DRAMATIZACIÓN
Sed
Cada día que pasa, sin lograr que me quiera
es un día perdido.
Oh Señor no permitas por piedad que me muera
Sin lograr que me quiera.
Porque entonces mi espíritu con su sed no saciada,
Con su anhelo voraz.
Errara dando tumbos en la noche estrellada,
Como pájaro loco sin alivio, ni paz .
Los Heraldos Negros
Hay golpes en la vida tan fuertes, ¡yo no se!
Golpes como los del odio de Dios; como si ante ellos
la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma ¡yo no se!
Son pocos, pero son, abren zanjas obscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de los barbaros ATILAS o de los Heraldos Negros que nos manda la muerte.
Son las caídas hondas de los CRISTOS del alma,
de alguna fe adorable que el destino blasfema .
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones,
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema
Y el hombre pobre, pobre vuelve los ojos,
Como si por sobre el hombro nos llama una palmada.
Vuelve los ojos locos, y todo lo vivido,
se empoza en un charco de culpa en la mirada.
Hay golpes en la vida tan fuertes ¡yo no se!.
