe con la energía que creaban en sus manos.

Vegeta ya un poco harto, aunque con sólo algunos minutos en el planeta estaba dispuesto a seguir el plan B y buscar a Kakaroto, nombre del hermano menor de Raditz.

Bajaron cerca de los muros de aquel complejo, de entre las gruesas paredes puertas se abrieron dejando salir a decenas de soldados vestidos con curiosos trajes verde obscuro y negro, armas, cascos y mascarillas que no dejaban ver nada del rostro de aquellos.

Los Saiyajin solo se rieron por los inofensivos y ridículos intentos por defenderse.

–Veamos qué pueden hacer– Propuso Vegeta, dando espacio a los humanos para que en cuestión de segundos fueran rodeados por decenas de ellos, más aeronaves les apuntaron, encima del muro cientos de armas del apuntaban y había lo que parecían grandes vehículos terrestres acercándose.

–Patético– Mascullo el príncipe.

Para lo que habían visto a lo largo de su vida las defensas humanas eran terribles, tanto para incluso poder reírse.

–Oye Raditz– Habló Nappa –Tu hermano debió ser muy débil para enviarlo a tan patético planeta–.

El de pelo largo no dijo nada, se limitó a cruzarse de brazos.

Se escuchó una muy fuerte y grave voz –¡Identifiquense!– Sonaba y por sus sentidos los Saiyajin sabían que provenían de las aeronaves encima de ellos con alguna especie de parlante.

–Acabemos con esto, fue una pérdida de tiempo venir hasta acá–

En cuestión de segundos los hombres de las primeras filas que los rodeaban terminaron muertos por explosiones de la amarilla luz de energía.

Desatando también de parte de los humanos una ráfaga de proyectiles hacia los extraterrestres que sin inmutarse incluso se divertían.

Nappa voló unos metros por encima del suelo hasta que se topó con uno de los vehículos terrestres. Lo tomó entre sus manos y lo lanzó por encima del muro.

En pocos minutos las fuerzas de la Tierra cayeron.

Vegeta se había mantenido al margen de la situación sin mover un solo dedo dejo que sus subordinados pelearán.

Raditz se encargó de tirar la última aeronave y junto a Nappa volvían al encuentro con su príncipe para recibir nuevas ordenes.

Nappa con una sonrisa de triunfo volaba hacía Vegeta, cuando un fuerte golpe en la nuca lo hizo caer, solo alcanzo a ver morado y el negro cubrió su ser.

Vegeta y Raditz vieron con fastidio el nuevo refuerzo que había llegado, este era humano, pero no llevaba aquellos trajes verdes y negros, su piel era blanca y sus ojos azules compitiendo con la remera casi del mismo color, algo corpulento sin exagerar con pelo negro corto, guante y botas naranjas, además de un pantalón café.

Este hombre se acercaba rápidamente a los Saiyajin, que ahora sí empezaba a tomar la pelea enserio. Después de todo había derribado a Nappa de un solo golpe.

–Vegeta– Habló Raditz después de presionar el botón del lente sobre su ojo, este tenía la capacidad de medir el poder de cualquiera, tartamudeando habló –No...No...R..Registra ninguna señal de energía

Esto solo llamó la atención del príncipe ¿Qué diablos estaba pasando? ¿Quién era ese tipo?

–Raditz sirve de algo y acaba con él– Ordenó indiferente Vegeta.

–Si– Raditz rápidamente se lanzó volando hacía el hombre que lo recibió con un rápido movimiento colocándose en su espalda y con una fuerte patada mando a Raditz al suelo, pero antes de tocar el piso fue interceptado por el mismo pelinegro que lo golpeó múltiples veces a una impresionante velocidad que no le dio tiempo de reaccionar.

Una última patada lo mando varios metros a lo lejos inconsciente.

Antes de que el hombre volteara un fuerte golpe lo estrellaba en el duro muro, causando varias grietas.

El hombre pareció ni siquiera inmutarse, volando directo al responsable de aquel movimiento. Vegeta que momentos antes maldecía la incompetencia de sus compañeros.

Paro con una mano el golpe del de azules ojos –Parece que este planeta no será tan aburrido como pensé– Pronunció frío e indiferente.

Igual el hombre no contestó nada solo ambos se lanzaron en un combate.

Vegeta lanzó al pelinegro al suelo con un fuerte golpe en la cabeza, arremetió con varias patadas y para acabar rápido lanzó un fuerte ataque de energía directo al hombre que pegó una vez más en el suelo y formándose un profundo cráter.

Mientras el humo se disipaba. Vegeta bajaba lentamente al suelo para despertar a sus compañeros y darles su merecido, luego un ruido de algo rompiendo el viento, algo acercándose muy rápido lo obligó a voltear para su sorpresa de entre el humo aquel hombre salía volando a toda velocidad sin ninguna herida aparente hacía el, cuando quiso reaccionar era muy tarde, todo se volvió oscuro.

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Vegeta abría los ojos con pesadez, sentía todo su cuerpo adormecido y al querer moverse se dió cuenta que estaba en el piso de algún húmedo lugar.

–Miren quieren despertó la princesa durmiente– Habló esa voz grave que Vegeta conocía bien Raditz.

Un poco más lúcido intentando sentarse vio el lugar donde estaba, parecía una celda lo que lo hizo enojar. Vio a sus dos soldados, ninguno se veía bien, sus caras eran demacradas y parecían débiles. Por cómo él se sentía estaba igual.

–¿Qué diablos paso?– Pregunto completamente enojado, intentó levantarse, pero el esfuerzo no valió pues un fuerte mareo lo llevó al piso.

–Nos drogaron y alguien nos atacó– Pronunció con fastidio el más alto de los tres sosteniendo su cabeza que sentía explotar.

–Maldita sea– Masculló con ira el príncipe, cómo había caído con algo tan simple como eso. Su orgullo lo obligó a levantarse y evaluar la situación.

Su celda común, barrotes bastante gruesos al frente y paredes de algún material metálico. Sin ser muy grande. –Creen que está estupidez nos va a detener.

Camino hacia los barrotes dispuesto a romperlos con las manos, ni siquiera utilizaría energía.

–No lo intentes Vegeta– Advirtió rápidamente Nappa –Están electrificadas, y las paredes están hechas de un material reflejante, no sirven nuestros poderes y la fuerza bruta tampoco, las paredes también están electrificadas

–Si Vegeta ya lo intentamos todo– Raditz seguía sosteniendo su cabeza con dolor, él había sido el primero en intentarlo.

Aunque esto no le bastó a Vegeta pues sin meditarlo realmente se acercó aquellos gruesos barrotes con todas sus fuerzas intentó romperlos, pero sus compañeros tenían razón. Su cuerpo fue impactado por un fuerte choque eléctrico que lo envió a la pared y luego al suelo.

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Los tres Saiyajin maldijeron mil veces, pero esto no cambió su suerte. Sin ver la luz del día y perdiendo la noción del tiempo calculaban habían pasado cuatro días. Por lo que habían observado el lugar era vigilado por varios soldados con esos mismos trajes negros de cuerpo completo y casco, cargaban muchas armas y un chaleco protector.

Los alimentaban dos veces al día con porciones miserables más en ellos, esto lo hacía debilitarse más.

–Estoy harto– Habló Nappa –Como diablos saldremos de aquí, ¡Ah!– Golpeó el piso desesperado.

–¡Cállate imbécil!– El príncipe completamente enojado gritó, no estaba de humor para soportar todo eso, se sentía terrible en esa situación. El un gran guerrero siendo capturado por una simple raza, vergüenza total. Viendo sus posibilidades lo único que probablemente fuera seguro es que pasando los 9 meses Freezer enviaría a su búsqueda y los encontrarían seguramente los salvarían pues el emperador no lo mataría, pero si lo humillada y lo haría pagar muy caro tal error. Tal vez prefería morir en esa fría celda.

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Horas más tarde con curiosidad vieron cómo varios soldados que cuidaban el piso del lugar donde los resguardaban corrían y gritaban con las armas en mano.

Verdaderamente llamó su atención, más aún cuando una estridente alarma empezó a sonar y las luces blancas de los pasillos se tornaron rojas y parpadeantes.

–¿Qué estará pasando?– Habló Nappa para él, aunque en voz alta.

Vegeta solo se levantó cruzado de brazos se acercó a los barrotes observando que pasaba, aunque no viera nada. La alarma seguía sonando y luego el sonido de una explosión no tan lejana que hizo retumbar el suelo.

Minutos después escucharon el sonido de las puertas de la habitación deslizarse, pasos de un zapato de suela dura chocando con el piso.

Para sorpresa de los tres hombres un soldado igual a los que los resguardaban día y noche se paró frente a la celda, venía corriendo y después de verlos por unos segundos, volteó a los lados, una explosión más y aquel ser que portaba los mismos trajes y casco solo que con un arma muchas más pequeña y un pantalón con demasiados bolsillos.

–Los sacaré de aquí– Habló con una voz un tanto gruesa y cambiada seguramente por el casco y máscara que portaba, no se veía nada de su rostro.

Miro los cuatro puntos de la celda, mientras buscaba entre uno de los bolsos del pantalón algo. Saco 4 círculos que colocó dos en el piso de los barrotes y dos más a los lados. Vegeta vio con curiosidad cómo la supuesta electricidad de los barrotes no le afectaba, tal vez por los guantes negros que traía.

–Traten de alejarse lo más que puedan– Habló mientras daba unos pasos atrás.

Vegeta no se inmuto, solo Raditz y Nappa se movieron. El veía con curiosidad todo lo que estaba pasando.

Un pequeño estruendo sobre las rejas y estás se contrajeron hacía el suelo, perdiéndose en el piso.

–Vamos– Hizo señas con sus manos para que lo siguieran –¡Rápido, ya vienen! Tenemos que llegar al techo y son muchos pisos–

Los tres Saiyajin se vieron entre ellos, no sabían quién era el sujeto, pero los había liberado, con una mirada cómplice salieron detrás de él.

El edificio seguía con aquella alarma y luces rojas, era un laberinto de pasillos con muchos cuartos que por ir corriendo no tuvieron el tiempo de ver que había en ellos.

Corriendo llegaron a un elevador que el que portaba el caso presionaba el botón con desesperación. Escucharon gritos y vieron a varios de esos soldados asomándose por uno de los pasillos con armas en mano dispuestos a disparar.

El ascensor se abrió y el enmascarado entró rápidamente junto a los Saiyajin más altos, pegándose a las orillas de la pared evitando las balas.

Pero Vegeta harto de la situación no retrocedió y en rápidos movimientos con simples golpes acabó con el puñado de soldados, dejando a su salvador sorprendido.

–Eres igual a el– Habló sorprendido, movió su cabeza negando e hizo señas al príncipe para que entrara –¡Rápido! No importa si puedes pelear tenemos que irnos

Se escucharon gritos en los pasillos y el príncipe camino al ascensor al llegar el soldado lo jalo.

–¿Por qué diablos caminas? ¡Estamos huyendo imbécil!

Por fin el ascensor cerró y 23 pisos esperaban.

–¿Quién diablos eres?– Preguntó Raditz al bajo hombre.

–Preguntas al final, les advierto que seguramente ya se habrán dado cuenta que las explosiones fueron una distracción y habrá personas arriba, hay una nave esperando y es probable que no sea fácil abordar– Hablaba apresurado, los Saiyajin podían notar el temor en sus palabras. Estaba nervioso.

Por fin el piso 23, salieron corriendo, siguiéndolo pues él parecía conocer la salida.

Al doblar por un pasillo se encontraron con un grupo de cuatro soldados.

–Arriba las manos, suelten las armas y tírense al piso… ¡Ahora!- Gritó uno de ellos mientras les apuntaban.

–Al piso– Volvió a gritar uno de ellos.

Los Saiyajin estaban por reaccionar, pero para su sorpresa uno de los 4 soldados el más bajo, golpeó con su arma a dos y al otro le disparó.

El hombre también con máscara y casco los volteo a ver. –Veníamos por uno no tres.

–El no está aquí, no sé quiénes son, pero estaban en una celda… Dejemos eso para después– Habló apresurado escuchando unos motores encima de ellos.

–¡Nunca funcionan tus planes!– Grito

Los Saiyajin solo observaban, como buenos guerreros buscaban el momento idóneo para atacar.

Corrieron hacía unas escaleras y por fin estaban en el techo. Una nave de color negro volaba a un lado del edificio.

Por primera vez en días los Saiyajin veían luz natural, observaron que estaban atrapados en un edificio rodeado de pequeñas construcciones.

"Una base militar" Pensó el príncipe.

Rápido– El grito lo sacó de sus pensamientos, vio naves despegando y acercándose.

Intentó lanzar energía para derribarlas, pero se dió cuenta que le era imposible, verdaderamente estaba débil.

–¡Muevete estupido!– Grito el soldado que habían encontrado hace poco.

Subieron a la nave y rápidamente la compuerta se cerró.

–No quiero que nos sigan, pierde a cualquiera– Grito una vez más el hombre. Al piloto de la nave.

Vegeta observó dentro de la nave una pequeña tripulación, estos humanos ya no portaban esos trajes raros, sus rostros eran visibles.

La nave se movió muy rápido, pero luego de unos segundos está se estabilizó.

Era el momento Vegeta se acercó a la persona que los había salvado no sin antes mirar a sus compañeros que con simple mirada entendieron.

El salvador de los Saiyajin solo sintió un fuerte golpe en su espalda y una mano aprisionando su cuello sin asfixiarlo.

Todos dentro de la nave al ver la acción sacaron sus armas y apuntaron a los hombres de trajes extraños.

Vegeta tenía ganas de reír con tan patético ataque.

–Esto no les servirá de nada– Se burló Raditz. Luego sintió algo sobre su espalda y al voltear vio al otro soldado con el que había escapado apuntándole con un arma. ¿Cómo diablos habían llegado a él sin que se diera cuenta?

El príncipe ignoraba la situación que realmente no representaba dificultad para el.

–Suéltame imbécil– Grito el hombre entre sus manos.

–¿Quién diablos eres?– Habló en ese mismo tono frio que lo caracterizaba.

–La misma pregunta te hago yo–

Vegeta estaba dispuesto a acabar con aquel hombre de un solo golpe, la verdad no le importaba que los hubiera salvado, hizo presión en su cuello ligeramente causándole molestia y escucho los gritos de los demás advirtiéndole que se alejara.

–Suéltala maldito– Gritó uno de los 9 que había en la nave aparte de ellos.

Fue que el príncipe captó algo en las palabras que llamó su atención, aquel debilucho humano se había referido al soldado cómo hembra.

Sin pensarlo retiro el casco sin mucho cuidado, y verdaderamente se sorprendió cuando debajo una humana de piel blanca, unos ojos de azul profundo y el pelo algo revuelto en un mismo azul tono le miraba con claro disgusto. Por la sorpresa soltó el agarre de su cuello y ella solo lo empujó.

Sin mucho éxito pues ni siquiera lo pudo mover.

–Idiota así agradeces que salve tu vida– Gritó la mujer.

Ella era joven y muy llamativa lo que llamó su atención, su voz era completamente diferente a lo que había escuchado con el casco puesto. ¿Qué diablos estaba pasando?

Ninguno se movía, todos apuntaban con las armas a los Saiyajin, aunque realmente un disparo de estas no les causaría mucho daño.

El soldado que apuntaba la espalda de Raditz sin despegar el arma del cuerpo del soldado que ni se inmutaba. Aunque realmente ignoraba todo viendo a la mujer de pelo azul, mostrando sorpresa. Se obligó a fijar su vista en el que lo amenazaba cuando se retiró el casco y dejando ver para su sorpresa una mujer de pelo rubio.

–Bulma matémoslos, no son el– Grito con claro fastidio.

La humana de cabello azul miraba fijamente al hombre frente a ella, ambos guardaban silencio, pero sus miradas detonaban una lucha a muerte.

El príncipe solo se preguntaba ¿Qué maldita sea estaba sucediendo en ese planeta?


¡Quien salió de vacaciones! (Ahora imagínenme a mi con una enorme sonrisa y la mano arriba)

Hola… ¿Cómo están? Espero que muy bien. Soy muy feliz de después de unos meses regresar a esta bonita plataforma.

Por fin estoy de vacaciones… Jamás había tenido un final de semestre tan pesado. De verdad a un sueño con impuestos y demás materias… Jaja Por fin este fin de semana pude dormir bien y tener tiempo de escribir. Ahora quiero aclarar como tal vez pudieron darse cuenta esta historia la vuelvo a publicar algunos meses después de haberla borrado. Como en otra de mis historias había contado después del segundo capítulo la inspiración en mi se fue completamente, la verdad esta historia me gusta mucho, pero no quería dejarlos tanto tiempo sin una historia sin actualizar y de la cual no estaba segura si seguiría.

Pero por suerte estoy de vuelta y con toda la intención de seguir esta pasión por la escritura. Como siempre agradeciendo su apoyo. Publicando este primer capítulo y dejándoles este cortito mensaje. Les digo que los quiero mucho y agradezco todos los mensajes que me enviaron, los comentarios que dejaron en mis otras historias y las personas que me leyeron. Pronto estaré actualizando mis demás historias. Y dos más capítulos seguidos de este.

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Un muy fuerte abrazo, con todo cariño