"Este fic participa en el minireto de octubre para La Copa de la Casa 2018-19 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Albus Dumbledore creía firmemente que Harry Potter era el elegido. Cumplía con las condiciones que la profecía marcaba. Sus padres habían luchado contra Voldemort tres veces, había nacido al final del séptimo mes y estaba seguro de que aquella cicatriz era la marca que Voldemort le había dado como su igual.

Su sorpresa no fue sino mayúscula cuando lo vio entrar platicando muy animadamente con Draco Malfoy mientras Ronald Weasley les echaba miradas resentidas a ambos. La canción del sombrero seleccionador comenzó aunque él no prestó mucha atención a lo que decía observando el intercambio entre aquellos dos niños, cuya amistad podía parecer algo poco probable. Cuando el sombrero apenas rozó la cabeza de Malfoy lo mando a Slytherin, él sonrió de manera aprobadora, ahora Harry debía ser enviado a Gryffindor. Los apellidos pasaron hasta que el apellido Potter llegó, un par de minutos bajo el sombrero y?

-Slytherin

El gran comedor quedó en silencio unos segundos hasta que la casa Slytherin rompió en aplausos, el resto estaba demasiado estupefacto para hacer otra cosa que mirar asombrados cómo el joven parecía feliz con su selección. Demasiado asombrados para notar el pequeño reflejo rojizo que apareció por milésimas de segundos en sus ojos.

Albus Dumbledore creía firmemente que Harry Potter era el elegido. Cumplía con todas las condiciones que la profecía marcaba pero había sido criado en medio de abusos que habían acabado con la bondad y el amor que su corazón albergo alguna vez. Tal vez Harry lucharía, pero no en el bando que Albus quería.

Porque Harry tenía algo muy claro era el niño-que-vivió y el mundo debía de venerarlo.