Sesshomaru se encontraba mirando el horizonte, pensando en como su vida había cambiado desde la muerte de su padre. Tenia una mano en su espada Colmillo Sagrado, la herencia del gran perro comandante. Aun no había puesto en practica el poder de esa espada, sin duda sabia que era la mas débil de las armas de su padre, cosa que lo enfurecía, ya que bien podría haberle entregado Souunga o Colmillo de acero, pero no. El gran Inu no taisho le había entregado aquella espada, que no había tenido aun la oportunidad de usar a pesar del tiempo que llevaba con ella. Era un ser muy poderoso, y creía que la herencia de su progenitor debía ser usada contra un oponente "digno" de el. Sin embargo sus poderes habían sido debilitados enormemente, luego del ultimo encuentro que tubo con su padre la noche que murió. De alguna manera ya no podía transformarse en aquel perro majestuoso que era su verdadera forma, y a pesar de su incomparable fuerza, velocidad y habilidades, estaban muy limitadas desde aquel entonces, al igual que la capacidad de tele trasportarse como una esfera blanca, y su olfato también estaba sumamente limitado.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando una voz ronca se oyó a lo lejos
-Señor Sesshomaru- Grito Royacan - Señor Sesshomaru. Nosotros hemos venido para apoyarlo en esta batalla-
El joven alvino se encontraba inmóvil, oyendo el murmullo de aquellos monstruos que parecían felices de afrontar nuevamente una batalla contra el Clan de los Gatos Leopardo.
-¿Que es lo que quieren criaturas?- Mustio con notable irritación
-En la batalla anterior su padre nos ayudo a todos nosotros. Por eso queremos unirnos a usted Señor Sesshomaru.-
El joven los miraba serio, sin decir ni una sola palabra, pero la voz de su fiel sirviente Jaken llamo su atención
-Amo Sesshomaru...- dijo mientras corría hacia el - ¡Amo Sesshomaru! Le traigo terribles noticias.-
-¿Que sucede Jaken?
Disculpe mi atrevimiento,, pero como bien sirviente que soy fui a llamar a Inuyasha. Se que no es de nuestra especie pero aun así es nuestro familiar y pensé que...
-¡Dime Jaken!- Interrumpió el yokai con violencia- ¿Le dio tanto pavor que no se atrevió a venir? ¿O tal vez dijo que no tenia la obligación de ayudar a su hermano?
-¿Pues que le cuento?... el tonto de Inuyasha se dejo sellar por un conjuro.
-¿Que dices?- mustio el albino sorprendido
-Al parecer dejo que una sacerdotisa cautivara su corazón y cuando estaba desprevenido lo ataco-
- Es un gran torpe-
-¿Verdad que si?- murmuro Jaken por lo bajo. -¿Y quienes son ellos?
-Son los soldados de mi padre en Batallas anteriores-
-¡Que bien! Son nuestros aliados. Tenia mucho miedo de que hubiéramos que afrontar solos esta batalla- El demonio blanco no dejo terminar a Jaken, ya que paso por encima de el en dirección al este para combatir a los antiguos enemigos de su padre y, A pesar de la ayuda que le ofrecieron los soldados, decidió que los enfrentaría el mismo.
-¿Amo bonito?- dijo Jaken tímidamente
-¿Que quieres?
-No le preocupa la maldición de aquella mujer? yo se que es muy poderoso, pero aun asi me parece sospechoso
-A mi no me asustan las amenazas absurdas de una bruja como esa- Mustio fríamente el joven- Ademas Jaken, no hay forma de que yo me enamore... y mucho menos de que llegue a desear mi propia muerte-
-Pero amo... Nos dirimimos a una guerra contra el Clan de los Gatos Leopardo
-¿ Y eso que? Yo mismo acabe con esa mujer ¿No lo recuerdas? ¿O acaso dudas de mi inigualable poder?
El pequeño yokai entro en pánico -¡No! amo.. JE JE por supuesto que no. ¡No hay duda de que usted es el ser mas poderoso de todos y su fuerza y habilidades son inigualables amo! Es solo que ella clavo su puñal en su cuello infectándolo con alguna especie de veneno, y por lo que veo eso no ha sanado aun.
Sesshomaru se detuvo y toco la herida de su cuello que, a pesar de que se la habían hecho hace unos cuantos días aun no sanaba.
-Es verdad, una herida tan pequeña ya debería haber mas extraño es que ya no siento dolor- pensó- ¿Sera acaso por el veneno de esa mujer llamada Hanaku? ¿Tendrá que ver con la maldición que menciono?- El albino rió -Jah ridículo
AHHHH. Amo por favor se lo ruego no sonría ¿Acaso quiere quiere matarme de un susto?- Sesshomaru no dijo ni una sola palabra ,y su expresión cambio bruscamente cuando de pronto se vieron rodeados por un grupo de bandidos. Lucían extravagantes armaduras que eran evidentemente robadas de algún palacio, seguramente habían atacado alguna aldea cercana, ya que el albino noto el olor a sangre que tenían.
-Apártense de mi camino- dijo el albino con calma
-Eres un viajero de lo mas extraño- exclamo el líder del grupo- Se viste de una manera muy peculiar.
-¿Como se atreve a hablarle así a mi amo sesshomaru?
¿O que pequeño? refuto el hombre- ¿Crees que podrán acabar con la pandilla de los Viajeros Siniestros?
-Jm. Tienen un nombre muy estúpido. No volveré a repetirlo, apártense antes de que pierda la paciencia.
-¡Jjajajajaja!- ¡Que insolente que eres! Acaben con el
Sesshomaru esquivo a los humanos con gran facilidad, y logro deshacerse de la mayoría con sacudir solo una vez su mano, cortándolos con su látigo venenoso. El lider de la banda estaba atónito, su grupo entero había sido vencido por un solo individuo
-¡Fenómeno! grito el hombre, pero el albino lo tomo rápida y despiadadamente
-Un ser tan inferior como tu debería tener mas cuidado de lo dice frente al gran Sesshomaru- Dicho esto hundió sus garras en el pecho del bandido y lo derritió con sus garras venenosas. Pero una vez que se deshizo de el la herida que tenia en el cuello hizo que quedara de rodillas. El joven yokai comenzó a presionar a zona infectada que se había ennegrecido
-¡Amo bonito!- Exclamo su sirviente corriendo hacia él- ¿Se encuentra usted bien?
-Maldición- exclamo Sesshomaru -Su veneno aun no ha desaparecido. Debo encontrar alguna forma de eliminar esta odiosa sensación.
El albino permaneció de rodillas presionando la herida haciendo que se doblegase por casi diez minutos, deseando entender porque su situación no mejoraba.
