Renuncia: Todo a Echiiro Oda.

Parejas: Sanji/Luffy.

Notas: Mis palabras nunca se entienden cuando trato de ser romántica, y quería mencionar más detalles de la saga pero me fui para otro lado ugh. De todas formas escribí esto para mi sempai CattivaRagazza, porque la adoro con toda mi vida y le agradezco haberme traído de vuelta al mundo de One Piece sklajdas iba a darte esto para tu cumpleaños pero no quise esperar. ¡Espero que la lectura se entienda!


Charmolypi

[palabra que expresa un sentimiento de felicidad mientras se está triste]


[el mar].

.

.

.

Él llora por las noches y el otro seca sus lágrimas (más o menos).

Vinsmoke Sanji es una angustia flotante. Nadie lo sabe, no del todo. Porque es él quien se presenta con los ojos enamorados de la vida y el amor como lenguaje, y finge ser un torbellino de alegría. Y sin embargo

(todo eso es mentira)

anda con el traje negro empapado por la lluvia eterna, la piel fría y los ojos mirando hacia sus manos temblorosas. Sanji miente cuando habla de amor, amor y nada más que amor (tiene el eterno sabor agridulce en el paladar).

Él llora por las noches y Luffy le seca las lágrimas (a su manera).

Y Sanji siente, muy en el fondo, algo así como una envidia rendida hacia su capitán. Ha visto llorar a Monkey D. Luffy la cantidad de veces suficientes para que el recuerdo quede atorado en su mente por siempre, pero es que él es un manojo de alegría (que se asoma incluso entre su ira y su nostalgia llorona).

Sanji no puede evitar sentir envidia de él, y tantas veces llora en silencio dentro de su mente, que poco a poco la envidia se transforma y a Sanji le gusta consolarse con la alegría andante que su capitán es.

(le gustan, de repente, sus ojos oscuros y la inmensa grieta de sonrisa que se forma en su rostro de mejillas sucias).

Es que Sanji lo patea y lo aleja, fingiendo indiferencia ante dejarlo a mitad del camino del mar, y entre sus lágrimas ya gastadas está Luffy gritándole la angustia eterna. (Es que su capitán es una alegría inmensa y así Sanji lo ama).

Hay algo así como un corazón roto asomado entre su humo.

Y Luffy

(lo trae de vuelta a casa, al mar, y le seca las lágrimas con sus carcajadas)

tiene el corazón roto también, cuando él se va.

«Porque yo no puedo ser el rey de nada, de absolutamente nada, si no estás tú, ¿entiendes?».

Es tanta costumbre quererse para ambos, que ya se vuelve un cliché acogedor.

(pero no lo saben, no del todo).

Sanji regresa (esta vez sonriendo de verdad, al igual que su madre) y el océano nunca ha sido tan acogedor.

Así que Luffy conoce su angustia más que nadie, y se dedica a secarle las lágrimas por las noches, con el océano nocturno ante sus ojos.

(el tacto de Luffy sobre su piel seca es como espuma de mar dulce y tiene manos de arena y tierra).

Sanji se guarda el cariño eterno que le tiene, justo con su angustia muerta, entre sus costillas viejas. Y Luffy se ríe a carcajadas como si no le importara el mañana o como si acaso no existieran memorias viejas bajo sus hoyuelos, y resulta ser que Sanji lo quiere lo quiere lo quiere lo quiere.

.

.

De repente (muy repentinamente) Luffy deja de reír y los ojos se le empañan de amor. (Está muy cálida esta noche otoñal). Lo observa serio, espantosamente serio, y a Sanji se le sonrojan los pómulos de manera inevitable. (¿Por qué por qué por qué?).

Sanji deja de reír, también, borrando su sonrisita sincera. Lo observa con la respiración agitada, y por fin se percata del mar cálido que siempre habitó en las órbitas oscuras de Luffy. Se le seca la boca.

Están ambos en el silencio de la noche amable, y se oyen de lejos las olas tristonas.

Con sal en la boca y enredando sus manos polvorientas en el cabello rubio, Luffy se inclina sobre su oído y sincero le susurra: «Yo te quiero, ¿lo sabes?».

.

.