- Ron-

No podía creer que realmente se hubiese ido ¿Cómo se atrevía a dejarlos solos? ¿Por qué se había comportado así? Después de todo lo que habían pasado juntos. Podía entender que el chico estuviera preocupado y angustiado por su familia. Eran tiempos oscuros. Voldemort se estaba apoderando de todo.

Pero nadie parecía tomar en cuenta que ella también había perdido lo más valioso en su vida, su familia. No sabía ni donde se encontraban, si estaban vivos o por lo menos a salvo. No tuvo más remedio que despedirse de ellos para siempre. Prácticamente estaba sola en el mundo.

Pero eso solo la ayudó a unirse más a Harry, a entenderlo. La actitud y decisión de Ron era perfectamente comprensible, pero ella no podía aceptarla. Porque para eso estaban ellos ahí, para sacrificar lo que fuera necesario por el bien del mundo mágico.

No estaba segura si las cosas podrían seguir igual ahora, Harry estaba muy deprimido por la pérdida de su amigo, ella se encontraba sumamente devastada, y más sola que nunca.

Notó algo nerviosa como el guardapelo palpitaba levemente. Tomó la cadena y liberó el Horrocrux del contacto con su pecho. Lo miró con fijeza. No encontraba la forma de destruirlo, era simplemente imposible. Lo acarició con los dedos sin dejar de observarlo. Todavía le costaba comprender que eso que tenía entre las manos era el alma de una persona, a veces pensaba que era un simple objeto.

El guardapelo palpitaba con fuerza. Ella lo apretó con fuerza y siguió caminando. Necesitaba hacer guardia. El bosque donde se encontraban resguardados era muy poblado y oscuro, pero era poco sensato iluminar el lugar con su varita para poder distinguir cada sonido que rompía el silencio. Al final se resignaba y rogaba porque fueran solo animales buscando algo que comer.

Se recostó sobre un árbol y volvió a colocarse el Horrocrux sobre su cuello. El tacto frío del metal contra su piel desnuda la hizo estremecerse. Miró hacia la tienda, se había alejado más de lo acostumbrado, pero no importaba, todo estaba cubierto por sus hechizos de protección. Harry debía seguir desmayado después de esa batalla toda presurosa y estresante contra Nagini. Se imaginó desde el principio que todo sería un trampa, pero si Harry quería ir al Valle de Godric ¿Quién era ella para decir que no?

Bostezó con pereza. Llevaba todo el día anterior sin dormir. Harry no despertaba y el cansancio hacía mella en ella de una manera alarmante.

-¿Tienes ganas de dormir, Hermione?-

La chica se puso en pie de un brinco ante tal susto. Miró a su alrededor, pero no vio a nadie. Parpadeó tratando de pensar si se lo había imaginado ¿Estaba alucinando? Se volvió a sentar con cautela y sin dejar de estar vigilante ante cualquier otro sonido

Pasaron minutos silenciosos en los cuales, debido a la posición defensiva que había tomado, su cuerpo iba cansándose más y más. Sus ojos se cerraban lentamente, dándose por vencidos ante tanta tranquilidad. Pero unos dedos fríos acariciaron su mejilla izquierda y ella sintió como su corazón se detenía. Todavía mantenía los ojos cerrados, solo intentando asegurarse que lo que estaba experimentando era real.

-No es adecuado para una mujer, dormir en este lugar y menos en estas condiciones- le susurró con suavidad en su oído.

Abrió los ojos asustada y miró al hombre que tenía a su lado. Quiso gritar, pero ningún sonido salió de su boca. Estaba totalmente paralizada de la cabeza a los pies. Voldemort estaba a su lado. Era la primera vez en su vida que lo veía y sintió verdadero pavor. No era difícil reconocerlo, sus ojos rojos, brillantes y maquiavélicos lo delataban. Nadie más podía tener ese aspecto tan terrorífico y atractivo al mismo tiempo.

¿Pero como él podía haberlos encontrados? ¿Cómo anuló sus hechizos de protección sin que ella lo notara? Se percató de inmediato que no podía hablar, sus cuerdas estaban incapacitadas, capaz por obra misma del mago.

-Harry no está aquí- dijo en voz alta y asustada, aunque ésta no se hizo oír.

- Potter fue mordido por mi serpiente, Hermione. Probablemente el veneno ya ha recorrido su cuerpo por completo ¿No ha despertado, cierto? – le susurró con una ligera sonrisa en su rostro.

-Eso es mentira- le espetó ella en respuesta- Entonces ¿Por qué me mantienes en silencio? ¿Hay alguien que no quieres que me escuche?- se sentía valiente ¿Qué otra opción le quedaba? ¿Doblegarse y llorar? Nunca.

Voldemort arqueó las cejas y parecía divertirse con el atrevimiento de la chica – No me interesa escuchar tus gritos por ahora, pero comprobarás que ya puedes hablar-

Hermione retrocedió un poco y miró hacia la tienda- ¡Harry! ¡HARRY!- gritó con desesperación. Pero no hubo respuesta, no hubo ni un mísero movimiento que le indicara que alguien se encontraba adentro.

-Estás sola aquí, conmigo, Hermione- Aseguró el mago con regocijo.

La bruja bajó los ojos hacia él. Estaba agachado a su altura y su rostro estaba muy cerca del suyo - ¿Qué vas a hacer conmigo? ¿Vas a matarme?- le preguntó.

Voldemort negó con la cabeza sin dejar de sonreír - ¿No eres demasiado hermosa para morir?- le preguntó con sutileza mientras pasaba el dorso de su mano por la mejilla de la chica. Ésta se congeló en el acto.

-Eres una bruja inteligente y poderosa, Hermione. Pero no más que yo. Jamás pienses que esta clase de protecciones serán útiles si te enfrentas a mí- le dijo acercándose más y más. La chica no tenía forma de retroceder un solo centímetro.

-Sé que me odias por quién soy y lo que le he hecho a tus amigos. Pero también sé lo que deseas, puedo concedértelo, Hermione. No estarás sola. Buscando y necesitando a un joven estúpido cuando yo puedo darte todo lo que anhelas. Soy mejor mago que Ronald Weasley. Soy mejor hombre y puedo satisfacer todas tus necesidades- Sus labios estaban muy cerca y Hermione quedó hipnotizada por esa voz, por ese tono.

- No tengo necesidades- le respondió con voz entrecortada.

-¿No las tienes? Eres una mujer y yo soy un hombre. Puedes liberar tu frustración y tu rabia en mis brazos. Yo te acogeré y te daré lo que ningún otro mago será capaz. Pero debes aceptar lo que sientes. Si me lo permites, yo tomaré tu corazón, tu alma y tu cuerpo- Voldemort posó sus labios en los de la bruja, besándolos con suavidad y deleite.

-No… por favor, detente… Yo… yo amo… Ron….-

Voldemort giró un poco la cabeza y empezó a besar su cuello – Él no te ama. Te abandonó aquí. Estás sola. Yo soy tu única compañía. Tu único amor-

Puso sus manos sobre el pecho del hombre e intentó separarlo, pero solo consiguió que el mago se pusiera en pie obligándola a imitarlo. Quedó uno frente al otro, mirándose fijamente. No sabía porque no alcanzaba a reaccionar en lo absoluto ante su presencia. Notó como sus poderosas manos iban quitándole la bufanda y la capa, desnudándola poco a poco. No pudo resistirse, no quiso. Simplemente el frío desapareció cuando él se acostó sobre ella. Se dejó llevar por todas esas sensaciones. No sabía ni donde estaba, ni si era de día o de noche, no le interesó quien era él ni lo que representaba.

Lo besó con fuerza, necesitándolo. Lo escuchó reír mientras la terminaba de desnudar y jamás en su vida se sintió tan desprotegida y vulnerable. Estaba tocando su alma, la estaba haciendo suya y ella no podía escapar ya. Le pertenecía por completo.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXX

-¡Hermione! –

Despertó de un sobresalto. La invadió una sensación de ahogo y se tuvo que incorporar para poder respirar bien. Miró en todas las direcciones y finalmente levantó la vista con los ojos desorbitados.

- Si necesitabas dormir, me hubieses avisado. Estás muy cansada- le dijo Harry con preocupación – vamos a la tienda, necesitas dormir-

-Harry… ¡Harry! ¿Estás bien? ¿Y tu herida?- preguntó con nerviosismo. El chico la miró confundido. Pero la ayudó a ponerse en pie.

-Te has quedado dormida. Me ha costado despertarte. Mi herida está bien, tú misma me curaste- le respondió con tono tranquilizador.

- Pero… pero ¿ha funcionado? ¿No te duele nada?-

-Nada… estoy perfectamente. Hermione acuéstate, por favor. Haré la guardia. Tienes un aspecto horrible… ¿Por cierto donde dejaste el Horrocrux? ¿Lo tienes encima?-

Hermione bajó la mirada y se tocó el pecho notando el bulto que hacía el guardapelo bajo su suéter. Estaba muy caliente y aunque pareciera extraño, podía notar algo que salía de él. Una emoción ¿Ya se estaba volviendo loca?

-Sí, Harry, lo tengo yo- aseguró intentando que su tono fuera natural.

- Si quieres puedo tenerlo yo por unas horas… debemos turnarnos…- sugirió Harry observando con atención las delicadas facciones de la chica, ahora teñidas de un sonrojo muy leve.

-No… quiero decir… lo tendré un par de horas más… tú vigila, no quiero que te distraigas- le respondió acomodando la almohada. Harry le sonrió con amabilidad y se puso en pie – Descansa-

La bruja asintió, cerró los ojos y un cansancio la atacó. Necesitaba relajarse. Respiró con profundidad y de inmediato notó como el Horrocrux se enfriaba de nuevo, palpitando junto a su corazón.

-¿Tienes ganas de dormir, Hermione?-

XXXXXXXXXXXXXXXXX

Un OneShot que se me ocurrió. Hermione siendo corrompida por el Horrocrux de Voldemort. Y llegando a volverse adicta a él. Que les ha parecido?