A veces se preguntaba porque no simplemente renunciaba y ya estaba, tan fácil como eso. No tenía porque soportar la continua presión de los múltiples excesos de su jefe, los cuales ella tenía que controlar y reparar.
Él era el genio multimillonario, y ella era quien realmente llevaba las riendas de Stark Industries, cuando su propietario se negaba a aparecer por estar jugando en el colchón de alguna modelo extravagante o soportando el martirio de la resaca en una habitación oscura y un café cargado.
¿Qué era lo que en realidad la retenía en ese lugar?
Cabría mencionar un sueldo considerable, el prestigio que le daba su puesto como la asistente personal de Anthony Stark y ser considerada una de las mujeres más influyentes del mundo. Pero no era nada de eso lo que la mantenía firme en su trabajo.
Su trabajo la ponía en los riesgos constantes que implicaba la identidad de su jefe como Ironman, así como el estrés de ser quien, prácticamente, dirigía la compañía.
Y lo contempló ahí, con su aire despreocupado del otro lado de la sala, sonríendole a la secretaria de uno de sus accionistas y dirigiendo su radiante gesto hacia ella cuando notó su presencia en la sala.
Hasta la última de sus células se estremeció al sentir esa mirada y la risita estirando esos labios que tanto deseaba besar.
¿Porqué aún seguía ahí?
Porqué él, al final de todo, terminaba siendo adictivo. Justo como todo lo malo.
Y aquí estoy de nuevo con un pequeño one-shot, que es potencial a convertirse en una serie de drabbles. ¿Qué les parece?
Ironman: Marvel Comics
