Si deseamos entender todo lo que ocurre en el primer acto o capítulo de esta historia es necesario saber lo que pasó antes. Para ello debemos conocer que la existencia de los vocaloid de nuestros amados Vocaloid era algo secreto, algo que solo la compañía principal sabía en un principio. Con ello nos llegan varias dudas ¿Por qué daban crédito a otros por la voz usada? ¿Cómo lograron ocultarlo tanto tiempo? ¿Por qué los Vocaloid no se incomodaron? Eso era algo que me provocaba mucha curiosidad, pero dejemos que este pequeño relato nos de la introducción correcta a esta aventura. Una que provocará muchos cambios en sus participantes ah y me disculpo de antemano sino logro captar al cien por ciento toda las emociones que se debieran.
El grupo estaba en una sala de aspecto minimalista (como casi todo en Japón). Sus expresiones reflejaban todo el carrusel de emociones que habían tenido en la última semana, el cambio en la dirección, las nuevas políticas y el reciente anuncio de una "fusión empresarial" fue la estocada final, sus días de paz estaban terminando y no en la mejor manera.
-No pensé jamás que mi retiro fuera algo tranquilo. ¿Pero tan de golpe?- Un joven de cabello azulado "Kaito" hablaba a los demás para romper el ambiente tan silencioso.
-No es retiro, o al menos espero- Otra chica se acerca a Kaito, de cabello corto y castaño "Meiko" y posa su mano derecha en el hombro izquierdo del chico -Solo deben arreglar todo.-
-Si es así, ¿Por qué nos citaron así de golpe? ¡y peor aún!, ¡en la sala están unas maletas con nuestras cosas!-Hablaba Len, el varón de los Kagamine. El y Rin estaban al otro lado de la oficina ella visiblemente preocupada y él con un enojo difícil de ocultar.
Rin tomó su mano y le hizo un gesto para tratar de calmarlo. -Debe ser algo como unas vacaciones, ya te lo dije Len, no pueden corrernos- tragó saliva -so.. somos las voces, los Vocaloid. ¿Verdad?-
Al no haber respuesta el ambiente dentro de esa oficina se quedo congelado. Al poco tiempo entraron las dos Vocaloid restantes, Luka de pelo rosado luciendo su figura al caminar y Miku que se mostraba relajada hasta que vio al par de rubios tomados de la mano y sin importarle que noten sus celos y molestia fue hasta ellos para tomar la mano de él de misma manera que Rin, provocando que los demás rían y con ello aliviando el ambiente. Ya era sabido por todos de una ligera competencia entre Rin y Miku por "quedarse" con el joven Len, solo detenida por las normas de la empresa de no tener pareja.
-Buenas y malas noticias- Luka retomó el tema al tiempo que pedía atención y con ello salvando las manos de Len.
-Yo las diré- Un señor de presencia pesada se adelantó a ella -Se han firmado todos los documentos y aunque se intentó lo posible, hemos perdido los derechos por sobre su imagen o al menos su manejo- Alzó las manos pidiendo que se calmaran antes de que alguno pudiera contestar. El tenía un toque especial para mantenerlos a raya ya que, se había encargado desde la niñez de ser una figura paterna para ellos. -Ustedes como producto ahora son parte de New era, pero entre tantas cosas de ustedes que pedían se les escapo generar algún contrato para tenerlos a ustedes así que los quitamos de por medio- entrega unos documentos a cada uno.
- ¿Esto qué es? - Kaito preguntaba mientras leía las hojas, que llevaba además un par de sobres.
- Es nuestra salida de aquí - Miku habló antes que el señor- Dinero, papeles y nuestro término del contrato, de aquí cada quien… - trata de decir lo siguiente pero se le traba el habla.
- Luka, tenemos un par de días para salir del país, ya que para el fin de semana si seguimos en el territorio nipón seremos propiedad de esa compañía - Lo último dicho con un dejo de desprecio.
-No es que les dejemos desamparados mis pequeños Vocaloid, buscamos la forma de librarlos de estos avariciosos y de brindarles una nueva salida, síganme -abre la puerta y avanza a donde estaban las antes mencionadas maletas- No tienen la música, pero no criamos a unos inútiles, pueden vivir de forma casi perfecta en la sociedad, en cuanto podamos recuperar el control de todo les haremos la invitación de regresar o que se queden en sus nuevas vidas - Trataba de hablar guardando sus emociones pero las lagrimas escaparon y con ello las de aquellos que siempre vio como sus hijos- Así que háganme sentir orgulloso, ¿ok? -entrega 1 sobre a Meiko y otro a Miku- Estados Unidos de América y México han mostrado ser países con gran aceptación para ustedes, así que creímos lógico que fueran a esos lugares y además de que tenemos cerca oficinas de compañías hermanas. Afuera están esperando por ustedes vayan - se aleja del grupo- me toca firmar aún más cosas así que aquí nos despedimos - tragando su orgullo pero comprometido a terminar de preparar la nueva vida de sus hijos adoptivos regresó a pelear por ellos al menos de forma administrativa.
El descenso y posterior viaje fue bastante incomodo para ellos, hablaban muy poco tratando de darse ánimos o buscando lo positivo a todo ello pero al verse en las salas de espera en el aeropuerto todo se vino abajo, rompiendo en llanto se abrazaban y se decían cosas que aunque siempre se entendían ahora tenían la necesidad de expresarlas de viva voz. Al final luego de desahogar todo aquello se comprometieron a seguir siendo tan unidos aún a pesar de la distancia y con ello partieron a sus respectivos destinos. Bueno, creo sería todo de su lado, no tengo mucho que decir sobre ese tema, ya que y cito textualmente "Fueron momentos familiares" por ello no pude ahondar mucho en aquello pero lo que sí puedo decir es que pasaba en nuestro lindo pais momentos antes de conocer a estos personajes.
Era una mañana calmada y hasta eso con buen clima, en la cafetería "El rincón del Cacao" un pequeño negocio establecido en una construcción característica de una de las zonas antiguas de CDMX, La condesa. Los muebles y la decoración era de toque rústico con apariencia de taberna por lo que daba un toque singular entre los demás que buscaban dar una visión de modernidad todo estaba en una calma hasta agobiante, hasta que un sonido cortó ese débil hilo de paz.
- Cafetería El rincón del Cacao, línea para pedidos, diga? - Una joven de silueta agraciada pero sin curva presente atendía la llamada, su nombre Fabiola - Oh, si señor Eustaquio el pedido ya está desde el día de ayer, ¡¿eh?! lo, ¿lo desea ahorita? -su tono de voz dulce se transformó en uno lleno de nervios - Si, entiendo, entiendo -la joven hace unos gestos con su mano llamando a la que es su compañera sentimental e igual de trabajo- Maribel, dile a Ángel que salga a llevar el pedido del ese Eustaquio.
Maribel entró apurada por una puerta detrás de la barra la cual la llevo a un pasillo y escaleras al subirlas se encontró en una sala bastante amplia. Mantenía un estilo similar al del establecimiento pero con leves toques de modernidad en una pantalla, sillones puff y diversos juegos para usar. - Ángel?... ángel? -se asoma en las habitaciones con puertas abiertas y luego en el balcón pero no logra dar con el dueño y jefe así que decide ir al último lugar y se encamina a un pasillo que termina abruptamente en una puerta que desentona con todo lo demás -Ángel! ya debes ir a dejar el paquete!- no hubo respuesta hasta un poco después por otra puerta en el pasillo sale un joven alto con barba grande más no exagerada, cabello amarrado en una corta cola de caballo, llevaba pantalón de vestir, camisa y chaleco que coordinaban pero al parecer de una talla mayor ya que lo usaba holgado y para completar la descripción porta unos lentes pequeños que sumado a todo lo anterior le transfiere una apariencia mayor a su edad real. Se apoyaba con un bastón al usar el pié derecho en el cual llevaba un aditamento para rehabilitación en el tobillo.
-Y ahora que chingaos Mary?- Con la mano libre venía cargando un bulto de tela, dentro se notaban algunas sábanas y demás telas- la condenada lavadora ya funciona- Suelta el costal para revisar su tobillo y luego mirar a la chica que vino por él.
- El señor ese narigón de ayer- Mira la bolsa y empieza a sacar algunas cosas para ir doblándolas - Ya marcó, que necesita el pedido- Se notaba un toque de molestia al referirse a ese cliente.
- Neta?- Se acomoda sus gafas y empieza a caminar más rápido yendo hacia abajo -Hazte cargo de eso, voy saliendo. Ey Faby! voy por el don, tú ve empacando su pedido pero a la de ya canija!.
-Aún cuando Ángel tiene apenas sus 25 años ha mantenido ambos negocios en buena racha y en buena parte ha sido gracias al apoyo de su equipo de trabajo, Faby y mary más otra joven que por un motivo se encuentra ausente. Volviendo al tema actual la joven ya se encontraba afuera del negocio con una caja para cuando su jefe paso enfrente manejando un automóvil compacto y en un momento lograron subir las respectivas cajas y salir en marcha hacia la zona de entrega.
-A veces neta que no entiendo al narigón ese- Coloca la música de una memoria conectada, empezando a escucharse algo de j-pop - Veamos, - cambiando de música y estilos durante el trayecto logró llegar. Una zona residencial bastante de moda últimamente por llegada de varios extranjeros dueños o trabajadores de empresas importantes, unos cinco minutos después logró divisar la casa del susodicho cliente el cual hacía honor a su apodo.
-Ya, Ya, es aquí señor Mejia- Hacía señas a un grupo de meseros los cuales ayudaron a bajar todo de forma efectiva y luego al ver que la mercancía estaba dentro el señor trató de entrar de igual manera pero Ángel le detuvo con su bastón tocando su hombro derecho.
-Ey no se vaya a tardar que debo estar en mi cafetería- Siempre era lo mismo con esta familia, jamás pagaban hasta no haber probado un poco de cada pedido y sentirse cómodos con el sabor por ello Ángel les facilitaba unas muestras separadas y así evitaban dañar o contaminar lo principal. -Uf, que se le va a hacer- el señor asintió a aquello e indico que tardaría a lo mucho unos quince minutos eso le dejaba tiempo al joven de ir a una heladería cercana por un helado artesanal que se estaba haciendo popular y tenía ganas de probar así que se encaminó a ello luego de poner seguro a su automovil. -Sino mal recuerdo está en la plaza del caballo-
-¿Es él último lugar?- Se trataba de Rin, llevando una falda corta amarilla y una sudadera de color claro coordinando la ropa junto con su maleta de color amarillo.
-Si, realmente todo se sale del presupuesto- Miku se encontraba cerrando la puerta del hotel donde habían pedido informes la cara de ambas mostraba cansancio y tristeza, portaba un pantalón de mezclilla pegado, con algunos dibujos de corazones una blusa holgada y de accesorios unos lentes de pasta gruesa sin vidrio y una bolsa de mano. Esa zona estaba recomendada por los directivos de su ex empresa pero al parecer no habían contado con que no es lo mismo turistas que visitas de negocios. -Y Len?-
A poca distancia el joven rubio estaba charlando con unas jovencitas con uniforme escolar las cuales estaban emocionadas por ver a uno tan real, pidiendo fotos y abrazos. Obviamente el joven se siente halagado y se deja querer sin notar que sus acompañantes se dirigían directo a él.
- Ey, morrito que tranza te traes con mi morra- La tan peculiar forma de hablar hizo que el trío de extranjeros mirasen al que hablaba asi, encontrando a un tipo de apariencia intimidante acompañando de dos tipos más que igual mostraban caras poco amistosas, - ShSh- toma a Len del hombro -güerito y si vienes mejor a hablar con nosotros?- Aprieta el hombro empezando a lastimarlo.
-Tú Bruto dejalo en paz!- El bolso de la peliverde impactó el hombro del agresor provocando que lo soltara pero aumentando su ira.
La escena se estaba empezando a calentar, las chicas escolares pasaron actuar como victimas empeorando todo, el camino parecía apuntar a una agresión en contra de los 3 Vocaloids ya que el par de subordinados empezaban a expresar diversas frases vulgares hacia ambas. Realmente todo se veía mal para el grupo y peor aún, nadie cercano parecía querer actuar, era lo malo de esa pequeña zona estaba alejada de la seguridad de las residencias más protegidas.
- No, no se te ocurra tocarlos! -Miku se había interpuesto entre el peligro y los rubios, de alguna forma pensó que podría ayudarles y quedar bien ante Len pero en realidad parecía una niña por la forma en que temblaba y tenía los ojos cerrados. Pero logró que los Kagamine se acercaran a ella planeando no dejarla sola.
-Ya, ya, no se vayan a romper las medias- Una figura alta paso entre los jovenes rubios y al colocarse al lado de Miku palmeo su cabeza y tomo su mano para entregarle un helado bastante grande. -Ahí te lo encargo-
Los jóvenes no sabían que pasaría ahora ni mucho menos se explicaban la actitud tan calmada del nuevo extraño.
-Que haces?!- Rin fue la primera en decir algo, pensando por la apariencia y por la notoria falla en su pie no tendría oportunidad contra 3 malvivientes-
-Yo, yo te ayudo- Len fue herido de orgullo, no solamente Miku había actuado antes que él sino que ahora otro extraño estaba actuando todo "cool" así que trató de avanzar más pero fue detenido por Rin y miku.
-Si, ven que va perdiendo corran- No tenía nada de fé en el salvador asi que tenía que planear que al menos los jóvenes salieran libres de todo esto y ella debería interponerse. en base a ese pensamiento planeó tirar el estorboso helado.
-Ni se te ocurra tirarlo, que me lo pagas linda- toma su bastón apuntando a Miku - Ustedes solo esperen, ok?
-Pinche mamoncito! de que bar saliste loca?! -el malandro enojado por ser totalmente ignorado balbuceo esos insultos para amedrentar y para asegurar más saco una navaja e hizo unos movimientos con ella. -A ver si muchos hue…
Un golpe del bastón fue lo necesario para despojar de esa arma blanca al delincuente arrojándola a unos arbustos. -Primero, es un traje de mesero, segundo, estas muy pin, niño como para andar jugando con esas armas, que acaso tu madre no te enseño nada? o solo te alimento como para engorda?
-Deja a mi madre en paz!- Enfurecido y ya con muestras de miedo trató de avalanzarse hacia el tipo, había descubierto que solo era un niño grande pero aún podría hacerle algo, o eso pensaba.
Muy tarde, Ángel había dado un paso largo para colocarse justo enfrente del pequeño agresor y esto hizo que chocara y lo hiciera caer de espaldas rompiendo por completo toda su valentía y haciéndolo romper en llanto para huir y con él su grupo.
-Estos niños actuales, de veras que tragan?- -daba unos golpes a su tobillo para comprobar que todo estuviese bien. -Y ahora se encuentran bien?- dirige su mirada al trío esperando verles lejos o al menos que hubiesen aprovechado huir pero estaban aún ahí algo asombrados - Le debieron haber hecho caso a la miku -toma su helado y toma una cucharada grande- aunque debo admitir que jamás he visto que alguien hiciera cosplay con ropa tan casual, o será que ya ha terminado la reunión?- comía más y con suma facilidad termino ese gran helado.
-Nos conoces?- Miku respondió, al parecer el chico sabía algo de su grupo.
-Pues si, son bastante conocidos los Vocaloid, Hatsune Miku, Rin y Len Kagamine, no? aunque admito que, no se… se ven mejor que los originales- esboza una sonrisa mientras revisaba al grupo en especial a cierta persona -Bueno, espero estén bien, u ocupan algo más? -dejó la cuchara en su boca a modo de mondadientes-
-Si, necesitamos que alguien nos ayude! -La pequeña rubia decidió aprovechar la situación y se acercó a su héroe y dijo -Tenemos poco de llegar a tu país y no encontramos donde quedarnos, sabes de un lugar más económico que aquí?
-Ey! ni lo conoces y ya estás pidiendo favores?!- Len actuó de forma bastante celosa ante el comportamiento de Rin.
-Necesitamos ayuda y tú lo sabes asalta cunas!- Eso último le pegó a Len el cual buscó consuelo en Miku pero ella le miró de misma manera.
-Ya, ya jóvenes, les aseguro que esas niñas han visto más que lo que ustedes o yo podremos ver, así que era más fácil que se comieran vivo al rubio que él a ellas- Avanza hacia afuera del parque -Si quieren un lugar donde quedarse les puedo ofrecer unos cuartos en mi Hostal o posada, como gusten decirle solo que apuren el paso que se me hace tarde y no se preocupen pueden preguntar a cualquiera de las casas y les dirán que digo la verdad.
Las chicas dejan al joven Len encargado de llevar las maletas mientras tratan de emparejarse con el mexicano para empezar una serie de cuestionamientos sobre el lugar y el costo. Concluyendo con esto los antecedentes de esta historia.
