Hola, hola
Aquí dejo esta historia que tiene de todo un poco. Drama, suspenso, romance, sexo. Sobre todo sexo. No, no es verdad. lo que si es verdad es que con el paso del tiempo y un poco de espacio en mi apretada agenda personal escribí esto para ustedes espero que les agrade esta pareja que no es tan pareja.
DISCLIMER: La obra de Bleach es enteramente propiedad del gran maestro Tite, yo solo tomo sus personaje para un poco de "sano entretenimiento" ya que mi queridisimo maestro mato a mi personaje favorito.
NOTA: los capítulos están escritos en primera persona en forma narrativa, espero que este estilo sea de su agrado. Cuando los textos estén en cursiva serán pensamientos de los personajes en lo que se encuentre el párrafo. Si encuentran asteriscos es un cambio de escena, personaje, tiempo o lugar. No pondré nombre a los capítulos, me cuesta demasiado pensar en uno bueno, solo abra pensamientos al inicio y al final.
Esta historia se encuentra desarrollándose en el mismo contexto que mi otra historia SIEMPRE TU, entrelazando personajes y situaciones. Se me ocurrió así y espero que no me lancen demasiados tomates.
Capítulo 1.
"Si pudiera ser el rayo de luz en la oscuridad"
Desde un principio mi vida no ha sido fácil. Si sé que muchos pensaran que la propia es de lo más complicada que puede existir y no niego que, cada una de las personas que enfrenten dificultades diarias así lo crea. Sin embargo a pesar de todo lo que he vivido, creo que he sido bendecida al conocer a personas maravillosas en los momentos más obscuros de mi vida.
Bien en este momento, quizá deba iniciar con el recuento de los momentos amargos y dulces de mi vida para tratar de salir de donde me encuentro. Dicen que cuando se toca fondo no hay más que subir pero, para ser sincera no sé si esto se ajuste a mí.
Lo primero que viene a mí no es con alusión a mi madre y padre, no los recuerdo y solo sé que, desde mi nacimiento esas palabras les quedaron muy grandes.
Mis parientes, dado lo complicado de sus vidas, no pudieron responsabilizarse después de que se fueron. De modo que, dos niños tuvieron que abrirse paso en la vida, totalmente solos.
Mi única familia, Sora, desde entonces estuvo para mí, una niña de 4 años. Seguramente estaba muy asustado por esa responsabilidad pero trabajo muy duro. Fue mi padre, madre, hermano y amigo, todo mi mundo. Hasta el fatídico día de su muerte. Acababa de cumplir 14 y pelee con él por unos prendedores de cabello que me parecían infantiles, irónicamente ahora los atesoro más que a mi propia vida.
Ese mismo año conocí a Tatsuki, mi mejor amiga, no, es más correcto decir que nuestro afecto es más como el de hermanas y aunque no todo el tiempo hemos estado juntas el lazo que nos une es tan férreo como ella.
También conocí a Ichigo. Describirlo es un poco difícil porque para mí era el chico más atractivo de la escuela secundaria pero su ceño fruncido la mayor parte del tiempo no lo hacía muy popular entre las chicas de nuestra edad. No imagino a Ichigo de otra forma, él tenía que ser muy rudo para defenderse de los chicos a los que no les gustaba su apariencia. En fin, él fue mi amigo, novio y amante, mi primer amor.
Ahora nuestra relación no es tan cercana como antes, aunque yo lo sigo considerando un querido amigo, su decisión de alejarse fue inesperada y sin sentido para todos. Porque cualquiera que lo conociera habría dado por hecho que lucharía por conservar la relación con Kuchiki Rukia. Eso si en verdad es altamente complicado pero, tengo fe el lazo tan grande que los une, y con un poco de mi ayuda, ellos formen la familia que merecen ser.
Rukia es otra de esas fantásticas personas que he conocido, admito que en un principio me pareció que su personalidad era demasiado similar a la de Ichigo pero es claro que en el amor no hay reglas. Suele ser muy ruda y últimamente he escuchado que la llaman "mujer de hielo". Por mi experiencia sé que, ese traje se lo pone solo para los negocios aun así, me asusta que Ichigo crea que ya no es la misma persona de la que se enamoró. Estoy muy ansiosa lo sé, pero Rukia no ha dejado de ser la de siempre. Ella ha contribuido enormemente en el proyecto de la clínica, Sado, Tatsuki y yo le estamos sumamente agradecidos.
Hay más cosas que debo agradecer a Rukia, y el haber estado con Uryū es una de ellas. Él llego a mi vida en un momento de confusión. Ese hombre es increíble, dulce, amable, inteligente y sumamente responsable de su profesión. En gran parte, él es quien me ayudo a crecer como persona, a buscar desarrollo en una profesión que me encanta. El ser enfermera no es solo cambiar compresas y cuidar a los pacientes, va más allá. Si, Uryū es alguien además muy obstinado y esa es una de sus cualidades más admirables.
Creo que al final, todo eso, no ayudo a conservar nuestra relación y aunque sea muy doloroso debo aceptarlo. Desde que comenzó a invertir demasiado tiempo en el Departamento de Investigación y Desarrollo Tecnológico del nuevo hospital en la isla que su familia construyó en sociedad con Kurotsuchi Co., disminuyo el nuestro como pareja. Estaba tan cansado cuando nos veíamos que apenas teníamos tiempo para hacer algo, ni pensar siquiera en conversar y mucho menos para hacer el amor. La combinación de esto con el hecho que la hija del presidente de compañía Kurotsuchi obtuvo el puesto de asistente en el mismo departamento termino por alejarnos en definitiva.
A pesar de lo que pueda aparentar no soy ingenua, en una ocasión tuve la oportunidad de verla, parecía tímida y callada con un porte muy elegante y cabello negro azulado que realzaba su belleza, modales refinados y pasión por la investigación; verdaderamente el tipo de mujer para él. Desde luego mi intención no fue compararme con ella pero en definitiva nunca tuve una verdadera oportunidad para que Uryū se quedara conmigo.
Si, cada vez que recuerdo lo de Uryū siento como se me encoge el estómago y una fuerte opresión en el pecho. Todo ha sido diferente a mi separación de Ichigo. Sé que no me engaño en ningún momento, puedo creer eso porque él no es una persona mezquina, pero la forma en que llegamos al fin me duele y mucho.
Hace casi seis meses que rompimos y desde entonces he tratado evitar pensar en ello. Tatsuki dice que tengo un problema de adicción como forma de escape y cuyo patrón que he repetido varias veces en mi vida pero, esta vez no es así. Es cierto que he estado muy ocupada y en ocasiones no como ni duermo regularmente pero es solo porque la clínica necesitaba muchos detalles.
No, eso no es totalmente verdad. Debo ser sincera conmigo.
Mi rompimiento no fue lo único que me hizo no querer volver a casa todas las noches, Tatsuki, se mudó con Sado. Ella vino a vivir conmigo desde hace dos años y hace unas dos semanas me dio la gran noticia. Nunca me hubiera imaginado que esa pareja durara pero ya tenían un tiempo saliendo y supongo que querían dar el siguiente paso.
La verdad es que odio estar sola.
Por eso busco rodearme de personas y la única manera de hacerlo ha sido trabajando a todas horas, cayendo agotada en la cama al final del día. Pero incluso así, suelo ver el rostro de Uryū e imagino que me acaricia recorriendo con sus labios mi piel… y entonces despertó con los ojos llenos de lágrimas.
Sé que de alguna manera lograre superar estos sentimientos pero, ahora que me encuentro reflexionando sobre mi vida frente al espejo, al mirarme a los ojos no puedo evitar sentir lastima de mí. Tan patética soy que, aquí estoy lamentando el no haber podido conservar a un hombre.
Sin embargo, no vale la pena deprimirme de esta forma. A partir de este momento voy a prometerme que nunca volveré a preocupar a nadie, no dejare que nadie pueda ver debilidades en mí. Hoy es un gran día para eso, voy a seguir adelante y no volveré a ver atrás.
Tatsuki me dijo que Ichigo había confirmado su reservación. Quiero verlo, hablarle, necesito a mi amigo. Pero estoy muy ansiosa y casi no haber dormido no me ayuda, puedo ver ligeras sombras bajo mis ojos.
El comienzo del festival será pronto. Si conozco bien a Ichigo, y así es, ira a donde pueda verlos mejor. He planeado esta sorpresa para él por un largo tiempo. Reuniré a todos y será increíble. No puedo esperar más.
"Si pudiera ser la espada que corte el destino"
"Si alguna cosa pudiera llenar el hueco de mi pecho"
En un lugar como este, la calidez del sol llena de vida todo lo que abraza. Esa calidez ¿acaso podrá hacer que el frío en mi interior desaparezca? No, un tipo como yo que ha vivido en total obscuridad no puede ser llevado a la luz tan fácilmente.
Aun así, más de una ocasión, esa mujer ha sido capaz de confundirme. Es sumamente intuitiva e inteligente y sin embargo basa sus decisiones en algo a lo que llama sentimientos. Para mi es lo más alejado a la razón, las emociones humanas no son más que una ilusión con las que incluso llegan a justificar sus errores, sencillamente no puedo comprenderlo. Pensar fríamente y ejecutar lo que se debe hacer es la única manera de vivir.
¿Es posible que algo de esos "sentimientos" de los que tanto habla finalmente me alcanzaran? No lo creo.
Nunca he cuestionado o dudado al ejecutar una misión, no obstante, desde que estoy en esta, algo extraño ha sucedido en mí. Lo que más me cuestiono es el por qué esta persona me interesa. Quizá me haya influenciado el hecho que por primera vez he sido tratado como alguien y no como algo. Sé que no es lo que ella llamaría "amor", "amistad" o alguna de esas emociones, eso es algo imposible para mí, y creo que sería más acertado decir que es curiosidad.
Es lo que me ha llevado a ser un observador más cercano. Si, la curiosidad de saber porque esta mujer era completamente diferente a todos aquellos a los que he servido. No es como se supone lo sería alguien en su posición dentro de la Organización. Ha cambiado todos los esquemas.
La Organización es un clan yukaza cuyos miembros son clasificados en diferentes status. El más alto dentro de los "nidos" es conocido como los "Espada". Ese es mi status. Somos un total de diez y hemos sido creados. Soldados entrenados, con el único propósito de asesinar. Especialistas; armas, artes marciales, venenos y todo aquello que nos sea de utilidad. En pocas palabras, no hay nadie capaz de igualar nuestras destrezas. Nuestros servicios son conocidos entre organizaciones secretas y quienes se mueven en la clandestinidad, aquellos que pueden hacer uso de nuestras habilidades y pueden pagar por ellas.
Desde que fue fundada al inicio de la era Muromachi, por generaciones, la familia Shiba la ha liderado. Ahora es el turno de la joven señora Shiba, Kuchiki Rukia; es a ella a quien sirvo.
Actualmente las misiones han sido disminuidas drásticamente, esto no tiene conformes a muchos. En lo que a mi concierne, no tiene importancia. No soy particularmente violento, hago lo se me ordena o lo que tengo que hacer.
Sin embargo, nuevamente llega a mi mente esta pregunta, ¿hasta qué punto puedo seguir así? Aunque el hecho es que este cuestionamiento no debería de existir en mi cabeza, reprimirlo debe ser lo correcto. Conceptos como fidelidad o camaradería no me fueron inculcados, tampoco necesito razones para matar o proteger, hacer lo que sea necesario en pro del objetivo eso es todo.
Evidentemente, estando en este lugar y momento, tengo la necesidad de analizar la situación en la que me encuentro. Hay algo inquietante que me lleva a pensar que hay más de un motivo para que se diera esta "coincidencia". Las misiones, usualmente son ejecutadas por un solo espada a menos que, la misión fuera "Rango A" (Alto Riesgo), pero justo en este momento hay cinco de nosotros aquí. También debo considerar que hay misiones en ejecución simultánea debido a que en los últimos años nos hemos infiltrado entre las principales familias como "Escudos". Pero, aun así, no dejo de pensar que hay algo más.
Inevitablemente llegará el momento en el que tendré que ir en su contra o, incluso se convertirá en mi objetivo sin importar que conozca las razones por las cuales ella me eligió. Desde el inicio conocía todo sobre mí y eso no marco diferencia alguna.
Admito que, esto ha despertado mucho más de lo que esperaba mi interés tanto en ella como en su entorno; aunque estoy lejos de querer vivir de esa manera. Con franqueza esto de los "sentimientos" son solo ideas tontas para justificar la estupidez humana.
De cualquier manera, lo que más ha capturado mi atención es su propósito, es tan ambicioso. Ella hablo al respecto la última vez que estuvimos en el Dōjō.
Recuerdo claramente lo que paso aquel día. Durante el tiempo en el que le mostré algunas de mis técnicas de ataque y defensa con la espada, nunca había presenciado la poca determinación y contundencia con la que intentaba atacar y sin embargo, me sonreía sin motivo aparente. El sudor comenzó a rodar por su rostro cuando una maniobra suya al deshacerse de la espada me tomo por sorpresa haciéndome retroceder y caer a sus pies. Brevemente permaneció ante mí sin darme tregua, lanzaba con gran rapidez filosas cuchillas, que suele llevar ocultas en su abanico, una y otra vez. Utilizando la agilidad que poseo pude ponerme de pie y aprovechando que las cuchillas se habían agotado lance un ataque contundente que me hizo caer sobre ella cuando trato de esquivarlo. Sin duda, ya antes me pude darme cuenta de la esbelta y bien formada figura de esta mujer de baja estatura pero hasta ese momento me percate de lo pequeña que era. No sé cuánto tiempo permanecí junto a ella en esa posición, ese instante tuvo un efecto inesperado, por primera vez la vi indefensa y vulnerable. Un extraño escalofrío recorrió rápidamente mi columna cuando sus claros ojos encontraron a los míos. Son del color más extraordinario que haya visto en mi vida, y por un momento, pude ver claramente el reflejo de un hombre expuesto en ellos. Mi desconcierto fue puesto en evidencia cuando me separe rápidamente de esa situación.
- Aunque te haces el duro, no dejas de ser un hombre después de todo – dijo cuándo intente apresurarme a partir del dojo. A unos cuantos pasos de la salida me detuvo.
- No me mal interpretes – habiéndose levantándose del piso – Eres un tipo duro pero me ha extrañado que esta treta funcionara contigo – tomando una toalla y secándose el sudor del rostro.
- Puedo asegurar que no fue eso – conteste completamente seguro de lo que decía – fue sorpresiva y rápida. En cuanto a si funcionaría este "truco", es evidente lo atractiva que usted resulta para la mayoría así que me parece lógico que algunos fueran presa fácil.
- No es lo que digo – replico ofreciéndome una toalla – pero viniendo de ti debo considerarlo un alago. Aunque tienes razón, de alguna manera necesitaba probarme ya que llegado el momento seré capaz de defenderme sola. Sé que a pesar del duro entrenamiento que he tenido no puedo comparar mí la fuerza con la de un hombre – haciendo una pausa para dirigir la mirada hacia mí – Sin embargo, en relación a lo de antes, lamento lo ofensivo que te ha resultado mi comentario – Sin moverme eche la cabeza a un lado para verla mejor y ella continuo – es solo que por un instante tuve la impresión que en tus ojos algo parecía diferente, es todo.
- Da igual – simplemente respondí restándole importancia y dirigí la mirada lejos de la suya.
- A mi edad no me siento más lista que cuando tenía doce, aunque creo que solo es porque me he apegado a esos sentimientos de cuando era niña – dejando aparecer una pequeña mueca en su boca, la que sospecho era una pequeña sonrisa. Después de una breve pausa lanzo un fuerte suspiro antes de continuar – Si, conozco demasiado bien lo que opinas al respecto pero te aseguro que es verdad tanto, como lo que necesito decirte ahora – haciendo a un lado los mechones de cabello sueltos de la cola de caballo en los que los había sujetado, dio unos cuantos pasos para llegar hasta mí. No sabía lo que trataba de decir pero me di cuenta que debía ser algo muy importante por la seriedad que mostraba en su rostro – Todo lo que diga estará basado en hechos te lo puedo asegurar – dijo clavando su mirada sobre mí.
Escuche con atención cada una de sus palabras aunque en ocasiones, sus argumentos eran carentes de sentido. Cuando llego al punto de explicar cómo exploto mis habilidades y en consecuencia todos los beneficios obtenidos, desde luego eso nunca fue desconocido para mí pues era lógico que procediera de esa manera; la capacidad analítica que poseo perdió un poco de objetividad y en mi interior, algo extraño surgió.
Deduzco que me conoce lo suficiente como para apostar por mi personalidad fría e indiferente al decirme todo, no encuentro algún razonamiento distinto; pues el hecho que yo posea una memoria eidética garantiza que al menos habrá un testigo, uno que recuerde cada palabra, frase y comentario tal como fue dicho.
Para ese momento, ambos nos encontrábamos sentados sobre el piso y, mis pensamientos divagaban sobre todo lo dicho mientras ella guardaba silencio poniéndole fin a las revelaciones. Creo que después de haberse prolongado aquel silencio, ella esperaba algún tipo de respuesta que pusiera fin a su angustiosa espera sin embargo, no ocurrió lo que esperaba. La ansiedad que empezaba a mostrar hiso que titubeara por un momento antes de girar sobre el cojín y levantarse, comino hasta llegar a un pequeño estante cercano de donde saco un sobre grande. Regreso hasta donde continuaba sentado y lo coloco frente a mí. Me sorprendió un poco el ver lo grueso que era pero lo que llamo más mi interés fueron algunos logotipos extrañamente familiares pero no que puede reconocer. Odio todo aquello que no soy capaz de controlar, y en ese momento no poseía dominio sobre mi mente. Desvié la mirada de aquel sobre para tratar de sacarme del hermetismo con el que normalmente me envuelvo cuando exploro las posibilidades. Intuí que una vez hecho esto preferiría dejarme ahí, pero no fue así. Esa mujer, siempre orgullosa, sorpresivamente se arrodillo y bajo la cabeza al piso en una reverencia.
Mis pensamientos eran desconcertantes y sin lógica. ¿Por qué una mujer como ella haría eso ante un hombre como yo? La respuesta llegaría mucho más pronto de lo que esperaba.
- Soy consciente que necesitas tiempo para evaluar esta información pero…aunque estoy preparada para tomar la responsabilidad del clan Shiba en esto… – hizo una pausa para elegir las palabras adecuadas – necesito de tu ayuda.
Irritante. Muy irritante. Mirándola así, humillada, suplicando mi ayuda. Nuevamente centre mi atención en el sobre frente a mí, sin duda la importancia de la información contenida en él superaba su a orgullo.
- Todo lo que he dicho, lo que contiene en ese sobre y lo que está por suceder en la isla, tiene como objetivo cumplir mi propósito. Esta es una guerra que nadie más que yo puede pelear… –en su voz pude notar algo diferente, en el momento que se enderezó volvió a dirigirme esa mirada perspicaz y esa sonrisa poco forzada– pero temo que no puedo sola y necesito hacer uso de este recurso…– replico golpeando con su mano el sobre– aunque esto no sea muy honorable…
- Entiendo – conteste al escuchar la forma en que hablaba y comprendiendo a lo que se refería – entonces, ¿Qui…?
- Considera todo antes que tomes una decisión – me interrumpió rápidamente adivinando lo que diría – Sabrás lo que tienes que hacer – dejándome ver finalmente esa sonrisa que siempre suele confundirme – y luego implicare.
- ¡¿implicar?! – conteste sorprendido.
- Un acto de fe – divertida por mi expresión.
- ¡¿fe?! – aun sonriente se acercó al punto de casi besarme.
- De que harás lo correcto – se alejó de mí disponiéndose a salir del Dōjō – Siempre me he preguntado si un tipo como tú alguna vez ha intentado hacerlo…. Seguir su propio camino – antes de salir me dirigió esas últimas palabras dejándome estupefacto.
Han pasado unas semanas desde ese incidente, nada ha cambiado con respecto a ella, se equivocó sobre eso. Es imposible que llegue a sentir odio pero si fuera necesario que un sentimiento describiera lo que pienso, ese debería ser admiración. Si, admiración por todo lo que ha logrado y lo que pretende lograr. Todavía no determino si es muy valiente o demasiado tonta, porque a pesar de que sabe a lo que se arriesga, sigue adelante. Es precisamente en estos momentos, cuando la confusión nubla mi juicio. Ella me importa, si, aunque no deje de pensar lo ridículo que es, y a pesar de que trato de ser frío al responder cada una de las preguntas que me he hecho; las cosas que han sucedido hasta ahora lo han cambiado todo. Cuando le confirme que vendría con ella, quede perplejo al ver su reacción. Una gran sonrisa que ilumino su rostro como una bella mañana de verano.
Sin embargo, en realidad, aún no he tomado una decisión sobre ello aunque eso pareció no tener importancia. Lo único sobre lo que evidentemente si he decidido es que permanecería a su lado, pasara lo que pasara.
Pero hay algo que me molesta y no sé qué debo dejar de lado, el HOGYOKU. Haberlo recibido justamente después de haber llegado me hace pensar que lo más lógico es la eminente elección de un blanco y, entonces los breves momentos de paz se alejaran tan pronto como sea superada por el caos. Un caos tan grande como el que en este momento desatara la tormenta que se avecina.
No puedo evitar pensar en ello aun esperando a los otros espadas en un lugar, en un momento no muy adecuado. Los vientos traen consigo la brizna salada de las olas que chocan con furia contra las rocas de los acantilados. Estoy demasiado cerca de la orilla, por eso las gotas que cayeron mí y resbalan por mis mejillas. Parece que lloro. Bastante irónico considerando que nunca ha pasado aunque, quizá sea un preludio de lo que se acerca.
"Su luz es tan fuerte para iluminar mi camino"
Bien, espero que sea de su agrado y se anticipen a lo que seguirá en esta y la otra historia.
Cuídense un montón.
Bye, bye.
