NOTAS: hoy estoy de broma; me quiero reír y hacerlos reír un rato (o eso espero) en fin, espero que lo logre, díganme si lo conseguí (:
¡Enjoy!
…
Ritsu y Yui caminaban con desgane por el patio trasero de la escuela mientras cada una arrastraba un par de bolsas negras repletas de basura variada. Las clases habían finalizado, y solo quedaban las chicas que se quedaban a tomar sus horas en sus respectivos clubes: solo que aquellas castañas se habían portado mal, haciéndole bromas a Sawako-sensei y como castigo, les mandaron a recoger basura con el intendente.
-¡Ah! Este castigo fue un asco, tengo las manos llenas de estiércol – se quejó Ritsu con molestia y sacudiendo las manos con delicadeza.
-bueno, pero no dirás que no valió la pena cambiarle los horarios a Sawa-chan; la pobre dio clases en salones erróneos y lo mejor, es que no nos dio clases a nosotras – contestó Yui con una enorme sonrisa – además, no es estiércol Ricchan, solo es lodo, pareces una niñita quejándote así jeje – Yui argumentó con sorna.
-soy una niña, Yui – contestó Ritsu con una venita en la sien.
-¡oh! ¡Mira eso que va ahí Ricchan! – Yui señaló un conejo pachoncito y blanquito de ojos rojos y nariz rosa, de pelaje muy terso a simple vista.
-Anda Yui, tiremos ésta basura y larguémonos a casa, me duelen los pies y seguro tendré cayos en la mano – Ritsu ignoró al conejo y siguió su camino con disgusto.
-Pero Ricchan, está lindo – Yui soltó las bolsas de basura y poniéndose en cuchillas, mimaba al conejito para hacerlo venir hacia ellas.
-Te llevaré a ver uno al centro comercial mañana, si quieres te tomaré fotos con él; pero vámonos ya, muero de sueño y de cansancio – Ritsu bufó y volvió su vista hacia la mayor de las Hirasawa: pero ésta comenzó a seguir a susodicho animal - ¡Oye Yui! ¿Estás escuchándome? ¡Yui regresa! ¡Déjalo ya! Te va a morder, y te dará rabia – Yui ignoraba los llamados de su compañera, y así, comenzó a seguir a aquel pequeño conejito, que con los pasos de Yui comenzó a correr - ¡Yui! ¡Yui regresa! ¡Dios dame paciencia, porque si me das fuerza la asesinaré! – Ritsu comenzó a seguir a la castaña marrón y soltando sus respectivas bolsas de basura, comenzó a correr para emparejarse con la guitarrista mayor.
Ritsu corrió siguiendo a la mayor de las Hirasawa hasta la parte más recóndita del colegio, por un momento la perdió de vista, y divisando el lugar, notó que la susodicha estaba observando un agujero que estaba sobre el pie de un frondoso árbol que no era de cerezo: Era un árbol de copas abruptamente tupidas y hojas amarillentas con pequeñas flores rojas, con un tronco ambarino que se descarapelaba solo.
-Qué raro, no sabía que hubiese más arboles aparte de los de cerezo, peor aún, éste tan raro… - Ritsu caminó cautelosamente mientras contemplaba aquel extraño árbol con el ceño fruncido, para después llamar a Yui, quien seguía observando con aflicción aquel agujero – oye Yui, te estaba hablando ¿Qué carajo haces ahí?.
-Se fue, Ricchan – contestó la guitarrista mayor con melancolía.
-¿El conejo? – Yui asintió mientras miraba con tristeza a Ritsu, la cual soltó un suspiro cansino y se inclinó hacia el frente mirando sin mucho interés aquel agujero – Vaya que es profundo ¿En qué parte del colegio estamos que nunca había visto éste lugar? – Ritsu arqueó la ceja y observaba el lugar.
-No lo sé, yo sólo seguí a Rabbito – Ritsu le miró con intriga frunciendo el ceño – acaba de ver a ese estúpido conejo y ya le ah puesto nombre - pensaba Ritsu para sí misma con una gotita sobre su cabeza.
-Es una verdadera pena que se haya ido, yo quería verlo en serio – Ritsu fingió tristeza y palmeó ligeramente la espalda de Yui para consolarla – pero ahora debemos regresar y deshacernos de la basura para después ir por Mio y las demás – Ritsu dio media vuelta y con una sonrisa triunfante, segura de que Yui no se distraería con nada más, dispuso a seguir su camino, o eso pensó.
-¡Espera Ricchan! – Yui tomó del hombro a Ritsu, haciendo que ésta se regresara de un tirón - ¡mira! ¡Ahí está! ¡Ahí está! – la castaña marrón daba pequeños saltitos señalando el agujero. La ambarina chasqueo la lengua con enojo, y con desgane y malhumor, volvió a ver dentro de aquel agujero.
-Yui, yo no veo nada, deja de hacer tiempo para que_ - la baterista no terminó de hablar, cuando vio que al fondo de aquel profundo agujero, una manada completa de conejos de diferentes colores corrían en círculos: Azules, verdes, negros, amarillos, rojos, rosas, morados, naranjas, lilas, grises, blancos, guindas y muchos más colores, eran los colores de aquellos conejos en el fondo de aquel agujero - … ¿Qué… demonios…? – musitó Ritsu mirando con extrañez la situación.
-¡yooossh! ¡Podríamos hacer un arcoíris de conejos! – exclamó Yui con emoción, Ritsu aun no daba crédito a lo que sus ojos veían.
-debo estar alucinando por el cansancio – se decía Ritsu así misma mientras se sobaba la cabeza.
-¡quiero uno! ¡Ricchan entremos por uno! – exclamó Yui con entusiasmo, tirando de la camisa de Ritsu.
-¡woh, woh, woh! ¡¿Estás loca o qué?! ¿Te das cuenta de cuan profundo está éste agujero y del trabajo que nos dará subir de nuevo? y eso en caso de que podamos salir. No voy a entrar ahí ni porque esa bola de conejos coloridos haga un circo, además, ¿Te has puesto a pensar en el origen de esos animales? No sabemos si es obra del diablo o una señal de dios que nos advierte que nos alejemos de aquí, los conejos de colores no existen ¡Dios Yui! – Ritsu rodó sus ojos y se cruzó de brazos mientras Yui le miraba con seriedad, y eso que ver a Yui seria, era un verdadero milagro de dios - ¿Qué? – argumentó Ritsu retadora.
-A veces pienso que tanto tiempo de convivir con Mio-chan, te ah convertido en una persona miedosa – contestó Yui aguantándose las ganas de reír.
-¡Eh! no me convencerás con eso.
-por favor Ricchan, solo uno y nos vamos – suplicaba Yui tironeando de la camisa de Ritsu otra vez.
-no.
-¡por favor!
-Que no.
-¡Te lo suplico!
- ¡Dije no!
-¡Te lo ruego!
-¡Yui basta dije que_! – Ritsu no terminó de hablar, cuando comenzó a tambalearse. Los tirones y brincos de Yui sobre la orilla del agujero, ablandaron la tierra lo suficiente como para no soportar el peso de ambas, ocasionando así, que Yui, la más cerca a la orilla, se fuese al fondo, jalando así a Ritsu de por medio.
Ritsu y Yui cayeron al fondo de aquel oscuro agujero lleno de conejos coloridos. Los gritos de ambas se ahogaban en la profundidad del mismo, ambas se abrazaron por temor de la altura, y sus ojos comenzaron a lagrimear observando el fondo del lugar con conejos corriendo en círculos, esperando su final más coherente: La muerte.
-¡Aaaaaaaaaaaaah! – gritaban ambas mientras se refugiaban en un abrazo. De pronto, todo se detuvo y el silencio reinó. Las castañas cerraban sus ojos con fuerzas y se abrazaban con fuerza aun. Ritsu comenzó a abrir sus ojos lentamente.
-¿Q-que pa-pasó…? – preguntaba Ritsu con intriga mirando hacia los lados con cautela.
-¿Ya estamos muertas? – preguntó Yui con temor sin abrir sus ojos aun.
-no creo… a menos que el infierno… sea estudiar por siempre – contestó Ritsu haciendo una mueca de horror. Yui abrió sus ojos con sorpresa, y notando al igual que Ritsu, se encontraban abrazadas bajo un árbol de cerezo sobre el suelo, mientras las alumnas comenzaban a llegar a clases: como si fuese un día normal que daba inicio como cualquier otro.
-señoritas, pronto sonará la campana, si no se dan prisa, no las dejarán pasar a clases – decía un anciano, el mismo intendente con las que las habían mandado a limpiar el patio hacia unos instantes: esta vez el anciano recogía hojas de árbol color amarillentas, como las de aquel árbol de los conejos.
-Ricchan, ¿esas no son las bolsas que dejamos hace unos momentos ahí?
-shh, cállate Yui, lo mejor será irnos a clases, quizá… nos quedamos dormidas… todo fue una… ¿pesadilla? – sugirió la baterista con inseguridad, y así ambas se soltaron de aquel abrazo con la intriga de lo raro que era aquella situación.
Ritsu y Yui miraron sus uniformes: estaban completamente limpias como cuando recién llegaban a clases, ya no estaba lleno de lodo u hojas secas como hacia un momento por el castigo que había cumplido de recoger basura.
-Ricchan… ¿Qué está sucediendo? ¿Segura que no morimos por aquella caída? Digo, es muy raro, no recuerdo haberme dormido.
-no lo sé Yui, quizá si nos dormimos y no sabemos, ¿Qué hora es?
-Las ocho de la mañana – contestó Yui mirando su celular.
Ambas comenzaron a caminar no muy convencidas de la situación, pero no estaba de más examinar que sucedía; después de todo, parecía ser un día normal. Ambas castañas caminaron hasta su respectiva aula, donde como era de esperar: estaba lleno de alumnas, las mismas de siempre, todas normales, cada quien en su lugar y platicando en espera del sensei correspondiente. Ritsu buscó rápidamente a Mio con la mirada para preguntarle sobre lo que pasaba, lo raro era que la siempre responsable pelinegra, no estaba. -¡Mugi!- pensó la ojiambar con rapidez, y como si la hubiese invocado, ésta apareció en la entrada, llegando apenas y con dos tipos con gafas, fornidos y en traje negro, portando radios y un arma en el cinturón. La rubia venía caminando altiva y con arrogancia derrochada, su uniforme bien portado y despidiendo un radiante aroma a duraznos sin regresar a ver a nadie. Caminó hacia un pupitre color dorado que estaba en el frente del aula, el más lujoso y reluciente.
-¿Qué demonios…? – susurró Ritsu, mientras ella y Yui observaban la despampanante llegada de aquella imponente rubia.
-buenos días Tsumugi-sama – saludaban las demás alumnas como si de un dios o celebridad se tratara. Mugi por su parte, solo sonrió con cortesía, sin embargo, no era una cortesía amable, más bien: una cortesía engreída.
-¿Mugi? – Preguntó Ritsu insegura mientras junto a Yui se acercaban hacia la rubia - ¿Está todo bien?...
-¿Mmmh? Ritsu Buenos días, demuestra tus modales, o harás que piense que eres una mal educada – refunfuñó la rubia con altivez. Mugi sacó su celular, un iphone último modelo, y comenzó a teclear. Por su parte, Yui y Ritsu le miraban con expresión de ¿WTF? Y atónitas, se miraron entre sí.
-Reunión – dijo Yui mientras se alejaban de la rubia a unos pasos y comenzaron a susurrar entre ellas - ¿Qué le pasa a Mugi-chan? Es una creída – decía Yui desconcertada.
-eso digo yo, es… demasiado arrogante, nunca se quejaba de mis modales, siempre se reía ¿Qué diablos pasa? ¿Y Qué diablos es eso de "Tsumugi-sama? – argumentó Ritsu rascando su cabeza, mientras que Yui se encogía de hombros.
Las castañas se vieron interrumpidas por la repentina campana que sonaba para dar inicios a clases, y así, todas fueron a sus lugares en espera del profesor que les tocaba durante esa hora. Unos paso de tacones se escuchaban en el pasillo, aproximándose hacia el salón donde estaban las castañas. Ritsu y Yui tenían la mirada fija en la entrada del aula en espera de algo…
Por fin, la entrada del profesor en turno se hizo presenciar: una mujer de larga cabellera castaña toda alborotada y vistiendo una chamarra de cuero con unos pantalones del mismo material bien entallados y botas de alto tacón con maquillaje llamativo; se hacía presenciar en el aula; sin contar que llevaba en mano una funda de guitarra eléctrica y un amplificador. La mujer caminaba con aires de rebeldía y masticando un chicle. Así, entró al salón:
-¡¿Sawa-chan?! – exclamaron ambas castañas para después dejar sus quijadas sobre el suelo y abrir sus ojos como platos.
-¡¿Qué demonios le sucede a Sawa-chan?! Tanto que nos torturaba para no decir nada sobre su pasado, y hoy viene al colegio como si nada, ¿acaso no decía que nadie debía enterarse de que en su tiempo de juventud fue metalera? – gritó Ritsu levantándose de su lugar y azotando ambas manos sobre la paleta de su pupitre.
-Ricchan, creo que algo raro está sucediendo – contestó Yui con temor y mirando a sus lados con las manos encogidas sobre su pecho.
-¡¿crees?! Estoy segura de que esto es un sueño ¿Dónde está Mio? Necesitamos ayuda o alguien que nos explique qué sucede – intervino Ritsu alertada, pero la voz de su profesora le hizo callar.
-Hey Ritsu, cállate, ¿Te han dicho que eres muy ruidosa? – la profesora se sentó recargando su codo en el respaldo de su silla y mirando a Ritsu con cierta vagancia mientras hacia una bomba de chicle: Ritsu por su parte le miraba anonadada al igual que Yui – bien, hoy estudiaremos… ¿a ver?... tu – Sawako señaló a una alumna que estaba en una de las bancas de en frente – dime un numero del uno al veinte cinco – Sawako recargó ambos codos sobre el escritorio mientras seguía masticando su chicle tranquilamente.
-doce – contestó la alumna.
-¡Bien! Lean la página doce de cualquier libro de cualquier materia que nos toqué hoy, hagan un resumen y luego me lo traen, ese es el examen. Ahora, no hagan ruido que tengo que concentrarme en los nuevos acordes para la nueva canción de mi banda – la sensei sacó su guitarra de la funda, conectó el amplificador y se puso a tocar como si nada. Las demás alumnas; a excepción de Ritsu y Yui, hicieron lo que la sensei dictó.
Ambas castañas se quedaron viendo con confusión. Ritsu volvió a sentarse mientras sacaba un libro "X" y se ponía a hojearlo al igual que Yui. Ninguna de las dos entendía el comportamiento de Mugi ni el de Sawako, lo único que les quedaba era esperar… una señal de que estaban dormidas o quizá muertas. La puerta del aula se abrió una vez más, Ritsu y Yui voltearon inmediatamente para ver quién era, y no era nada más ni nada menos que Mio… una Mio nada normal.
-¡Hey Sawa! ¿Cómo va la nueva rola? – decía Mio mientras entraba saludando a la sensei chocando sus manos en un saludo muy común. Mio traía el uniforme completamente desordenado: saco abierto, el listón del cuello mal sujetado, la camisa de fuera y el cabello recogido en una cola alta, con un caminar bastante relajado mientras sonreía de oreja a oreja con ambas manos dentro de su saco, muy estilo Ritsu. Las castañas fruncieron el ceño y sus miradas eran perplejas ante la rebeldía y seguridad de aquella Mio, y se preguntaban -¿esa es la verdadera Mio?- nuevamente sus quijadas cayeron al suelo.
-pues más o menos, no eh tenido mucho tiempo para practicar, ayer fui a una tocada y salí hasta las cinco de la mañana hasta el pedo de ebria ¿puedes creerlo? – contestaba Sawako entre risas, mientras Mio reía a carcajadas con ella.
-¿Mio? – decía Ritsu con incertidumbre. La azabache le dirigió la mirada y sonrió al ver a la castaña.
-¡Hey Ritsu! ¿Qué onda que cuentas? Hey Yui, ¿Qué hay? – Mio dejó su mochila sobre su pupitre y se dejó caer haciendo un saludo de amor y paz mientras guiñaba su ojo derecho. Ritsu y Yui solo se limitaron a mirarle con perplejidad.
-Ricchan, Reunión – volvió a decir Yui, y así ambas castañas se hicieron en un círculo de ellas dos más confundidas que anteriormente - ¿Qué pasa con Mio-chan? Está actuando… como tú – se quejó Yui mordiendo sus uñas.
-¡¿crees que yo sé?! Todos en este lugar parecen ser… lo contrario a lo que son en la vida real; bueno, se supone que esto lo es ¿no? ¿Yui qué pasó?
-¿será una broma de todos?
-no creo, Mio jamás se prestaría para algo así; digo, tu sabes, es demasiado tímida y miedosa – argumento Ritsu.
-Sawa-chan también me da miedo – susurró Yui mientras veía como la sensei tocaba su guitarra como poseída.
-no sé tú, pero yo me largo de aquí, necesito ver que está pasando aquí, no me voy a quedar aquí tomando clases con una lunática tocando guitarra a media clase – decía Ritsu tapando sus oídos. Yui asintió inmediatamente para seguirle, y así ambas castañas tomaron sus cosas para salir del aula.
-¡Hey Yui, Ritsu! ¿A dónde van? ¿Van al ensayo? - preguntó Mio levantándose inmediatamente con la intención de seguirlas.
-¡Shh! Cállate Mio, nos escuchará Sawako-sensei y no nos dejará salir – protestó Ritsu entre susurros.
-¡Naaah! Descuida, Sawa-chan nos da permiso todo el tiempo, ¿Qué pasa Ritsu? Estás muy rara hoy – se quejó Mio tomando sus cosas y comenzando a caminar hacia ellas con tranquilidad y el ceño fruncido – órale Mugi, hora del ensayo – Mio silbó meneando su cabeza hacia donde estaban las dos castañas.
-las raras aquí son todas ustedes – refunfuñó la ojiambar.
-Mio, no tienes que ser tan primitiva – se quejó la rubia mientras se levantaba de su banca con elegancia. Ritsu rodó sus ojos de fastidio y Yui miraba entretenida a sus compañeras por la manera que actuaban.
-Ricchan, esto puede ser divertido; digo, ver actuar a Mio-chan con tanta tranquilidad es gracioso, igual Mugi-chan siendo arrogante… bueno, eso no lo sé jeje – Yui reía rascando su cabeza.
-Vámonos Yui, deja de hablar tonterías. Hay que investigar que sucede aquí – Ritsu salió del salón junto con Yui y Mio y Mugi les seguían. – oigan chicas, no tienen que seguirnos, bueno, es que… quizá tienen cosas que hacer, y nosotras pues… igual – decía la ojiambar sonriendo nerviosa para alejar a la bajista y la tecladista: quienes le miraron con incertidumbre.
-No te preocupes, la cuestión es no estar en el aula tomando clases – contestó Mio postrando ambas manos sobre su nuca mientras pateaba el suelo con despreocupación. Ritsu y Yui se miraron con fatiga.
-¡Ritsu-senpai! ¡Ritsu-senpai! – Gritaba una chica de coletas que venía corriendo con los brazos alzados con emoción hacia Ritsu.- ¡Ritsu-senpai! – la chica de coletas se aventó hacia Ritsu y le estrujó en un abrazo sofocante mientras untaba su mejilla a la de la ojiambar.
-¿A-Azusa? – inquirió la castaña miel.
-¿eh? ¡Yui-senpai! ¡Te extrañé! ¡Las extrañé tanto! – Azusa se abalanzó hacia Yui para abrazarla con fuerza casi al borde de tirarla al suelo. Yui le miró extrañada, mientras buscaba una explicación a lo presente en la mirada de Ritsu, quien le veía desconcertada. - ¿Van a alguna parte? – argumentó la gatita mirando a sus senpais.
-se supone que a ensayar, pero creo que la niñita de Ritsu no quiere – contestó Mio con sorna.
-¡Oye! – se quejó Ritsu con sonrojos.
-¡ah! – suspiró cansina la ojiazul. - Mi tiempo vale dinero, y ustedes me hacen perder mucho de él ¿Qué harán? – preguntó Mugi con molestia.
-nadie les dijo que vinieran – se quejó Ritsu por la actitud de la rubia.
-anda Ritsu, deja de ser tan amargada y vamos a ensayar – la azabache tomó a Ritsu del cuello de su uniforme y la arrastró hacia el salón de música.
Al llegar al salón del club, Mio soltó a la castaña quien se quejaba de los tirones de la azabache hacia su persona. Mugi entró con los dos guaridas que le seguían y Azusa seguía prensada del brazo de Yui, quien estaba sonriente por la actitud de la gatita.
-bueno, al menos el aula parece la misma de siempre – decía Ritsu levantándose del suelo.
Mio caminó hasta un empaque de bajo que estaba sobre el sofá del aula, Azusa le imitó pero a su guitarra, Yui había dejado su guitarra ahí por el mal clima del día anterior, Mugi también caminó hasta su teclado con altivez y Ritsu no muy convencida se dirigió hasta su batería, sacando un par de baquetas que había dejado como repuesto debajo de la misma. Todas estaban listas para ensayar, Ritsu y Yui se dirigían miradas ingenuas y así la baterista, dio el golpeteo con sus baquetas con cierta inseguridad. Azusa y Mio comenzaron a tocar arduamente música con toque 'metal' en cuanto agitaban sus cabezas de arriba abajo, mientras que Mugi comenzó a tocar música relajada, algo así como… "My heart will go on" y Ritsu y Yui no tocaron nada al escuchar la falta de sincronía del grupo.
-¡Woh, woh, woh, woh, woh, woh! ¡¿Qué demonios fue eso?! – intervino la baterista rápidamente.
-bueno, es simple: Ellas dos no se sincronizan y quieren tocar música de vagos, ustedes dos no tocaron nada como siempre y yo opto por la música clásica – explicó la rubia cruzándose de brazos.
-¡¿qué?! Ya les eh dicho que nuestro futuro como banda debe forjarse bajo el género del metal, no en música de bombones y malvaviscos, o en aburrida música clásica como quiere Mugi – contradijo inmediatamente Mio.
-sí, Mio senpai tiene razón ¿No crees Yui-senpai? – preguntó la gatita mientras abrazó a Yui de nuevo.
-claro que sí Azu-nyan – reiteró la mayor de las Hirasawa.
-¡Yui! ¡Reunión! – gritó exasperada la baterista, y una vez más se hicieron en círculo.
-¡Yui! ¿Qué crees que haces? No debes apoyarle, están todos locos en éste lugar, dime ¿desde cuando Mio y Azusa son fans del metal? ¿Desde cuando Sawa-chan mancharía su reputación de "profesora adorable y comprensiva" frente a todo el colegio? Y ¿desde cuando Mugi es una presumida, arrogante y amante de la música clásica? ¡¿Eh?! - decía Ritsu levantando sus manos.
-bueno… tienes razón, pero… ¡es adorable que Azu-nyan me abrase! No puedo decirle que no tejeje – contestó Yui con estrellitas en los ojos.
-ah… - Ritsu suspiró cansina – mira Yui, lo que pasa aquí es que_
-¡buuuh! – gritó Mio saltando sobre la "reunión" de las castañas, interrumpiéndolas así, quienes brincaron y gritaron femeninamente por el susto que la bajista les pegó – jajajajaja ¡Ritsu! ¡Debiste ver tu cara! – Mio reía a carcajadas mientras señalaba a la aludida, quien postraba una mano sobre su pecho con la cara palidecida.
-cielos Ricchan, Mio-chan enloqueció – decía Yui mientras Mio y Azusa reían estruendosamente chocando sus manos por la broma de la ojigris.
-¡Maldita sea Mio! ¡¿Quieres matarme de un infarto?! – se quejó Ritsu.
-no, como crees Ritsu, yo jamás haría eso – contestó Mio con carita de cachorro.
-oigan, el ensayo ya me aburrió, ¿quieren hacer otra cosa? – argumentó Mugi con fastidio.
-ahora que lo mencionas, es cierto, ya me aburrí de ensayar – se quejó Mio tirándose sobre el sofá, seguida de Azusa.
-yo también, estoy cansada y aburrida – argumentó la gatita haciendo un drama.
-pero si ustedes fueron las primeras en decir que viniéramos a ensayar – contradijo la baterista.
-¡hay Ritsu! Tu como siempre de aguafiestas – se quejó Mio.
-es cierto Ricchan – apoyó Yui sentándose en el suelo.
-¡Hey Yui! ¡¿De qué lado estás?! – se quejó Ritsu con una venita en la sien.
-Ricchan, hagamos lo que dicen, tengo flojera de investigar que sucede, hagámoslo más tarde – contestó Yui inflando las mejillas.
-bueno, quédate con estas dementes, después de todo es tu culpa por seguir ese estúpido conejo – contradijo Ritsu comenzando a caminar.
-¿conejo? ¿Fueron a cazar? – preguntó Azusa con emoción.
-no precisamente Azu-nyan.
-¡oigan! – gritó Mio levantándose de un brinco del sofá - ¡Tengo una idea! – ésta corrió hacia Ritsu y la tomó de los hombros – ya que estamos hablando de cazar… ¡¿Qué les parece si vamos al gotcha a jugar?!
-¡Si! – exclamaron Yui y Azusa mientras se abrazaban untando sus mejillas.
-suena de plebeyos, pero ya que tengo tanto dinero, tengo que gastarlo en algo – contestó Mugi arrogantemente y una sonrisa presumida se pintaba en sus labios.
-¡Entonces es un hecho! ¡Vamos a jugar gotcha! – exclamó Mio brincando de emoción junto a Yui y Azusa.
-¡O-oigan! ¡p-pero no nos dejarán salir del colegio en horas de clases! – se quejó Ritsu.
-¡hay Ritsu de aguafiestas! – se quejaron todas, incluso Yui al unísono y con disgusto.
-mi querida Ritsu – decía Mio rodeando el cuello de la ojiambar con un brazo – dime, ¿para que se hicieron las reglas?
-¿para seguirlas?
-error, para romperse mi querida amiga jeje – Mio rascó su nariz – ahora dime, si las reglas son para romperse, ¿para qué están las bardas de la escuela?
-¿para cuidar la escuela de intrusos? – respondió Ritsu temerosa.
-error otra vez querida Ricchan, están para brincarse cuando alguien quiere salir en hora de clases para ir a jugar gotcha con sus amigas.
-pero Mio, tu_
-ah, ah, tu solo síguenos y deja de ser tan miedosa Ritsu por favor, no has aprendido nada de mí en todo este tiempo.
-pero Yui y yo tenemos que_
-¡A jugar gotcha! – gritó Mio elevando su puño al cielo con fervor sin soltar a Ritsu, seguida de las demás. Y así, Mio arrastró a Ritsu para que fuesen a jugar.
-¡Mio espera! – gritó la ojiambar mientras era arrastrada por su amiga.
….
NOTAS FINALES: éste es un two-shot jaja es cortito por eso lo hice, es algo espontaneo y loco jaja bueno, mañana subiré la continuación, espero que les guste.
SAYONARA!
ESPERO REVIEWS :3
