Cariño las estrellas resplandecen

Prólogo

Las luces del club más exclusivo de todo Chicago se apagaron para solo iluminar a la única estrella que merecía la pena…
Mientras la gente permanecía expectante y silenciosa desde sus mesas que habían sido reservadas con mucha antelación y enormes sumas, siempre ansiosos por contemplarla.
Ahí yacía ella recostada sobre el piano, con los reflectores dirigidos a su figura, la preciosa rubia de cuerpo de infarto comenzó a cantar con el ronroneo de una gatita perezosa sumergiendo a la multitud en un ensueño que no era correcto, como el sueño de un hipnotista o una bruja que mantiene hechizadas a sus víctimas, nadie era indiferente al encanto de la preciosa Kelly Rusty y sus ojos de un azul melancólico que podía tornarse al mismo tiempo en un mar tormentoso. Las mujeres le miraban con envidia y un dejo de admiración mientras la belleza rubia se paraba y comenzaba a caminar por todo el escenario guiñándole un ojo con coquetería a cuanto hombre pudiera y entonces ellos la mirarían embobados mientras ella dejaba una estela a su paso contoneando sus caderas hasta volver de nuevo al piano y darle una sonrisa picaresca al hombre que lo tocaba: su compañero, y único amor.
Solo entonces la hermosa Kelly tomo su vestido purpura y se sentó sobre el piano terminando al fin la canción cuando un estruendo de aplausos invadió el salón y lágrimas de emoción brotaban por sus mejillas.

-¡se te va a arruinar más la vista si sigues mirando esas películas con el televisor de tan cerca!- dijo su hermano recargado sobre el marco de la puerta mirándolo preocupado.
Los créditos comenzaron a aparecer en la pantalla y el chico de anteojos por fin pudo prestar atención a otra cosa que no fuera Eleanor Baker- solo mírala…- había dicho el muchacho tomando el control remoto mientras regresaba a la escena donde ella comenzaba a cantar - ¿no es la mujer más hermosa que has visto en tu vida?
Archie puso los ojos en blanco – vamos Stear….
-si yo la conociera seria el hombre más feliz del mundo… en verdad lo seria-afirmo vehemente-¿no me crees hermano?
-lo que creo es que acabaras usando lentes de botella.
-ella es perfecta….-seguía diciendo el jovenzuelo de gafas aun embobado mientras seguía mirando la película que había visto incalculables veces.

Archie quien ya estaba acostumbrado al amor platónico de su hermano decidió apagarle el televisor de una vez por todas- ¡vamos stear! , tengo una chica que quiere conocerte.
Stear salió de su trance mirando extrañado a su hermano- ¿una chica?
Stear saco la película y la metió en su empaque cuidadosamente, una chica, jamás salía con chicas, generalmente ellas no le miraban y cuando lo hacían solo era para pedirle ayuda con sus tareas.
-¿tiene que ser ahora?- se quejó el joven de lentes
-sí, ¡ahora!-dijo el chico exasperado-vamos stear….. , Eleanor Baker siempre estará en las películas, pero tu hermano tiene el tiempo contado y tú no tienes nada mejor que hacer.
Stear miro el empaque y después le miro a el -¿Por qué tienes tanta prisa?
-tengo una cita.- dijo el apuesto muchacho con un tono despreocupado.
-¿con quién?
-¿importa?- el joven miro a su hermano con un dejo de fastidio, al parecer no le quedaba de otra más que decírselo-Anne Britter
-¿Annie?- pronuncio stear mirándolo con una cara de desaprobación, la pobre Annie era una chica de lo más tímida que solía quedársele mirando a Archie desde siempre, hubo una ocasión en que Archie incluso le había reclamado por mirarlo tanto y la chica se había puesto a llorar.-no deberías hacer eso.
El muchacho le dedico una sonrisa de fastidio y le quito el empaque del video sin mucho problema - ya está grandecita para saber lo que hace y puede tomar sus propias decisiones, sí, es tímida y un poco boba, pero ella vive su vida, no como tú, tal vez deberías de dejar de ver películas para mujeres y seguir su ejemplo.
-¿Quién es la chica?
-es su prima, sus padres la pusieron de condición para que Annie pudiera salir.
-ya entiendo.
Su hermano menor le miro con sorna y le lanzo el empaque a la cama cerrando la puerta a su paso.- te espero en diez minutos.

Stear lo miro por un segundo para después volver a encerrarse en su burbuja, era un chico inteligente y los Cornwell era conocidos por sus bien parecidos rasgos, pero en su mundo solamente existía las ciencias y todo lo que tuviera números.

Y por supuesto Eleanor Baker.

La hermosa, femenina y sofisticada: Eleanor Baker, aquella larga y lacia cabellera rubia que se balanceaba con cada movimiento de su cuerpo, el movimiento de sus caderas que hacían delirar a más de un hombre y abrirle los ojos a cualquier adolescente, nadie podía salir ileso cuando aquella belleza rubia rompecorazones se cruzaba en sus caminos y por supuesto aquellas interminables y bien torneadas piernas.
El muchacho se acomodó bien los bifocales mientras miraba embobado la fotografía de la actriz, era una fotografía de cuerpo completo, donde Eleanor Baker vestía con un vestido de satín que hacía notar cada una de sus curvas, llevaba el pelo suelto como casi todas las veces y un guiño pícaro en el rostro, sus labios carmín lanzaban un beso y su sensual lunar junto a su boca se fruncía perversamente.

Mientras las fotos de las celebridades eran autografiadas con fríos saludos y guardadas por sus seguidores de distintas edades, la mayoría de las fotos de Eleanor Baker eran conservadas y atesoradas por adolescentes pues era aquella el objeto de sus fantasías, pero en la vida siempre había sus excepciones y aquella foto con dedicatoria especial lo era.
La habitación estaba a oscuras mientras las ramas de los árboles se movían violentas y el viento entraba aprovechando que las puertas de cristal yacían descuidadamente abiertas previniendo tal vez de una posible tormenta, aunque nada de eso le importaba al joven que miraba la fotografía con sentimientos que sabía no debía permitirse, pero la decepción y el rencor era más grande que él, pronto sus ojos azules se convirtieron en mares tormentosos tan azules y tan fríos llenos de amargura, porque eso era lo que sentía, amargura, su vista dejo de contemplar la fotografía mientras sus manos la rompían en muchos pedazos.