Renuncia: todo de Mondo Mini Shows y sus sádicas y retorcidas mentes.

Aviso: este fic participa en el "Reto de la Manzana" del "Frutireto" en el foro LADAF.

Advertencias: Humanverse. Necrofilia, cítese, «parafilia caracterizada por una atracción sexual y/o romántica hacia los cadáveres».

Notando recién que casi no escribo fics de esta pareja desde el POV de Flippy, qué se le hará.


Lo siento, lo siento tanto. En serio. ¿Es muy tarde ya para disculparme? Quiero inducirme que no. Sé que es una mentira, que no valen mis esfuerzos. Lo lamento, oh, ¿ya lo dije? Debería repetirlo miles de veces para expiarme. Un poquito. Un poco y ya ¡Ya que no fue mi intención, eso debes saberlo tú, más que nadie!

Yo, yo lo hubiese evitado. De ser posible.

Y lo he considerado mucho, ¿sabes? Cada día, cada noche. Mientras camino entre los habitantes del pueblo, mis amigos, nuestros amigos. Con una sonrisa falsa en el rostro, similar a la que solías mostrarnos en tus días malos. Yo no soy mala. Con mis tics nerviosos más frecuentes y llamativos que nunca, ellos suelen mirarme de reojo y a veces me preguntan por ti. Claro, es imposible que alguien como yo oculte algo así tan fácil. Tú podrías, pero tú eras distinto. Gozabas al torturar a tus víctimas y con eso en mente… perdón. Sé que no planeabas lastimarme. Que hacías un esfuerzo por mantener a raya a Fliqpy al estar conmigo. ¡Y aún así!

Es la desdicha. La tragedia. No se puede escapar de ellos aquí, no en Tree Town.

Quizá no sea mala en verdad, porque fue un accidente y no lo disfruté en lo absoluto. Sin embargo, puedo afirmarme como una persona horrible. Soy horrible ¿a qué sí? Callando, manteniéndolo en secreto. Uno que conocemos sólo tú y yo. Como un par de cómplices. ¡Y eso me hace feliz!, ¿eres capaz de creerme? Anhelo reírme a carcajadas histéricas debido a lo íntimos que somos ahora. Insuflarme una pizca de confianza, debido a que ya no estarás con ninguna otra muchacha. Es que eres mío Flippy, ¿lo comprendes?

Yo te quiero. Junto a mí. Respires o no respires; o sea, incluso sigues igual de guapo. Admiro tus facciones, tus labios fríos contra mi boca, tus cabellos sin brillo, tus orbes vacuos que me miran sin mirarme. Eres hermoso. Más hermoso que antes, me atrevo a confesar. Y me disculpo, una y otra vez, pues estoy segura de que no es lo que te gustaría. No obstante, continúo buscándote. En el ático. Donde te escondí.

Tomo tu mano y la guió a través de mi cuerpo, estremeciéndome. Adoro esos roces. También lamento que no te permitiese acariciarme en vida debido a mis inseguridades. Que tonta. Tonta y despreciable. ¿Pero tú harías lo mismo, no? Si por error me hubieses atravesado el pecho con un cuchillo de cocina, ¿me guardarías, no es cierto?

No es que esté loca y sola, te tengo a ti. Siempre a ti. Y tampoco voy asesinando a diestra y siniestra, ¿ves? Todo en orden.

Al final se trata de una simple chica enamorada. Enamorada de… un cadáver. Un cadáver precioso, eso sí. Las otras féminas deberían envidiarme. No. Sólo mira qué me has hecho, yo no actuaba de esta forma antes. Todo es tu culpa, ¡tú culpa enteramente!

E-espera, por favor, perdóname. No fue intencional. No te odio. No pongas esa expresión, esa que atrae a las moscas que comienzan a revolotear en los alrededores y los animales rastreros que debo correr de la casa.

Prefiero que mantengas una sonrisa podrida mientras tus dedos me recorren los pechos por encima de la blusa o tantean por debajo de mis pantaloncillos. ¿No es más apropiado de este modo? Lo único que se alcanza a oír son los suspiros entrecortados de mi parte. Mi sangre bombeando con apremio. No la tuya. Nunca la tuya. Y estás tan helado, ¿por qué me siento caliente, entonces? Son estas cosas que provocas en mí, inexplicables.

¿Es repulsivo? No comprendo. Tú estás muerto, pero mi amor por ti vive más que nunca.

Di que me adoras. Que cada segundo conmigo es invaluable. Dilo. Te suplico por ello. Dilo Flippy. Mantenme cerca de ti, antes de que empieces a descomponerte y deba perderme en lo recovecos de mi tristeza. ¿Por qué no lo dices? ¡No me juzgues como ellos, no me desprecies! «Te amo Flaky», es tan sencillo. ¡Dilo! ¿Oh es que es sólo soy un juego? Mentiroso. Traidor. Dilo. Permíteme abrazarte empapada en sudor una vez acabemos, recargando la cabeza en tu frío tórax, en el cual no late un corazón. Ya no.

Dilo, dilo, dilo, DILO. Sólo cuatro palabras, no pido más «Te amo mucho Flaky». Oh ¡cuánto lo siento! Tus besos me saben agrios, y me aborrezco, pero no puedo parar. Lloro.

Ey Flippy…,

todavía no te escucho decirlo.