Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada,esto es sin ningún fin de lucro. Contiene narración explícita sexual, no apta para menores de edad.
Fic secuela de Huracán y Remolino de mi autoría, con distintos personajes principales de la serie de cualquier saga o película. No yaoi ni yuri.
Una vez mas agradeciendo a Jupiter Godess por animarme a publicar en algo desconocido y por vencer mi miedo con nuevos personajes, espero hacerlo bien.
Relámpago.
Capitulo un momento.
Yato y Yuzuriha.(Basado en Lost Canvas).
Desde aquel primer momento en que cruzo miradas con aquella bella mujer un extraño nerviosismo se había apoderado de su cuerpo y cada segundo que pasaba a su lado, sin duda le revolvía los nervios en el estómago. Sus cualidades físicas sin vacilar le habían eclipsado la mirada desde el primer momento pues no era una mujer común, sus ojos celestes enmarcados por sus cejas lemurianas, su largo cabello como cascada de oro y sus femeninas formas le habían alterado las emociones a placer. Pero su físico no era todo lo que le atrapaba,si no sus firmes convicciones de guerrera.
Era una mujer de ideales, impenetrable y fría, difícil de descifrar y que sin duda anteponía el deber al placer. Ella era valiente, muy sensata e inteligente como ninguna conocida, muy distinta a él, por lo que en ocasiones se cuestionaba el dicho que "polos opuestos se atraen".
Tras su batalla en el Hades, sabia que sus sentimientos eran confusos por Sasha tanto por Yuzuriha, sin embargo, Sasha siempre sería su diosa a la que debía proteger y eso le nublaba la posibilidad si quiera de pensar en tenerla. Y con Yuzuriha, la situación era distinta, ambos habían pasado por tanto en la batalla del Hades, se habían protegido tanto que se sentía tan cercano a ella y ahora ambos podían continuar con sus vidas sin que nada más importará durante los próximos doscientos años. O eso creía él y nada detendría a su impaciente y bravo corazón guiado a ella.
Tan solo un par de días habían pasado desde su regreso del Hades con Atla y Yuzuriha y la tensión poco a poco se desvanecía en el interior de aquel Templo de Jamir.
Yato sabía que debía volver al Santuario cuando más rápido mejor, pero el hecho de dejar a Yuzuriha en Jamir, le habían hecho retrasar aquella tarea.
Un día de esos precedidos en el interior de aquel Templo que había sido de Hakurei, Grulla esperaba frente a una sencilla mesa que daba al alba mientras el amable unicornio penetraba a la habitación tras recorrer las montañas de Jamir con un conejo en una de sus manos para comer y una flor de rojo color en la otra.
Unicornio sonrió para si al ver tan pensativa a Yuzuriha, quizás ella solo pensaba en cuanto habían cambiado las cosas tras la Guerra Santa o tan solo estaba preocupada por su futuro, no lo sabía a ciencia cierta. Aún así, quiso consolarla y de inmediato dejo a un lado aquel conejo muerto en la entrada y avanzo hasta ella, posando en su hombro su cálida mano y con la otra mostrándole la flor a su frente.
Yuzuriha salió de sus pensamientos en aquella mesa al ver aquella bella flor a su frente y miro al castaño sin una expresión aparente.
-Es para ti, una flor.
-¿Por qué?-pregunto estoica la grulla.
-Por ,por...nada-objeto el castaño rascándose su cabeza, nervioso. Todo el camino de regreso a ese Templo había pensado en que le daría aquella bella flor a Yuzuriha al encontrarla en su labor, pero no asi una excusa para entregarla, así que se limitó a ser sincero.-Solo me dieron ganas de dártela.
-Yato..-suspiro la mujer tras unos segundos de mirarlo en silencio en aquella habitación del castillo.-Tus sentimientos hacia mí son... muy obvios.
El unicornio se quedo congelado ante la revelación. Sus nervios le traicionaron dejándolo absorto y totalmente mudo frente a ella. ¿Acaso había sido tan evidente durante todo ese tiempo junto a ella o eran las espectaculares maneras de leer a la gente de la Grulla las que lo habian puesto al borde? ,realmente se sentía estúpido por ser descubierto así. Suspiro hondo el unicornio, soltando el suave hombro de ella mientras dejaba caer en la mesa la flor y avanzo hasta la ventana de la habitación para asimilar sus palabras. Pero entonces ella habló irrumpiendo su emoción:
-Y ahora que estamos en Jamir,gracias a Tenma, se que las cosas para mi deben cambiar.
-¿De qué hablas?-su garganta seca solo le limitó a contestar.
-Del porqué has retrasado hasta ahora tu viaje al Santuario y el porque continuas aquí tras el Hades.-él no cambio de respuesta ni silencio.
-Tu y yo no podemos estar nunca juntos...-aquellas palabras penetraron como relámpagos el corazón agitado del unicornio, quebrando su frágil aliento.- Necesito tener descendientes con mi legado y sangre pura de mi raza como futuros guerreros al servicio de Atena, así que solo hoy acepta lo que te ofrezco como despedida, un momento contigo Yato.-ella suspiro resignada.-Tu también debes volver al Santuario pronto, ese es tu lugar.
El unicornio dejo quieto su figura con los ojos deslumbrantes al horizonte. La confesión de Yuzuriha era poco clara, ella deseaba tener descendientes pero no con él ,sin embargo, no sabía si sus sentimientos eran correspondidos. Ella no se pondría descubierta como él tan fácilmente.
Yato le dio la espalda a la grulla analizando cada una de las palabras dichas anteriormente. Estaba confundido, no sabía que hacer, realmente se sentía como un tonto, ni siquiera se había confesado apropiadamente y ella ya le había dado veredicto. Apretó sus puños llenos de frustración, quiza su destino si se había entrelazado con Yuzuriha, pero jamás unido y esto que le ofrecía ella era lo unico que podría tomar para recordar el resto de sus días.
Ella se levantó de aquella silla y se acerco hasta Yato, tomando con calidez su mano detrás de su espalda mientras él perdía su mirada fija en los hermosos horizontes de Jamir. No había mejor consuelo que ese para su corazón.
-Debes irte ya, Jamir no es lugar para ti.
-Solo un momento.-susurro el santo para sí tratando de controlar su nostalgia enmarcada en sus ojos. Sabía que ella tenía razón, como siempre, incluso si le correspondía o no.
Él se giró y quedo totalmente expuesto a Yuzuriha observándola a los ojos.-Entonces lo acepto, si es lo único que puedo tener de ti, lo acepto.
"Siempre tan impulsivo,Yato",se dijo a sí misma. Ella le regaló una sonrisa sutil y dirigió aquella mano que no había soltado hacia su corazón justo donde iniciaba uno de sus vendajes que utilizaba tras sus sencillas ropas de entrenamiento.
-De acuerdo.
Yato hundió sus dedos temblorosos por aquellos vendajes y pudo desatarlos haciendo espacio entre ellos. El unicornio descubrió cada vendaje y por último dejo caer aquella bufanda que nunca se desprendía la lemuriana, recuerdo de su infancia. A plenitud, pudo analizar aquel precioso cuerpo de mujer envuelto tras aquellas telas en minutos silentes, mas bello que si de una pintura se tratará.
Los ojos tímidos de Yato bailaron por él, asombrándose por el bello color de la piel de ella como si de la misma luna se tratará y sus perfectas curvas un lienzo de montañas estampadas de nieve.
Para Yato era la primera vez que veía a una mujer desnuda por lo que los escalofríos subiendo por su cuerpo desearon tocarla y cubrirse con su piel para calmarlos. Realmente era bellísima ante sus ojos.
Ella avanzo hasta el inmóvil y sonrojado Yato, que la vio avanzar hacia sí inerte, hasta quedar totalmente frente a él. El nerviosismo se apodero de él mientras ella le sostenía las manos en sus costados, colocando la suyas sobre si en un gesto reconfortante. La grulla se acerco al oído del unicornio, susurrando mientras sus mejillas se rozaban, erizando los vellos de la piel:
-Solo un momento para despedirte y olvidar.
Yuzuriha cerro sus ojos y beso sutilmente la mejilla de Yato, haciendo que los del unicornio se apagaran también, disfrutando la caricia. "Qué tonto", se dijo a si mismo pues él había estado en aquel lugar con el afán de consolarle y ahora era ella con su infinita calidez quien lo hacia ante su partida.
Ella le miro una última vez dibujando una amable sonrisa y soltó una de sus manos, subiendo a la cintura del unicornio para alzar su sencilla camisa y dejar al descubierto su torso y cicatrices de aprendiz.
El unicornio volvió a abrir sus conmovidos ojos azulados tras despojarse de sus ropas por la belleza de ella y busco las manos de Yuzuriha para hundir sus dedos entre las suyas.
-Es nuestro destino.-susurro el santo atrayendo con sus manos la silueta de ella a su piel y pasando las manos de ella hacia su espalda para que le abrazará.
No estaban destinados a estar juntos.
Unicornio con una de sus manos sueltas, removio el cabello distante sobre el hombro de Yuzuriha y deposito un suave beso en su hombro que subiría tiernamente hasta su cuello.
Yuzuriha gimió casi imperceptible ante lo agradable de la caricia, totalmente nueva y erizante en su piel. El santo se hizo espacio en ella para verle a los ojos cuando llego al borde de su mandíbula y observo unos segundos los rosados labios de ella ,pasando saliva ante lo antojables que le parecían antes de depositarle un suave beso, su primero en experiencia. El tiempo se detuvo gradualmente en el silencio, envolviendolos en su magia.
Cuando Yato por fin poso con la respiración entrecortada sus suaves labios con los de ella, sintio su cosmos arder entre cientos de estrellas. No habia sensación mas perfecta experimentada más que aquella, a su lado ,como si una constelación de estrellas le abrazaran y lo fusionaran en ellas. Asi era la magia de Yuzuriha.
Los dos se movieron entre sus bocas con timidez, pues aquella forma de amar era totalmente nueva para los dos, descubriendo como una simple caricia podía hacer explotar el interior de su alma.
Yato tras unos minutos, se solto de aquel bello atrape y con un gesto le indico que descendiera con él hasta el suelo de aquella habitación llena de viejas armaduras mientras se desprendía de sus últimas prendas, quedando expuesto ante ella. Ella consintió.
Con la ropas de ellos debajo que les ayudaba a mitigar el frio del suelo ,Yato le desamarro la coleta a ella para verla mas cómoda y observo el bello cabello dorado esparcirse por los alrededores mientras él sobre de ella, le acariciaba los flequillos a su frente. Si tener así a la lemuriana era pecado, el pagaría gustosos por ella.
-Eres hermosa, Yuzuriha.-soltó él mientras ella le correspondía con una suave sonrisa. La mano tibia de ella alcanzo la mejilla del castaño y lo invito a volver a probarle los labios. Yuzuriha por primera vez necesitaba percibir de nueva cuenta las cosquillas que las inocentes caricias de Yato provocaban.
El ánimo de la caricia entre su boca fue aumentando cuando la lengua húmeda y poco diestra del santo se alojo en su interior luchando contra la suya que en ocasiones se dejaba vencer. Yuzuriha se dejó hacer con los ojos cerrando, mientras el latido de su corazón se acrecentaba y su piel le reclamaba más cercanía.
Nada volvería a ser como antes.
Sus cuerpos encendidos esperaron pacientes a que el deseo los abrazara, pues en aquel momento solo importaba la calidez que la piel sobre piel ofertaba en caricias suaves. Yato la escucho gemir ante lo frenéticas que de momento se habían vuelto sus caricias y se separo de ella, deslizando sus manos traviesas por el lienzo del femenino cuerpo.
La suavidad de la piel de ella era totalmente contrastante con la rispidez de sus manos, pero aun asi, él se atrevía a ir a explorar cada rincón jamás conocido para él.
Unicornio entonces le dio un masaje con su lengua por las montañas de su cuerpo logrando que ella suspirara y arqueara ante tal delirio profano. Su cuerpo jamás había sentido tanta delicia solo con un dulce tacto, tanto que casi podía volar en su mente aquella grulla.
Yuzuriha hizo un diminuto espacio involuntariamente para que las piernas del unicornio se acoplaran entre las de ella y suspiro lánguidamente cuando el santo rozo su avivado sexo junto al húmedo de ella.
Ambos fuera de realidad, comenzaban a comprender la naturalidad de un cuerpo humano.
Yato rozo con su mano la intimidad de ella y entendió su feminidad, mismo acto que le robaba los suspiros más enérgicos e indiscretos a ella.
Con cierto miedo, Yato entró a su interior, rompiendo aquel sello de pureza de la virginal piel. La lemuriana apoyo sus manos en el pecho de él para controlar la manera descontrolada de entrar a su virginal piel, mas la joven con ello pudo percibir el latido del santo brincando desbocado por provocarle placer. El amolde de sus cuerpos fue perfecto y ardoroso al comienzo ,y vehemente fue cambiando el ritmo de su reclamo, descubriendo las maravillosas sensaciones que sus cuerpos les regalaban ante su despedida.
Yato a menudo veia el brillo de los ojos de Yuzuriha entregándose a su piel, y casi podía jurar que en efecto ella le correspondía con el corazón y no era un simple acto de compasión, por lo que la presión en su cuerpo aumento llevándolo al borde de la excitación ,lleno de emoción al tener a la mujer que quería. Cuando ella escucho el gemido ronco de Yato, apresurando sus embestidas, le detuvo de nuevo del pecho, obligándolo a cesar sus caricias para enfrentarle.
-No termines en mí, por favor.-objeto Yuzuriha recordando su deber, viendo el gesto intranquilo y nostálgico de Yato, que sin voluntad, salió de su avivado interior y rozo su vientre contra su virilidad tratando de calmar su ansiedad. En segundos, la esencia de Yato se derramo involuntariamente sobre el vientre de Yuzuriha, recordándose lo decidido por el destino. La magia estelar que habia abrazado a Yato, poco a poco comenzaba a desvanecer.
Yato, ansioso, se incorporó, sentándose a su lado y tratando de calmar su alocado cuerpo que había descubierto el amor de aquella forma por primera vez.
Yato entonces percibió su agitada respiración ens u cuerpo sudoroso y comenzó a respirar hondamente para que su cuerpo se apagará. A su espalda, Yuzuriha,se alzo del suelo y beso el hombro del santo que la había tomado aquel día. Él le sonrió, girándose hacia ella para verle los ojos bajo el flequillo.
-Gracias Yuzuriha.
Yato trato de grabar en aquel momento la bella sonrisa que apareció en la grulla,sin duda las bella que había visto en la tierra. Ella reconforto su cabeza en su espalda. No había más que decir, pues ya nada podía consolar ante su adiós.
A la mañana siguiente,Yato partio de Jamir mientras Yuzuriha le veia en aquella ventana de su habitación partir. Quizás algún día la vida les daría la oportunidad de reencontrarse como otras personas en otras vidas,pero por lo pronto no olvidaría a aquel hombre que la había amado por primera vez.
Continuará...
Lindos lectorcillos gracias por leer, se que hay mejores fics por ahí con estas temáticas pero esta es mi versión, nos vemos con el proximo capítulo que será el guapo Albafica y Agasha o Shion y Yuzuriha,o Julián Solo y no se quién, aun no lo sé,a ver con que me inspiro, necesito una cerveza, Caloncho y pensarle más, de cualquier manera los espero pronto, besillos cósmicos.
Pd. ¡Por cierto sigan Arrow and Fire, mi fic bien loquillo e inédito lime, viene un especial este 14 de Febrero, saludos!
