Toda persona tiene una historia detrás de aquella mirada fría, poco importa si después de lo sucedido, si después de aquellas emociones que parecen ser un poco artificiales, producidas químicamente en el cerebro, creyendo de tal manera que no hay algo más detrás de ello, en un mundo donde todo estaba controlado, donde no se permitía vivir si tu nivel de psicopatía era alto, no importaba el hecho de que fuera un niño de 5 años sin haber hecho nada malo, en este mundo simplemente te encerraban para impedir posibles crímenes, algo que no era totalmente seguro, así como decidir nuestros destinos sin ni siquiera consultarlo con nosotros, en cierta manera odiaba el sistema Sybil pero había razones por la que no luchar, tenía una familia, mis padres, tenía que trabajar para mantenerlos, hice el test antes de tiempo, debido a mi psycho pass limpio me dieron un buen trabajo aunque no tenía una gran experiencia o conocimientos escolares, me era permitido debido a que estudiaba, en mis tiempos libres podía ir a la única biblioteca real que quedaba en este mundo artificial.
Las horas laborales no eran grandes, pero aquel dinero que ganaba era suficiente para ayudar a mis padres tanto como a mi madre, los 3 trabajábamos, pero debido al psycho pass de ambos no tenían un trabajo de acuerdo a sus conocimientos y habilidades, por esa razón vivíamos de manera modesta, mi única salvación en tiempos libres para matar el aburrimiento era aquella biblioteca, siempre iba a leer algún buen libro ahí, la señora de unos 60 años siempre estaba sonriente al ver algún visitante.
- ¿Qué libro leerá hoy Shiori-san? - dijo con alegría al ver pocos jóvenes a leer en ese lugar, era cierto que con las aplicaciones podían ser más fácil, pero el olor de un buen libro era magnifico, el cambiar cada página y poder entrar entre aquellas hojas, era un sentir gratificante, era como si el olor de un libro viejo o nuevo te drogara para hacerte sentir mejor en el ambiente, poder trasportarte aquel lugar sin ninguna distracción.
- Tiene libros de Philip Dick Sayoko-san? – le sonreí.
- Claro Shiori-san - se salió de su estadía - venga por aquí - me guio hacia el camino - debe estar allá arriba – iba por las escaleras.
- No se preocupe, solo dígame cual es yo lo tomo - le sonreí amablemente.
- Está bien Shiori-san - fui por las escaleras - entiendo la edad no me permite hacer muchas cosas - en su voz se notaba nostalgia.
- No se preocupes Sayoko-san, para eso estamos los jóvenes – le sonreí- además es un gusto mío, debo hacerlo por mí misma - tome el libro y baje de las escaleras para acomodarlas.
- Lástima que quedan pocas personas como tú- me miro con ligereza tristeza.
- Gracias por todo - me fui a un lugar a leer como siempre.
Aquel lugar tan solitario, ya no lo era en ese momento, había un chico sentado en uno de los tantos lugares, apoyando sus codos en la mesa, era un sujeto relativamente llamativo, quizás su cabello largo y blanco, era inusual ver gente albina en este país o quizás la razón más fuerte era que había una persona aparte de yo en esta biblioteca que pensaba que nadie visitaba hasta que lo vi a él, poco importo el momento en que lo vi, me senté alejadamente de él, como siempre me puse mis audífonos a un bajo volumen ya que no era necesario subirle demasiado debido al silencio que se respiraba en aquel lugar, abrí el libro, era emocionante como el olor te inundaba en los orificios nasales, leí el título en mi mente "Los androides sueñan con ovejas eléctricas" me senté cómodamente y comencé a leer sin preocupación alguna, sabía que podía acabarlo en una hora o dos, quizás tres si descansaba demasiado la vista debido al cansancio, me desconecte del mundo en el que vivía y comencé a entrar en el mundo de Dick, no había gran diferencia al verdadero, tiempo atrás había sido escrito y de alguna manera habían predicho lo que pasaría hoy en día, a diferencia de que no éramos androides si no clasificaban a las personas en claros y oscuros. Un sonido me desconcentro de mi lectura, hay estaba aquel sujeto frente a mí con una sonrisa honorable, llena de satisfacción sin entender el porqué de ello, su libro en la mano dispuesto a regresarlo, quizás lo había ya terminado de leer, realmente poco me importaba, vi abrirse sus labios.
- Has escogido un buen libro - termino diciendo aquel sujeto albino para retirarse, hablar con Sayoko-san y regresar el libro a su lugar, en esa inmensa biblioteca donde solo trabajaba una señora mayor, era de menos que los pocos lectores que venían debían ayudar y agradecer la bondad de aquella señora que mantenía esta biblioteca abierta para el gusto de los lectores que preferían el libro físico que uno electrónico.
