IV (Saga Dorada) ¿Amar o seducir?
By: YuukoMidna
Bueno, aquí comenzando con otro proyecto continuaron de la Saga Dorada. Espero que la disfruten tanto como yo al escribirla, esta es una de mis parejas favoritas en el anime de SS.
Como requisito: recordar que el anime de Saint Seiya no me pertenece. Es obra del señor Masami Kurumada y colegas xD
Estas historias están basadas en lo sucedido a lo largo del anime y en el Lost canvas (el cual por cierto es uno de mis favoritos entre toda la saga de SS) algunas cosas cambiaran, yo solo me baso en los personajes y en algunos hechos, pero la historia será muy diferente a lo que realmente ocurrió.
¡Disfruten su lectura!
PROLOGO
Shaina seguía escribiendo sobre las páginas de aquel libro con pasta de cuero, deslizando sus dedos por encima de las hojas y maldiciendo la ineficacia del bolígrafo y la veladora de su escritorio en aquella noche oscura. Exhaló un suspiro mientras se estiraba en la silla y echaba la cabeza hacia atrás mirando la vigas del techo, se llevó las manos al vientre, cerrando los ojos con pesar.
-Estas semanas han sido una odisea horrible…preferiría seguir en guerra que soportar el aburrimiento de esta paz- Le gustaba estar enfadada. El enfado alejaba su mente de las imágenes que la abrazaban. Milo, de melena y ojos azules tan oscuros como el cielo antes del anochecer, con un rostro como el de un Dios y una sonrisa capaz de iluminar una habitación. Sus sueños de convertirse en una estrella, su manera exagerada de expresarse. Su osadía. Shaina quería dejar de recordar al hombre con quien había tenido que compartir las 24 horas del día durante las últimas semanas. No quería recordar su cuerpo desnudo sobre las sábanas, su mirada vacía ¿Cómo era posible que un hombre capaz de matar a una horda de espectros no pudiera con un simple resfriado? A claro, el muy idiota odiaba el frio, la menor ventisca le provocaba la peor de las fiebres. El era un hombre de "Climas cálidos" algo bastante irónico, tomando en cuenta que su mejor amigo era un tempano de hielo.
Sacudió su cabeza y continuó tomando notas, vagamente consciente de las gotas de lluvia que comenzaban a caer con más fuerza fuera del hogar. Tampoco atendía a la profunda voz del hombre que estaba fuera de su casa; anunciando que necesitaba entrar. Apenas se distrajo antes de ajustar la tenue luz de la vela y continuar escribiendo.
Las mujeres prácticamente babean. Para él sería muy fácil conseguir que cualquiera de ellas fuera e hiciera lo que él quisiera. Pero era tan difícil olvidar esos días en que parecía ser todo lo contrario, la primera semana descubrió muchas cosas acerca del Escorpión, así como él descubrió cosas que nadie sabía sobre ella. Pasaron tres semanas en las que se enteraron sobre la esposa de Camus. Milo estaba tan molesto que dejo de hablarle por dos semanas enteras. Ahora Camus ya está completamente estable, pero Milo...Bueno él era asunto aparte. Después vino el secuestro. Marín tardo en recuperarse, Aioria estaba destrozado por el estado de mi amiga y yo…yo...
De pronto detuvo el bolígrafo y se sintió envuelta en una nube de aire glacial. Alzó la mirada y giró en la silla hacia la puerta. Ahí estaba Milo, envuelto en una capa blanca que lo cubría desde los hombros hasta los pies, las gotas de lluvia recorrían su cuerpo antes de caer al suelo de madera. Un instante después, un rayo iluminó la habitación, haciendo resplandecer su pelo hasta arrancarle destellos azules e intensificando la palidez de su piel. Sus ojos... unos ojos rasgados y posesivos, que parecían encerrar mil pasiones y secretos oscuros, se posaron sobre ella.
-Perdona mi intromisión y mi descaro al venir aquí, sé que no debo pasar los límites. Pero necesito hablar contigo y no puedo esperar más- Por un momento hubo un silencio que pareció una eternidad. Shaina abrió la boca para decir algo pero volvió a cerrarla. Milo no tenía expresión en su rostro. Después de lo que parecieron horas de mirarse uno al otro, la Amazona frunció el ceño muy molesta.
-¡Sal de mi casa Milo! En efecto estás dentro de los límites del Recinto de las Amazonas. No tienes permiso para estar aquí y aunque lo tuvieras yo no te lo daría para estar dentro de mi casa-
-¡Necesito hablar contigo…!-
-Yo no tengo nada que hablar contigo. ¡Sal de mi casa ahora!-
-Shaina por favor…- El Dorado se acercó un paso y la chica se levantó de la silla alejándose de él, mientras tomaba el libro sobre el que escribía, lo cerró y guardó en el pequeño estante al lado de su escritorio.
-Ya te dije que no tengo nada de qué hablar contigo. ¡Hazme el favor de irte!-
-No me iré hasta que me escuches- Shaina abrió los ojos incrédula y volvió a fruncir el ceño, se cruzó de brazos sin perderlo de vista.
-Tienes treinta segundos para hablar y largarte de aquí- El Caballero se mordió el labio y se acercó un paso, por instinto ella retrocedió.
-Lo que viste, no era real. No fui yo quien la besó. Ella simplemente lo hizo para… la verdad no tengo idea de porque lo hizo…- Declaró frustrado, pasando una mano por sus cabellos mojados– Yo sé que la idea te hace sufrir, pero te juro que no siento nada por ella, sólo fue un malentendido. Yo…- Shaina suspiró de forma entrecortada y movió la cabeza.
-¡¿Por qué iba a hacerme sufrir?! Realmente no te conozco. ¡No me importa!- Él se acercó deliberadamente más pero ella ya no podía alejarse, la pared le obstruía el camino.
-Te sentiste drogada cuando te besé por primera vez, Shaina. Sentiste que la tierra se inclinaba bajo tus pies y que el cielo daba vueltas sobre tu cabeza. Se te aceleró el corazón y el pulso rugía en tus sienes. La piel se te llenó de sensaciones. En esos momentos, mientras te abrazaba, no existía nada más ¡No!- Dijo cuando ella movió la cabeza con energía y entreabrió los labios para negarlo con furia -¡No lo hagas!. Sé lo que sentiste porque yo también lo sentí. El tacto de tus manos, el sabor de tu boca, el contacto de tu cuerpo contra el mío; estuvo a punto de hacerme perder el control. Jamás me había sentido así con ninguna otra mujer- Shaina sintió el rubor en el rostro y el familiar nudo de deseo formándose en la boca del estómago. Quería decirle que estaba loco si creía lo que decía, pero no podía formar las palabras. De nuevo él se acercó y elevó la mano hacia su rostro, sin saber porque, la chica no se apartó. No sabía por qué, pero sentía deseos de llorar -Shaina, te juro, que ni siquiera sabía que estaba ahí. Si bien fue ella quien me beso, la única en mi mente eres tú. Tú me importas, tú y solo tú. Vine a verte para decirte que necesito que vuelvas conmigo, me haces mucha falta; mi vida no es la misma sin ti a mi lado. Ese día en el hospital sentí que te perdía. No quiero sentirlo de nuevo, teniéndote tan cerca de mí sin poder protegerte con mis propias manos. Somos una familia y mi deber es proteger esta familia- Había empezado a cerrar los ojos mientras él le acariciaba la mejilla, pero los abrió de golpe y movió la cabeza rápidamente.
-¡No, eso no es cierto!- Milo frunció el ceño y la tomó de los brazos para que no se alejara.
-¿Qué no es cierto? ¿Qué sueñas cada noche con la misma pesadilla? ¿Qué esperas al hombre que pueda amarte cómo eres en verdad? ¿Qué no quieres admitir que ambos sentimos algo fuerte el uno por el otro y sin embargo no estamos juntos? Esa noche te entregaste a mí y yo te di mi corazón. Yo soy ese hombre que te ama y está dispuesto a dar la vida por ti ¿Por qué carajos no quieres verlo? ¿Tanto te ciegan los celos?- Ella negó con la cabeza y lo empujó dándole la espalda, impidiéndole ver sus ojos llenarse de agua.
-¡Vete Milo! ¡Por favor, vete y no me busques más!- El Dorado alargó el brazo para abrazarla, pero se retrajo cerrando el puño con fuerza.
-Lo siento Shaina. Pero quiero que sepas que mis sentimientos son verdaderos y seguirán estando ahí para ti. Vendré todos los días si es necesario, hasta que vuelvan a mi lado. Aunque te cueste aceptarlo yo soy tuyo y tú eres mía… Y eso nunca va a cambiar- Bajó la mirada y salió del lugar con la capa ondeando a sus espaldas. El frío viento de la tormenta entró por unos momentos antes de que la puerta se cerrara deteniendo la lluvia. La Amazona dejó escapar un sollozo mientras las lágrimas caían silenciosas por sus mejillas. Despacio y con cuidado deslizó su cuerpo por la madera, apoyada contra la pared mientras los sucesos de aquellas semanas venían a su mente como flashbacks. Esos dos días que estuvo a punto de perder todo lo que para ella era importante, sus amigos y su propia vida.
Continuará…
He aquí el prólogo de la historia ^^…espero que hasta el momento les esté gustando y no olviden leer lo demás fics o preguntarme si tiene alguna duda. Esto solo es el comienzo xD
Faltas de ortografía y gramática no son intencionales, pero si ven alguna avísenme. Gracias a mi conciencia Lore *w* que me ayuda con estos detalles literarios y me alienta a seguir con estos proyectos (Creo que vas a remplazar a mi musa mujer! xD)
Mil Gracias por leer el capítulo y dejen por favor sean tan amables de dejar su reviw ^^ es mi fuente de energías.
YuukoM. (\./)
