PROLOGO

-Tengo que correr- me repito, vislumbró una cabaña rota que puede resguardarme un poco del frío- corre, corre- digo, mis pies se hunden en la nieve con cada paso que doy, mi respiración comienza acortarse, ya no siento mis manos. Escucho la moto de nieve que se acerca más.

Llego a la cabaña con mis botas llenas de nieve, sé que ya no puedo mover mis dedos, pues ya no los siento; observo por un momento la cabaña, detallando cada cosa como si esto pudiera acortar el tiempo.

La puerta está cubierta por una tela rota, el viento sacude la misma como una bandera, tablas que tal vez antes conformaba la puerta están regadas en el piso, las ventanas están rotas y algunas botellas están regadas en el piso de madera, huele a oxido y a moho, unas arcadas me invaden pero las detengo cuando escucho que la moto se detiene al lado mío, miro al cielo por unas tablas que cuelgan y dejan ver el cielo, copos de nieve caen en mi cara. Al lado mío un agujero me deja ver las ruedas de la moto, escucho como las pisadas se dirigen a la puerta, mantengo la respiración y trato de esconderme detrás de unas cajas.

-Sé que estas aquí- grita, mi corazón se acelera- te encontrare pequeña- mi corazón se detiene en un momento, la respiración me falla, cuento las pisadas con los ojos cerrados esperando a mi atacante.