Hola! Espero que os guste la historia.
Ante todo:
DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.
Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.
Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".
La historia está escrita desde el punto de vista de Jacob.
- Nessie, cariño, levanta. – dije besando la frente de mi ángel.
- Tengo sueño... – dijo dándose la vuelta y tapándose la cabeza con las sábanas. - cinco minutos más...
- Llevamos así ya veinte minutos... - suspiro, intentando mantener la calma.
- ¿Qué ocurre? – dijo una voz a mis espaldas.
No me molesté en darme la vuelta, sabía perfectamente quien era.
- Renesmee no quiere levantarse. - suspiré. - Parece que quiere quedarse todo el día bajo las sábanas. – dije dándome la vuelta y mirando a Edward, que parecía complacido por el comportamiento de su hija.
- Déjala que duerma. Ya os marcharéis más tarde.
- Lleva durmiendo doce horas! – Dije exasperado. – Como en media hora no se haya levantado, me marcho yo solo! – salí de la habitación andando a grandes zancadas y me fui directo hacia mi coche, que estaba aparcado frente al garaje de los Cullen.
Abrí la puerta a desgana y me metí en el coche, enfurruñado. Asomé la cabeza por la ventanilla y vi el rostro de Edward, que me miraba a través de la ventana, a la vez que hablaba. Bajé la ventanilla del todo y agudicé el oído para poder oír lo que sucedía en el dormitorio de mi ángel.
- Renesmee, cariño, sal de la cama. Hace rato que Jacob te está esperando – dijo la voz de Edward.
- Estoy cansada...
- Ya dormirás esta noche. O en el coche.
- Bueno... ya me levanto.
- Renesmee, deberías dejar de tratar así a Jacob. Él solo se preocupa por ti y quiere que seas feliz. Además, lleva semanas planeando éste viaje.
" ¿He oído mal o Edward está hablando bien de mi?"
- Ya lo se papi.
- Pues venga, va. Vístete y baja. Jacob te está esperando en el coche. - no puedo evitar sonreír. - Venga, vete antes de que me arrepienta.
- Vale. Te echaré de menos éstos días, papi.
- Yo también te añoraré, pequeña.
- Bueno, venga va. Voy a ducharme y a vestirme.
No pude evitar esbozar una sonrisa y sentir agradecimiento hacia Edward, a pesar que la mayor parte del tiempo lo pasábamos discutiendo, cosa que irritaba enormemente a Bella, y no digamos a Renesmee, que ya había cumplido ocho años, aunque aparentaba cerca de dieciocho, tanto físicamente como mentalmente.
Al cabo de unos diez minutos, Renesmee salió corriendo de la casa y vino hacia el coche, hacia el lado del conductor. Asomó su cabeza por mi ventanilla con la clara intención de darme un beso en la mejilla, pero le giré la cara fingiendo que seguía enfadado con ella.
- Jacob... - la ignoré, lo cual me costó horrores. ¿Me perdonas?
No contesté y miré hacia la puerta de la casa, donde estaba Edward, con los brazos cruzados y mirándonos con aire impaciente. Volví la vista hacia Renesmee y vi que ella también miraba a Edward y éste hizo un gesto de asentimiento con la cabeza. Nessie rodeó el coche, se sentó en el asiento del copiloto y se lanzó a mi cuello.
- Gracias por perdonarme, Jacob.
- Yo no he dicho nada.
- Pero sé que ya me has perdonado. - dice, sonriendo. "Dios. Como me encanta esa sonrisa."
- Tranquila... - digo, haciendo que su sonrisa se amplíe. - ¿Acaso creías que podía estar más de un minuto enfadado contigo?
- Esperaba que no. Bueno, nos vamos?
- Si. Pero ponte el cinturón. – dije mientras yo hacía lo mismo.
- ¿Para qué me lo voy a poner?
- No quiero que me pongan ninguna multa. Venga, haz el favor y compórtate como una chica normal.
- Vale. - se rinde al fin, lo cual agradezco. Sé que no le puede pasar nada, pero debemos guardar las apariencias.
Renesmee se puso el cinturón, metí las llaves en el contacto, encendí el motor y arranqué el coche con suavidad.
Emprendimos el viaje y me negué en redondo a decir palabra alguna, en otro inútil intento de enfadarme con Renesmee y su comportamiento, a veces demasiado infantil.
En cuanto puse mi mano en la palanca de cambios, para subir de marcha, Renesmee puso su mano sobre la mía y un cúmulo de imágenes aparecieron en mi mente. No pude evitar sonreír al ver que Nessie recordaba con todo lujo de detalles nuestras últimas excursiones y que esperaba con ansiedad éste viaje. Sobretodo porque nunca había ido a la playa. Bueno, habíamos ido a la playa de La Push, pero no era lo mismo. Allí el sol brillaba, si, pero por su ausencia.
- En que estás pensando, Jake?
- En nada. - miento. - Es solo que odio ese don que tienes.
- Porque?! – preguntó alarmada y apartando su mano de la mía, como si hubiera sentido un calambre.
- Si utilizas tu don conmigo, y me muestras todas esas cosas, ¿como diablos voy a enfadarme contigo?
Vi de reojo como Renesmee sonreía aliviada y puso de nuevo su mano sobre la mía, mientras yo seguía conduciendo con una sola mano.
- Pues no te enfades conmigo. Ya sabes que solo tengo ocho años.
- No utilices tu edad como excusa. Multiplica tu edad por dos, y súmale algún año más.
- Bueno… - dijo sonriendo de nuevo con timidez. – Jake, ¿crees que me he pasado con el equipaje? – dijo señalando al asiento de atrás, donde habían dos maletas familiares y una mochila.
- Creo que parece que Alice te haya hecho el equipaje. ¿No se te habrá pegado su obsesión por las compras y la ropa? – pregunté fingiendo miedo.
Bueno, no estaba fingiendo del todo. No podría soportar el hecho de estar todo el santo día metido en tiendas, por muy buen amigo que fuera de Renesmee.
Miré a Ness, que se había quedado callada y se miraba fijamente los pies, como si ello fuera de lo más emocionante. Ahí lo comprendí todo.
- ¿Alice te ha hecho el equipaje?! Ja, ja. – comencé a reír escandalosamente. – a saber que te habrá preparado.
- Ya lo se! Pero es que estaba tan emocionada con que pasara unos días fuera, que se fue de compras corriendo, y ya me trajo las maletas hechas. Incluso la mochila. - dijo, temiendo ella también a su tía.
- Bueno, pronto veremos que es lo que te ha puesto.
- ¿Es que ya llegamos?- preguntó emocionanda, mirando por la ventanilla entreabierta.
- No queda mucho.
En realidad quedaba bastante, pero yo ya estaba ansioso por llegar, así que apreté a tope el acelerador y fui en quinta durante lo que quedaba de trayecto, esperando que la policía no nos viera ir a esa velocidad.
Tardamos cerca de media hora más en llegar. Media hora durante la cual Ness no dejó de mirarme de reojo. Estaba claro que se moría de ganas por llegar.
- ¿Qué pasa? – dije sacando las gafas de sol de la guantera y me las puse. De tuve el motor y saqué las llaves del contacto.
- Nada. Es solo que estoy feliz de estar aquí con mi mejor amigo.
Nessie se dio la vuelta en el asiento y rebuscó en el bolsillo pequeño de su mochila, sacó unas gafas de sol y se las puso. Me fijé que en el bolsillo grande había un candado.
- ¿Como estoy? – dijo mirándome de nuevo.
- Estupenda. ¿O a caso lo dudabas? – dije sonriendo. – venga, vamos.
Salí del coche y, como tenía por costumbre, fui a abrir la puerta del copiloto para que Nessie saliera.
Cogí sus dos maletas y ella cogió su mochila y mi bolsa de deporte, y las llevamos hacia una pequeña casita que estaba a menos de cincuenta metros del mar.
La casa era la típica casita de playa. Tenía el aspecto de una casa de madera pintada en blanco, de dos pisos, con dos dormitorios con vistas al mar. Una cocina-comedor-salón, con una terracita en la que había un par de tumbonas, una mesa y cuatro sillas. Había un cuarto de baño en cada piso, lo cual nos iba a ir de lujo.
- Es una casa preciosa, Jacob – exclamó Renesmee al entrar en la casa, dejando las bolsas en el suelo. En ese momento yo no podía ser más feliz. – ¿como la has conseguido?
- Busqué por Internet y vi que éste seria el lugar perfecto para tu primera salida a la playa. Además, tampoco me ha costado mucho – en realidad me había salido bastante caro, aunque todo era poco para mi ángel, la luz de mi vida. – bueno, vayamos a dejar las maletas al dormitorio y desayunemos un poco, vale?
- Genial! ¿Nos bañaremos hoy?
- Claro, ve a ponerte el bañador ya si quieres, así no perderemos el tiempo después. ¿Que querrás desayunar?
- No se, lo que te apetezca. – dijo cogiendo su mochila del suelo, que aún seguía al lado de la puerta, junto al resto de maletas.
-¿ Llevas el bañador en la maleta?
- No, Alice me dijo que lo llevaba en la mochila.
- Pues ve a cambiarte mientras voy subiendo las maletas – dije mientras cogía sus maletas y mi bolsa, y las subí a los dormitorios.
Dejé las maletas de Renesmee en el gran armario que había en el dormitorio más grande, y dejé mi bolsa de deporte sobre la cama del que iba a ser mi dormitorio. Bajé corriendo al piso de abajo y fui corriendo directo a la nevera.
- Genial – dije con sarcasmo al ver que solo había media docena de huevos y una bolsa de pan de molde medio vacía. – ¿huevos fritos y unas tostadas? – pregunté levantando ligeramente la voz para que Renesmee pudiera oírme desde el cuarto de baño, pero no me respondió. "Es raro, pero no me habrá oído".
Acabé de preparar el desayuno y lo serví en la mesa, tapando los platos para que no se enfriara la comida.
Nessie todavía no había salido del baño, lo cual era extraño, así que me dirigí hacia allí y golpeé la puerta con delicadeza.
- ¿Ocurre algo, Ness? ¿Te encuentras bien? – pregunté preocupado, a través de la puerta.
- No estoy segura. – dijo Renesmee con un tono de voz extraño. Parecía asustada y nerviosa.
- ¿Puedo pasar?
- Si, si.
Abrí la puerta del baño y me encontré a Ness, sentada sobre la tapa del retrete, con algo entre las manos. Parecía una prenda de ropa.
- ¿Que pasa? Pareces… asustada.
Levantó la mirada y me lanzó lo que llevaba entre las manos a la cara.
- ¿Pero que se ha pensado Alice que soy? Si cree que voy a ponerme esto, va lista! – dijo cambiando la expresión de su rostro. Ahora parecía estar enfadada.
- Renesmee, que… - interrumpí lo que iba a decir al ver qué era lo que Ness me había lanzando. No pude evitar lanzar una carcajada.
- ¿Y tú de que te ríes? – dijo levantándose de un salto y acercándose a mi.
- De nada. – dije poniendo serio de golpe, pero al mirar de nuevo las piezas de ropa que había entre mis manos no pude evitar soltar una risita a la vez que hablaba. – te dije que no deberías haber permitido que Alice preparara tus maletas.
- Prefiero ponerme un traje de neopreno antes que eso.
- Pero si solo es un biquini…
Cogió de golpe el biquini de mis manos y lo puso ante mi cara.
- Esto no es un biquini, solo son tres diminutos trozos de ropa! - gritó, asustándome. Nunca la había visto tan enfadada.
- Renesmee…
- ¡Nada de Renesmee! No me voy a poner eso. Me bañaré vestida si hace falta.
- Haz lo que quieras, no quiero que estés incómoda. Si quieres voy a comprarte un traje de buzo – dije riendo y abriendo la puerta del baño para marcharme corriendo de allí. E hice bien. En cuanto dije eso, Renesmee cogió la escobilla del retrete y salió corriendo detrás de mí.
- No te rías de mi, Jacob Black. – iba gritando, a la vez que seguía persiguiéndome por toda la casa.
- Relájate, Ness. Sabes que solo era una broma.
- ¡Te vas a comer la escobilla!
- Creo que con los huevos y las tostadas tendré suficiente, gracias. – dije sin poder dejar de reírme a carcajadas.
- Jake!
Me paré en seco y me volví, para mirar a Renesmee, que aun corría detrás de mí. Se chocó contra mi cuerpo y cayó al suelo.
- ¿Estás bien? ¿Te has hecho daño? - Dije agachándome a su lado y mirándola a la cara.
No me dijo nada y giró la cara, mirando hacia la pared. Me levanté, tendí mi mano para ayudarla a levantarse. Renesmee estiró su brazo, tendiéndome la escobilla. La cogí con una mano, mientras que tendía mi otra mano para coger la suya. Tomó mi mano, y la ayudé a levantarse del suelo, sin apenas hacer fuerza.
- Ness, luego vamos al pueblo y te compro el bañador que más te guste, vale?
- Vale. - dijo, poniendo morritos. "Dios, que preciosa que es."
- Perdóname por reírme de ti.
- Tranquilo. Dame eso. – cogió la escobilla de mi mano y fue a llevarla a su sitio. Se lavó las manos y fue hacia la mesa de la cocina. Yo hice lo mismo. Nos sentamos y comenzamos a desayunar en silencio.
- Voy a tener que ir al supermercado. La nevera está vacía. – dije mientras me levantaba de la mesa. Cogí un par de vasos de uno de los armarios de la cocina y los llené de agua.
- ¿Me vas a dejar aquí, sola?
- Pensé que tal vez querrías deshacer tus maletas. Tienes mucho trabajo por delante. – dije sonriendo. Me alegró ver que Nessie me devolvía la sonrisa.
- Lo sé. Solo a mi se me ocurre darle carta blanca a Alice. ¿Es que no voy a aprender nunca?
- No. Nadie se atreve a negarle nada a Alice, y menos tú. Eres así de buena.
- Querrás decir así de tonta. - murmuró.
- Bueno, ¿entonces quieres venir o te quedas?
- Mejor me quedo. Voy a guardar toda la ropa de las maletas al armario. A saber que me voy a encontrar.
- Tú tranquila. – dije poniendo mi mano sobre la mesa y Ness la tomó entre las suyas.
- Jacob, no se lo que haría sin ti. A veces creo que en casa van a volverme loca. No digo que no me guste mi familia, pero no soporto pasarme todo el santo día bajo vigilancia. No me dejan ni respirar. – dijo con voz cansada.
- Solo se preocupan por ti.
- Demasiado. No me dejan ni salir con mis amigos. Bueno, es que no tengo amigos, solo te tengo a ti.
- Bueno, al menos te han dejado venir.
- Si no me hubieran dejado, hubiera venido igualmente – dijo sonriendo tristemente.
- Bueno, no estemos tristes. – me levanté de la mesa, recogí los platos vacíos de encima de la mesa y me dispuse a lavarlos.
Renesmee se acercó a mí y me abrazó por la espalda, poniendo sus manos sobre mi torso. Eso hizo que me pusiera de los nervios. Cada vez que sentía el roce de su piel…
Terminé de fregar, me volví, sin deshacerme del abrazo de Renesmee, y puse mis manos sobre su rostro.
- Vamos a hacer una cosa. Ve a la bañera, date un baño y relájate, vas a necesitarlo. Guarda tu ropa y luego nos vamos a comprar tu traje de baño.
- Vale. Me gusta el plan. - sonrió.
- Mientras deshaces las maletas, yo iré a comprar la comida.
- Bien.
- Bueno, vamos, manos a la obra. – dije apartándome de Ness.
Subí a mi dormitorio y cogí mi cartera y mi móvil.
Oí como Renesmee subía a su dormitorio y buscaba algo.
- Me voy a la bañera, hasta luego – dijo antes de cerrar la puerta del cuarto de baño con brusquedad.
"Que he hecho ahora?"
- Me voy! – exclamé antes de salir de la casa.
- Vale!
Salí de la casa, me puse las gafas de sol y me monté en el coche.
….
NO SOY DE PEDIR REVEWS PORQUE PIENSO QUE CADA UNO LOS DEJA CUANDO CREE QUE LA HISTORIA MERECE LA PENA, PERO AHORA LOS PIDO, PERO ES QUE ME GUSTARÍA SABER CUANTA GENTE HA LEÍDO LA HISTORIA. ASÍ ME ANIMARÍA A ESCRIBIR MAS, AUNQUE DEJEIS UN MENSAJE EN BLANCO. JEJEJE.
REALMENTE ESPERO QUE OS GUSTE.
…...
