Capitulo 1.

Wendy está siempre mirando, solo observando, de vez en cuando se preguntaba cuando fue que se había vuelto solo parte del fondo de la vida de Stan Marsh.

Ella lo veía ir y venir, haciendo toda clase de cosas que, si bien eran extrañas, no para South Park, el pueblo más anormal del planeta.

Trató de recordar la última vez que había salido con ella, era un picnic, y Stan parecía estar perdido en otro mundo, estaba deprimido y se atrevería a decir que de repente se olvidaba de que ella estaba a su lado, sí, si de por sí el chico ya no le prestaba atención, las cosas habían empeorado desde que entró en depresión, la vida parecía a ver perdido sentido para él.

Sin embargo, las cosas volvieron a la normalidad en unos días o eso a simple vista, pues Wendy a veces pensaba que Stan ya no había vuelto a ser el mismo e incluso se había fijado en que se había distanciado un poco de Kyle.

Así que, así pasaron tres años, y ella era como la novia fantasma, a la cual su novio nunca iba a visitar.

Se puso de pie, decidida a volverse un personaje principal… al menos secundario en la obra de teatro de la vida de Stan.

Caminó a paso firme hacía el chico que se encontraba jugando con sus otros compañeros de clase.

-Hola, Stan –Saludó la chica una vez que estuvo detrás de él.

Sin embargo, sus palabras no causaron ninguna acción de parte de él, seguía concentrado en su juego. Indignada, guardó aire en sus pulmones para volver a intentar.

-¡Hola, Stan! –Ésta vez capto la atención no solo de su novio si no de todos los chicos que jugaban con él.

-Oh, Hey, Wendy. –La miró casi indiferente.

-Quiero que salgamos. –Fue directa y sin perder el tiempo.

-Ahh… -Musitó el mientras miraba de reojo a sus amigos que esperaban impacientes.

-¡Date prisa, Stan! Queremos jugar. –Gritó Kyle.

-Sí, sea lo que sea déjalo para otro momento. –Agregó Clyde.

-Wendy, ah, yo… Estoy algo ocupado ahora. –Respondió simple, con esto se dispuso a darse la vuelta y regresar a su actividad anterior, pero antes de lograrlo Wendy lo detuvo.

-Stan, estoy harta. –Ya no pudo contenerse, los ojos se le humedecieron mientras que apretaba fuerte la manga de la chaqueta del pelinegro.

-¿Qué? –Wendy se sorprendió, pues el había preguntado con duda autentica.

-¿Qué soy para ti? –Stan enmudeció- ¿Qué soy yo en tu vida? –Ninguna respuesta aun.

-¡Carajo, Stan! Ya va a sonar la campana. –Esta vez fue Cartman.

-Escucha, no se que te suceda, pero sea lo que sea apuesto a que puede esperar. –Y con esto se soltó del brazo de su novia, dio media vuelta y comenzó a caminar hacia sus amigos.

-¡STAN MARSH, ESTO TERMINA AQUÍ! –El chico del pompón rojo se detuvo en seco, y casi pudo escuchar de alguna manera las lagrimas de Wendy y sus pasos correr lejos, por un momento consideró el darse la vuelta y seguirla, pero los gritos de sus compañeros de juegos lo animaron a regresar con ellos y continuar el partido, como si nada importante hubiera pasado.

Mientras tanto el corazón de Wendy caía en pedazos, y ella se limitaba a correr por los patios de la escuela.

Su carrera fue interrumpida por algo o alguien, el impacto fue tal que la mando al suelo, sobre la siempre fría nieve. Fueron solo escasos segundos los que Wendy elevo la mirada, y se encontró con un el chico del chullo azul, que no se había movido ni un centímetro, a diferencia de ella.

Sin embargo no se detuvo a mirarlo más, y trato de darle poca importancia, se puso de pie lo más pronto que pudo, murmuro un leve "lo siento" para seguir su camino indefinido.

Él la vio alejarse, con mirada imposible de definir. A Craig no le importaba mucho la vida de los demás, él tenía sus propios problemas, y aunque era obvio porque lloraba la chica, al menos para él, decidió seguirla, no sabía porque ni con que punto, solo camino en su dirección, pisando las huellas que ella había dejado en el manto blanco que cubría todo South Park.

Desde siempre, y aunque nunca jamás lo admitiría, había algo que siempre mandaba a Craig con Wendy, él la observaba y veía lo que pensaba, no sabía desde cuando mostraba involuntariamente aquel interés por la chica, pero ella jamás se percataba.

Ese día, sin estar seguro de porque, decidió dejar de ser solo el chico que observa en el fondo, al acercarse a ella, sin saber que compartían un mismo sentimiento y que estaba empezando algo comúnmente denominado como "triangulo amoroso".

Tan pronto escucho unos sollozos supo que la había encontrado, las huellas en la nieve terminaban frente a una chica visiblemente destrozada, abrazando sus piernas en una esquina de la parte trasera de la escuela, generalmente sola.

Sin embargo en cuando ella sintió la presencia de alguien más en el lugar, se forzó a contener las lágrimas que faltaban por salir, se limpió con su manga y se preparo para mirar a la cara a quien fuera que estuviera ahí, no pudo evitar sorprenderse al ver de quien se trataba.

-…¿Qué haces aquí? –Ella se sintió estúpida casi al instante de terminar la pregunta.

Craig no dijo ni una sola palabra, solo sacó un cigarrillo y se lo mostró.

-Oh. –Atinó a decir.

Craig encendió el cigarrillo en un silencio incomodo.

Wendy lo observó como si fuera la cosa más interesante del mundo.

Cuando sintió que las lagrimas iban a brotar otra vez de sus ojos, sintió la necesidad de hablar. Pues sabía que Craig no se iría, la parte trasera de la escuela era su lugar y ella no iba a echarlo, más bien, no podía echarlo.

-¿Eso te hace sentir cálido? –Cualquier cosa con tal de evitar ponerse a llorar de nuevo.

Craig la miro alzando una ceja.

-Si, supongo. –Fue una respuesta simple, pero era de esperarse, Craig no era un chico hablador.

El silencio regreso después de esto, y Wendy, mirando el humo elevarse comenzó a pensar en Stan, en como la había mirado, en como la había ignorado y en como no se molesto en seguirla cuando corrió lejos entre lágrimas. Era muy triste, dicen que una relación, siempre hay uno que quiere más, y había estado deseando con todas sus fuerzas no ser ella, pero la realidad no era así.

-¿Sientes frío? –Salió de sus pensamientos al escuchar la nasal voz de Craig, y al instante se dio cuenta de que esas lagrimas que tanto había tratado de retener estaban corriendo libremente por sus mejillas. Ya no tenía caso seguir resistiendo.

Miró en los ojos el chico y como había supuesto, no logró ver nada. Así que se limitó a responder.

-Sí, bastante.

Lo siguiente fue ver un cigarrillo frente a ella, él se lo ofrecía.

Miró dudosa, toda la escuela decía que el chico frente a ella era una mala influencia, que tomaba drogas y robaba, cosas que ella realmente no creía, tomó el cigarrillo, convenciéndose a si misma de que él solo quería hacerla sentir un poquito mejor.

Craig se inclino un poco para encenderlo una vez que estuvo entre los labios de la pelinegra.

Quien, como era de esperarse, comenzó a toser.

Podría jurar que lo escuchó reírse de ella. Pero cuando volteó para mirarlo, tenía esa expresión indescriptible, como siempre.