Hola a todos

Este es mi primer fic, espero que les guste, lo queria hacer corto pero cuando me di cuenta ya llevaba varias hojas jajajaj, bueno espero que les guste y espero sus comentarios.

Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi, no son mios.

Nota: Los argumentos entre comillas son pensamientos de los personajes y los de asterisco son mios.

Capítulo 1 El destino

Era un día normal, los jóvenes guerreros seguían persiguiendo a Naraku, lo único que pensaban era el derrotarlo antes de que completara la perla de shikon, ellos tenían el último fragmento Kikyo se había unido al grupo después de que Naraku intentará arrebatarle a kohaku el fragmento que lo mantenía con vida, ella seguía siendo una muñeca de barro pero las tensiones en el equipo iban aumentando debido a un joven indeciso o más bien lleno de compromiso con su amor.

Inuyasha nuevamente estaba cerca de Kikyo y poco a poco se iba olvidando de Kagome, los demás en el grupo veían con tristeza a la chica que ha sido su amiga durante ese largo viaje, poco a poco empezaba a apagarse, ella solo veía a los dos jóvenes tener un ambiente tan ameno que solo los veía de lejos era momento de tomar acciones.

- Kagome, Kagomeeee- gritaba un pequeño zorro para encontrar a su amiga.

- Señorita kagome, dónde está?

- Kagomeeee- gritaba la exterminadora- se habrá ido otra vez moje Miroku?.

- Ella necesita tiempo a solas, es una situación muy tensa para ella- miraba el monje a la exterminadora para calmarla- todo estará bien.

- Ese Inuyasha me dan ganas de golpear a ese maldito perro – refunfuñaba un pequeño zorrito.

- Calma shippo Inuyasha tomo su decisión y la señorita Kagome la acepto- Todos miraban al cielo y soltaron un suspiro, Kagome era muy fuerte y con un gran corazón.

Últimamente kagome se perdía por largas horas y prefería caminar sola para aclarar sus pensamientos y sus sentimientos, ese día algo que no esperaba sucedería y esto daría comienzo a una situación inesperada que marcaría su destino.

El cielo empezó a nublarse y poco a poco unas gotas de lluvia comenzaban a caer cada vez más fuerte, la joven se había alejado bastante de la aldea, prefirió adentrarse un poco más en el bosque y encontrar un refugio.

- Aaah estoy un poco mojada, al menos traigo una manta y en encendedor para hacer una fogata- la joven sacudía su cabeza y no se había dado cuenta que alguien la veía desde el fondo de la cueva.

Una vez incorporada se adentró y vio una silueta en el fondo de la cueva y se sorprendió sintió la presencia de un yokai se puso en modo de defensa y cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad pudo reconocer a la persona en el fondo de la cueva era – Sesshomaru-sama?- el yokai solo la observo sin decir nada.