¿Oís eso? Sí, aunque no escuchéis nada , aunque penséis que estáis en completo silencio, siempre os acompañará un peculiar sonido, del que estoy seguro habéis ignorado por completo: vuestro corazón. Probad vosotros mismos y sabréis de lo que hablo. Cerrad los ojos, apagad las luces, inspirad lentamente y espirad con suavidad, debéis manteneros lejos de ruidos externos o sonoros, vuestro corazón, aunque tenue, siempre estará latiendo, acompañándoles en vuestra vida… ya sea larga o corta.

En esta historia no estaremos sobrados de corazón, la verdad. Mucho menos Naruto, quién acabó dando su vida, a cambio de salvar la de su amado. Muchos pensaréis que ese intercambio es de lo más injusto, que es un completa locura y que órganos vitales, como el corazón, solo hay uno. Pero Naruto lo tenía más que claro, su vida por otra vida, solo por verle sonreír de nuevo. Iba a morir, lo supo mucho antes de decir que si al trasplante... pero no lo haría en vano. La gente buena siempre daba todo lo que tiene para que otros puedan, simplemente, vivir.

Quizás hace diez años, cuando Naruto vio por primera vez a Sasuke entrando por la puerta de su clase, como el chico nuevo recien mudado, ni siquiera le llamó la atención. Mucho menos cuando, jugando con su compañero de clase Sai, voló una bolita de papel que aterrizó en la cabeza de Sasuke y pudo ver por fin, el rostro de aquel callado y solitario chico. No, para el joven Naruto, su futuro era completamente incierto y el de Sasuke, aún más.

Aunque, siendo sinceros entre nosotros, sí que había algo que llamó la atención del joven castaño. La mirada de Sasuke le había atraído desde el momento en que sus ojos hicieron contactos los unos con los otros, por un momento el tiempo se detuvo para ellos y el ruido de la clase, se volvió en un completo silencio, como si hubiera sido teletransportado a un mundo paralelo... Bueno, el silencio no era completo, solo se escuchaban las mutuas respiración y los leves latidos de sus corazones. Aunque unos más débiles que otros.

Don´t lose your way