Antes de comenzar:

· Estos personajes no me pertenecen, son parte del mundo de Harry Potter que nació en la mente de JK Rowling. Escribo estas lineas para atrapar este momento y sólo por diversión, no espero nada a cambio ...Aunque un review o un fav siempre serán bien recibidos.

· Este fic participa en el reto especial navideño "Doce Palabras para Celebrar" del foro La Sala de los Menesteres.


Mañana del 16 de diciembre de 1972

—¡Sirius! ¿Por qué no has ordenado tu baúl? —pregunta James con fastidio saliendo del baño.

Sirius lo mira extrañado (y aún medio dormido) desde su cama, su tono es muy parecido al de Remus cuando está a punto de reprenderlo por algo, y no sabe el por qué de la pregunta, ¿desde cuando a James le importa el orden de la habitación? —¿Desde cuando te importa el orden de la habitación? —responde con una pregunta sin poder pensar en algo mejor.

—El tren sale a las 10 ¿vas a ir en pijama? —insiste James ignorando la pregunta

—¿Ir? ¿Donde?

—A casa, tarado

—Yo no voy a Grimmauld Place este año...

—A tu casa no, a mi casa... a casa.

—Yo...

—Mi padre le preguntó a tu padre hace semanas —James se detiene y lo mira serio —¿Creíste que te dejaría aquí otra Navidad?

—Eeehhh

—Mi mamá te espera. Parece que está más emocionada por ti que por mí —bromea lanzando una cosas al baúl de Sirius.

— …

—¡¿Vas a ir en pijama?! —lo urge James —Los chicos ya están desayunando. Mejor te espero abajo. —deja caer una camisa hecha una bola dentro del caldero que está en el baúl antes de salir con paso rápido —¡Sirius apúrate! —le grita desde la escalera.

Han pasado tres minutos y Sirius aún no se ha movido. Sorprendido. Sonriendo.