Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a Rick Riordan.
Este fic participa del reto temático de Marzo "Solangelo, sweet, Solangelo" del foro El Monte Olimpo.
Advertencias: Ubicado dos años después de BoO, así que posiblemente se encuentren con spoilers. Slash (relación homosexual). Si no te gusta, no leas.
Dedicado especialmente a JessyRiddleFriki-Black. Espero que te guste :D
Los planes de Lou Ellen
Campos de fresas del Campamento Mestizo, 5:25 pm, 23 de julio de 2012.
—Quítate del medio, Valdez.
Leo, al ver la cara homicida que Lou Ellen portaba, no lo pensó dos veces antes de cumplir su orden. Se hizo a un lado rápidamente, antes de observar confundido cómo la hija de Hécate corría tras un aterrorizado Percy Jackson. Se giró hacia Piper, quien contemplaba la misma escena, antes de preguntar:
—¿De qué me perdí?
—Créeme, es una larga, larga historia…
Comedor del Campamento Mestizo, 12:32 am, 23 de julio de 2012.
Will Solace, con su usual sonrisa, se sentó en la mesa de la cabaña trece, ignorando inconscientemente las miradas indiscretas que los demás campistas le dirigían. Nico también parecía vivir en su propio mundo, concentrado única y exclusivamente en el plato frente a él, al menos hasta que el hijo de Apolo se aclaró la garganta para llamar su atención.
—Hey —dijo Nico a modo de saludo, mordisqueando su pizza—. ¿Qué sucede?
—Esta tarde iré a practicar un poco de arquería, y teniendo en cuenta tus desastrosas habilidades en la misma, me preguntaba si querrías venir —respondió Will, mirándolo con sus ojos azules brillantes de diversión—. Tal vez así puedas mejorar lo suficiente como para no ser un peligro para Quirón. O la humanidad.
—¡No soy tan malo! —refunfuñó Nico, frunciendo el ceño al recordar las veces en las que casi había matado al centauro cuando este intentó enseñarle a usar un arco—. Pero de acuerdo, iré. No tengo nada mejor que hacer… —agregó el hijo de Hades sin notar como la sonrisa del otro muchacho se ensanchaba aún más ante sus palabras.
Pero Lou Ellen sí que lo notó, por lo que no dudó en arrastrar a su amiga Lacy, hija de Afrodita, hacia afuera del pabellón.
—¿Es que Nico di Angelo está ciego o qué? —reclamó la muchacha, mirando al susodicho dirigirse a su cabaña—. Digo, TODO el campamento sabe que Will está loquito por él desde hace años…
Lacy rodó los ojos. La cabaña de Afrodita al completo esperaba ansiosamente el momento en que los muchachos dejaran de ser tan idiotas y se declararan, pero la obsesión de Lou con sus dos amigos iba más allá de lo inimaginable. Hasta Cecil, que solía ser un chico relajado que nunca se alteraba por nada, llegó a exigirle a Lou que parara con sus maniacos planes para ver a Will y Nico juntos. Si la chica no hubiera sido reclamada por Hécate, Lacy estaba segura que encontraría un lugar en su cabaña.
—Todo a su tiempo, Lou —contestó Lacy con toda la paciencia que pudo reunir—. Si tienen que estar juntos, mi madre se encargará de que pase…
—Pues no parece estar haciendo un buen trabajo, ¿o sí? —un trueno retumbó a lo lejos y ambas muchachas miraron el cielo despejado con algo de aprehensión. Nunca era buena idea insultar a los dioses, mucho menos a alguien tan temperamental como Afrodita.
—Cuida tus palabras, Lou —le advirtió Lacy, antes de alejarse de ella—. Y no más planes idiotas. Si los dejas en paz, el amor surgirá.
Pero Lou hizo oídos sordos a la última parte y se encaminó en busca de las dos únicas personas que aún estaban dispuestas a ayudarla en su "misión".
Cabaña 1, 1:01 pm, 23 de julio de 2012.
Austin y Jason intercambiaron miradas incómodas. Nunca se habían dirigido la palabra hasta ese mismo día y al hijo de Júpiter aún le costaba olvidar la vez en que, buscando a Rachel en su casa-cueva, la encontró en una comprometedora situación con el hijo de Apolo.
Pero estaban allí para ayudar a sus amigos, así que ambos prestaron suma atención a los detalles del plan de Lou Ellen.
—No lo sé —dijo Jason una vez que la muchacha terminó de hablar—. Piper dijo que…
—Lo sé, lo sé —lo cortó Lou—. Pero no creo que Afrodita se enoje si les damos un pequeño empujoncito, ¿o sí?
—Yo, particularmente, tengo una vida muy larga por delante como para permitir que la diosa del amor me achicharre —respondió Austin—, pero estoy dentro. Juro que si escucho a Will suspirar una vez más voy a terminar comprando tampones para los oídos… O metiéndole una mordaza en la boca.
—No confío la vida amorosa de Nico en sus manos —dijo Jason, haciendo oídos sordos a las quejas de los otros dos semidioses—. Así que puedes incluirme en tu plan como su supervisor. Solo para evitar que alguien termine muerto al final del día. O fulminado por Afrodita.
—Entonces —dijo Lou con una sonrisa macabra en el rostro—, ya saben qué hacer.
Área común de las cabañas, 4:38 pm, 23 de julio de 2012.
Austin asintió en dirección a Jason casi imperceptiblemente, antes de seguir conversando con Cecil como si nada estuviera pasando.
El hijo de Júpiter se limpió el sudor de las manos en el pantalón, antes de acercarse a paso nervioso a la cabaña 13. Se acomodó las gafas, tocó la puerta e interiormente rogó a su padre para que Nico no estuviera. Después de pensarlo detenidamente, se dio cuenta de que Lou Ellen estaba más loca de lo que parecía. Y de que las posibilidades de que Nico lo enviara a los Campos de Castigo si algo salía mal eran más grandes de lo que le gustaría.
Pero Júpiter una vez más hizo oídos sordos a sus plegarias, ya que el hijo de Hades abrió su puerta segundos después, mirándolo hoscamente.
—¿Qué quieres, Jason? —preguntó el semidiós con el ceño fruncido, mientras salía de su cabaña con un arco colgado al hombro.
—¿Caminar? —cuestionó el hijo de Júpiter con inseguridad, reprendiéndose mentalmente por lo nervioso que había sonado.
Nico levantó una ceja, preparado para preguntarle qué le sucedía. Pero por suerte para Jason, pareció cambiar de opinión a último minuto, ya que respondió:
—No puedo. Quedé con Will para unas clases de arquería…
—Entonces te acompaño hasta allí —lo interrumpió Jason rápidamente, componiendo una sonrisa que pretendía demostrar confianza.
—No hace…
—Tonterías —le cortó una vez más el romano—. Hace tiempo que no hablamos a solas. Además, ¿acaso no puedo acompañar a uno de mis mejores amigos hasta su cita?
—No es una cita —gruñó Nico en respuesta, pero finalmente rindiéndose al deseo de Jason de acompañarlo.
Ambos caminaron el tramo que los separaba del campo de dianas en un incómodo silencio. Jason casi suspiró del alivio cuando entraron a la sección de entrenamiento.
—Extraño —murmuró Nico más para sí—. Will me dijo que estaría aquí desde las cuatro…
—Tal vez está en la armería —sugirió Jason como quien no quiere la cosa—. Buscando repuestos o algo.
—Tienes razón —asintió Nico, encaminándose hacia allí—. Eh, ya puedes irte, Jason.
Pero el muchacho hizo oídos sordos a lo último dicho por su amigo. Lo siguió como una sombra hasta uno de los depósitos de armas, esperando que Lou ya estuviera allí lista para cumplir su parte del plan.
Nico abrió la puerta con cautela, casi como si hubiera podido leer las intenciones de Jason en su mente. Pero antes de tener siquiera la oportunidad de fijarse si Will estaba allí, sintió un fuerte empujón seguido del chasquido de una puerta cerrándose.
Lou salió de detrás del depósito, sonriendo mientras unas cadenas se envolvían mágicamente alrededor de la cerradura.
—Creo que eso es todo —dijo la muchacha, admirando su trabajo—. Gracias, Jason. Desde aquí me encargo yo.
Armería del Campamento Mestizo, 4:47 pm, 23 de julio de 2012.
El hijo de Hades se levantó del suelo con torpeza, dispuesto a salir de la armería y matar a cierto hijo de Júpiter que lo había empujado sin contemplaciones.
—¿Nico? —la voz de Will Solace se coló en sus pensamientos, haciendo a Nico girar la cabeza bruscamente para mirar al hijo de Apolo, apoyado en una de las mesas del lugar con gesto aburrido.
—¿Will? ¿Qué haces aquí? —preguntó Nico, mientras tiraba de la puerta para intentar salir.
—Ni siquiera lo intentes —respondió Will, señalando la puerta—. Lou me encerró aquí hace media hora. Con magia.
Nico gruñó, tirando de la puerta una vez más, sin éxito alguno. Cuando saliera de ese lugar, no habría dios que librara a Jason de la muerte dolorosa que le tenía preparado. Mientras tanto, se acercó a Will a paso lento, sentándose en la mesa junto a él. Luego de dos años siendo amigo del hijo de Apolo, se había acostumbrado a la cercanía entre ellos, haciéndolo parte de su rutina.
—Hey —dijo Will, interrumpiendo el cómodo silencio que se había formado entre ellos—. Hay algo que he tratado de decirte desde hace días, pero siempre alguien nos interrumpe. Casi siempre Jackson —el hijo de Apolo gruñó la última parte, lo que hizo sonreír a Nico al saber que era cierto.
En la última semana, siempre que estaban solos, Will se sonrojaba y balbuceaba algo que Nico no entendía muy bien. Y cuando al fin parecía armarse de valor para decirle lo que fuera que pasara por su mente, algún campista los interrumpía. Y más de una vez ese campista había sido Percy Jackson, con intenciones de retar a Nico a una batalla o de pedirle a Will algo de la enfermería para sanar las heridas que se hacía en los entrenamientos.
—Entonces dime —respondió Nico con tranquilidad, esperando las palabras que habían hecho a Will actuar tan extraño.
El hijo de Apolo lo miró a los ojos intensamente durante unos segundos, haciendo que las mariposas esqueléticas que Will provocaba en el estómago de Nico revolotearan sin control.
—Me gustas —largó de improviso, con tal seriedad que le fue imposible a Nico dudar de la veracidad de sus palabras—. Me gustabas desde antes de hacernos amigos, solo que no lo sabía con seguridad. Y todo el tiempo que pasamos juntos estos dos últimos años no hizo más que confirmármelo cada día, pero tenía miedo de que me rechazaras. Hasta que Cecil dejó caer que tuviste un enamoramiento por Jackson hace unos años y… —Will se sonrojó y apartó la mirada, antes de agregar—: y eso me dio esperanzas. Aunque ahora que lo pienso es una tontería. ¿Por qué tendría que tener esperanzas? ¿Quién soy yo al lado del gran Percy Jackson? —el hijo de Apolo empezó a divagar en voz alta, alejándose de Nico producto de la vergüenza que su confesión le había causado. Nico lo miró caminar nerviosamente, murmurando para sí, sin poder dejar de pensar en lo adorable que se veía. Porque hacía mucho tiempo que había determinado que Will Solace era simplemente adorable—. ¿Sabes qué? Olvídalo. Fue una tontería decirte todo esto y…
—Will —lo interrumpió el hijo de Hades, obligándolo a mirarlo. La sonrisa en su rostro, sonrisa que muy escasas veces Will había tenido oportunidad de contemplar, lo confundió aun más. Al menos hasta que Nico dijo—, también me gustas.
El hijo de Apolo abrió y cerró la boca sin saber qué decir, obviamente demostrando que de todas las respuestas que había estado esperando, esa no había estado en su lista. Pero no necesitó decir nada, porque antes de que pudiera siquiera pensar en una respuesta coherente, los labios de Nico se posaron sobre los suyos, en un beso que ambos habían esperado demasiado.
—Tú no eres Percy —dijo Nico en un momento que se separaron para tomar aire—. Eres Will y eso es mucho mejor.
Will sonrió arrogantemente, en un gesto que lo hacía lucir como su padre Apolo, antes de volver a atrapar los labios del hijo de Hades entre los suyos.
Área de entrenamiento, 5:04 pm, 23 de julio de 2012.
Con una sonrisa satisfecha, Lou desbloqueó la puerta para cuando los tortolitos quisieran salir de la armería. Aunque ella esperaba que tardaran un buen tiempo.
Mientras tanto, Percy entraba al lugar, dispuesto a practicar lucha con lanza esa tarde. Reyna le había sugerido en su última visita a Nueva Roma que un semidiós debería entrenar con todo tipo de armas, ya que nunca sabías cuándo podías perder la tuya. Así que abrió la puerta de la armería sin escuchar como Lou Ellen, al otro lado de la arena, le gritaba para que no lo hiciera.
Dentro, se encontró con una escena que nunca hubiera esperado.
—Vete, Jackson —gruñó Nico, despegándose ligeramente de otro muchacho, que Percy identificó como un sonrojado Will Solace.
—Yo… eh… —Percy balbuceó, sintiéndose incómodo por haber interrumpido lo que tenía toda la pinta de ser una sesión de besuqueos entre el hijo de Hades y el hijo de Apolo.
—¡Largo! —gritó Nico, cerrando la puerta de la armería y volviendo a atacar los labios de Will con ansiedad, como si nada hubiera sucedido.
Percy miró la puerta cerrada durante unos segundos, antes de encogerse de hombros y decidir que podía entrenar otro día.
Pero cuando se dio la vuelta, una enojada Lou Ellen estaba esperándolo con las manos en la cadera y el ceño fruncido.
—¿Qué, por los dioses, tienes Jackson para siempre andar interrumpiendo a Will y a Nico? —preguntó con un tono amenazador.
Percy, que luego de haber estado tantas veces al borde de la muerte tenía un instinto de supervivencia bastante eficiente, no se quedó a responder. Salió corriendo de la arena como si Zeus en persona lo estuviera persiguiendo con su rayo maestro. Aunque algunos podrían afirmar Lou Ellen enfadada era casi tan aterradora como el rey de los dioses.
Campos de fresas del Campamento Mestizo, 5:40 pm, 23 de julio de 2012.
—Así que, ¿Will y Nico finalmente están saliendo? —resumió Leo de todo lo que Piper le había contado en los últimos quince minutos.
—Eso espero —respondió Piper, mirando a lo lejos cómo Lou finalmente alcanzaba a Percy para golpearlo—. Si no, los dioses nos libren del próximo plan de Lou para emparejarlos definitivamente.
En mi canon Lou es una de las más acérrimas defensoras del Solangelo y eso es lo que he querido plasmar con este fic, que es el segundo que escribo sobre esta pareja a la que considero una de mis OTP.
Si aman al Solangelo tanto como yo, los invito a participar del reto del foro. Pueden encontrar el link del mismo en mi perfil ;)
Espero que les haya gustado, ¡y no olviden dejar reviews!
¡Hasta la próxima!
Sam.
