Último año en Hogwarts. Será la última vez que estarán en los grandes terrenos del castillo, que se sentarán en la larga mesa de su casa en el comedor y última vez que verán a sus profesores en mucho tiempo pero también para muchos significa una última oportunidad para marcar la diferencia.

¿Acaso nunca te ha pasado que sientes esa necesidad de hacer algo cuando ves que será tu última oportunidad? Aquellas palabras que no intercambiaste con esa persona quedarán en el olvido; ese perdón que no le pudiste decir a esa persona terminará en resentimiento y la declaración que no le hiciste a esa persona en especial se quedará en una simple ilusión.

Porque las grandes oportunidades sólo se presentan una vez y son tan raras e increíbles que pueden cambiar tu forma de ser, de ver a los demás y marcará un nuevo rumbo de tu vida. Entonces, ¿por qué la desaprovechas?

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El andén 9 ¾ estaba abarrotado por cientos de estudiantes y familiares que se despedían de sus hijos para comenzar un nuevo año en Hogwarts.

-Nuestro último año –suspiró Hermione viendo el gran expreso de Hogwarts.

-Lo sé, es extraño –dijo Ron poniéndose al lado izquierdo de ella.

-Será difícil acostumbrarme a esa idea –concluyó Harry colocándose al lado derecho de Hermione.

Los tres no dijeron nada por un momento, un lazo especial los unía y aunque no fuera visible se podía sentir, incluso en medio del andén llena de personas. Lo curioso era que ninguno de los tres después de los eventos ocurridos, se imaginaba de camino a Hogwarts para su séptimo año, de hecho pensaban estar viajando en varios lugares de Gran Bretaña con la única misión de derrotar a Voldemort.

Hace algunas semanas, Harry había decidió no volver a Hogwarts para enfocarse en acabar con Voldemort, no era ninguna sorpresa que Hermione y Ron lo apoyarán pero la Orden no estuvo de acuerdo ni siquiera el mismo Dumbledore. Al final convencieron a Harry de regresar a Hogwarts, claro que a él no le hacía gracia y es que desde algún tiempo Voldemort no ha hecho absolutamente nada, es como si hubiese desaparecido ya que últimamente no se registraban desapariciones ni muertes. Por tal motivo Dumbledore le dijo a Harry que sería mucho más seguro si regresaba al colegio, a pesar de haber discutido por ello, no tuvieron otra opción que quedarse para su último año.

Hermione abrazó a ambos chicos por los hombros, estaban decididos a que ese último año sea inolvidable.

-¿Ya subieron su equipaje? –exclamó la señora Weasley entre la muchedumbre dirigiéndose a los tres.

-Ahí vamos mamá –respondió malhumorado Ron quien deshizo el abrazo y fue por su baúl.

-¿No vienes? –le preguntó Harry a Hermione quien estaba perdida en sus pensamientos.

-No, yo ya subí mi baúl –respondió con una sonrisa y caminó hacia donde se encontraba Ginny.

Harry y Ron arrastraron sus baúles hasta una parte lateral del expreso.

-¿Lo intentarás? –preguntó Ron discretamente mientras subía su baúl para dárselo al señor que se encargaba de ordenarlos.

-Pronto se lo diré –contestó Harry mirando a una persona en especial.

-Suerte –dijo Ron riendo dándole unas palmaditas en la espalda como signo de apoyo.

Harry le dio un golpe en el hombro por la burla de Ron. Ambos caminaron hacia la familia Weasley y algunos miembros de la Orden, por más que trataran de ser discretos aquel grupo resaltaba mucho entre la muchedumbre.

-Ya no es necesario que les diga que se tienen que portar bien –dijo la Sra. Weasley mirándolos divertida.

-Es lo último que se les cruza por la mente cuando planean algo –añadió Lupin sonriente.

Ron estaba apuntó de defenderse cuando sonó el silbato del expreso anunciando su salida.

-Hay que apresurarnos –dijo Hermione y rápidamente se despidió de todos, Harry y Ron la imitaron.

-¿Con qué nos sorprenderán este año? –preguntó el Sr. Weasley cuando comenzaron a subir el expreso de Hogwarts.

-Quien sabe, a la mejor y nos tomamos unas vacaciones –respondió Ron riendo.

-Espero que así sea –exclamó Molly sabiendo que eso no sería posible.

-Conociéndolos, lo dudo mucho –dijo Ginny quien le dedicaba un último abrazo a sus padres.

Cuando el andén se hubo perdido de vista, Harry, Ron, Hermione y Ginny caminaron buscando un compartimiento. En el camino no se hicieron esperar las miradas y los cuchicheos hacia Harry, incluso algunos tenían el descaro de pegarse al vidrio de las puertas para verlo mejor.

-¿No tienen nada mejor que hacer? –murmuró Ginny molesta por el descaro de las personas.

-Déjalo Ginny, sinceramente ya no me importa –dijo Harry sin tener la molestia de mirar a los demás.

Ginny lo miró con ternura, como le molestaba que las personas sólo criticaran a Harry en lugar de darse cuenta lo que implica tener esa cicatriz en la frente. Hermione y Ron intercambiaron una mirada de preocupación porque cuando Harry actuaba de esa forma significaba que de hecho si le importa lo que se habla de él a su espalda. Obviamente él no lo admitiría y sabían que preguntarle sólo lo molestaría, así que sólo queda esperar a que él quiera hablar de ello.

-Bueno nosotros tenemos que ir con los demás prefectos –dijo Hermione cuando llegaron al compartimiento para dejar sus cosas.

-Nos vemos al rato –se despidió Ron y ambos se fueron dejando solos a Harry y Ginny.

Harry se sentó mientras Ginny acomodaba sus cosas, después se produjo un silencio algo incomodo.

-Me pregunto si tardará la señora del carrito –dijo Ginny para romper el silencio al tiempo que miraba por el vidrio de la puerta.

Harry ignoró su comentario y decidió decirle lo que desde hace algunos meses quería.

-Ginny…-dijo para llamar su atención, se escuchaba serio por lo que Ginny se sentó frente a él.

-¿Si? –contestó ella al ver que Harry no parecía seguir hablando, por alguna razón se sentía nerviosa.

-Verás… yo… quiero decirte algo importante –comenzó a decir nerviosos eligiendo las palabras correctas.- lo que pasa es que yo…

Entonces la puerta se abrió de golpe haciendo que ambos se sobresaltarán.

-Hola –saludó Luna con una sonrisa soñadora.

Harry estaba muerto de vergüenza además algo molesto por la interrupción y Ginny se sintió un poco incomoda por la presencia de Luna.

-Hola –contestaron al unísono sin mucho ánimo.

-¿Qué tal sus vacaciones? –preguntó Luna sentándose junto a Ginny

-Interesantes y ¿las tuyas? –respondió Ginny

-Pues verás, mi papá descubrió…

Luna comenzó hablar acerca de sus vacaciones, Harry simplemente se perdió en sus pensamientos, ignorando las voces de Ginny y Luna y sólo miró por la ventana preguntándose si al fin tendrá el valor de decírselo.

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Hermione y Ron caminaban entre los pasillos hacia el compartimiento de los prefectos, Hermione estaba emocionada porque en el banquete anunciarán los nuevos premios anuales y las posibilidades están entre ella y un chico de Ravenclaw.

-Tengo un deja vu –dijo Ron para si mismo y luego comenzó a reírse.- ¡Rayos! Espero que mi sueño no se cumpla

-¿De qué estas hablando? –preguntó Hermione confundida

-No me hagas caso –respondió riendo.- Es que anoche soñé que McGonagall nos decía que los patrullajes por los pasillos y otros asuntos de prefectos serían en parejas de diferentes casas. A mi no me iba tan mal pero a ti… te tocaba con Malfoy y mejor no platico el resto.

-¡Espero y nunca pase eso! –exclamó Hermione sintiendo un enorme disgusto si aquello pasase.

-Tranquila, sólo fue un sueño –dijo Ron al ver la cara de susto de Hermione.- Ni te lo imagines…

-Ya es demasiado tener que lidiar con su presencia en clases y ahora te im…

En ese momento un furioso Draco Malfoy salía de un compartimiento al mismo tiempo que Hermione pasaba provocando que ambos choquen con fuerza.

-¡Ten más cuidado, Malfoy! –se quejó Hermione

-¿Por qué no te mueres, Granger? –respondió con odio Draco

-¿Por qué no te vas con tu mamá huele mierda? –dijo Ron bastante molestó por el insulto hacia Hermione

Draco aún más furioso agarró a Ron por la camisa, lo azotó con fuerza hacia la pared.

-¡En tu vida vuelvas hablar así de mi madre, comadreja asquerosa! La próxima vez que te oiga hablar de ella de esa forma, ruega para que tus padres tengan el dinero suficiente para enterrarte –exclamó Draco intimidando completamente a Ron, quien rojo de ira sólo se limitó a responderle la mirada de odio.

-Suéltalo Malfoy –ordenó Hermione al tiempo que lo sujeto del brazo para tratar de apartarlo de Ron.

Ambos lo sintieron, aunque él con más intensidad, fue como un intercambio de energía el cual sólo se sintió por un instante pero demasiado fuerte para ignorarlo, demasiado inquietante para dejarlo de largo y como una oleada de paz que impidió que se alejarán inmediatamente. Hermione trató de no hacer caso pero Draco reaccionó totalmente lo contrario.

-¡No me toques, asquerosa sangre sucia! –exclamó con una expresión de disgusto en el rostro.

Hermione lo miró con odio, al parecer aún no se acostumbra a los insultos de él, de hecho se sorprendió lo mucho que le dolió ese comentario. Draco soltó con violencia a Ron y después se fue de allí caminando con esa arrogancia suya hasta al compartimiento en el cual Ron y Hermione también tendrían que entrar.

-¿Estas bien? –preguntó Ron preocupado al ver que ella se había quedado mirando fijamente donde había estado Draco.

Hermione lo miró por unos segundos para después sólo asentir con la cabeza, sin decir nada más siguió caminando por el pasillo y preparándose mentalmente para lo que había detrás de esa puerta corrediza, la abrió de golpe.

-¡Uy, pero que humor! –exclamó Pansy Parkinson seguida de las risas de una chica que claramente era nueva prefecta de Slytherin.

Hermione ni siquiera se tomó la molestia de mirar a las chicas pero tampoco bajo la mirada como signo de vergüenza, simplemente se sentó junto Hannah Abbot de Hufflepuff y ya muy tarde se dio cuenta que se había sentado enfrente de Draco. Instantes después entró Ron y tomó asiento sin decir una palabra.

Aún faltaba los prefectos de séptimo año de Ravenclaw pero en la espera se podía sentir una tensión en el compartimiento, sobretodo después de que un Malfoy entrará entre furioso y consternado, luego Hermione con cara de confusión y por último Ron llenó de coraje. Era más que obvio que algo había pasado momentos antes y ni siquiera Pansy se atrevió a preguntarle algo a Draco al ver su expresión.

Después de algunos minutos de un total silencio incomodo, la puerta se abrió entrando con una sonrisa los perfectos: Anthony Goldstein y Mandy Brocklehurst.

-Quiero que sepan que no volveré a tolerar su impuntualidad –dijo Draco con arrogancia e inmediatamente a ambos prefectos se les borró la sonrisa del rostro.

-¡No empieces Malfoy! Mejor comencemos de una vez –empezó a decir Hermione ignorando por completo la mirada fría de Draco.- Primero iremos Ron y yo, de ahí Pansy y…

-¡Draco! –agregó Pansy rápidamente mientras sonreía ampliamente.

-Aja, cuando regresemos irán los de Hufflepuff y Ravenclaw. Así será el orden de mayor a menor año –finalizó Hermione dando ordenes a lo que todos aprobaron.

-¿Por qué tenemos que seguir tus ordenes? Es más, ¿tú quien eres para darme ordenes? –repuso Draco molesto y luego Pansy le dio la razón.

Hermione no pensaba seguir tolerando la actitud de Draco, ya estaba llegando a su límite de paciencia y aún faltaba mucho para llegar a Hogwarts. Definitivamente las primeras metas de este año serían: "No dejar que el idiota de Malfoy te insulte, humille, amenace, etc. Sino enfrentarlo…"

-¡Pues haz lo que quieras Malfoy, me da igual! Si quieres ser de los últimos en hacer ronda, adelante. Porque yo seré de las primeras –exclamó Hermione mirándolo desafiante.

-Empecemos de una vez –dijo Ron parándose dispuesto apoyar a su amiga.

Sin decir ni una palabra más, ambos salieron del compartimiento dejando a un grupo de prefectos estupefactos por lo que acababa de hacer Hermione, lo mínimo que se esperará era que se le llenarán los ojos de lágrimas pero fue todo lo contrario. Mientras Draco tenía los puños cerrados del coraje, "¿Desde cuándo Granger era de esa forma?" pensaba tratando de imaginar la lógica de su cambio.

Momentos después, Draco y Pansy salían a patrullar los pasillos dispuestos a desquitarse con el que se cruzara porque ellos se vengarían de la forma más simple y divertida.

Cuando Ron y Hermione terminaron de hacer el patrullaje, regresaron al compartimiento para que los siguientes prefectos siguieran pero cual fue la sorpresa de Hermione que ya no había nadie. "¿Nadie lo toma en serio?" se preguntó bastante enojada. Lo primero que haría llegando a Hogwarts es acusar a sus compañeros por irresponsables.

-¡No puede ser! –exclamó molesta Hermione

-Tranquila, sinceramente no los culpo –dijo Ron tranquilamente deseando comer algo.

-¿Cómo puedes decir eso? ¡Son todos unos irresponsables! –siguió indignada

-¡Por Merlin! Hermione tranquilízate, no hicieron algún crimen –repuso Ron viendo la exagerada reacción de su amiga.- Además, te podrás vengar cuando te elijan Premio Anual

Hermione suspiró y pensó que Ron tenía razón, ya después se vengaría. Cansada de llamar la atención de algunos alumnos, se sentó junto a la ventana y ver un rato el paisaje.

-Voy a buscar a la señora del carrito, regreso –dijo Ron y sin esperar respuesta de su amiga, se fue cerrando la puerta con fuerza.

Algo la tenía inquietante, algo que no encontraba una respuesta lógica y no le gustaba quedarse con la duda. "¿Qué rayos fue lo que pasó cuando toqué a Malfoy?" pensó por decima vez. Fue algo inquietante, fascinante y por el instante en que duró no escucho absolutamente nada, fue como si alguien hubiera dado una pequeña pausa para luego intensificar sus sentidos. Lo peor de todo fue cuando Malfoy se apartó como si ella fuera una especie de monstruo asqueroso o peor, un escreguto de cola explosiva.

Entonces la puerta se abrió de un golpe, Hermione se sobresaltó y estuvo a punto de reclamar por aquello pensando que había sido Ron pero no salió sonido alguno de su boca porque le sorprendió ver a Draco mirándola fríamente. Draco pensó que el compartimiento estaba vacio, después de meditar un poco si se quedaba allí o se iba, cerró la puerta tras él y se sentó ignorando a Hermione.

-¿Qué haces aquí? –preguntó Hermione después de un momento.

-Es el compartimiento de prefectos –contestó sin mirarla resaltando lo obvio.

-¿Acaso te gusta estar acá en lugar de estar con tus amigos? –respondió burlona

-Habla por ti misma, Granger –repuso ya que ella también esta allí sentada.

Hermione no contestó, lo mejor sería ignorarlo. Volvió a poner su mirada al paisaje que se apreciaba por la ventana y perderse en sus pensamientos sin darse cuenta que Draco la miraba con detenimiento. Nunca la había observado de aquella manera ya que pensaba que no valía la pena y ni siquiera fijarse de su presencia. Pero ahora era un momento algo desesperado por encontrar una respuesta sobre lo que pasó hace rato y viéndola tal vez pueda saber por qué.

Sin embargo sus pensamientos se perdieron en los rasgos de ella… Hermione ni enterada de ello pero se sorprendió pensando que estaba compartiendo un silencio agradable con Draco. Aquello sólo duro unos cuantos minutos cuando la puerta nuevamente se abrió, esta vez sin violencia.

-¡Hey! Hermione, ¿estas bien? –preguntó Ron al ver que Draco se encontraba allí.

-Si, ¿por qué? –respondió confundida por la pregunta pero luego miró a Draco y entendió.

-Por nada…-dijo sin dejar de fulminar a Malfoy con la mirada.- ¿Vamos con Harry?

Hermione sonrió y asintió. Se levantó de su asiento y tratando de no tocar a Draco, alcanzó a Ron, después cerró la puerta con fuerza al salir.

Draco escuchó claramente la voz de Ron preguntándole a Hermione: "¿qué hacías con Malfoy allí dentro?" Ya no pudo escuchar la respuesta de ella pero no pudo reprimir un pensamiento.

-Estúpida sangre sucia…-murmuró enojado

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-Ahora me enorgullece presentar a los dos nuevos Premios Anuales: la Srita. Hermione Granger y el Sr. Anthony Goldstein –anunció Albus Dumbledore en el gran comedor, a ambos les ofreció una amplia sonrisa.

Todos en el gran comedor aplaudieron aunque en las mesas de Gryffindor y Ravenclaw fue con mayor fuerza, Hermione se sonrojo mientras recibía felicitaciones de sus compañeros.

-Te lo dije –le susurró Ron en la oreja y ella le respondió con una gran sonrisa.

Cuando cesaron los aplausos Dumbledore finalizó:

-Bien, todos vayan a descansar que mañana comienzan las clases.

Todos los alumnos comenzaron a salir del gran comedor dispuestos a divertirse un poco más antes de dormir, mientras que los de primero eran conducidos por los prefectos hacia su torre correspondiente. Cuando Hermione estaba dispuesta a ayudar, la profesora McGonagall la llamó, detrás de ella estaba Anthony.

-Ahora que son Premios Anuales tienen que estar conscientes de que tienen mayores responsabilidades –comenzó la profesora, mirándolos seriamente.- Tienen que organizar la mayoría de las actividades del colegio y también poseen más autoridad. Confió en que lo harán bien.

-Una pregunta profesora, ¿tendremos nuestra propia torre? –preguntó Anthony bastante interesado.

-¡Por supuesto que no! Ya sabemos el resultado si comparten torre –exclamó la profesora McGonagall.- Tendrán su propio cuarto en la torre de su casa.

Hermione suspiró aliviada, no le gustaba la idea de tener que compartir una torre con él y mucho menos lejos de sus amigos.

-Mañana hablaremos mejor, por ahora vayan a dormir –se despidió y se fue de allí dejándolos solos.

Ambos comenzaron a caminar lejos del Gran Comedor, a pesar de que son del mismo curso, nunca habían tenido la oportunidad de hablar bien.

-Al parecer será interesante –dijo Anthony dedicándole una sonrisa

-Espero que si –respondió Hermione contenta.


Aquí estoy con una nueva historia, espero les haya gustado este primer capitulo.

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Besos