¡Hola a todo el mundo! esta es mi primer historia, espero y sea de su agrado. Si es así haganmelo saber con un review, créanme se los agradeceré mucho.

Los personajes de Saint Seiya no pertenecen a mi, sino a Masami Kurumada. Solamente Ailin Caligieri es de mi propiedad.

-Caligieri, a la oficina del jefe- Con esta frase inicia mi aventura.

Una aventura que yo ni me imaginaba que podría ser posible…

Mi nombre es Ailin Caligieri, tengo 22 años y esta es mi historia…

Esa tarde estaba tranquilamente sentada en mi cubículo, jugando al solitario en mi computadora, cuando la asistente del jefe asomo la nariz para decirme esa frase. ¿Mi reacción? Puse una cara de pánico total y pensé "¡ya valí!", pues ¿Qué más pude pensar de esa llamada mientras yo jugaba en las horas de trabajo? Finalmente, solté un suspiro mientras cerraba la ventana de mi inconcluso juego, y me puse de pie imaginándome lo peor. Salí del cubículo con los pensamientos más pesimistas, y me encamine al despacho principal. Soy bastante alta, 1.78, así que mientras avanzaba por el pasillo, podía ver las caras de sorpresa de mis compañeros por encima de las paredes de sus cubículos, que no median mas de 1.60; pude ver que me veían dándome el pésame, ya que solo habían dos motivos por los cuales podían llamarnos a la oficina principal: asignarnos un trabajo importante, uno de esos que yo nunca había tenido y dudaba obtener; o que el jefe nos llamara para agradecernos el tiempo que hubiéramos durado trabajando para él, y después amablemente despedirnos.

Después de lo que me pareció una eternidad, llegue a la puerta, me encomendé a todos los santos existentes y toque pidiendo permiso para entrar. Después de un "adelante", entre a la oficina de mi jefe, el honorable Piero Orsini, dueño de una prestigiosa agencia de detectives privada en Florencia, Italia.

En cuanto entré, la poca confianza que tenia, desapareció por completo al ver al jefe sentado detrás de su enorme escritorio de roble. Estaba leyendo unos papeles, que yo di por sentado que era mi historial, que francamente no era muy amplio, ya que solo llevaba trabajando ahí un par de años, y solo llevaba unas cuantas investigaciones: unas cuantas mujeres celosas que sospechaban que sus esposos les eran infieles, una de ellas confirmo sus sospechas, otra descubrió una sorpresa que sus esposo le estaba preparando desde hacia meses para su próximo aniversario; y la otra descubrió que su suegra, a la que creía muerta, estaba internada en una clínica para enfermos mentales. Estaba yo pensando en eso cuando el jefe me llamo:

-Caligieri, tome asiento por favor

-Si, señor- dije con la mayor calma posible

-Bien, el mo….

-¡Por favor no me despida! ¡Eh hecho lo mejor que eh podido! ¡Realmente necesito el trabajo! ¡Tenga piedad!

-¡Silencio Caligieri!- me interrumpió abruptamente, y cuando levante la vista para mirarlo, vi que una vena palpitaba peligrosamente en su frente.

-Lo siento- dije en un susurro

-Espero que no vuelva a interrumpirme- como respuesta negué vigorosamente con la cabeza- bien, el motivo de que este usted aquí, es por que quiero asignarle un trabajo- Yo me quede sin habla, ya que había mal entendido todo, el jefe tomo mi sorpresa como una respuesta positiva, así que prosiguió- como seguro se dio cuenta, esta mañana llego una persona a mi despacho- efectivamente, yo había visto llegar a una mujer vestida muy elegantemente, y con dos guardaespaldas enormes, Renata, mi compañera de a lado, y yo comentamos que seguramente era alguien importante para traer semejantes "gorilas"- pues esta persona, era Florencia Fiorello- me quede estupefacta, ya que había rumores de que esta mujer era esposa de un tipo vinculado con la mafia de la ciudad- ella vino a nosotros, ya que es conocida nuestra discreción en esta clase de asuntos. Se lo diré claro: quiere que encontremos a su hijo que dejó en un orfanato hace más de 20 años- yo abrí la boca para decir algo, pero no me dejo- no me interrumpa Caligieri, si la mande llamar para este asunto, es por que quiero darle otra oportunidad. Si logra encontrar a este joven, podrá seguir trabajando para mí. Ahora ¿Quiere intentarlo?

-Si señor- yo acepte inmediatamente, sin siquiera imaginarme lo que iba a pasar para poder encontrar al angelito perdido de la esposa de un mafioso.

Inmediatamente el señor Orsini me dio un folder con los papeles que estaba examinando cuando entre y me dijo:

-La señora Fiorello no quiere que la vayan a interrogar, así que dejó toda la información que pudo en estos papeles que le entrego, ahora retírese a su área de trabajo.

-Si señor, y…- titubee un poco- gracias por la nueva oportunidad- el solo sonrió e hizo una seña indicando que saliera.

Al llegar a mi cubículo, Renata se asomó por arriba de la pared que nos separaba

-¿Qué pasó Lin? ¿Te unes al grupo de los desempleados?

-No lo digas ni de broma, que me salve por un pelo de rana calva. Me dio otra oportunidad- le dije enseñándole el folder del que se cayó algo.

Cuando me agache a recoger lo que se había caído, me encontré con una foto que mostraba a una pareja de ancianos cargando a un bebe muy mono, vestido con un trajecito de marinero azul, que combinaba con sus ojos y sus cabellos cortos y despeinados.

-Dudo que siga igual- dije pensando en voz alta

-¿De que hablas?- Renata hacia un esfuerzo enorme para ver sobre mi hombro.

Saliendo de mis pensamientos, me gire para verla y le expliqué a grandes rasgos y sin mencionar a la señora Fiorello, en lo que consistía mi trabajo.

-¡Vaya! Pues si tienes bastante por hacer- la perdí de vista un momento, para verla después poniéndose su abrigo- pues te dejo, tengo que ir a ver lo que hacen ahora mi investigado y su presunta amante.

Cuando se hubo ido, yo me senté y empecé a leer los papeles que me dio el jefe. Había una partida de nacimiento, un certificado de la recepción de un niño en un orfanato llamado San Rafael y otras hojas en las que mi jefe había anotado lo que la señora Fiorello le había dicho.

No voy a decir más que lo esencial:

Florencia Domenica Di Santi se embarazo cuando tenía 16, nunca supo de quien, pues estaba bajo los efectos de alguna droga. Sus padres, bastante religiosos, no la dejaron abortar, así que al cabo de nueve meses nació un niño al que llamaron como el abuelo: Miguel Angello Di Santi. Florencia no quería "arruinar" más su juventud, así que un día salio a "pasear" con el niño en brazos, pero en realidad lo había ido a dejar a un orfanato. El pobre bambino tenía un año de edad.

Yo estaba indignadísima al terminar de leer eso, ahora resultaba que después de no se cuantos años quería recuperarlo, para seguramente volverlo un sicario bajo el mando de su corrupto marido, pero en fin quien soy yo para juzgar a las personas.

Después de averiguar donde era el orfanato, fui a avisarle al señor Orsini que a partir del día siguiente iniciaría mis pesquisas, y finalmente recogí mis cosas y me fui a casa.