Sherlock pertenece a sus creadores, idea original de Arthur Conan Doyle, y a la versión actualizada por la BBC y los productores que juegan con nuestros sentimientos. (ver posdata al final)
Mas notas al final.
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Primero un golpe en pleno rostro, después un efusivo abrazo acompañado por un: -Maldito, siempre supe que estabas vivo.- dicho tan bajo que parecía haber sido sólo pensado. Sherlock regreso superficialmente el gesto.
-¿Vendrás conmigo esta noche?
-Cuando quieras y a donde quieras.
Mientras caminaba a su lado, John rememoraba como en apenas unas cuantas horas su vida había dado ese inesperado giro. Por la mañana apenas hojeo el periódico, dejando atrás los días en que seguía buscando en las noticias casos sin solución para imaginar cómo los resolvería su fallecido amigo. Ya podía pensar en él sin que la garganta se le cerrará, si bien aún no platicaba acerca de los sentimientos que su partida le ocasionarán. En esos días, que ahora le parecían un mal sueño, su fantasma le había perseguido, aunque ya no estaba seguro si había sido ideas suyas.-Sherlock…
El joven le indico silencio poniendo el índice sobre sus labios, llevando su atención hacia éstos. Se descubrió mirándolos fijamente hasta que avergonzado lo miro en general. Estaba más pálido que antes y más delgado aún si era posible. Pero seguía teniendo ese porte altivo y atemporal que resultaban tan atractivos. Basta. De nuevo detuvo su flujo de pensamientos que se desviaban por esos derroteros. Se aclaro la voz.
-Y ¿Cuál es el caso?
-Puedo suponer que ya no miras las noticias.
-No, pero ¿Cómo…? Ah, claro, mi pregunta. -Sherlock le sonrío con ese aire de suficiencia que, carajo, cómo había extrañado. -También. Veras, John. El hipódromo sigue reuniendo lo más selecto de la sociedad, gentes que adoran presumir sus bienes, conquistas y logros, legales o no. Un ambiente perfecto para seguir el negocio de la asesoría criminal sin dificultad.
-Pero… Moriarty está muerto...
-Si de él se tratará, no buscaría el ámbito sencillo.-y ahí estaba el implícito "piensa, John" cosa que hizo. Si no era Moriarty, debía ser alguien siguiendo sus métodos. -¿Un... Heredero?
-Un socio más bien. O un empleado de confianza. Se le han agotado los recursos que su jefe le dejó y trata de obtenerlos con métodos propios, con algún éxito pero menos talento. -Dijo Sherlock con desprecio. John lo miró un poco molesto. Aún en estas circunstancias, Sherlock parecía más conectado con Jim Moriarty que con el mismo. Cómo Sherlock lo mirará sin entender sólo negó con la cabeza.
-Continúa.
-Bien…- de pronto pareció menos seguro. - Para tratar con la gente que frecuenta el hipódromo hay que tener cierto tacto. Algo que Moriarty manejaba a la perfección, más no éste socio. Así que al salirse de sus manos un negocio, la única manera que encontró de despacharlo ha sido asesinando a su pagador.
-¿Y su pagador era un caballo? ¿Le encargo matar al jinete del carril contiguo? - Sherlock río.
-Casi. Pero cómo siempre, te equivocas. Bueno, es hora, vámonos. - y sin esperarlo o darle tiempo de sentirse ofendido, se levantó y salió a la calle. John sonrío. Pareciera en verdad que nada había cambiado.
El caso era qué, el hipódromo era un hervidero de apuestas, las más cuantiosas eran absolutamente ilegales, corría muchísimo dinero en el bajo mundo de las apuestas de caballos. Lord Balmoral había perdidos cantidades absurdas de libras y siempre apostando contra Edward Woodley y el magnífico pura sangre qué había traído de las dunas árabes. Una vez muerto el caballo no habría mayor problema para él, y nadie excepto el dueño del animal se molestó por la muerte de un caballo más en el hipódromo. Lo habían hecho parecer descuido de los establos. Gracias a Moriarty, Sebastián Morán poseía los conocimientos para envenenarlo de manera discreta. Fue mucho menos discreto el disparo en la cabeza que le puso a Edward Woodley en la cabeza cuando descubrió que Lord Balmoral estaba tan arruinado que no podría pagarle lo acordado. Un hombre visceral como un cazador ya ni siquiera le importaba la paga, sino más bien la venganza al haberse sentido engañado.
-Un hombre lleno de emociones que le impiden pensar con claridad. Casi me siento mal por la desventaja que lleva. - Para sentirse mal, Sherlock sonreía de manera cínica. John revisaba en el celular las noticias referentes al caso, sorprendido de no haber visto antes la conexión, ¿Pero, cómo lo hubiera podido hacer si no era Sherlock Holmes? Se había hecho pública la deuda de Lord Balmoral y de inmediato se presumió que él había asesinado al hombre por no pagar lo que debía. Y si quizá no pasará de un vulgar asesinato, ni importaría, pero en esta ocasión era el vínculo que faltaba para relacionar a Morán con la red criminal de James Moriarty. Todo esto se lo relato mientras caminaban por las calles de Londres cómo si se tratará de un par de amigos que sólo hace un par de meses no se veían.
Caminaban a prisa hacia el hipódromo más selecto de la ciudad, John sólo había visto este sitio en fotografías de las páginas sociales del periódico, por lo que iba muy atento. Era un lugar por demás enorme, con una decoración minimalista y elegante. En el bar, cerrado a esas horas alcanzaba a divisar toda marcas de licores cada uno más costoso que el otro, de algunas marcas ni si quiera sabía de su existencia, seguramente eran importadas.
-Entonces, ¿vamos a encontrarnos con Morán?
-No. Yo me encontraré con Moran, tu cuidaras mis espaldas.
-Eso es peligroso, Sherlock, ese tipo no debe tenerte en mucho aprecio.
-Te juro que no. Por alguna extraña razón, los miembros de la banda de Moriarty me culpan de la muerte de su jefe aún qué el haya sido quien se disparó en la boca.
-No te dejaré ir solo. - dijo Watson decididamente. Sherlock suspiro de modo indefinido. -Es qué no estoy pidiendo tu opinión, John. Ya tengo un plan trazado y su no haces cómo te digo, todo se arruinara. -John desvió la vista enfadado. Después de tanto tiempo, y resultaba que Sherlock quería seguir separado de él, sin tomarlo en cuenta para sus planes. Quizá debía acostumbrarse a eso ahora que el detective había regresado. Más tranquilo lo miró asintiendo, mostrando si conformidad con el plan.
Sherlock le condujo a un sitio apartado por las gradas, donde podría ver lo que pasará sin ser visto. De pronto, Sherlock se lanzó sobre él, pegando mucho su cuerpo al de él arrinconándolo contra la pared y poniendo una mano sobre su boca. John Watson se quedo de una pieza, con la respiración agitada y la vista sobre el hombre encima suyo. Después de unos segundos, noto lo que había causado tal arrebato, unos pasos muy suaves sobre la arena de caballos. Lentamente Sherlock se apartó de él indicándole silencio y salió dejándolo solo.
Sebastián Morán encendió un cigarro atento de la noche que se cerraba sobre él más allá de las luces proyectadas por los faroles del hipódromo. Era un hombre alto, de constitución fornida, ya entrado en años que se delataban en algunas canas en su rubio cabello que llevaba lacio y algo lago.
-Buena noche.
-Una buena noche para morir, Holmes. -Sherlock hizo su aparición con las manos en los bolsos de su abrigo. A la luz eléctrica blanca se veía aún más pálido, estaba muy serio caminando hacia Morán.
-Um... No, me temo que no es buena para eso. Más bien parece apta para ir a prisión. - Morán río.
-No tendrías pruebas para ello. En cambio quizá el mundo quisiera tener preso al detective fraudulento que culmino sus engaños fingiendo su propia muerte.
-Ah, será una gran historia. A Jim le encantaría, amaba los finales dramáticos. - En ese momento, Morán saco un revolver. -No vuelvas a mencionar a Jim. - Sherlock lo miró desafiante. -Esa no es un arma digna de un cazador.
-Ya lo creo que te gustaría que te dispara con la misma que a sir Richard _, pero eso no sucederá. Nunca sabrás en donde ésta.- Sherlock sonrío con malicia por primera vez desde que se encontrarán y John pudo notar cómo la mandíbula del hombre que le apuntaba se tensó. -Debí disparate con ella cuando estabas en el techo en vez de tener en la mira al doctor Watson.
-Pero eran las órdenes de... su jefe -esta vez omitió deliberadamente el nombre. -. Disparar a John si yo no me suicidaba a la vista del mundo. - Y por un breve instante, a John le pareció que Sherlock miraba en torno suyo con su vista buscándolo, ahí estaba la explicación que le debía. Y John entendió en ese momento que Sherlock hizo todo aquello por protegerlo, apresto su pistola dispuesto a hacer lo mismo.
-No esperaría menos de usted, un excepcional tirador y un fiel asistente…. a excepción de que esta aquí mismo el arma homicida. - De su gabardina, Sherlock sacó un Corner Shot modificado, compacto y ligero. - Un espléndido obsequio, apuesto que fue Jim que se la dio, de manera muy especial... - Todo pasó en un instante, Morán disparo, John apenas un poco antes dándole en un brazo, Morán maldijo y se lanzó sobre Sherlock quien recibió un golpe del cazador que lo tumbo en piso. El rifle fue a dar a unos metros, Morán corrió a por él y apunto a Sherlock, un segundo disparo resonó el lugar. John de inmediato volteo a ver a Sherlock, quien estaba agachado sobre sí mismo sin que nada pasará.
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Y hasta aquí por ahora, de esta historia que surge de... no sé de donde, supongo de muchos sentimientos encontrados que me atormentan, y si no la subía ahora quien sabe si lo haría después.
Es básicamente una historia que sera muy triste, luego graciosa y luego mas triste. pero quizá tenga un final feliz. No pretendo que esto sea como la continuación de lo que pasara en la serie, por que , solo dios conoce los inefables caminos que tomara la historia y sé que cualquier cosa que pudiera imaginar, no corresponderá con lo que pasé.
Este es el primer fic que escribo desde un celular (yey¡) así que si se me van errores de dedo o algo así, pido disculpas y tratare de corregirlos en cuanto sea posible.
Ah y otra cosilla, este capitulo fue algo largo para lo que acostumbro escribir y tiene mas acción de la que suelo manejar, pero no creo que sean así todos... aun me queda la sensación que se me atropello la redacción varias veces, si algo no es claro, me gustaría que me lo hicieran notar.
Ya me colgué con esto. Lo dejo hasta aquí por ahora y hasta la próxima.
Pd. Que, se creyeron lo del principio? nah, Sherlock le pertenece a John y punto.
