Disclaimer: Los personajes de Glee no me pertenecen.
N/A: El otro día pasé por la sección de libros del centro comercial, y me topé, por casualidad, con el título de un libro, el cual le da el nombre al fic; 'Un millón de secretos inconfesables'. Y su portada y rótulo a primera vista me fascinó, cabe aclarar que llevaba las gafas puestas porque sino no hubiese visto ni el estante donde estaba colocado.
Tal fue mi fervor que decidí empezar a leerlo; a pesar, de tener uno y mil libros pendientes tras mis espaldas.
El primer capítulo me cautivó, sin embargo, el segundo fue como un cubo de agua fría, no sé si fue mi inocente mente, pero no me esperaba que fuese un 50 sombras de Grey. No obstante, si sois amantes de este género os invito a leerlo.
Con lo que respecta al motivo de por qué estás leyendo esto aquí, la idea inicial me agrado hasta tal punto de replantearme hacer una especie de adaptación del libro, con los personajes de la Fox. Aunque algo será lo mismo, la historia estará más que sutilmente modificada. Un poco, no. Mucho. El argumento tendrá pinceladas del libro, pero variado notablemente hasta obtener un fic a mi gusto. Un ejemplo de la transformación que llevaré a cabo, será que no contará con G!p.
Y después de todo este tocho de nota de autor. Aquí está el prólogo. Es corto, pero conciso. Es la introducción del libro, y me pareció adecuada. En un rato, subiré el primer capítulo.
Soy una esclava sexual, una mujer que está obligada a complacer a un sujeto en todo lo que me pida, totalmente sometida a su influencia dominante.
Supongo que 'puta', 'prostituta', 'cortesana', 'ramera', 'meretriz' y un sinfín más de sinónimos, serían teóricamente las palabras más indicadas para referirse a mí y a mi situación. Lo cierto es que le he vendido mi cuerpo a una persona, a una sola, a cambio de dinero. Este trato me obliga a ser fiel, discreta y a dejar que haga conmigo lo que se le antoje movido por sus más desaforados deseos.
Lo curioso es que nadie me ha obligado a llevar esta clase de vida. La he escogido yo al no salirme una oportunidad mejor. No me han forzado a llevarla, por lo menos ningún individuo. Ni me han buscado a mí. Ni me han secuestrado o golpeado brutalmente para someterme. He sido yo la que lo he decidido por voluntad propia. Voluntad propia y una desmesurada cantidad de nefastas, imprevisibles e inevitables casualidades y circunstancias.
Y lo he hecho para salvar una vida.
Me llamo Rachel Barbra Berry, pero puedes llamarme simplemente Rachel, o Rach, como más te guste.
Y esta, es mi historia.
