Querida señora…
Querida señora… ¿ya no puedo llamarte por tu nombre, verdad?... ahora voy a ser fría y formal como siempre me quisiste. Querida señora….¿recuerdas esos tres muñequitos de porcelana que abandonaste?, conociéndote supongo que si, Pero todo se ve recompensado ¿verdad?... tu solo actúas cuando los hechos lo requieren sin importar las consecuencias de tus actos. Querida señora, a menudo me atormento con las mismas preguntas sin repuesta y con el mismo dolor sin cura. Querida señora, la misma pregunta me ha atormentado todos los días… ¿tendrás algún lugar en tu corazón para esta muñeca de porcelana que nunca quisiste?, pues eso soy, una frágil muñeca de porcelana que se ha ido rompiendo a lo largo de los años. Volviendo a mi pregunta aparentemente sin respuesta, después de noches largas y tortuosas he encontrado la solución, es simplemente que nunca tuviste corazón para amar a esta frágil muñeca de porcelana y a los otros dos muñequitos a los que les arrancaste la vida. Querida señora, se que ya no me acompañas, creo que debes sentirte feliz al haber cumplido tu cometido, destrozar en pequeños trozos imposibles de juntar el corazón de los que alguna vez te llegaron a admirar. Querida señora, ahora que ya no nos acompaña espero que este en el lugar apropiado para usted y que los fuegos del infierno le quemen los talones eternamente. Querida señora, no se si sentirme feliz o triste, nunca pude compensar mi sed de venganza, por que parece que mis cartas dolidas y venenosas que nunca te dignaste a responder no hicieron más que un desperdicio de tinta y papel. Querida señora, todavía recuerdo el día que me ordenaste que me refiriera a ti como señora en vez de mama, fuiste tan cruel que nunca lo voy a poder olvidar. Querida señora, le odio, le odio como nunca supe odiar, mis antes brillantes e inocentes ojos se hayan marcados por la oscuridad de mi pasado, una infancia que solo tu, querida señora, volviste oscura. Querida señora, se encargo de quemar todas mis cartas, pero esta no la vas a poder evitar ya que en tu tumba te acompañara por el resto de la eternidad.
Con el falso cariño que nunca tuvimos…
Los dos muñequitos de porcelana a los que les quitaste la vida y a la otra muñequita, a la que llenaste de odio.
